sábado, 18 de febrero de 2012

Martín Pescador


Alerta sobre una rama,
ostentando su color,
está Martín Pescador,
coquetón como una dama.
Cuidadoso de su fama,
el blasón de su nobleza,
hunde con rara fijeza,
sus ojos en la corriente,
mientras espera paciente,
el pasaje de su presa.-

Corren las horas, ondea,
la laguna suave brisa,
y como no tiene prisa,
sigue con la misma idea.
De repente centellea,
angustiosa su mirada,
en estupenda picada,
al agua se precipita,
y saca una mojarrita,
culebriando a la pasada.-

Pájaro gaucho, primor,
de los montes y los ríos,
que exhibe todos sus bríos,
con renovado vigor.
Lindo Matín Pescador,
de destreza sin igual,
símbolo fiel y cabal,
como lozano macollo,
del noble espíritu criollo,
de mi gran tierre Oriental.

De tiempo adentro



Quiero una copla que ruede
cuando ya no ruede yo;
semilla hermana del trigo
del tabaco y del arroz,

panaderito de cardo
que ande como sin razón
sin que ni el viento se acuerde
de qué tallo era la flor.

Quiero que ruede mi copla
como la tierra y el sol
lejanos ya de la Mano
que acaso los redondeó;

recuerdo que ande penando
como un olvido de amor...
abrojo que nadie sepa
ni dónde se le prendió.

Sé de un rey en cuyas tierras
jamás se ocultaba el sol;
su reino se hizo pedazos
pero su copla quedó.

Polvo ser hará mi guitarra;
mi memoria... cerrazón;
mi nombre, puede que muera;
mi copla... puede que no.

La última frontera

(Pintura: Molina Campos)

Cuando reciba esa luz
que espero -y que nunca llega-
por el norte o por el sur,
por el río, o por las sierras,
pasaré una noche clara
por la última frontera.

Ya bien entrada la noche,
me alejaré por el Delta.
Los líquidos callejones
-zumo de luna y de niebla-
verán pasar mi canoa
como surcando luciérnagas...

O bien... me hundiré en la sombra
donde se empinan las sierras,
y cuando venga la aurora
me iré borrando con ella
por las Sierras de la Aurora
con una mula carguera...

Será una noche de estío;
fiesta... o vísperas de fiesta.
-Mucho mejor que un regalo
suele ser una promesa-.

No puedo saber el rumbo
si quiero saber la fecha,
pero entiendo que mi noche
tendrá que ser chacarera,
y en la tierra alucinada
parecerá su cosecha
madura parva de luna
bajo un granero de estrellas.

Por los pueblos y las lomas
habrá ventanas en fiesta
donde la luz, sin postigos,
saldrá a regar las macetas...

Y habrá el malvón encendido
y el jazmín de enredaderas
y un perfume forastero
rondando por las maciegas...

Quizás el viento matrero
traiga guitarras en pena...
-Palomas que guarda el viento
para entregar cartas viejas-.

Los novios irán buscando
las penumbras de las huertas...
Quemarán besos los labios
encendidos con promesas...

Para algunos... será noche
de azahares y de azucenas.
Para mí, será la noche
de la última frontera...

Cuando reciba esa luz
quie espero -y que nunca llega-
estribará en una copa
de plata, mi bota negra...

Dejaré un rumbo de luz
donde pasen mis espuelas...
- La buena gente del campo
dirá que "pasó una estrella"-

Cuando reciba esa luz
que espero -y que nunca llega-
posaré mi pie desnudo
sobre una canoa islera...

Dejaré un rumbo de luna
quebrada en el agua quieta...

-La buena gente del río
dirá que "pasó una estrella"...-

Pero del campo, o del río,
será error de gente buena:

... Yo sólo soy una angustia
vertical sobre la tierra.

Siempre anduve con el sol
a la espalda, de manera
que voy llevando mi sombra
por delante... como muerta.

Cuando reciba esa luz
que espero -y que nunca llega-
se pondrá de pie mi sombra
para continuar mi huella.

Y en canoa o de a caballo,
por el río, o por las sierras,
la gente al verme pasar
podrá decir verdadera:

"Ahí va una sombra no más...
Sólo una sombra que lleva
un contrabando de luz
por la última frontera!".

Tacuara


Pelearon los montes, los arroyos y los cerros;
se alzaron hasta las piedras
en una redondez de boliadoras,
pero, nada entró más hondo en las patriadas,
nada fue más lejos, en la ganada paz, que la tacuara!

Esperando a los potros y a los gauchos,
maduró varios siglos la tacuara.

Ahí estaba... de a pié; pronta a ayudarlo.
Y el gaucho - al darle cuja- la hizo lanza.

Cuando se habló de destronar virreyes
la tierra puso un tacuaral en marcha.
Tacuaral de a caballo; hacia la Historia;
¡palo a pique de gesta de una raza!

Gastó una vida apuntalando cielos...
Se le fue otra... en enhebrar hazañas,
y echó hasta tres colmillos; con el tiempo
ganó perdiendo dos: se hizo picana.

Cambió de oficio, pero no de suerte.
- Apuntaló techumbres y distancias-.

Cansada de abrir surcos en la carne,
dio una mano en los surcos de las chacras.

Fue hasta las barbas del maiz peleando;
y aunque jamás se sofrenó ante nada
tembló frente al tesoro de las melgas
defendido a cuchillo por las chalas.

Ya poco anduvo apuntalando cielos...
El surco amansó mucho a la tacuara
y andaba hasta de más... con pertigueros
nacidos en la huella... y de otra raza...

Se marchó con el último franquero
que acunó un sol herido entre las guampas,
y, la borraron los ferrocarriles
con el gringo cachimbo que pitaban...

Hoy, cada nudo suyo es un recuerdo;
no tendrán muchos nudos las tacuaras
pero... con pocos nudos se hace historia
donde con pocas chuzas, se hizo patria!
(Pintura: Hugo Diez)

Te recuerdo (palabras para preludiar un triste)

(Foto: Luis Nuñez)

Me quedó de tiempos idos
este airecito campero…

No es mío no; de muchacho
me lo fió un amigo viejo,
y a él se lo dejó una novia
de patio, malvón, y alero.

Cuando finó la muchacha,
se le ganó al instrumento;
y solo tocando en ruedas
cortonas, de amigos serios,
sin dar muchas referencias
lo llamaba… “Te Recuerdo”.

Sé que no se casó nunca;
hombre de luto pa’dentro,
en contadas ocasiones
le oí decir al respecto:
“Pa’ cruzar la vida, bastan
un rumbo… y un sentimiento”.

-Se le añublaban las vistas
pero no pasaba d’eso;
sin duda hallaba prolijo
conservar el rostro seco.

Pero de encontrarnos solos
en la comunión del fuego,
ande hay muy pocas palabras
pa’ mejorar el silencio,
las cosas más escondidas
por la hombría de su dueño
las contaba con ternuras
de mujer, el instrumento;
y al brotar de la guitarra
entre arrastres y floreos,
un rosario de suspiros,
de murmullos, y de arpegios,
alboreaba la muchacha,
y el airecito campero
lagrimeaba como un sauce
musical su desconsuelo…

Hoy como la rueda es corta
y estoy entre amigos serios,
les he dejao este triste
que me acompaña hace tiempo;
son memorias de una moza
y se llama… “Te recuerdo”.


Preparate bayo ruano


Tres días que’stá lloviendo
y ni miras de parar…
Sin barajas pa’ jugar
-que ya me estoy aburriendo-
seguro que estaba friendo
pero harina… ¡ni pensar!
voy a tener que ensillar,
teniendo mi pingo a mano…
“preparate, bayo ruano,
que vamos a galopiar”.

No viá dir pa’l almacén,
como tenía pensao;
esa idea la he cambiao
al doblar el terraplén.
Si quiere Dios de que estén
-seguro que van a estar-
pienso dir a visitar
la familia de un paisano…
“preparate, bayo ruano,
que vamos a galopiar”.

Las hijas del dueño ‘e casa,
cual de las dos, más lindona;
ni que hablar de la patrona,
-¡la vieja es macanudaza!-
En cuanto llego, me amasa
torta frita, pa’ empezar;
después, me invita a cenar
¡y como cocina, hermano!...
“preparate, bayo ruano,
que vamos a galopiar”.

De postre: la lotería,
café con bombilla y jarro,
y la brasa de un cigarro
se confunde con el día…
el patrón con picardía,
la cordiona va a tocar;
dos mozas que pa’ bailar,
no precisa ser baquiano…
“preparate, bayo ruano,
que vamos a galopiar”.

Con largas crines al viento
-que no le quiero tuzar-
mi bayo quiere volar
-él sabe que estoy contento-
Imagino ese momento
-cómo se van a alegrar-
Ya comienzo a divisar,
el monte no está lejano…
“preparate, bayo ruano,
que vamos a galopiar”.

Dibuja la chimenea,
con humo, la bienvenida;
de tanta lluvia caída,
el encerao me chorrea,
el cielo relampaguea
-pa’ mi que no va a parar-
vi la tranquera blanquear,
ya queda lo más liviano…
“aflojale!, bayo ruano,
que ya estamos por llegar!”.

El indio y el coronel


Después de la muerte
de su compañero Yuyei
andaba perdido entre
la cerrazón del alcohol
y el humo del tabaco.

En la pulpería de "Ventos"
una tarde en la frontera,
lo halló el teniente Aguilera
y lo arrió pa'l regimiento.
Como domador sin cuento
cayó como de exprofeso,
tenían unos crudos de esos
que ni el diablo se le sienta
y al saberlo se presenta
el jefe pidiendo ingreso.

Y quedó en el escuadrón
con sus pilchas domadoras
se le veia a toda hora
a la orilla del fogón.
Ya rematando un botón
o maseteando algún cuero,
era pa'amansar ligero,
ganaba tiempo a pacencia
por su tremenda esperencia
de domador corralero.

Como el indio había ingresao
tan solamente pa'domar
nunca se le vió picar
ni siquiera uniformao.
Andaba siempre ataviao
a la más antigua usanza,
y tan lindo el indio avanza
que ganó entre domadores
y todos los superiores:
admiración y confianza.

Sin embargo un coronel
que lo tenía entre ojos
le dijo que: "no servía
esa doma que hacía él".
-"De los potros del cuartel
no vaya el mío a tocar,
que yo le voy a enseñar
cómo se trabaja a freno
para que usted aprenda al menos
lo que es doma sin tirar".

"Esa doma sin tirar
puede ser pa'parejero
pero adiestran primero
donde tienen que parar.
Pero para trabajar
apartando en un ganao
en un corral apretao,
son fácil de enmudecer
y quedar como mujer
de rojos labios pintaos".

"Yo se que hay domadores
que a freno a un bagual arredran,
como se que entre las piedras,
nacen plantas que dan flores
y aunque de hermosos colores
no son de buena fragancia,
porque no traen la sustancia
que las raíces encierran.
Lo que viene de la tierra
tiene mayor importancia".

"Por eso cuando comprenda
que su cabayo está pronto;
avisemé, así le monto
uno mía a la par de rienda
y hacemos una contienda
de pruebas sobre el terreno
que se ha de pasar de bueno
si me deja abochornao
con un caballo domao
como los gringos, con freno".

Pero un día hubo fiesta
y el jefe del escuadrón
dijo: "No habrá una ocasión
tan propicia como ésta,
para definir la encuesta
del indio fiel coronel,
frente al contrapunto aquél
del saber y del coraje:
¡los gritos del militaje
hacían temblar el cuartel!

Y el jefe del escudrón dijo:
"no me den "presunto"*
porque siendo un contrapunto
hay que medir condición".
Le ganó el indio el tirón
y en un círculo cerrao
lo volcó pa los dos laos,
con tal lujo, tal maestría,
que en las paletas decía
que la tierra había tocao.

Lo alzó en el aire después
y al quedar como balanza
lo hizo hacer más mudanza
que un bailarín cordobés.
Como pa asombrar tal vez
a toda la milicada,
con las dos riendas cruzadas
lo dejó y quedó parao,
exhibiendo en el bocao
blanca espuma amontonada.

Blanca espuma amontonada
que en el bocao al quedar
como jabón pa afeitar:
blanquita como nevada.
Cualquier gaucho de pasada
lo hará por descontao,
que el potro está bien tirao
por un domador de clase,
que el boca seca no hace
espumita en el bocao.

Cerró pierna el coronel
y al rayarlo sobre el suelo,
en un bárbaro revuelo
le dibujó un redondel.
Pero cuando quiso él
cambiarlo de tiro falo
todo su esfuerzo fue en vano
y al apretarlo de lleno
entró a negarse en el freno
y a parársele de mano.

Entonces se oyó un rumor
en toda la milicada
mientras sobre la quijada
lo entró a golpiar con furor;
el caballo de dolor
quedó atrancao y aturdido;
viendo que estaba perdido
se desmontó el coronel,
salió de tiro con él
con la humildad de un vencido.

Después el domado a freno,
al indio se lo osequió,
y tan bien lo acomodó
que se pasaba de bueno.
Comentan de orgullo lleno,
los soldados del escuadrón,
que suelen en el galpón
de econtrarse en el cuartel
el Indio y el Coronel
matiando junto al fogón.
............................

* "Presunto": no estoy seguro si esa es la palabra que va en el verso recitado por Atilio Payeta...

Rastros que acusan

(Pintura: "LLegando al rancho", Horacio Berta)


En un puesto no lejano
en el campo de esta estancia
(Indicando a la distancia
así comenzó el anciano):
Vivía un joven paisano
con la mujer de su amor
De su fama de cantor
más de una hazaña se cuenta
Y tuito el pago lo menta
como diestro rastreador.

Comenta la paisanada
que el desdén de esa mujer,
una ocasión sin querer
lo descubrió en su pisada,
en las huellas su mirada
rastros de botas notó
y convencido que vio
las marcas de una pareja
el hombre como una queja
a su gaucha interrogó:

-"No es que me sienta encelao
ni quiera hacerte un reproche,
pero por la tapia anoche,
Lucía, un hombre ha saltao…”
-“Si por la tapia ha entrao
algún ratero habrá sido”.
-“El hombre ha entrao y ha salido
y nada nos ha robao.
Si los perros no han ladrao
el ratero es conocido".

-"Parece mas bien que fuera
el extraño visitante,
mas que un ratero, el amante
de una mujer que lo espera”.
-“Lengua mala de azotera
con puntitas de alfiler,
eso me hace suponer
de que sospechás de mí”.
-“Hombre, clarito es así,
aquí no hay otra mujer”.

-“¿Cual es la prueba conciente
que justifique tu duda?”
-“Lo grita la lengua muda
de cada rastro patente:
Hay en la tierra evidente
paso a paso una señal;
al otro lado del tapial
se ven pisadas de un flete
Que esperaba a su jinete
oculto en el matorral".

"Como el intruso ha pasado
sobre la tapia al oscuro,
el hombre con el apuro
los adobes ha voltiao,
por donde mrsmo ha saltao
esta la marca visual
desde juntito al tapial
se ven patente las suelas
fe dos botas con espuelas
hasta abajo del zarzal”.

-“Si en toda la rastrillada
tan solo hay pisadas de hombre
¿De que queres que me asombre
si no he visto ni sé nada?”
-“Tengo la prueba clavada
es al ñudo que negués
hay de mujer a la vez
con la de hombre mesturadas:
y están entre esas pisadas
las dos plantas de tus pies".

"Después él se despidió
de nuevo salto el tapial;
montó sobre su bagual
y al tranquito se alejó.
Eso es lo que he visto yo
en el rastro descubierto;
como encuentro en el desierto
las pisadas de una hacienda,
he descubierto mi prenda
que en tu corazón he muerto".

"¿Por qué es que llorás mujer
si eres mas libre que nunca;
yo no soy hombre que trunca
los derechos a otro ser?
Sos muy dueña de querer
a tu elegido varón
pero no tenes razón
de ahogar el amor que grita
que llega al labio y se agita
a impulsos del corazón”

Él con todo sentimiento
fue despacito ensillando,
ella seguía llorando
solita en el aposento.
Le dijo "hasta otro momento"
y al galope se alejó,
en su cerebro llevó
como una espina clavada
la visión de la pisada
que en su rancho descubrió.

La chismosa

(Pintura: "Chismosas", Molina Campos)

Desde cuando se mudó
en el barrio esta vecina,
diariamente se sucede
en cada puerta una riña.

Porque en cuestiones de chismes
resulta toda una artista:
parece que hay en su lengua
un modelo de mentiras.

Es tan activa en susurros
que ya no queda familia
que no haya sido enredada
en el telar de su intriga.

Es como el higo de tuna
que tiene tantas espinas,
que al tocarle la epidermis
penetran hasta las fibras.

Pero las otras comadres
yo sé que le tienen tirria...
porque ésta trae al mercado
más sustanciosas rencillas.

Por eso le hacen vacío
y le tienen ojeriza;
dicen que por culpa de ella
en el barrio no hay amigas.

Pero es que antes de mudarse
en el barrio esta vecina,
entre las otras chismosas
tampoco vivían tranquilas.

Porque el chisme es un vaivén
en contínua seguidilla;
una lleva y otra trae,
la lengua es como la hormiga.

Siempre que escuché un corrillo
de tertulia femenina,
si hay tres, hablan de una cuarta;
si hay cuatro, hablan de una quinta.

Cuando el corro se desgrana
como la mies de la espiga,
la última que queda sola
dice: ¡Qué lengua de víboras...!

Juanillo



"-Hoy hay lección de historia",
murmuró la maestra,
y reunida la clase
empezó a dar escuela:

"-Ayer di, niños míos,
el tema 'la bandera',
la reliquia más grande
del hijo de esta tierra".

"Ayer dije, niños,
que todos escribierais,
de la gloriosa insignia
la histórica epopeya..."

Su color significa:
libertad y grandeza
de los pueblos más libres
de esta patria de América..."

"Y es un deber sagrado
que todo niño tenga
flamenado sobre el pecho
la hermosa escarapela".

Un niño alzó la mano
y leyó una cuarteta
y obtuvo cinco puntos
de honor, en su libreta.

Otros niños recitan,
de exquisitos poemas,
entre un coro de aplausos
himnos a la bandera...

Y en honor a la clase
luego habló la maestra
diciendo entre otras cosas
que estaba muy contenta.

De pronto se sulfura
y a un pobre niño increpa,
que contemplaba impávido
la bélica comedia.

Juanillo es el pequeño
que la maestra interpela,
pero él no se apercibe,
¡quién sabe en lo que piensa!

"¡Póngase usted de pie!",
le grita la maestra,
"¡dirá porqué ha venido
sin traer su escarapela!".

Y Juanillo se queda
en señal de protesta
con la vista en la banca
y la carita seria...

"¡Juanillo, usted por malo,
quedará en penitencia!",
y rieron sus amigos
diciendo: "¡qué vergüenza!".

Juanillo ante este insulto
entonces se rebela
se ríe de la clase
y acusa a la maestra:

"Yo no llevo en mi pecho
insignia tan pequeña,
que no me dice nada,
que no es útil ni bella"...

"Yo llevo por insignia
una moral moderna,
un corazón amante
y en el cerebro ideas"...

"Yo he roto con el molde
de esa moral añeja,
¡amo la vida pura
sin trabas y sin cadenas!"...

"Pues bajo el patrio símbolo
no es libre aquél que piensa
es libre el que no es hombre,
es libre el que vegeta"...

"Sobre el cuello del pueblo
se ciñe la bandera
para ahogar la palabra
de protesta en la lengua"...

"¡Mi padre, mi padre...está en Usuahia
por pregonar la idea!"
y se limpió una lágrima
y partió de la escuela.




(Foto: Penal de Usuahia)