lunes, 28 de junio de 2010

Gauchada



Juí, los otros días, al poblao a tráirle
un frasco e'remedio pa mi pobre "china",
y dejando ajuera maniao el "matungo",
dentré a la botica.

No s'el boticario con qué ojos me vido,
qu'en mi cara mesmo,
se rilló ¡el "trompeta"! cuando li'hube dicho
que me diera un frasco lleno di "uso esterno".

Pero tuvo al punto que "arrollar las cuartas"
en cuanto me vide que achiqué los ojos,
y que, despacito, refalé la mano
por abajo el "poncho".

Corasón muy güeco, dejuro, el del hombre,
p'achicarse ansina, de primer dentrada...!
¡Si pá no morirse di arrollarse tanto,
llamó, p'agrandarse, la sangr'e la cara...!

Güeno...n'hubo nada... ¡Mintras misturaba
no sé qué ingredientes,
mis ojos, curiosos, se quedaron quietos
en un aparato que teniba enfrente.

Me dió el hombr'el frasco, y al dir disprendiendo
mi "carpincho" viejo, "campiando" moneda,
le pregunto: Diga: esa "romanita" que tiene áhi colgada
¿di ánd'es que l'engancha lo que pesa en ella?

Eso no es "romana", me dijo muy serio,
es un... ¡ni me acuerdo qué nombre le puso!
Lo traimos di Uropa, p'anunsiar los cambios
que ha é'tener el tiempo, en el día foturo.

¡Li "abrí la jareta"! Y una carcajada,
"machasa", de grande, llenó la botica.
Y áhura mesmo pienso qu'esas risas jueron
las que con más ganas yo largu'en mi vida.

Risas que salieron por boca y narices,
y hasta por los ojos, hechas lagrimones,
¡si hasta en la "barriga" sentía que andaban
en regolusiones!

Me miraba el hombre con la boc'abierta,
y los ojos grandes, "como el dos de oro".
Y en cuantito pude "sofrenar la cosa",
li hablé d'este modo:

- Ah don Boticario!
¡Que había sido gringo!
Mire que di Uropa, p'anunciar el tiempo,
tráir l'aparatito!

Yo que soy un gaucho
que de nada entiendo,
le digo ¡a la fija! si v'haser mañana
güen o malo el tiempo.

Cuando por la noche, di adentro 'e mi "rancho",
siento qu'el "chingolo" su estilito canta:
sin errari'el viaje, sé que al otro día
viento se levanta.

Cuando mi "Corbata", ¡perro macanudo!
s'echa pans'arriba,
y ansina está un rato, meniando las patas,
¡es agu'a la fija!

Si los "gallos" cantan temprano e'la noche,
-faltando a las reglas que tienen su canto-
vé usté, cuando vienen las "barras del día"
serrasón "machasa" qu'embellona el campo.

Dispués, mis heridas, y el sol y la luna;
los vientos, las ramas, y muncha otra cosa
me anunsian el tiempo mucho más en fija!
qu'ese aparatito que ha tráido di Uropa.

Y áhura, viejo, "escupa... que ha tragao un pelo!"
Pá otra güelta nunca si apure, don Gringo,
en ráirse de náides:
"qu'el último en ráirse, rái mucho más lindo".
...............................................
...............................................
Al voliar la pata pa montar, di güelta
la cara en el aire, y vide que varios
qu'estaban adentro, quedaban rillendo
del "papel tordillo" qu'hizo el boticario.

A mi compañero viejo


Cuando me acuerdo, mi amigo viejo,
de todo aquello que ya no existe,
junto a tu estaca, suspiro y dejo
un ¡ay! al verte sumido y triste.

Nada nos resta de nuestras mentas;
yo enfermo y solo, vos viejo y manco,
vamos quedando com'osamentas
que ni servimos p'andar al tranco.

Representamos dos existencias
ya en el ocaso de sus quereres;
como las mías son tus dolencias,
como los tuyos mis padeceres.

Tu pobre dueño su lazo arrolla;
vos ya no puedes pisar ande otros;
somos reflejos del alma criolla
que va muriendo como nosotros.

Yo me resisto dir galopiando;
vos ya no aguantas l'atropellada,
somos dos sombras que van pasando
pa dir a hundirse pronto en la nada.

Sombras que flotan sobre la pampa,
cuna de nuestros mejores ratos,
donde dejamos: vos con tu estampa,
yo con mis trovas, recuerdos gratos.

¿Quién no se acuerda de aquel paisano
que visitaba la pulpería?
sobre su lindo alazán, baquiano
p'abrirse cancha donde quería.

Hombre güenazo d'entre los güenos,
siempre dispuesto p'alguna farra
que ni en los bailes supo ser menos
ni tuvo envidia pa la guitarra.

¿Quién no se acuerda cuando el domingo
iba luciendo su apero e plata?
caracoleando con aquel pingo
que daba güelta sobre una pata.

Los aplaudía la concurrencia
en las reuniones con alborozo
al flete brioso por su presencia
y al gaucho noble por ser güen mozo.

Ni hubo novillo que no tendieran,
ni hubo carrera que no ganaran,
los dos en yunta parejos eran
por ande quiera que los buscaran.

Pero al fin todo va terminando,
ya somos viejos ¿pa qué servimos?
Sólo el recuerdo nos va quedando,
querido amigo, de lo que fuimos.

Contra la vida ya no es pelea...
Contra el destino no hay resistencia,
si una debemos perder, que sea,
mi alazán, ésta, con la existencia.

viernes, 25 de junio de 2010

Alvertencia

(Pintura: Carlos Montefusco)


Sobre'l lomo potro de mi campo crudo
-que nunca ha sentido de un arao la marca-,
prontos pa meyarles el filo a las rejas
estos altaneros tacuruses se alzan.

Son como celosos troperos que rondan,
engüeltos en ponchos de chilcas bagualas,
la tropa orejana de mis pensamientos,
mis libres ideas, mis chúcaras ansias.

Brujones que prueban el tiemple del campo,
perebas en ruda machés levantadas
que son pa mi orguyo lo qu es pal de un gaucho
el surco que le abre de frente una daga.

Por eso al que quiera cruzar los potreros
sin triyos que tiene la estancia de mi alma,
le alvierto que debe tranquiar muy dispacio
si quiere librarse de alguna rodada...


Cavilando

(Pintura: Carlos Montefusco)

¡Qué porquera es la vida! ¡Puro dirse'n amagos!
Nos pasamos los años enfrenando esperansas,
que soltamos despiadas, a lo largo el camino,
sin poder apariarnos a la dicha desiada.

Cuando semos gurises, de ganosos por criarnos
pa ser libres y dirnos po'ande quieran las ganas,
nos parece qu'el tiempo march'a tranco'e tortuga
y que nunca yegamos a la edá 'mbicionada.

Pero dispués de mosos ya risulta distinto.
Los quereres comiensan abrir brocas en l'alma.
y un'angurria tan grande de vivirlos nos dentra
que cuasi no d'abasto la ración d'esperansas.

Y de aflitos que andamos por agenciar la dicha
ni sentimos los días, que de galope se alsan,
yevándose'n su juida promesas ya dijuntas
que se nos despintaron al dirnos a orejiarlas...

Hasta que un redepente nos encontramos viejos
y hayamos que jué un soplo la mocedá pasada;
que los deseos duraron lo que una brasa'e ceibo;
que jueron nuestros sueños como la espuma en l'agua.

Y entonce comprendemos qu'hemos andao al ñudo,
aplastando el matungo, mochando las rodajas,
sin conseguir más nada que una cansera bruta
y una runfla e ricuerdos p'amargarnos el alma.

Y queremos dar güelta, ser gurises de nuevo;
pero ya no podemos pegar la reculada;
hay que seguir pa'elante, metiéndole sidera,
aunque las juersas mermen y ya la fe'sté gasta...

¡Qué porquera es la vida! ¡Puro dirse'n amagos!
Nos pasamos los años enfrenando esperansas
pa campiar una dicha que, dejuro por hembra,
¡más matrera se pone cuanti más es desiada!

Castigo


(Pintura: Carlos Montefusco)

¡Amuélensén! ¿Quién los mandó ser brutos?
¡Lo qu hiso la gurisa stá bien hecho!
¿O se pensaron que por ser sus padres
le podían gobernar los sentimientos?

Si eya juyó siguiendo al que quería
la culpa jué de ustedes, ¡qué canejo!
¡Aguanten el sogaso sin lomiarse
y apriendan pa otra ves no errar tan fiero!

Porqu'el moso era pobre y no podía
ofrecerle más nada que su afeto,
le trancaron la puerta en las narices
dispués de destratarlo como a negro.

¿Qu importaba que juese l preferido
si carecía de mentas y dinero,
y a la gurisa ustedes la querían
p hacer negocio con su casamiento?

Creyeron que meniándole garrote
y hablándolé de honestidá y respeto,
iban a conseguir qu escarmentase
y arrancase de su alma aquel afeto.

¿Ignoraban dejuro que al cariño
naide es quién pa quitarle sus derechos,
que no agarra po el triyo que l endilgan
ni acata leyes, porqu es ley él mesmo?

¡Pucha! ¡Hay que ser escaso de carcume
pa no cáir en la cuenta e que van muertos
los que cren que se puede asujetarlo
metiéndose al torsal en sus deseos!

¿Que la gurisa al dirse jué una ingrata?
¡ Tan muy enquivocaos! ¡Tenía el derecho
que tienen tuitos de vivir su vida
y si voló del nido jué por eso!

¿Que procedió com'una sinvergüensa
porque quiso ser libre y rompió el cepo?
¡Hubiera sido pior que se vendiera
por unas vacas o un puñao de pesos!

¡Amuélensén! ¡Lo que les acontece
les está bien empliao por avarientos!
¡Aguanten el sogaso sin lomiarse
y apriendan para otra ves no errar tan fiero!

Cachimba



Sos lo mesmo que yo. Vivís p adentro,
ajen'a tuito lo que rodea.
Como nada tenés, ni esperás nada,
gastás el tiempo en rejuntar peresa.

Y no sentís curiosidá ninguna
por lo que pas'ajuera,
ni comprendés al viento ni al arroyo,
que corren siempre y siempre tienen priesa.

Vos no tenés apuro.
Sos como esos que ya han pegao la güelta,
cansaos de ver que tuitos los caminos
no son más nada qu'esperansas güecas.

Dejuro'e tanto cavilar a solas
te jué projundisando la tristesa,
y aprendiste ansina qu'en la vida
dirse o quedar lo mesmo fastidea.

Por nada te afligís. Pasás el día
sin quejarte del sol, que te chucea,
y a veces se propasa y te desnuda
pa vichar hasta el fondo'e tu agua quieta.

Sólo al cielo querés. Él es tu amigo.
Naides más has hayao que te comprienda.
Por eso, cuando ves qu está contento,
te alegrás vos también y sos güena.

A ocasiones se agarran de retoso:
él t'enyena de nubes, t'ensucea,
y vos lo arremedás, pa desquitarte,
luciendo los colores qu él amuestra.

Como si jueran novios,
otras veces las priendas se cambean:
vos, por el día, l emprestás tu espejo,
y él, de noche, t empresta sus estreyas.

Con eyas te pasás hasta que aclara,
entretenida en ver cómo chispean,
dispertando la envidia
de los bichos de lus que pasan cerca.

Y no ambicionás más. Eso te basta
pa dir engambelando la esistencia.
¡Que corran los arroyos y los vientos!
Vos preferís quedar pescando estreyas.

Sos lo mesmo que yo. Tamién yo vivo
sin ruido y aplomao por la peresa;
tamién me gusta cavilar a solas
y rumiar dispacito mis tristesas.

Sos lo mesmo que yo. Sin afligirnos
refalamos los dos por la esistencia.
A vos te basta un redondel de cielo
¡y a mí la intimidá de una vigüela!




Chapetonada



¡Pucha gurí cristo! Porque una chirusa
te ha ladiao el anca,
ya cres que la vida no vale un comino
sin esa julana.

Y pasás en claro las noches enteras,
pita que pita, pensando bobadas;
y tuito el día vivís desinquieto,
dando güeltas, mesmo que perro con sarna.

Y al ñudo las brujas te dan venceduras,
yuyos y porquerías pa poder ligarla;
y al ñudo el pulpero t'enyena la copa
porque ya ni gusto li hayás a la caña...

¡No siás maturrango! ¿No ves qu'esa china
juyó porqu'es maula?
Buscá una que tenga la marcha pareja.
¡Yegua e dos galopes no sirve pa nada!

¡Tragáte esa pena! ¡Sé macho, canejo!
¡Si entuavía pa 'elante tenés muncha cancha!
¡Si el mundo es machaso y está yeno e rumbos
pal que sólo tiene veintiaños en l'alma!

miércoles, 23 de junio de 2010

Me echaron del puesto


- Buenas tardes mi mama...
¡Venga mi vieja que le encaje
un beso grandote en la trompa!
- Quédese quieto;
semejante hombraso con esos bigotes
Y haciéndose el chico?
- ¡¡¡Es que Mama, vengo de alegre!!!
¿No le digo el antojo?,
- Va a cumplir los treinta
Y anda aragañando con sus sentimientos...
Dígame, ¿ya ha encontrao novia?
- No me eche agua fría,
Que mientras usted viva
No habrá moza por más linda,
Que sea capaz de meter
la pata d'entro el rancho;
Mi mama es mi novia
y acabao el cuento.

- ¿Le hacen mayordomo?
- ¡Qué mayordomo ni qué mayordomo,
endivine?
- ¿Le aumentaron el sueldo?
- ¡Qué sueldo ni qué sueldo!.
Quiere que le diga por qué vengo alegre?
Me echaron del puesto!

-Cómo dice?
Que le han echao del puesto
Y usté viene alegre?
- Sí, pero una vez que usté sepa por qué me despiden
Me va a creer más su hijo...
Hace una semana
Llegó la patrona y el patrón del pueblo,
Con ellos trujeron al hijo;
Un mozo que dicen que es leído
porque estudia en los libros,
toma té con wiskhy,
se pinta las uñas...
pero tiene más humo:
ese palo verde
que usté ha echao en el fuego.

Ayer hubo fiesta en la estancia
y el mocito biodo, maltrató al boyero,
anduvo a palos con peones y perros;
cuando vide que el patrón con tuita justicia,
vino a pedirle al hijo, se estuviese quieto,
el patrón fue quien tuvo que irse dentro.

Luego, ¡vino la madre!
Para qué venir…
Conforme la pobre viejita,
Vino a pedirle al hijo se estuviese quieto.
Se ensañó en la pobre;
Lo maldijo a Dios!
Y cuando esa pobre madre vino a arrodillarse,
la tomó de un brazo, la apretó fuerte,
la tiró en el suelo,
y después, no me acuerdo...

Se me fue el sentío, me tapó una sombra,
lo alcé por los aires y lo estrellé contra el suelo.
No sé si lo he dejao allí tirao, creyéndolo muerto
porque pensé que era usté esa madre
y yo ese mal hijo que había educado el pueblo.
Y quise matarlo,
deshaciendo ese hijo que olvidó en los libros
lo que un ignorante de los ranchos nuestros,
ni borracho, ni loco, se olvida un momento.

Y aquí estoy...
Déjeme que le encaje un beso grandote en la trompa!
Deje que llore uno chiquitito pegadito en su seno.
Deje que me sienta un chiquilín de nuevo,
mientras grito alegre: ¡Me echaron del puesto!

miércoles, 9 de junio de 2010

Mi perro

(Pintura: Carlos Montefusco)
Calló a mi rancho hace muncho,
tanto, que a penas me acuerdo;
de entrada nomás quedamos
de vos y ché con mi perro.

No nos sacamos la oreja
pa cuidarnos y querernos
del fondo de la amistá
nos salen salamereos.

Me ganó una tarde de esas
que en verano son de invierno;
lo vide llorar a solas
mirando pal cementerio.

Aquel camposanto estaba
mesmo en la falda de un cerro;
yo truje del la dureza
de sus piedras y el silencio.

Dios puso el llanto en los hombres
pa aliviarles sufrimiento
y regar flores del olvido
que crecen en el misterio.

Más que yo no sé de lágrimas,
hace, quien sabe qué tiempo,
me han resecao los mormasos
los caminos y el pampero.

Y que venga un perro criollo
-muncho mas criollo que perro-
a llorar mas que el que quiso;
da bien pa remordimiento.

Cuando desensillo el moro
pa medirlo en un cotejo,
el se echa sobre el recao
y, cuidao que esto es ajeno.

Y ande me mame y no alcance
a estribar ni sobre un cerco,
mientras yo duermo, el me tiene
el caballo del cabresto.

Una noche, -aunque Dios sabe-
que yo ni mamao peleo,
cuasi mato un mal hablao
si no lo salva mi perro.

Quemaba la pulpería
ardiendo el alcohol y juego,
y las rodajas bordaban
signos trágicos al suelo.

Cuando eché mano al facón
pa parar al pendenciero
me asujetaron el brazo
cuatro colmillos de fierro.

Valiente el otro paisano
cuando me vió prisionero
dio un paso atras esperando
que me largara mi perro.

No sabe el pobre animal
por más que nos entendemos
lo que valió su gauchada
y cuanto se lo agradezco.

Mis manos


Tengo unas manos guenas
pa la guitarra;
no las quise pal naipe
ni pa la lanza.
Me gusta que me ayuden
en las domadas,
o cuando trienzo lazos
o coso guascas...
Suelen hacer primores
cuando entrelazan
costuras o triencitas
de muchas layas.
En las riendas de un potro
¡son unas bárbaras!
Al extremo de un lazo
-dispués que pialas-
le hacen sonar a un toro
pesao, el anca.
La derecha es más diestra
-nació vaquiana-;
a la zurda le lleva
muncha ventaja,
suele hacerse la artista
con una taba,
la deja tiro a tiro
como pegada.
Cuando se alarga a un criollo,
sincera y ancha,
me lleva sin permiso
todita el alma.
Si pa algo no me sirven
es pa la plata;
se les güelve misterio
peso que agarran...
Como tienen tan poco, que dar,
se alargan,
en caricias de seda
nobles y humanas.
Yo las quiero por güenas,
¡son unas santas!
A la derecha a veces,
le tengo rabia
porque en los mostradores
me apura cañas.
Menos mal que son güenas
pa la guitarra.