miércoles, 18 de septiembre de 2013

De vuelta con los overos




Hoy hace un año Cisneros
que lo vine a visitar
y me llevé pa’ domar
esta tropilla de overos;
recorriendo los potreros
de su estancia “Las Dos Dagas”
esto decirle me halaga
porque lo noté gauchón
y en corta conversación
pronto arreglamos la paga.

Debo decirle paisano
que tienen camino andao,
que están prolijo’ domao
y la yegua para a mano;
de que son pingos baquianos
se lo puedo asegurar,
cualquiera puede enfrenar
y ensillarlo sin un miedo
y si se mete en el ruedo
vergüenza no va a pasar.

Le viá pintar en reflejos
a su tropilla de overos:
hay dos pingos tesoneros
vivarachos y parejos,
son esos dos azulejos
que vienen haciendo punta,
siempre trotean en yunta,
que lujo pa’ sus mensuales,
y de trabajos rurales
hágale cualquier pregunta.

Aquel overo rosao
tranquea de sobrepaso
es regular para el lazo,
pingo pa’ mi acreditao,
como el overo tostao
un poquito alto de alzada,
anda de orejas paradas
cual si fuera un redomón
y montao en él, patrón,
me lucí en las resereadas.

El lunar, ese gatiao,
es toda una garantía,
pingo de andar noche y día
como el overo tiznao;
el overo colorao,
el que olfatea el pantano,
es vivaracho, liviano,
escarceador, coscojero,
se lo aseguro Cisneros
que es de escupir en la mano.

Le nombraré a dos caballos,
ansí no queda ninguno:
está el overo lobuno
y aquel overito bayo;
en decirle yo me esplayo,
préstele atención paisano,
se lo advierto de antemano,
da trabajo pa’ enfrenar,
porque se suele sarnear
ni bien despunta el verano.

Usté le va a repartir
los pingo’ a la mensualada,
yo sé que es gente avezada
pero algo le viá decir:
no se vaya a resentir,
no crea que’s estravagancia,
quiero salvar la distancia
porque conozco el sendero:
¡domador y cocinero
son criticao’en la estancia!