domingo, 17 de febrero de 2013

Tristeza criolla (Valseao)



Ya en el rancho no nacen las flores
ni se ve la guitarra colgada,
ya no escucha la verde enramada
el idilio campero de ayer.

Ya no se oyen rodar las espuelas
zapateando un malambo en la ciega,
ni se escuchan los tristes de Vega
recordando el perdido querer.

La morocha de ojos negros
ya en tardes de primavera,
recostada en la tranquera 
no espera mas al zorzal.

Y el paisano no atraviesa
la misteriosa laguna,
ni se oyen noches de luna:
el pericón nacional.

Ya todo eso llevaron los años,
ya no cruza veloz el pampero
y en las cañas sostén del alero
no se para el jilguero a cantar.

Esa pampa cayada es la tumba
de recuerdos que mi alma no olvida,
la tapera y su loza impulida
y su cruz el ombú secular.

La morocha de ojos negros
ya en tarde de primavera,
recostada en la tranquera 
no espera mas al zorzal.

Y el paisano no atravieza
la misteriosa laguna
ni se oyen noches de luna
el pericón nacional.


A lo Pampa (Huella)



Aparceros nacimos
yo y mi caballo,
nos criamos a lo pampa,
igual que el cardo.
Hijos del pais y pobres,
iguales somos,
para hacer esta patria
pusimos lomo.

A la huella, a la huella,
chuzo sureño,
mi overo es orejano
como mi sueños.
 A la huella, a la huella,
glorioso día,
cuando canto la huella
la tierra es mía.

Laralalalaila
laralalailalaira....
cuando canto la huella
la tierra es mía.

Somos los entenados
de un viejo embrollo,
si gano más, mi pingo
sufrido y criollo.

Si va al galope, overo,
haciendo punta,
no importa ingratitudes
yo soy su yunta.

A la huella, a la huella,
rumbo sabido
pa vos el matadero,
pa mí el olvido.

A la huella, a la huella,
glorioso día,
cuando canto la huella
la tierra es mía.

 Laralalalaila
laralalailalaira....
cuando canto la huella
la tierra es mía.





Copla de mi tropilla



(Dibujo: Aldo Chiappe)


Con la tropilla el resero
pagó su cuenta al camino,
no tiene vueltas la vida
cuando la arrea el destino.

Los caballos se quedaron
en la huella mal vendidos,
por el surco chacarero
se hicieron polvo de olvido.

No tiene vueltas la vida
cuando la arrea el destino...
cuando la arrea el destino.

Y la madrina sillona
con el último regreso
para que haya luces malas
dejó la cal de sus huesos.

De la tropilla entablada
sólo ha quedado el cencerro
como un alma que anda en pena
por la niebla del recuerdo.

De la tropilla entablada
sólo ha quedado el cencerro...
sólo ha quedado el cencerro.


sábado, 16 de febrero de 2013

A don Jorge Campos


(Foto de don Jorge Daniel Campos)

Es bastante macacón
y a pesar de sus inviernos
forro humilde de cuaderno
de colegial pobretón;
bien fornido y retacón
como banco de cocina
amolao de una retina
el criollo que le detallo,
sabe tanto de caballos
como la yegua madrina.
 

Galopean en tropel
de su pluma y me conmuevo
con los de la marca el huevo
al decir de Omar Menvielle;
el dibujo es una miel
que gotean sus dedos gruesos,
pienso que también por eso
Dios le está plateando el quincho,
lo chorició con relinchos
pa hacerse un rancho de huesos.

Mojón que marca un pasao
palenque actual del criollismo
si se me hace que hasta el mismo
me se hubiera dibujao;
queda la marca "el candao"
cuando su puño derecho
como una garra en acecho:
índice medio y pulgar,
la pluma hacen badajear
desde el cencerro del pecho.

Le echó colmillos la calma

y al fin de tanto entrevero
le retozan los overos
en el potrero del alma; 
de tropel es una palma
trabuquiando en el camino, 
marca 'ciervo' es su destino
que no haberá quien lo tronce,
Don Jorge Campos es un bronce
con tañidos argentinos.  

(Dibujo: Jorge Campos)

El azulejo overo



Esa vez que don Roberto
me regaló el potro overo,
salí a buscarlo al potrero
con el corazón abierto.
El campo daba un concierto
y no podía sujetar
la alegría al galopar
y al encontrarlo al clinudo,
andaba con otro crudo
entre caballos de andar.

Y al llegar, como jugando,
ellos solos se apartaron,
los dos potritos que entraron
en la punta, retozando.
Despacio fueron pasando,
mansamente, sin apuro,
esos dos criollitos puros
que al dir entrando en la manga,
me alivianaban la changa
porque allí estaban seguro.

Cuando lo hube embozalao,
lo até cortón en el palo,
donde bramaba de malo
y por demás disconfiao.
Después que estuvo aliviao
en pocos días, les cuento,
se me hizo el presentimiento
que tal vez sobresaliente
saliera, por que obediente
se mostraba siempre atento.

Y al estar manso de abajo
bien sobao por los ijares,
lo agarró Claudio Tobares
pa terminar el trabajo.
Con la habilidad que trajo
por herencia natural
pues Cacho, en forma cabal,
deja al hijo en cada intento,
camperos conocimientos
por ser del medio rural.

Y al tenerlo embozalao
y maneado de adelante,
se disponen al instante
dejarlo al potro tirao.
Con el cabresto pasao
por las manos, en forma tal
pasan la cruz del bagual
bajo la otra mano al frente
y va a parar nuevamente
a la argolla del bozal.

Y al quedar así arrolao
derecho, el bocao bien puesto,
rienda prendida a un cabresto
por sobre el lomo amarrao.
Claudio el cabresto agarrao
y a Cacho el tenerlo toca,
Claudio se afirma y provoca
del potro de un salto adelante
y el bagual en ese instante
queda tirao en la boca.

Lo ensillan prolijamente
manos y patas maniadas,
y llegan a la cinchada
con movimientos prudentes.
Conocimiento evidente
es en la doma campera
el sacarlo a la asidera
pa'que dentre el lomo'aflojar,
no se arrastre a corcovear
ni dispare campo afuera.

Busca,  cuando está de rienda,
como redomón corriente
el momento, justamente,
que allí el domador comprienda,
pa que el animal entienda
y aprienda a ser liberal,
enfrenarlo es ideal
en un día bueno y temprano
con un frenito liviano
y un trapo envuelto con sal.

No se debe colocar
el freno muy ajustao,
ni tampoco muy colgao
porque se puede golpiar.
Bien calzada ha de quedar
la cabezada que escoja,
ni apretada, ni muy floja:
justo ha de ser lo más bueno.
Aprende a tascar el freno
jugando con la coscoja.

Si se ofrece camperiar
prendiéndole a la asidera
un arrastrín o lo que quiera
que necesite arrastrar,
o también pa trabajar
apartando en un corral,
pa'los dos laos servicial
vuelca si usted lo provoca
al ser sujeto'e la boca
se me hace más liberal.

Quieto queda si lo enrienda,
al ir pisando el estribo
pero es entre otros motivos
muy avispado en la senda;
pronto al llevarlo en las riendas
y guapo en cualquier potrero
salió el azulejo overo
bien templadito'e la boca
y de caballo le toca
¡ser ahura mi compañero!





Estilo pampeano


Doña Rosario (Chacarera)... y un malambo de yapa.

Extraído de la película:  "Joven, Viuda y Estanciera". (Año 1941)


Pa' bailar la chacarera,
comadre Doña Rosario,
recójase la pollera
porque va'a ser necesario.

Recójase la pollera,
haga lo que yo le digo,
no quiero que mis espuelas
se metan con su vestido.

Pica, pica el picaflor,
pica, pica el teru-teru,
y yo pico de cuando en cuando

que si no pico me muero.

Chacarera, chacarera,
chacarera de Santiago,
por haber nacido linda
te llaman la Flor del Pago.

(recitado)
Señor mío, Jesucristo,
Dios y hombre verdadero:
Para bailar estoy listo,
para trabajar, no quiero.

(Segunda)
Si es cierto que me querís
no desoigas mi pedido,
tratame de complacer
dándome lo prometido.

Me has robado el corazón,
por el placer de tenerlo.
Para qué me lo robaste
yo para curar los míos.

Si no supistes quererlo
hay una gran medicina,
para curar los desvelos
preciso tus ojos negros.

Chacarera, chacarera,
chacarerita divina,
palpitan en tus canciones
la belleza, campesina.

Resignación


 (Pintura: Carlos Montefusco)
 
Diba tranqueando al palenque
po'el cabestro y el bozal,
cuando miré pa'l corral,
medio s'enturvió mi mente,
porque pensé de un repente
qué caballo iba'garrar;
necesitaba ensillar
alguno muy competente,
porque'l trabajo era urgente
de chúcaros pa'enlazar.

Vide la yegua madrina
casi solita que'staba,
el moro ya me faltaba
y el cebruno golondrina
era todito una ruina,
del lobuno ni que hablar,
que güeno pa'tropellar
pero también se me fue,
de'ande'ntonces para qué
iba'querer enfrenar.

No he querido convercerme
pero la vida es ansina,
me ha quedado la madrina
sin pingos pa'reponerme
y ahora empieza'dolerme
que también me via dir yo,
un ñudo se me atrancó
en la garganta cerrada...
Colgó el bozal en la nada
y Oscar Campos lagrimeó.

Romancera (Milonga)


Milonga del andariego