sábado, 23 de marzo de 2013

El "Tres" de Fortín Chañares: "Desobedientes"


(Pinturas: Carlos Montefusco)

"Cada fortín de la pampa tiene su historia de sangre y el labrador, al romper el arado la tierra, 

ignora que va removiendo las cenizas de una generación". (Manuel Prado)


 
Jacingo Velázquez era
Sargento en "Fortín Chañares"
y recorría los lugares,
igual que si nada fuera,
ha dado su vida entera
al frente de sus soldados,
cinco gauchos confinados
que no se hallaban muy bien
por las tierras de Pincén
hambrientos y desolados.

Con la última penumbra
que van a campo traviesa,
que con el día se tropieza
y hasta la vista deslumbra.
Cuando el astro rey alumbra
y va la pampa pintando,
mientras están esperando
que llegue la provisión,
estaban en el fogón
todos tranquilos mateando.

Entre esas primeras luces
se sintió como un murmullo,
que bajaba del mangrullo
donde un soldado hacía cruces.
Una cuadrilla'e ñanduces
al guardia sacó de quicio,
se pusieron a ensillar,
y salieron a boliar
pa'l sustento y algún vicio.

Alzaron cuchillos y bolas
no alzaron otro armamento,
y entusiasmado el sargento
dejaba el fortín a solas.
Entre gritos y cabriolas
la corrida continuaba
y cuando la caza estaba
ya por concluírse al fin
se encontraban del fortín
que apenas se divisaba.

Acomodaron la carga,
ajustaron bien la cincha
y uno que perdió la vincha
tragaba saliva amarga.
Aunque la vuelta era larga
se hacía con alegría,
pero una idea sombría
les hacía desconfiar
porque un patrio entró a orejear
como si algo ocurría.

Cuando el piquete volvía
totalmente desarmado,
hallaron todo lanceado
al que quedó de vigía.
Treinta clinudos había
de Pincén allí escondidos,
que estaban bien prevenidos
pa'salirles en tropel
desde adentro del cuartel
dando fuertes alaridos.

Los cinco echaron pie a tierra,
los cinco facón en mano,
y en el arenal del llano
vibró el grito de la guerra.
Un "pampa" un lanzazo erra
en entradas atrevidas
y en las luchas repartidas
caen nueve chinos también
y los bravos de Pincén
terminan con esas vidas.

Por salir a la campaña
sin llevar un armamento
nadie quedó ni pa'cuento
en la trenzada tamaña
y aunque fue grande la hazaña
no han quedao sobrevivientes,
mas por los hechos presentes
de nombre el cuartel cambió,
y a "Chañares" se llamó
Fortín: "Los Desobedientes".

Los boliches


(Foto del "Boliche Amarillo" ubicado cerca de la Estación:  "La Oriental", Junín, Prov. Bs.As.)




Otra vez los boliches nocturnos,
amarillos de sueños perdidos,
quinieleros de suertes extrañas,
azulados en humos y vinos.

Viejas radios rezongan canciones,
un Gardel arrullando su trino,
y en la mano madera de un tango,
un borracho camino al ayer.

Desgastadas paredes que miran
sin fervor, sin asombro las cosas,
por el ojo de buey descordado
de un reloj que hizo el tiempo y murió.

Opacados espejos que imitan
otra vida mejor, o la misma,
marioneta de pan en la niebla
tras un sol empañado de alcohol.

La soledad, con el alcohol,
suelta un gorrión, que por el aire del alma se va.
Con el alcohol, la soledad,
tibio gorrión que por el aire del alma voló.

El boliche conversa en silencio
sus palabras de vidrio y tabaco,
cuando llueve las sombras florecen
desolados versos de papel.

Los amantes se buscan el alma,
naufragados de urgencias preguntan,
y el destiempo les duele en el alma,
laberintos de mar el amor.

La soledad, con el alcohol,
suelta un gorrión, que por el aire del alma se va.
Con el alcohol, la soledad,
tibio gorrión que por el aire del alma voló.

Y otra vez vuelvo a buscar,
boliche viejo en tu ayer, lo que nunca volverá.




viernes, 22 de marzo de 2013

Defensa gaucha (Valseao)



Paisano Argentino, hoy quiero contarte
de mi gran cariño que siento por vos,
y te doy las gracias porque francamente
en defensa tuya yo me hice cantor.

Y vivo en defensa porque a más de uno
lo vi que reía apenas te vió,
hirviendo mi sangre corrió por mis venas
pensé pa'mi adentro: "que ingratos que son".

Ingratos que pecan también de ignorantes
porque de la ubre de la tradición,
no mamaron nunca, por eso no sienten
de su propia raza, su propio sabor.

Mientras que un aliento me quede de vida.
paisano yo quiero defenderte así,
y cuando me vaya te dejo mis versos,
algún otro gaucho los dirá por mí.

Parece mentira que no se den cuenta
que nuestra esperanza en el campo está,
lanares, vacunos, los trigos, la siembra,
y si ayuda el tiempo, poder cosechar.

Dios quiera que un día, tuviera la suerte
de verlo más bello que es lo natural,
y lo miren ojos de claro rocío,
abriendo tranqueras en la realidad.

No falta tampoco, aquél que te imita,
¡qué triste lo que hace! y yo le diré,
-"Hacelo en el lomo de un potro salvaje,
y agarrando un lazo, pialá de revés".


Mientras que un aliento me quede de vida,
paisano yo quiero defenderte así,
y cuando me vaya te dejo mis versos,
algún otro gaucho los dirá por mí.


jueves, 21 de marzo de 2013

Cosas que pasan





Junto a Patricio mi hermano
por la semana pasada
encerramos la manada
en el corral bien temprano,
por que resulta, paisano,
que teníamos que marcar
una yegua que llevar
a la feria el otro día
y él y yo con alegría
por que íbamos a pialar.

Mi hermano entró en el corral
por que ya estaba la marca
y le echó el ojo a una zarca
¡que belleza de animal!
Viéndola tan servicial,
dando vueltas asustada,
comenzó a revolear la armada
y al disparar por derecho
el lazo paró en el pecho
de la potranca gateada.

Mi hermano ya acostumbrao
a pialadas puerta afuera
le aflojó pa´que cayera
más abajo aquel trenzao,
después estando afirmao
un tirón fuerte pegó,
la gateada pie perdió
y al caerse sin trabajo
le quedó el cogote abajo
y el golpe la desnucó.

¡Que va a ser...! se habia matao
y lamentando aquel caso
monté sobre mi picazo
y la cinché pa´un costao.
Despúes con el lazo armao
vide puntiar una blanca
le hice un tiro de payanca
erré y volví a tirar
pero no pude agarrar
ni siquiera una potranca.

Mi hermano a grito decía
desde afuera del corral:
"hombre mas chambón pal pial
pensaba que no existia"!
Como tanto se reìa
me dejó de mala gana
y siguiendo en su jarana
me decía: "salí payaso
que si no me das el lazo
van a terminar orejanas".

El lazo le entregué yo
ya medio cansao estaba
y cuando el sol calentaba
el trabajó terminó;
una potranca quedó
tendida sin palpitar,
saqué de botas un par
a medidas de mi patas
pero andaré de alpargatas
hasta que aprenda a pialar !

Diálogo con mi guitarra


Botas de potro




Botas sobadas a mano
con la paciencia de un viejo
de un animal azulejo
que fue un pingo soberano.
En un tiempo muy lejano
también las supe calzar,
y aunque las dejé de usar
de vista nunca las pierdo,
porque me traen un recuerdo
de aquel pingaso ejemplar.

No olvido esas ocasiones
que al ceñir las ligas pampas
con sus camperas estampas
me apretaban los garrones.
Y al lucir en mis talones
unas espuelas sin brillo
con nudo fuerte y sencillo
las alzaprimas guapeaban,
y a mis botas las maneaban
del empeine y del tobillo.

La derecha, un buen rayón
ligó en el trabajo rudo,
que un toro bayo guampudo
le obsequió de refilón.
Suerte que en esa ocasión
pude cuerpiar la embestida;
y en forma más conocida
en la izquierda está presente
la marca, clara y patente,
que el bagual luciera en vida.

Ahura, cuando alguna vez
con cuidao las manoseo
son pa mí como un trofeo
de modestia y sencillez.
Por ser gauchas sin doblés
solía usarlas muy altivo,
y hasta encontraba un motivo
pa olvidar ciertas derrotas
al sentir contra mis botas
las caricias del estribo.

Retrato de un hombre gaucho

 
(Pintura: Eleodoro Marenco)

(Pa que sepa el que no sabe

quién es Gerónimo Grespán)

Hombre apreciao, respetuoso,
fuerte, parejo, fornido,
bigote un tanto caído
y el cabello entrecanoso.
Bien hablao, muy respetuoso,
-que es don de naturaleza-
como es gaucho de una pieza
lo pondero con razón
pues late su corazón
a impulsos de su nobleza.

Como criollo que se esmera
prolijo y con elegancia
luce en cualquier circunstancia
su indumentaria campera.
Usa blusa corralera
con sus letras bien bordadas,
sombrero de alas alzadas,
una bombacha sencilla
y botas de cabretilla
bajitas y bien lustradas.

Anudao con lucimiento
para evitar que alce el vuelo
rodea su cuello un pañuelo
que le hace flamear el viento.
Y en el campero indumento
luce el poncho su finura,,
en tanto que dando usura
junto al cuchillo -un valor-
la rastra y el tirador
le dan brillo a la cintura.

En llas aulas del saber
por aplicao y estudioso
conquistó un título honroso
que nunca quiso ejercer,
prefiere el rural quehacer
doblemente meritorio,
y es comprobao y es notorio
que tan parejo lo hallo
igual sentao a caballo
como frente a un escritorio.

Lo campero es su pasión...
y tanto saber encierra
que igual trabaja en la yerra
como enrienda un redomón.
Pone al arrear precaución,
y si cuadra alguna fiesta
si la mosca no molesta
da gusto verlo tuzar,
pues sabe un pingo arreglar
como jugando una apusta.

Aunque modesto, la esconde,
su cencia va abriendo brecha,
y hay que darle la derecha
tal cual como corresponde.
Donde lo pongan responde
pues sin cáir en un error
carnea igual que el mejor
sin pereza y desenvuelto,
y pegao al más resuelto
esquila que es un primor.

Con sus baguales que son
ejemplo del buen cuidao
siempre tiene un "reservao"
marca "El Pato Copetón".
Pero quiero hacer mención
que si se quiere floriar
tiene a mano pa ensillar
un moro que es un pingazo,
y un zaino de sobrepaso
que solo le falta hablar.

En la puerta de un corral
con el trenzao en la mano
no les diré que es baquiano
sinó un maestro en el pial.
Y aunque fuera el animal
muy fogueao en la pialada
a Gernónimo le agrada
volcarse el lazo con lujo,
y el bagual, ni siendo brujo,
se va a safar de la armada.

Pa asar carne, es bien sabido
que es gaucho de tiro largo,
y "ensilla" lindo el amargo
pa yerbiar fuerte y tupido.
Ameno y entretenido
en las camperas reuniones
matiza conversaciones
como quien le agrega hilvanes,
con sentenciosos refranes
y exatas comparaciones.

Sabe hacer un buen cinchón
o un lujoso retegido,
y al compás de su chiflido
va dando fin a un botón.
Que es soguero de afición
yo casi lo tomo a broma,
porque ni una faya asoma
y observándole un bozal
parece un profesional
que anda ocultando el diploma.

Es gaucho por excelencia
y hombre de vida ordenada
que al hacer una gauchada
no busca su conveniencia.
Apegao a su querencia
no hay nada que lo desvíe,
y al pedir que Dios lo guíe
digo al soltar este rollo:
es un monumento criollo
que habla, camina y se ríe.

Al final, de mi sumario
aunque las letras persigo
pa pintarlo como amigo
no me alcanza el diccionario.
Pero este comentario
les diré al finalizar
que si es imponente el mar
cuando sus aguas se encrespan,
así es Gernónimo Gréspan
hombre digno de admirar.

domingo, 17 de marzo de 2013

El remate (Recitado)


A unos ojos (Valseao)


(Pintura: Augusto Gomez Romero)

Tus ojos, que contemplo con delicia
Tienen el mismo brillo de la aurora,
Tienen la suavidad de la caricia
Y la dulce mirada que enamora ¡ay!
Y la dulce mirada que enamora.

Y por eso yo los adoro
Y hasta el fondo del alma me embeleso,
Saben llorar de pena cuando lloro
Y se llenan de amor cuando los beso ¡ay!
Y se llenan de amor cuando los beso.

Tus ojos, de mirar adormecido
Tienen la placidez del agua en calma,
Y muestran en su fondo cristalino
La divina pureza de tu alma ¡ay!
La divina pureza de tu alma.

Y por eso yo los adoro
Etc...etc...

Recuerda que mi vida está en tus ojos,
Ellos son mi alegría y mi amargura,
Ellos me hacen sufrir con sus enojos
Y me vuelven la  paz con su ternura ¡ay!
Y me vuelven la  paz con su ternura.

Y por eso yo los adoro...

sábado, 16 de marzo de 2013

Tajo a tajo




Ya no suenan las bordonas
de mi guitarra como antes,
ya no cantan arrogantes
se me han vuelto rezongonas.
Perezosas y sobonas
no obedecen a mi mando
y al querer, de vez en cuando,
hacerlas vibrar altivas,
suenan tristes y emotivas,
como almas que están penando.

De mi rancho los horcones
de aburridos se han ladeao
y al techo lo han deslomao
pechando los ventarrones.
Del tiempo los zamarrones
lo han rajao en las esquinas
y al cercao de cina-cina
con que rodeaba la casa,
cualquiera bicho lo pasa
porque ya  ni tiene espinas.

Todo el campo se ha rendido
al rigor del abrojal,
y al criollo viscacheral
en harnero ha convertido.
La hacienda, claro, se ha ido
huyendo de esos rigores,
ya los pájaros cantores
no se arriman a los talas
y aura salen luces malas
donde antes nacieran flores.

Lo que era campo florido
y trebolar perfumao,
lo que era lindo recao
del paisano presumido,
el rancho que era mi nido
donde viví mis amores,
todo ha cáido a los rigores
del tiempo que, ¡tajo a tajo!
me va arriando cuesta abajo
para amargar mis dolores.