"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Hablarle a un hombre campero
es mi sencilla intensión
hoy bajo el mesmo patrón
estamos de compañeros.
El hombre está de puestero
en los campos de “San Bruno”,
es bien mandao, oportuno
y se destaca entre otros
si le toca domar potros
o trabajar con vacunos.
Estando juntos, le cuento
se dio la oportunidad
de hacernos de una amistad
conservada hasta el momento.
Es por eso que yo siento
una sincera alegría
si llego al puesto algún día
a yerbiar con él un rato
donde a cantar me desato
alguna milonga mía.
Con su familia delante
yo nunca me hago rogar
si tengo que recitar
o si me piden que cante,
recordando tiempos de antes
que no han de volver jamás
y pensar eso nomás
a mi me entristece tanto,
que el tiempo trae adelantos
pero yo miro pa’ atrás.
Hoy acá en “Las Nazarenas”
ninguno se beneficia
se ven muchas injusticias
que al saberlas me dan pena.
El mayordomo que ordena
ta en desacuerdo conmigo,
pero igual a Dios le digo
al tiempo que le agradezco
que no se si me merezco
tener tan güenos amigos.
Ya nos hicieron presente
que hay cambio de explotación,
vende la hacienda el patrón
y han dentrao a sacar gente.
A Méndez injustamente
lo tomaron entre ojos,
también tienen el antojo
que los Martínez lo sigan,
y yo puse antes que me digan
a las barbas en remojo.
Por eso Vasco Etchevest
con estas coplas que le hago
le hago saber que del pago
muy pronto nomás me iré,
de un pique me anoticié
en unos campos lejanos
puede ser en Pirovano
o sino en Benito Juárez
pero de aquellos lugares
via recordarlo paisano.
Recorriendo los potreros
lo veré redomoniando
o alguna hacienda juntando
con los perros ovejeros.
De los picazos overos
oiré el relincho en un eco
con poncho pampa de flecos
bien presente lo tendré
a Luis Adolfo Etchevest
de San Antonio de Areco.
Como dando despedida
este verso es mi saludo
volveré a verlo, no dudo,
da muchas güeltas la vida
lleve esta copla sentida
con un abrazo de hermano
y si andando por los llanos
un día lejos me pierdo
le quede siempre un recuerdo
de este sencillo paisano...
Con sobras de la cocina
y con máiz se mantenía
y casi siempre tenía
sobre el lomo una gallina.
De tan gorda la cochina
ni parada se tenía
porque lo único que hacía
era comer y dormir,
o ir a un rincón y venir
algunas veces por día.
El día que la carniaron
le abrieron la tranquerita
y haciéndole callecita
campo ajuera la sacaron.
Para el galpón la atracaron
donde había una fogata,
calentando algunas latas
llenas de agua media hirviendo
y allí diciendo y haciendo
la enlazaron de una pata.
La empezaron a maniar
y con los gritos que dió
todo el pago se enteró
que la estaban por carniar.
El que la iba a desgollar
le entró a tantiar el garguero
y ya pelando el acero
le entró a afeitar el cogote
en la parte del gañote
ande está el degolladero.
Pero los días siguientes
jueron los de más trabajo,
vino la pelada de ajo
y atender a unos parientes.
Se ocupó con ingredientes
hasta la última taza,
mientras que atrás de las casas
y encima de dos varillas
hacían hervir las morcillas
y redetían la grasa.
La carniada terminó
y con dos cañas completas
de chorizos bien repletas
la cocina se adornó.
La yel no se reventó
de aquel que probarlos quiso;
los repartió en el petiso
el chico en la vecindá',
midiéndose la amistá'
por el largo del chorizo.
Me encontraba recordando
que sos ensueño del alma
y ando ansioso de cantarte
con dulzura de esperanza
al encontrarte en mis cosas,
florecés por las mañanas
a más de ser la ternura
que emponchás las horas malas,
me bordás con hilos de oro
la pena cicatrizada.
Por querer decirte tanto
casi no encuentro palabras
y estás entrando en mi sangre
más cada día que pasa.
Amor de mis pensamientos,
eterna y ardiente llama,
sos la riqueza más grande
donde desangro mis ansias,
qué genial que fue el poeta
que te bautizó "guitarra".
Cuando mi zaino maceta,
se empezó a poner vichoco,
pa que descansara un poco
me compré una bicicleta.
Aunque bellaca y repleta
de mañas y de cosquillas;
yo, que he domao cien tropillas,
en un mes, la hice de andar
y me largué a disputar
un certamen de Mil Millas.
Me sorprendió de endeveras
cuando tuve que largar
con una "chiva" de andar,
entre "chivas" parejeras.
Todas marcas extranjeras
de diferente nación,
yo de bombacha marrón
se me hacia más ridículo
al dir montando un vehículo
que se fabricó en Morón.
Mencionando a cada hombre
mezclaba el alto parlante
la firma de un comerciante
y productos de renombre.
Cuando anunciaba mi nombre
me alegró mucho en verdad,
en mi espalda estaba ya
escrito con esos fines:
"Fábrica de Salamines"
de don Carlitos Juliá.
Pregunté el itinerario
y largué con tanto afán
que al rato estaba en Luján
seguido de un alversario.
Ya después muy solitario
me aparecí en Chivilcoy
todavía contento estoy
porque todas las muchachas
por Mercedes y Suipacha
me recuerdan hasta hoy.
Aunque estaba algo mamao
en la etapa que se enhebra
¡me chupé unas diez ginebras
cuando pasé por Bragao!
Iba bastante cargao
y transpiraba de a mares,
entre aplausos y cantares
llegué a la segunda etapa
y me chupé veinte grapas
con festejos populares.
9 de Julio vi bien
y Pehuajó en el momento,
pasé más veloz que el viento
llegando a Trenque Lauquén;
chupé unos vinos también
en un boliche que ví,
casi un minuto perdí
entre Casba y Cochicó,
pero al fin: primero yo
cuando llegué a Guaminí.
Crucé al arroyo "Venao",
el médano "Mirador",
pedaleando con fervor
aunque iba bien remamao...
Teníá el triunfo robao,
la cantimplora agarré;
me acordé que la llené
en el boliche "La Conga"
y me canté una milonga
tranquilo en radio Carué.
Compré un radio a transistor
y por Pigüé la prendí,
cuando al referirse a mí
anunciaba el locutor:
-"El raro competidor
ya pasó con todo el rollo
cruzó Tornquist, el criollo,
como una bola de fuego;
cruzó Bahía, Dorrego,
y ya está por Tres Arroyos".
Yo le seguí dando pata
tranquilo hasta Necochea
y en Quequén tuve la idea
de parar en Mar del Plata.
La ventaja era tan grata
que no la recuerdo ahora,
me entretuvo la demora
estudiando bien el mapa,
y me cargué bien con grapa,
el chifle y la cantimplora.
Crucé Balcarce, el Tandil,
Azul, Cacharí, Las Flores,
entre aplausos y fervores
como tiro de fusil.
Ya pelándome las mil
crucé Monte dando pata,
en Bransen una alpargata
la perdí por el camino
y entraba chupando vino
tranquilamente a La Plata.
Y con una tranca loca
pero con mucho desaire,
piola entraba a Buenos Aires
por el puente de La Boca.
Y en un clima que sofoca,
abrazándome a mi amada
me vi montao en la almohada
escuchando al despertar:
-"¡Dejate de patalear
que me tirás la frazada!".
Sabiendo inútil mi empeño
de competir y vencer
me dio rabia comprender
que todo había sido un sueño.
Y me sentí tan pequeño,
tan derrotao, tan vencido
que pa conseguir olvido
le saqué al “chifle” la tapa,
me chupé un litro de grapa
y volví a quedar dormido.
Tengo un campito arrendao,
y áhi mi trabajo se afianza
para ver si a la balanza
la hago bajar pa mi lao.
Pero aunque fuerte he luchao
son pocos los beneficios,
por más que a mis sacrificios
muy bien le puedo exigir
unos reales pa vivir
y un resto pa algunos vicios.
Un tostao que estoy cuidando,
-que es de regular pa arriba-
parece que hasta me esquiva
de darme el gusto ganando.
Y por correrlo sobrando
el zurdo Aurelio Bilbao
a fines del mes pasao
con un zaino, a igualar peso,
me perdió a medio pescuezo
pudiendo ganar cortao.
Seguro que ha sido un pillo
-pués linyera no ha de ser-
el que en el bajo, anteayer,
me carnió el mejor novillo.
Manqué feo a un doradillo
al rodar en el camino,
y un ovejero barcino
que me mandó mi cuñao
me apareció envenenao
en el campo de un vecino.
Mañana, de acobardao,
de miedo, o por lo que fuera,
viá dir a la curandera
pa ver si estoy embrujao.
Le diré que se ha apagao
la vela que me alumbraba,
y que mucho me alegraba
en mis horas tan dichosas
pero aura me van las cosas
¡como el revés de la taba!
Caballos ojos saltones
atrapando la llanura,
rescatando la bravura
de sus jinetes varones;
milicos grandes latones,
gauchos de botas de cuero
atravesando el Pampero
luciendo la recia estampa,
acuarelas de la pampa
de pastizal, barro y cielo.
Peón, arrieros, domadores
y las costumbres camperas
fueron estampas certeras
de aquellos hombres mejores;
pulperías con cantores
templando alguna bordona,
facones largos, caronas
desafiando algún destino,
y en pincelazo genuino
curanderas percheronas.
Juego de pato despierto,
carreras desenfrenadas,
también el juego'e la taba
con sus finales inciertos;
con errores, con aciertos,
el truco de los paisanos,
fogón con mate en la mano
y cuentos con picardía,
o la sortija que hacían
el veinticinco de mayo.
Mundo bueno, mundo impío
en almanaques grabado,
rescatando del pasado
alpargata y rancherío;
ginebra tapando el frío
con historias y aventuras,
chinas mostrando dulzura
con sus pañuelos bordados
y el lujo de un hacendado
pasando por la pintura.
Caballos ojos saltones
atrapando la llanura
quedaron en la cultura
de almacenes y galpones;
y en el mundo de emociones
que no conoce fronteras,
esas pinturas primeras
dicen con noble color:
¡Molina Campos, pintor
de las costumbres camperas!
Yo me requinto el sombrero,
pongo el pie sobre la silla,
me acomodo la cuchilla
y pido caña al pulpero;
templo la prima primero
de mi guitarra campera,
porque al ver que mi bandera
ya no la flamea el viento
porque un ochenta por ciento
canta cosas extranjeras.
Traigo esta milonga pampa
de los pagos de Catriel,
perfumada con laurel
pero con filo de guampa;
sin pretensiones ni trampa
no tengo necesidad,
sangre de Calfulcurá
de las venas se me salen,
sólo espero que me pialen
con un lazo de amistad.
Yo no siento escalofrío
al ver desnudo mi pecho,
me presento con derecho
para defender lo mío;
llego al galope tendido
con mi tordillo clinudo,
lo tengo en caso de apuro
para saltar las tranqueras
y correr de las fronteras
a extranjeros melenudos.
Si mucho o poquito canto
me valgo de lo que soy,
ventaja a nadie le doy,
tampoco preciso tanto
y cuando a cantar me planto
siempre lo creo oportuno
y en mi guitarra me acuno
para cantar a mi modo,
ojalá que escuchen todos
sin despreciarme ninguno.
Yo nunca tuve padrino,
seguro que muero infiel,
que sea dichoso aquel
si así lo quiso el destino,
y en mi andar de peregrino
me cobijan las estrellas,
jamás me separo de ellas
y en la noche de este día
me alumbran las Tres Marías
para que siga mi huella.
Con esta cebadura,
no vamos pa´ ningún lao,
hay que cambiar la yerba
hay que cambiar,
que el mate está lavao,
que el mate está lavao compadre,
que el mate está lavao.
Por mas que le pongan boldo,
cascarita de limón,
yuyito pa´l mal de amores,
el mate ya se lavó.
Aunque cambien la bombilla,
o lo yapen con café,
por mucho que lo remienden
yo ya le perdí la fe.
Con la rueda despareja,
fijensé lo que pasó,
el dueño de la pavita,
ceba uno y toma dos
y al de al lao pa´que se calle,
la yapa le convidó
y cuando llegó aquí abajo,
el mate ya se lavó.
Sepa que en toda mateada
por sentirse acomodao,
hay quien toma el agua tibia
y aplaude a quien lo ha cebao.
No tenga miedo al bosteo,
nunca se quede callao
y aunque lo echen de la rueda,
no tome mate lavao.
Con yerbita aguantadora,
el quemarla es un pecao,
secreteando con la tierra,
hasta su pecho ha llegao,
a contarle de a traguitos,
las cosas que le ha enseñao
y es un traidor el que paga,
cebando el mate lavao.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".