jueves, 13 de septiembre de 2012

La yerra

(Dibujo: Eleodoro Marenco)
1
En el cruce de colores,
de sombras y de reflejos
donde alzan los bozalejos
caballos escarceadores,
restallan los arreadores
marcando la atropellada,
pasa la hacienda asustada
y el retroceso del pial
echa al suelo al animal
como planta desgajada.
2
El cuchillo fulgurante
modula el son del balido
tajando junto al latido
la roja carne anhelante,
mientras el lazo tirante
como una cuerda templada,
en la mano traspirada
produce la sensación
de que por cada tirón
hay una vena cortada.
3
La masa humeante y oscura
sobre el suelo pisoteado,
extiende un charco ondulado
de espesa sangre madura,
y al ablandar la postura
y recobrar el resuello,
recibe el bárbaro sello
de humillación de la marca,
que nubla la vista zarca
y estira el tendón del cuello.
4
Uniendo la fuerza airada
al lujo de la baquía,
allí todo se confía
al brazo y a la mirada;
el fondo de compadrada
que en el porte se revela,
de ningún riesgo recela
teniendo una buena cincha,
y luce desde la vincha
a la estrella de la espuela.
5
(No hablo de yerra con brete
ni contorno de corral,
sino de yerra campal
donde se luce el jinete;
hasta el viento se somete
a su violenta nobleza,
y en medio de la proeza
parece que el campo entero
hiciera mayor su esmero
de rodearlo de belleza).
6
Es como si resurgiera
intacto, un antiguo rito,
que elevara al infinito
junto al humo de la hoguera,
el eco de la carrera
y ásperas voces de mando,
el olor del pasto blando
en la pampa rastrillada
y una neblina morada
que en nubes se va azulando.
7
Cuando el silencio extendido
va recuperando el llano,
se escucha un hondo, lejano
y doloroso balido,
pero ya el grupo reunido
comparte con risa franca
el frasco de caña blanca
que anima el ritmo del pulso
y sazona el gusto insulso
del asado de potranca.
8
Y la noche que derrama
sus sombras por los colores,.
tapa heridas y sudores
poniendo final al drama;
entonces junto a la llama
el grupo desdibujado,
eslabona en el pausado
y serio correr del mate,
esa congoja que late
cuando el cuchillo ha brillado.


Unas carreras

(Pintura: Carlos Montefusco)

1
En unas carreras grandes
de San Pedro en el partido,
iban a correr de tiro
un zaino y un azulejo,
el gauchaje en su embeleso
gritaba con alegría
al zaino'e José María,
uno una vaca, otro un toro
y en medio de alegre coro
jugaban hasta la vida.

2
Principiaron a partir
cuando el sol iba bajando,
y despacito tranquiando,
hicieron una partida
y la gente allí reunida,
con entusiasmo clamaba
porque era quien lo montaba
el viejo José María
que con limpieza partía
y lindamente largaba.

3
Siguieron partiendo así
hasta que a armarse empezaron,
y al pronto se prepararon
pa'hacer una atropellada,
cuando vieron que manquiaba
el zaino mentau del viejo,
y como el tiro era lejos
se le cambió el paisanaje,
y jugaba con coraje
a favor del azulejo.

4
Comenzaron por errar
las partidas largadoras,
pues las ocultaba todas
el zaino con su manquera,
para que la gente viera
que iba a perder de seguro,
el viejo esperaba astuto
qu'extendiesen la jugada
para tomar las paradas
como luces en lo oscuro.

5
Siguieron las largadoras
un momento más, partiendo,
hasta que la gente, viendo,
que pronto iban a largar
comenzóse a amontonar
en la raya en un momento
y el viejo obrando con tiento
ligerito armó a su flete
poniéndolo com'un cuhete
de alegre, vivo y contento.

6
La gente empezó a cansarse,
hasta que el abanderado
mirando que habían tardado
tanto tiempo por largar,
en cuanto los vió igualar
pronto les bajó bandera,
mostrando el zaino lo qu'era,
pues, medio cuerpo sacó,
y el viejo también mostró
lo falso de la manquera.

7
Conforme se convidaron
castigó el del azulejo
y sin rebenquiar el viejo
le sacó la delantera.
En mitad de la carrera
casi se puso a la par,
teniendo que salpicar
el viejo de cuando en cuando,
porque el otro s'iba entrando
como chancho en el maizal.

8
Allí, cerca de la raya,
un grito le pegó el viejo
a su zaino tan parejo
y de un salto, sin rebenque,
lo mesmito que a un palenque
al azulejo dejó,
que ni siquiera lo vió
al zaino que disparaba
y que a la raya llegaba
y ansí, señores, ganó.
................................

Del libro "Oro Nativo" de Mario A López Osornio.

Sin libertad


Cuando amanece la aurora
con sus luces admirables,
empiezan todas las aves
a cantar en aquella hora.
La que se halla presa, llora,
con lo duro de sus grillos,
sirviéndole de martirio
ver a las otras que vuelan,
mientras penosas se quedan
pegadas a su destino.

Ya no sacude las alas
porque no afija en el viento,
sólo los tristes lamentos
se oyen dentro de la jaula.
¡Qué pesada y dura carga!
¡Qué pena tan sin igual
no poderse liberar
de tan grandes aflicciones!
¡tener plumas e ilusiones!...
¡Con alas y no volar!

Al fin por su mala suerte
pega un suspiro y se queda
parando su triste pena
hasta que llegue la muerte;
ya que su dolor no advierten
ni le tienen caridad,
triste se pone a pensar
en su largo padecer,
porque hasta el fin ha de ser
cautiva y sin libertad.
.............................................
(Décimas dictadas por don Pedro José Gómez. El señor Draghi Lucero tiene anotadas en su mencionado libro, unas décimas muy parecidas a las transcriptas,que demuestran una vez más la corriente cultural del Plata a los Andes o viceversa, por medio de los cantores carreteros).
Tomado del libro "Oro nativo" de Mario A López Osornio.

Dios rastreador (Salmo criollo: 138/139)


1.
Vos, bichando me aguaitás
como puma en la espesura;
Vos conocés mi postura
y todos mis pensamientos,
si estoy despierto o durmiendo:
¡Rastreador de mis llanuras!

2.
Antes de que abra yo el pico
ya conocés mis palabras,
como perrada que ladra
Vos me rodeás sin cesar:
yo jamás podré alcanzar
lo que a mi ciencia no cuadra.

3.
¿Y ande dir, que no me sigas,
pa esconderme de tu vista?
Si ni el chajá te despista
con lo alto de su vuelo;
porque Vos desde tu cielo
no hay suceso al que no asistas.

4.
Si le pido alas al viento
para volar hasta el mar
ni allí me podré ocultar
pues de tu lazo trenzado
ha de ser brujo el ganado
para poderse zafar.

5.
Y si me hundo en la noche
pa esconderme en algún bajo
es inútil mi trabajo
porque pa Vos no hay tinieblas
y a la noche de más niebla
la cortás de un solo tajo.

6.
Fuiste Vos quien me trenzó
en las entrañas maternas
y frente a tu ciencia eterna
yo me inclino y me recojo
pues ya estuve ante tus ojos
cuando era una sombra tierna.

7.
Al grano hundido en el surco
Vos vigilás con esmero,
y en tu libro de estanciero
le tenés marcada fecha
en que habrá de dar cosecha
para principios de enero.

8.
Imposibles de seguir
son las huellas de tu obrar,
y si las quiero contar
veo que como mis penas
son tantas como la arena
que arrulla en su canto el mar.

9.
¡Ah canejo!... pienso yo...
si mi Dios se decidiera
a librar nuestras fronteras
de los hombres sanguinarios
de tan mal vocabulario
y de conducta altanera.

10.
¿Acaso no debo odiar
a los que odian a mi Dios?
Porque te odian a Vos
yo, Señor, los aborrezco
y mi facón te lo ofrezco:
¡los peliaremos los dos!

11.
Tirá nomás de la cincha
pa ver si aguanto el cimbrón;
si acaso mi corazón
se apartó de tu cariño,
yo te pido como un niño:
¡concedeme tu perdón!

(Pintura: Molina Campos)

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Luz mala

Disculpame la franqueza


Dejá hermano la baraja
y escuchá este canto nuevo:
ande hasta el manco trabaja
sólo el traidor hace sebo.

No pensés que desajero
ni que caigo en un error
si lo mesmo considero
al haragán que al traidor.

Pa el traidor nada es sagrao:
patria, familia, amistá,
es todo papel pintao,
ni le viene ni le vá.

Ansí un justo le dé abrigo,
lo vista, cure y defienda,
si cuadra, mata al amigo
o le arma cimbra a su prienda.

Sin ley, ni fe, ni virtú,
vacío de alma, reseco,
parece un tronco de ombú:
aparente... pero güeco.

¿Y qué diferencia ensiste
entre éste y el haragán?
No mirará si comiste
pa atorarse con tu pan.

En su rancho, es una peste,
duerme, masca, gasta, fuma,
ansí a la madre le cueste
mendigar lo que consuma.

Todo vicio se le pega,
taba, monte, truco, escoba...
si piala un peso, lo juega,
si no lo tiene, lo roba.

Mal amigo y pior vecino
se ríe del güen patriota:
de sucio, jiede a zorrino,
y anda de camisa rota.

Grasiento y porrudo el pelo
con cuasi naide se trata;
le hacen surcos en el suelo
los dedos de la alpargata.

Si uno, de apuro, lo llama,
pa que se gane unos riales
risulta qu'está en la cama
sufriendo... supuestos males.

Ansina el techo se llueva
o esté muriendo un cristiano
no habrá juerza que lo mueva
ni le haga dar una mano.

No sirve, ¡ni pa enemigo!
ni hay peligro que se enoje.
Sabe, que alguien siembra el trigo
y que alguno lo recoje...

Inora lo qu'es, rastrojo,
parva, trilla, escardadura,
si ha cavao, es tras un piojo
metido en una costura.

Incapaz de un sentimiento
hasta cuando halaga, ofiende
y a quien le brinda sustento
igual qu'el traidor, lo vende.

Su palabra es tiento e piola
muy dao al chisme y la intriga,
su condición, una sola,
ser más malo que la ortiga.

Pa el bien, no dentra en denguna,
pero en todas, sí hay delito;
ansí de güelta una cuna
ande duerma un angelito.

No jué pa esto lo qu'en Mayo
nuestro agüelo gaucho dijo:
¡Por la Patria, y a caballo!
Si me matan, queda m'hijo.

Si es falsa la comparancia
podés quedarte a jugar.
Te oferto un puesto en la Estancia
................................
No te pongás a llorar.

La muerte de los Blancos de Villegas



Los niños mimados del viejo Villegas
los caballos blancos de su frenesí,
la nave que anduvo por toda la pampa
y que de un galope fue a Nahuel Huapí.

Los que en desoladas regiones marcharon
devorando leguas contadas de a mil
por el espinazo helado del mundo
un día en el Ñorquin encuentran el fin.

Fue acaso llevados a pagar tributos
de muerte a la nieve por ese color
el que en tantos años fue tan progegido
del orgullo ese de algún superior.

El fiel prodigioso que en tantas patriadas
de machos encuentros airoso salió
murió en la campaña que se hizo a Los Andes
donde toda entera la fila tembló.

Por la densa nieve y la tropa yerta
un jefe interino fue quien ordenó
que se racionara a las guarniciones
carneando los blancos y así se cumplió.

De salvar la vida del pobre soldado
único recurso que Dios le mandó
pues el hambre había llegado a las fases
de un hecho tan grave y conmovedor.

De uno por uno la gran mayoría
de todos los blancos se lo condenó
a la misma mano del pobre milico
que por muchos años se le enhorquetó.

Oh cuanta tristeza daría verlos quieto,
después que la daga funesta quedó
manchada de rojo, manchada de nieve,
manchado el pelaje después que murió.

Hoy los pobres blancos del cabo Villegas
siguen galopando hacia el rumbo del sol
por la misma cresta de la Cordillera,
entre los peñascos del mismo color.

Los niños mimados del viejo Villegas
los caballos blancos de su frenesí,
la nave que anduvo por toda la pampa
y que de un galope fue a Nahuel Huapí.

lunes, 10 de septiembre de 2012

Así no más, de montao

(PIntura: Ricardo Raúl Bossie)

Con pena, te vengo'hablar,
más juerte que la otra vez,
porque m'hijo, y'hace un mes,
que no vas a trabajar.

Cuando te alzaste de casa
tu máma quedó llorando
y yo en silencio, cismando;
diba a pasar, lo que pasa.

Ayer vide a tu patrón,
hombre gueno, si los hay,
que en más de un caso, caray,
te sacó de un apurón.

Ni oligarco ni usurero
luce en vejez y en riqueza
porque en chacarero empieza
y termina en chacarero.

No vino a enterarse de ojo
de di es cierta tu dolencia
pasó en surky en cuincidencia
que yo andaba en el rastrojo.

Hablamos del máiz, del trigo
me ofreció enfardar el pasto
corriendo él con tuito el gasto
pues bien sabés qu'es mi amigo.

Las diez hetáreas cuadradas
en que con tu madre vivo
me las cedió con recibo
cuasi como regaladas.

No pagué ni la mitá
y ya me dió por cumplido:
si otro igual se ha conocido
baje un santo y lo dirá.

En verdá, ni prieguntó
si estabas pior o mejor
y eso mesmo jué un dolor
que hasta el gueso me dentró.

El menos juicioso, piensa,
que si de intento, lo hacía,
es porque el hombre, sentía,
vergüenza de mi vergüenza.

Te juro que si averigua,
por tu vida y por tu estao,
yo le hubiera contestao
francamente y a la antigua:

"M'hijo señor, está sano:
puede no más, despacharlo,
que aquí estamos pa probarlo
yo, la madre, y el hermano".

Sos de aquellos que relaja
con injundios de haragán
la proteción que hoy le dan
al paisano que trabaja.

Nunca más justa una ley
ni en más justa circunstancia:
¡si lo sabrá el pión de estancia
que jué tratao a lo guey!

Pero vos, has confundido
vagancia, con proteción,
chicaneos, con razón,
pillería, con despido.

Nu jué pa eso que se hiciera
la ley que el trabajo ampara
ni tiene sangre en la cara
quien la embrolla a tu manera.

Manqueras o sacaduras
por este mal o este daño
los doce meses del año
se te van en composturas.

Cuando no es fiebre es la tos,
el oído, el pecho, la vista:
ni caballo de prebista
tiene más mañas que vos.

En tanto, la ley ubliga
al que mal pensó, al empliarte,
a callarse y a pagarte
porque si nó, lo castiga.

Los patrones que te echaron
jué pa llorarlo cien veces:
amenazaos por los jueces
que diban'hacer, pagaron.

Esa plata te sirvió
pa siete mil herejías:
tu fama, en las pulperías,
la cargo en mi cuenta yo.

Me estás deshonrando el nombre
y como d'eso se trata,
he dejao de ser tu tata:
vengo a enfrentarte como hombre.

Aura, yo, t'echo del pago,
al menos que arrepentido
cambiés el paso torcido
y dejés de ser un vago.

Cincuenta años de honradez
no es un honor alcanzao
pa que dengún enviciao
como vos, lo pisotiés.

Sin rispeto ni concencia
tomaste mi apelativo
pa utilizarlo de estribo
en cualisquiera indecencia.

Te lo niego: ya no es tuyo:
no ha sido pa dispreciarlo
tirarlo al barro y mancharlo
que lo hice mi único orgullo.
.............................
Me voy, sangrando, y te dejo:
si no cambiás, Dios risuelva,
que no te halle cuando güelva:
no es amenaza, es consejo.

Templo de terrón

(Pintura: María Laura Martinez)

Ha pegao una hocicada,
y aunque vencido, contemplo,
su antigua imagen de templo,
totalmente destrozada...;
dispués..., vendrá la rodada
qu'el destino ha sentienciao...,
ya cáido y desparramao...
no quedará en el lugar...,
ni un horcón pa'señalar
que aquél... jué un punto habitao.

Jué altar de luz matinal...
el templo siyón del rancho;
con su espacio abierto y ancho...
que hoy lo escuende un fachinal,
a un lao del camino rial
su simple simbología...
parió penas y alegrías
en ésta cuenca del Plata...,
y su presente delata
lo enfermo di'una porfía...!

Sus paredes de chorizos
jueron macizas y juertes...,
per'hoy cien muecas de muertes
lo cubren tuito de'chizo...;
hecho añicos contra el piso
su antigua forma lobuna...;
jugando al horror, la luna,
tinta terrones sin briyos...
qui'una tropa de noviyos
rompió en canchadas vacunas...!+

Ya no luce alrededor
barrido el patio, que ayer...
por cuidao di una mujer
tuvo jardines en flor,
no contrastan su color
con aquel cerco de tunas
las lindonas y oportunas
campanas del floripón...;
ni besa en rojo el malvón...
ni flota'romas denguna...!

Juera la escuela, una esquina
la botica o la herrería...,
ranchos pa'comisaría
o tienda de ropa fina...;
la matera u la cocina...;
'lantiguo puesto d'estancia;
el capricho y su arrogancia
tan encarnizao se plasma...
qu'es hoy un punto fantasma
produto de la inorancia.

La imagen... dolor me da
y contemplando aquél nido
veo un destino vencido
sin tiempo de identidá...,
el futuro que vendrá
será... pa'triunfar hermano
si agarrados de la mano
encaramos el destino...:
"Que soñó un pueblo Argentino
por tuito lo Americano...!"

Sin rayeros


Para mi aparcero "El Pampa Filemón"

1
Pa’ llegar al “Trompezón”
a conocerlo, aparcero,
doce leguas a mi overo
le hice dar de un galopón.
Conversando, Filemón,
un refrán medio viejaso
sale a mi memoria al paso
sin que nada lo detenga,
“¡No hay mal que pa’ bien no venga!”
que hoy llega justito al caso.
2
Casi salimos trensaos
como que no somos lerdos
y es por eso que me acuerdo
de ese refrán tan mentao.
Mucho me alegro, cuñao,
sintiendo hasta cierto orgullo
dejar de lao sin barullo
aquel gaucho desafío,
¡hoy usté es amigo mío,
y yo honrao de serlo suyo!
3
Las carreras entre amigos
igual que tirar la taba
a la larga en fija, acaba
por hacerlos enemigos.
Aunque es verdá lo que digo
siempre el juego me ha gustao
pero he tenido cuidao,
en carreras o en el “güeso”,
no jugar jamás un peso
contra un amigo estimao.
4
En cuestiones de carreras
si el chuzo no es guapo y fuerte
no me confío de la suerte
porque la suerte es matrera.
Yo me he topao en cuadreras
con fletes renombradasos
y hasta me he dao el gustaso
venir todo el tiro, ufano,
una rienda en cada mano
y el rebenque abajo ‘el brazo.
5
Su “tordillo azafranao”
es lindo pu’ande lo mire
y en la cancha, ande se estire
se debe venir cortao.
A mi “tordillo platiao”
ya vido que no le escondo
y aunque soy medio redondo
la franqueza está primero:
¡con su mentao parejero
me hubiera metido a l’hondo!
6
Usté tiene un flete bueno
sanito ‘e las cuatro patas
pa’ defenderle la plata
en cualquier tiro y terreno.
Flete que tráindolo “al freno”
el rebenque está de más
y yo sé que usté es capaz
de correrle al más pintao
dar punta y ganar cortao
mirando al otro pa’ atrás.
7
Cuesta igual pa’ mantener,
usté sabe mi aparcero,
lo mismo un pingo ligero
que un sotreta pa’ correr.
Mil veces yo pude ver
muchos hombres querendones
jugarse los patacones
a sus fletes dando usura,
¡son de estampa una hermosura
pero pa’ correr maulones!
8
Antes de dirme, paisano
quiero mi rancho ofertarle
pa’ cuando caiga, apretarle
su gaucha y sincera mano.
Usté que es buen campechano
mi convite no se ataje
porque sé que en mi paraje
pa’ su patrón, reseriando
suele cáir de cuando en cuando
con alguna tropa en viaje.
9
Aunque pobre, en mi tapera
siempre hay pa’ arrimar al fuego
un costillar de borrego
o alguna achura ‘e ternera.
Le alvierto, que la tranquera
a la usansa del pasao
nunca conoció el candao
y ansina ha de continuar
pa’ abrirla y poder cerrar
sin bajarse del montao.

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Versos de “El Zurdo Nicasio”, o sea, Pedro Risso