"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
En el pago comentaban
que en una estancia vivía,
una moza que reía
de quienes la idolatraban;
junto a ella trabajaban
dos gauchos, hombres de acción
y ambos con igual pasión,
estaban enamorados
esperando resignados
que ella hiciera la elección.
A los dos había engañado
porque a ninguno quería,
para ella nada valía
el amor de un gaucho honrado,
su orgullo había soñado:
un hombre de posición,
en su vana aspiración
daba a su vida otra faz,
como hija del capataz
tenía esa pretensión.
Un día llegó a citar,
los dos a la misma hora,
y con voz engañadora
los empezó a entusiasmar.
-"Mi cariño ha de ganar"
dijo, "aquél de más valor,
siento por los dos amor,
los dos me quitan el sueño
y quiero que sea mi dueño
el que salga vencedor".
Y como el paisano es noble
y de sus actos consiente,
decidieron frente a frente
poner sus pechos de roble,
cada hombre sintióse doble
para correr su destino
y por ese amor divino
que encendióse a su albedrío,
lanzaroncé un desafío
para la cruz del camino.
Lejos de retroceder
y cuando ya la natura,
tendió el manto de negrura
que nos hace entristecer,
se vieron a aparecer
a definir la cuestión
y sin más explicación
en el lugar indicado
el lance quedó iniciado
mano a mano y a facón.
Pero el viejo capataz
que tuvo conocimiento,
llegó ese mismo momento
para imponerles la paz.
Dijo: "Uno y otro es capaz
y aunque ninguno va en fija
pemitan que los corrija",
y agregó al gritar sus nombres:
"No han de perderse dos hombres
por el orgullo de mi hija".
Los rivales se pararon
sin terminar el cotejo,
y por las canas del viejo
los facones envainaron.
Luego con él comentaron
lo que es un cariño fiel
y en honor al viejo aquél,
estrechándose las manos
juraron ser como hermanos
y olvidar la gaucha cruel.
Regresaron a la estancia
y ella que esperaba ansiosa
por ingrata y desdeñosa
vio burlada su arrogancia;
se traslució a la distancia
entre aquellos el aprecio,
comprendió su orgullo necio
y la amargó la verdad:
viendo que su vanidad
Cuasi cáido de cansao
el viejo horcón de maclura
sostiene la techadura
apenitas, del quinchao.
¡Pobre rancho abandonao
a las yuvias y a los vientos!
que cobija sentimientos
funerarios y transidos
convocando aparecidos
y lúgubres esperpentos.
Ya no lo anida el hornero
ni yegan los pajaritos
lo humiyan los ocalitos
y se burla el tero-tero
el patio se abrió al potrero
y en los oscuros rincones
las arañas dan leciones
de tejido artesanal
que’s una trampa mortal
pa’ los insetos chambones.
El alma si esiste irá
dende’l campo hacia el olvido
yevando en su recorrido
fantasmas pa’l más ayá
memorias de soledá
y como un puñal clavao
el dolor del derrotao
sollozando en letanía
con quejidos de agonía
y amargor de condenao.
Pena da solo mirar
si ayí todo es del pasao
puro intento fracasao
que naides va a remediar.
Ya más nada hay que esperar
salvo que quede’l mojón
pa’ que’n cualquier ocasión
cuando pase algún paisano
se haga cruces con la mano
y le espiche una oración.
Limpio el sol aparecía
en la estancia “La Torcaza”
que antes era “La Picaza”
cuando otro dueño tenía,
que conserva todavía
aquel nombre, en la tranquera,
bien grabao en la madera
tal vez por el carpintero
o con un fierro, el herrero
para que no se perdiera.
Don Ramón, el peón de mano,
lleva leche a la cocina
que recibe la Malvina
levantada de temprano;
relincha el petizo ruano
que está encerrao, impaciente,
porque ha visto de repente
que el boyero, con morral,
se va acercando al corral
pa’ que le de gusto al diente.
Domingo. Llega el patrón
con su grupo familiar
y lo espera un costillar,
chorizo’ y medio capón,
custodiao por Don Zenón
y ayudao por el boyero
que ponía mucho esmero
en los consejos del viejo,
que pa’ él era un espejo
en los trabajos camperos.
Después de haber almorzao
con pasteles y empanadas,
apareció la encordada
en manos de un invitao,
mozo que no era rogao
pa’ pulsar el instrumento
con décimas al momento,
o triunfos, estilos, huellas...
¡Si parecía una estrella
que bajó del firmamento!
El cielo que se ha nublao
anuncia la Santa Rosa
y ya el patrón con su esposa
se han ido para el poblao.
La lluvia se ha desatao,
dan anca los animales,
debajo de los sauzales
se amontona la majada
y olor a tierra mojada brota entre los pastizales.
Lazo de seis bien trenzao
cómo aquel de Pedro Risso
que con un tiro preciso
salvó un hombre en el Salao,
años me has acompañao
en mi vida de campero,
fuiste obsequio de un resero,
cuando vió en una ocasión
ya de " Guri", mi afición
de pialar algún ternero.
Lo recuerdo y me contenta
¡Que regalo! ¡La gran siete!
primero como juguete
y después como herramienta....
ya siendo mensual aumenta
el poder cumplir mi anhelo
de andar juntos este suelo
y cada vez que ensiyaba
si a los tientos no te ataba
me parecía andar en pelo.
Nunca supe qué soguero
pudo hacer tal 'maraviya'
de la argoya a la presiya
eras un lujo en mi apero,
fuerte y parejito el cuero
bien ceñido tu trenzao,
hacías qué un pial de volcao
rozándole las barbiyas
le juntara las raniyas
al bagualón más pesao.
Ensiyando un bien domao,
cuándo a recorrer salía,
dar lazo me permitía
pa' evitarte un ramaliao...
y por andar bien montao
nunca en un palo te até,
rienda arriba lo dejé
teniendo tu yapa tensa
y yéndome por tu trenza
a los abichao curé.
Tal vez no fueran mis manos
las que hubieras merecido
eyas nunca han sabido
hacer tiros soberanos;
no soy de aqueyos baquianos
y hábiles en tu manejo
no enlacé ni pialé lejo'
pero al volcarte en los "yanos"
parecían meter las manos
en un hormiguero viejo.
Haciendo que te proteja
de un mal tirón, si enlazaba
a tu armada la cerraba
ni bien pasaba la oreja...
Nunca de cuidar se deja
a quién a uno se ha brindao
y si costiando he tirao
por prevenir otros males
cuidé no herir tus ramales
en las púas del alambrao.
¡Lazo viejo! fuiste y sos
fuerte y noble compañero
las vacas no dan más cuero
como el que te han hecho a vos.
Envejecimos los dos
y al tironiar le aflojamos....
pero cuando nos juntamos
no como antes, pero es fija
que cuando te hecho a verija
es seguro que voltiamos.
El tiempo abrió la tranquera
y los años dispararon
ahí nuestros piales fayaron
y eyos siguen su carrera..
La vida, yegua mañera,
también nos ganó el tirón
pero al entrar al galpón
te veo y te vuelvo "armar"
y ayí suelo "payanquiar"
de recuerdos un montón.
A la estancia "El Ruiseñor"
después que el sol se había entrado,
con el caballo cansado
llegó un gaucho payador.
Cualquiera al verlo cantor
pensaría que era feliz
pero él buscaba el matiz
que trae la vida sonriente
y cada arruga en su frente
parecía una cicatriz.
Hizo rueda en el fogón
y una moza que allí estaba
le preguntó si cantaba
le contestó su intención.
Corrió hacia la habitación
volviendo en el instante
después en forma galante
dijo la moza bizarra:
-"aquí tiene mi guitarra,
quisiera que en ella cante".
Tomó el sonoro instrumento
y ensayó un preludio suave
como el gorjeo de un ave
herido de un sufrimiento;
después elevó su acento
que parecía un gemir,
muchos creyeron oir
a un melodioso jilguero
cuando este triste trovero
puso todo su sentir.
La mocita emocionada
dijo: "gaucho no se ofenda,
"mi guitarra es una ofrenda
"y usted la tiene ganada.
"Se verá siempre templada
"que lo sabrá acompañar,
"y en ella podrá cantar
"la desdicha de su amor
"y no olvide payador
"que a su dueña hizo llorar".
-"Gracias paisana hechicera",
exclamó el mozo al instante,
"y esta guitarra vibrante
"será mi fiel compañera.
"La llevaré en mi carrera
"ya que usted me la obsequió",
con cariño la estrechó
como a una novia se agarra,
cuando él besó la guitarra
la moza se estremeció.
Un paisanito taimao
que en vano la pretendía
resultó que a sangre fría
el cuadro había presenciao.
Se acercó disimulao,
fuertemente saludó;
él también felicitó
pero en forma inesperada,
se le escapó una mirada
que el viajero comprendió.
Dende entonces aquél trovero
para eludir un reproche,
decidió esa mesma noche
de seguir su derrotero.
Les dijo que era un matrero
que lo sabían perseguir,
y ya disuesto a partir
dando la rueda la mano,
imaginó que el paisano
muy cerca le iba a salir.
En cuanto dejó la estancia,
allá en el primer bajito,
de "¡alto!", le dieron el grito
a muy cortita distancia.
Con aptitud y arrogancia
estaba el otro nación,
echando mano al facón
le exclamó firme en la huella:
-"Me das la guitarra de ella
o te parto el corazón".
El que llegaba se apeó
y los facones chispearon,
y en cuantito se trenzaron
un cuerpo se desplomó.
El matrero en pie quedó
aunque de sangre cubierto
con su facón y el del muerto
clavó allí una cruz de acero
se persignó aquél trovero
y se fue rumbo al desierto.
Viejo que sos un pedazo
de las canciones del pago,
ya dulce como un halago
o fiero como un lonjazo.
Sos querendón como un lazo,
endecha de crudo encanto,
risa mojada con llanto,
cinta lindando en divisa,
sos una cosa mestiza
entre un rezongo y un canto.
Tenés sabor a carneada
cuando al caer en las brasas
cantan las gotas de grasa
como chicharras doradas.
Tenés tonos de alborada
como pecho de paloma;
tu madrina es una loma
y tu padrino es un cerro;
son música cimarrona
como tin-tin de cencerro.
Viejo que estás por entero
en lo que tiene sabor
a campo y a cardo en flor
o a chispazo de yesquero.
Estás en el grito 'el tero;
en el olor a carona;
en la pava barrigona
que cuelga bajo la cincha,
en el ñudo de la vincha
y en las trenzas de la piona.
Cantan en vos los zorzales
y blasfeman los matreros,
y resuellan los pamperos,
y cortan los pa j onales.
De todos los orientales
desmontaste en la memoria,
ya te acorraló la historia
digo, y nadie se me asombre,
que es un abrojo tu nombre
pegao al lomo 'e la gloria.
Viejo Pancho, estás en todo
y yo te canto por eso;
estás en el lao del gü.eso
de sabor como no hay otro;
en el corcovo del potro,
en la luz de la luz mala,
en las espinas del tala,
en las trenzas de mi china:
y en la palabra argentina, y en la palabra orientala.
1. Escuchaste mi llamado
porque mi causa era justa,
y al embretarme la angustia
contestaste a mi cencerro,
como contestan los cerros
a la voz del que pregunta.
2. ¿Hasta cuándo el hombre zonzo
galopiará tras el viento
enlazando pensamientos
de mentira y vanidá?
¡Es que Dios con su amistá
no es cosa de arriar con tientos!
3. Que sepan que Dios me oye
y mi pedido ha escuchado,
y al dormirse en su recado
mediten ellos mi ejemplo
debajo de ese gran templo
que forma un cielo estrellado.
4. Pero quizá hay quién se diga;
"La alegría no es pa mí,
yo soy un pobre infeliz,
su luz ya no me ilumina".
Pero yo sé que El camina
a un paso detrás de mí.
5. El Señor me puso dentro
una alegría profunda,
como la que hay cuando abunda
el trigo, el vino, la carne;
si hasta pa dir a acostarme
mi custodia en El se funda.
Cuando anduve por la pampa
rodando por mis azares
vi caballos a millares
por donde la indiada acampa,
pero de tan linda estampa
francamente, vi uno solo,
que le dicen “El Chingolo”
y es como caña tacuara,
doradillo mala cara
¡cómo pa’ correrse un bolo!
Gracias a su patroncito
que lo cuida como alhaja
y de en tanto, lo rebaja
dándole algún galopito
no lo descuida “El Criollito”
como le llama el gauchaje
teniendo pingo y coraje
es muy lindo hacer pata ancha
y rotarla en cualquier cancha
del más peludo paraje.
Yo creo que no hay caballo
que lo basureé al “Chingolo”
porque peinándolo solo
es más ligero que un rayo,
pueden venir de’sos pagos
carreras a concertar,
se van a desengañar
con éste caña tacuara
doradillo mala cara
¿con qué, le van a ganar?
No se forjen ilusiones
porque llegado el momento
mirando a los cuatro vientos
quedarán los chapetones,
entre tantos mancarrones
siempre sale, alguno, luz
parejito hasta la cruz
juguetón, mansito y guapo,
¡perdonen si lo destapo
para palmearle el testuz!
Yo le aconsejo al “Criollito”
que siempre lo cuide ansina
pa’ que la yerba dañina
no se gane en su pastito
si muere su caballito
se quedará triste y solo
aunque recorra hasta el Polo
no hallará otro, garanto
que corra, y lo quiera tanto
como a su lindo “Chingolo”.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".