miércoles, 25 de septiembre de 2013

El Cura Brochero (Poema criollo)


 

Canto 8
El Malacara

Rumbeaba el Cura Brochero
por los senderos riojanos;
buscaba, allí, a los cristianos
que andaban medio perdidos;
-montoneros y bandidos
poblaban aquellos llanos.

Se hospedó en lo de don López,
del villorio'e San Vicente;
-era güenaza esa gente,
amable y hospitalaria;
-vivían cristianamente
del trabajo y la plegaria.

Jué, allí, muy bien recibido
por esa familia amiga;
complacidos le prodigaban 
afecto, albergue, cuidaos;
-un güen sueño y un asao
le quitaron la fatiga.

Mas, la que no reaccionó, 
jué su mula desgastada;
por más máiz y más cebada
que, animándola, le dieron,
ya estaba tan acabada
que sus juerzas no volvieron.

-"Ya ve usté, señor don López",
comenta el Cura Brochero,
"no sólo el hombre es mañero
cuando uno lo va a buscar;
también las bestias di andar,
nos ponen siempre algún pero..."

Don López festeja el dicho
y sonriente le declara:
-"Tengo un macho Malacara
aguantador como pocos;
es una prienda muy rara 
y en sus manos lo coloco".

Se emocionó mucho el Cura
ante tal ofrecimiento;
-lleno'e reconocimiento,
muy gustoso lo aceptó;
-con ese animal quedó
¡tan orgulloso y contento!

Cuánta ayuda le prestó
en todas sus correrías;
-lo montaba noche y día,
sin que jamás se cansara;
-¡tá, que aguantó el Malacara!
¡si de fierro parecía!

Por más de doscientas leguas
se extendía su curato;
-con ese pingo mulato,
las distancias se achicaban;
-si hasta los cerros trepaba
con la habilidá de un gato.

Mas, cuenta el Cura que, un día,
le hizo una mala jugada:
-le empezó a las reculadas,
al pasar por cierta zona;
él las riendas le abandona
pa'evitar las corcoviadas.

Al sentirse libre'e frenos, 
su juria el macho largó;
-pa sus pagos galopió
hasta encontrar a los suyos;
y a Brochero, pa los yuyos,
de un corcovo, lo largó.

-"Sigan siempre el güen camino", 
un día, a muchos declara
"no le vuelvan más la cara, 
endispués los Ejercicios,
a la tropilla'e los vicios;
no hagan como el Malacara".


(Dibujo: Manuel Jimenez)