lunes, 2 de julio de 2012

El tropero Moreira

(Pintura: José León Palliere)

En los pagos de Luján,
mediando el siglo pasao',
dejó su nombre asentao'
un crillo llamao' Fabián;
hombre güeno como el pan,
sencillo, recto y sincero,
de los viajes un pionero
y en esas épocas bravas,
en el pago lo llamaban
Fabián Moreira, el tropero.

Ocho carretas tenía
con varias yuntas de bueyes,
él no conoció más leyes
que su palabra y hombría;
en las largas travesías
de su tropa de carretas,
al cruzar la pampa quieta
supo mostrar su coraje,
enfrentándose al indiaje
pa'llegar vivo a la meta.

Era un símbolo de pampa
en su andar de peregrino,
el chiripá de merino
con que adornaba su estampa;
sus viajes a yugo y guampa
sin carretas soñolientas,
hoy nos recuerdan las mentas
del incansable tropero,
que se hermanó con el tero
por las huellas polvorientas.

El progreso fue avanzando,
trayendo el ferrocarril,
y esto hizo que el candil
su lumbre fuera apagando;
de a poco se fue achicando
el capital del tropero,
y él, bebedor de senderos,
nostalgioso del camino,
hizo changas pa'un molino
y viajes pa'un saladero.

Ya don Fabián es historia
de este pueblo que fue villa,
es una historia sencilla
que perdura en la memoria;
hoy que descansa en la gloria
de los que en el cielo están,
sus viejas carretas van
cargadas con mil estrellas,
y viajando junto a ellas,
nuestra Virgen de Luján.

La retacona

(Pintura: Molina Campos)

Mi gaucha era retacona
tostada el cuero y clinuda,
llena de arrugas, trompuda
y bastante barrigona.
Bigotuda, narigona,
pelo lacio, labios gruesos
y tenía además de eso
un lunar en la quijada
y le caiba la papada
escondiéndole el pescuezo.

Las trenzas largas y brillantes
que hasta el anca le llegaba
y era cuando se enojaba
más brava que ají picante.
De atrás como de adelante
era de cuerpo pareja,
y ovillando la madeja
con la comparancia que hallo:
su cabeza era un zapallo
tapando una tina vieja.

Pa'Buenos Aires se fue
cuando me la aconsejaron
y allí tanto la cambiaron
que al hallarla me asombré;
de nuevo me enamoré
al verla desarrugada
con melenita ondulada,
labios finos, sin bigote,
blanco y lisito el cogote
sin lunar y sin papada.

Me contó que fue a un lugar
donde remozan las viejas,
se hizo depilar las cejas
y el cuero se hizo estirar.
Lo pudo desarrugar
escondiendo la costura
y cambiando la figura
con el trote y la gimnasia
hoy puede lucir con gracia
anca, pechera y cintura.

Ha quedao lo más bonita,
elegante y delicada
usa las uñas pintadas
y anteojos con manijita.
Canta con la voz finita
lo mismo que antes lo hacía
pero me habló el otro día
de algo que me desespera
que ahura quiere ser tanguera
de radiotelefonía.

A mi morocha (Estilo)

(Dibujo: Carlos Montefusco)


Sos la morocha gentil
de negro pelo trenzao,
la de labios coloraos
como pimpollo de abril.
La que fuiste en el pensil
envidia de los colores,
la que ha nacido entre flores
y se ha arrullao con la luna,
criolla nacida en la cuna
del alma de mis amores.

Yo te he visto en los uncales
y al mirarme, tus ojazos,
lanzaban vivos chispazos
como rayos infernales.
Me dejaste las señales
de no se qué maravilla,
pues en la cercana orilla
al verte cruzar paloma,
florecieron en la loma
hasta el cardo y la gramilla.

Pero, ¿qué yuyo endiablao
me diste a tomar, morena,
que no adivino la pena
que el pecho me ha trastornao?
Si es el recuerdo sagrao
de tus ojazos tristones
que me ha encajao a tirones
esta pasión que me estruja,
decime quién tu hizo bruja
pa’ envenenar corazones.

La morocha



Yo soy la morocha,
la más agraciada,
la más renombrada
de esta población.
Soy la que al paisano
muy de madrugada
brinda un cimarrón.

Yo, con dulce acento,
junto a mi ranchito,
canto un estilito
con tierna pasión,
mientras que mi dueño
sale al trotecito
en su redomón.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

Yo soy la morocha
de mirar ardiente,
la que en su alma siente
el fuego de amor.
Soy la que al criollito
más noble y valiente
ama con ardor.

En mi amado rancho,
bajo la enramada,
en noche plateada,
con dulce emoción,
le canto al pampero,
a mi patria amada
y a mi fiel amor.

Soy la morocha argentina,
la que no siente pesares
y alegre pasa la vida
con sus cantares.
Soy la gentil compañera
del noble gaucho porteño,
la que conserva el cariño
para su dueño.

El pecho colorao

(Pintura: Luis Nuñez)

Alambrao de cinco hilos
con muchos años de'hecho,
y en un poste- a corto trecho-
estabas al sol, tranquilo.
Tu pecho era un rejucilo
en lo oscuro de tu manto;
quizá te'spantaste un tanto
porque yo pasé al galope,
y al volar, pusiste al tope
los gorjeos de tu canto.

Tu pecho es sol de un ocaso
que va engolviendo la noche,
y tus alas, el derroche
de un luto de antiguo trazo.
Pienso que'l dolor -acaso-
te emplumó oscuro tapao,
y en el pecho ensangrentao
se representa esa herida
que hoy es tu mancha lucida:
"¡crioyo Pecho Colorao!"

Boyerito


Enhorquetao sobre el lomo
de un crioyo petizo bayo
mostrando ser de a cabayo
te movés con mucho aplomo.
Es capaz que'l mayordomo
te dio a cuidar el rodeo
y por eso aura te veo
con la blusa amariyenta,
que andás echando una cuenta
entre aleteo y aleteo.

Cubriendo un tanto la blusa
y medio volcao pa'atrás,
de abrigo un poncho torcaz
tu crioya presencia acusa;
como el paisano que tusa
te refalás suavecito;
a veces... soltás un grito,
y cuando no hay pingo alguno
dende el lomo de un vacuno
seguís siendo ¡"El Boyerito"!

(8/11/1981)

Al hornero


Tirar un nido de hornero,
es romper el sacrificio
de'se construtor de oficio
que's solo un humilde obrero.
Elije el lugar, primero;
a su tiempo el barro escoje...
En el pico lo recoje,
luego lo yeva volando,
y paciente va moldiando
un ranchito que lo aloje.

Su canto no es melodioso.
No tiene un trinar pulido.
Ni tampoco su vestido
es de un plumaje briyoso.
Pero canta de alborozo
cuando nace la mañana,
o cuando la tarde ufana
se pierde en el horizonte,
la saluda dende el monte
con manera campechana.

Cuando su instinto ha'lvertido
que hay algún peligro cerca,
su canto, es clarín de alerta
avisando el sucedido.
Mostrándose precavido
bien visible se mantiene,
hinchando el pecho sostiene
(mezcla de canto y coraje),
aletiando entre el ramaje
ande el peligro previene.

Si cerca del rancho anida
de algún tranquilo paisano,
ya andará dende temprano
haciendo su recorrida;
le dará la bienvenida
al sol que baña el cardal:
luego se irá pa'l corral
entre saltito y volido...
Por tuito te han distinguido
¡el pájaro nacional!

(20/4/1972)

Tijereta

(Foto: Lucas Verniere)

Usas negro serenero
y al cueyo blanca goliya
que bajo el sol lindo briya
y te da un toque campero;
pa'cubrir un poco el cuero
yevás chaleco grisácio
y en tanto que yo dispacio
al dir tranquiando te miro,
vos hacés giro tras giro
en derredor de'un acacio.

Aunque no sos pendenciero
tercias dos dagas al cinto,
a mi entender... por instinto,
ya dije no sos matrero.
El tuyo es otro entrevero
sigún mi cencia interpreta:
con las dagas como aleta
le sacas lonjas al aire,
y elogiando tu donaire
yo te canto ¡"Tijereta"!

(8/11/1981)

Cabecita negra

(Foto: Ramón Moller Jensen)

Como gambetiando el pial
de algún invisible lazo
dejás en el aire el trazo
de tu güelo sin igual;
le ponés punto final
al atracarte a unos talas,
y en la rama de hojas ralas
que acomodás tu figura,
al verdor se le mistura
lo amariyo de tus alas.

Tu cabecita tiznada
alzás airosa en el canto
y al talar, lo cubre el manto
de tu endecha improvisada.
Yo te miro a la pasada
demientras gozo tu trino,
que sin ser sabio adivino
que'n él, el campo se alegra,
pues sos, "Cabecita Negra",
¡crioyo payador genuino!

(2/11/1981)

domingo, 1 de julio de 2012

Solían decir




Que lindo que andando el tiempo...
después que yo me haya ido
un cantor y una guitarra
me rescaten del olvido...

Solían decir que mi canto
era un poquito anticuao
que era un estilo pasao
que habia perdido su encanto.

Y yo decía...me aguanto en la laya en que nací
ansi fue que lo aprendí
de boca de otros paisanos
y no ha de torcer mi mano lo que de ellos recibí...

Es una temeridad
andar cambiando de estilo
es como mellarle el filo...
a la personalidad.

Para... su tranquilidad
sobre la tierra que pisa
lo que la gente precisa
en la paz o en la pelea
es elegir una idea y defender su divisa.

Yo nací cantor y dueño
de un lenguaje algo sencillo...
soy arao o soy rastrillo
según le guste a mis sueños.

Pongo todito mi empeño
en hacerme interpretar,
no soy hombre de cambiar
y el espinaso no dueblo
yo canto como mi pueblo
porque él me enseñó a cantar.

Canto alegre o canto triste
según como tenga el alma
pero eso si...siempre en calma
porque esa virtúd me asiste...

Si la cumbrera resiste
los empujones del viento
yo abrazao a mi instrumento
cantaré hasta que me muera
en el tono y la manera
que me dicte el sentimiento.

Mi canto es santafecino
se hizo rubio en los trigales,
bellaqueada en los baguales
y cielo en la flor del lino.

Como le gusta el camino
sin maneas que molesten,
antes que mi alma se acueste
ó mi guitarra se vaya
lo fui arriando pa'otras playas
para que el sol me lo tueste...