sábado, 5 de noviembre de 2011

Aclaración


Mi verso quiero dejar
así nomás de pasada,
para nuestra caballada
que jamás voy a olvidar.
Yo quiero solo aclarar
a todo el aficionao
que a veces he oservao
en uno y otro paraje
que confunden el pelaje
del pingo que han ensillao.

Es muy poco mi saber
y muy chica mi esperiencia
pero hay que hacer diferencia
en el pelaje, a mi ver.
Si hasta suele suceder
que al “picaso”, en un apuro
hay quien lo ha llamao “oscuro”
y si el sol los ha quemao,
“cebruno” los han llamao…
Eso yo les aseguro.

Al “moro” con el “tordillo”
no me lo confunda, hermano,
como el “alazán” del “ruano”
y el “moro” con el “rosillo”;
“colorao”, del “doradillo”
y del “zaino colorao”;
el “bayo” con el “gatiao”
no confunda, le diré,
el “zaino” del “pangaré”
y el “alazán” del “tostao”.

El “overo” y el “manchao”
separo uno por uno,
el “barroso” del “lobuno”
y “rosao” de “entrepelao”.
No confunda en ningún lao
el “sabino” y el “tordillo”
y sepárelos con brillo
como el “palomo” del “blanco,
eso se conoce al tranco
es muy fácil y sencillo.

Está el “castaño”, el “pintao”,
el “azulejo”, el “tobiano”,
el “dorao” y el “rabicano”,
el “yaguané” y el “bragao”.
Y empiezo por otro lao
con manchas particulares,
en el campo muy vulgares
como el “lista” y “malacara”,
que tan fácil encontrara
andando en estos lugares.

Está el “pampa”, el “mascarilla”,
el “estrella” y el “lucero”,
el “lista tuerta”, que quiero,
“pico blanco” y “gargantilla”.
También está el “testerilla”,
el “media res” y el “maneao”,
el ”medias botas”, el “trabao”
y el “argel” ya lo atestigua;
me voy con la frase antigua:
¡Es muy ligero el “cruzao”!

Yo he querido en mi versiar
destacar pelo por pelo
que para mi es un anhelo
el poderlos comparar,
y así poder aclarar
sin lugar a confusión,
y si pegué un tropezón
al ir tirando con rollos:
¡Cómo ustedes son bien criollos,
les voy a pedir perdón!


Para rezar en la noche

Voy andando por el mundo.
Soy pobre. No tengo nada.
Sólo un corazón templado,
Y una pasión: la guitarra.

Para rezar en la noche,
La guitarra.
Para un recuerdo querido,
La guitarra.
Para la patria lejana,
La guitarra.
Para quemarme por dentro,
La guitarra.

Junté puñados de arena
En mis manos bien cerradas.
Con el amor fue lo mismo:
Abrí las manos y... ¡nada!

¡Ay, el destino del hombre!
¡Ay, mí sagrada esperanza!
¡Adónde la paz, amigos,
La paz para mi guitarra!

Para rezar en la noche,
La guitarra.
Para un recuerdo querido,
La guitarra.
Para la patria lejana,
La guitarra.
Para quemarme por dentro,
La guitarra.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Coplas del mal de amor

(Foto: Rana criolla: "Leptodactylus ocellatus")


La rana canta el cli-clío...
¡ranita bajo del puente!...
igual que el corazón mío
cuando tus pasitos siente.

De la leche soy la nata,
la flor soy del monte espeso,
y del amor que me mata
no soy abrazo ni beso.

Si tú me niegas fortuna
habrá quienes me la den...
Mi madre meció mi cuna...
¡la muerte es madre, también!

Digo al alba "será hoy",
"mañana" digo a la tarde...
y aquí, mi tirana estoy,
fogoncito arde que arde.

Mañanitas de esperanza,
tardecitas de oración,
melodías de bonanza
pongan en mi corazón.

La rana canta el cli-clío...
¡ranita bajo del puente!
¿Qué cantará el pecho mío
si tus pasitos no siente?

Qué de inconvenientes para visitar la Pancha!

Que de inconvenientes para visitarla a pancha,
Que de inconvenientes para llegar a su casa;

sólo doce leguas
y veinticuatro tranqueras...
las lagunas, los arroyos,
la rodada del caballo
culpa de las vizcacheras.

Guarda con el perro,
si está suelto de la cadena,
Si me agarra me mastica,
no me larga ni por Dios;
del caballo le converso
y le digo: "Chicho, Chicho,
tengo hueso, tengo carne,
tengo bofe para vos".
Y si veo que está la vieja,
se abra un pozo y que me trague,
Que es mandinga con pollera,
y lo peor de lo peor,
una vez no estaba el perro
me bajé todo contento
sin los huesos, sin la carne
y la vieja me mordió.

Que de inconvenientes para visitarla a pancha,
Que de inconvenientes para llegar a su casa;

tábanos y moscas
y un enjambre de mosquitos,
me fusilan en el viaje,
a más estoy repasado
de aguantar a tu hermanito.

Guarda con el perro,
si está suelto de la cadena,
Si me agarra me mastica,
no me larga ni por Dios;
del caballo le converso
y le digo: "Chicho, Chicho,
tengo hueso, tengo carne,
tengo bofe para vos".
Y si veo que está la vieja,
se abra un pozo y que me trague,
Que es mandinga con pollera,
y lo peor de lo peor,
una vez no estaba el perro
me bajé todo contento
sin los huesos, sin la carne
y la vieja me mordió.

jueves, 3 de noviembre de 2011

A la criollaza Manuela

Yo no sé porque razón
cabrestiás ansí tan feo
cuando medio rebenqueo
el pingo de mi pasión;
si con güenaza intención
cariñoso te atropello
contra el palenque me estrello
de tu negra ingratitú.
¡Pucha! si como ñandú
me juis perdiendo el resuello!

Al ñudo como carancho
a todas horas del día
te ando ronciando, alma mía,
por la tranquera y el rancho;
gracias a la marca “chancho”
que en ocasiones me alienta,
de nó, ya de mi osamenta
ni el polvo hubiera quedao;
pues no hay como andar chispiao
cuando una pena revienta..

Seguile nomás cuerpiando
a mis amorosos piales
que al final entre chircales
vas a quedar hocicando;
vos me has de tener penando
con negarme tu querer,
pero yo que a la mujer
arisca, nunca le aflojo,
te he de pinchar como abrojo
hasta que te haga ceder.

Con boliarte a lo bagual
y disparar orejiando
vas mi cariño aumentando
de manera sin igual;
y yo, a quien jamás el mal
le hace perder el valor,
he de sufrir el rigor
con que me querés matar
hasta que pueda cuartiar
la carreta de tu amor.

(Buenos Aires, 02/1902)

El sueño de regresar

(Pintura: Rodolfo Ramos)

Que lindo sería volver
y encontrar como e dejao
los palos empatillao
y tranquerones que ayer
yo los armé pa mi ver
en lugares muy certero
pa que ansi los chacarero
no tengan que desarmar
sus equipos pa dentrar
del uno al otro potrero.

Y lindo sería encontrar
los bebederos limpitos
y los tanques prolijitos
sin faltar en el lugar,
un cuerito de lanar
pa los cilindros cubrir
la helada puede partir
y llegando a los corrales
la manga, los animales
y una vaca por parir.

Y recordando un pasao
las trampas que había perdido
por que allé todo crecido
al otro día el bañao
¡ya que las tendí apurao!
después pasar las tranqueras
de "El Indio" hacia "Las Taperas"
recorrer en plenitud
y dir entrando a "El Ñandú"
donde había cien terneras.

Llegar a el viejo molino
y ver de nuevo otra vez
aquel croto que nombré
quien sabe con qué destino
y seguir por el camino
costiando la tierra arada
de "Almaraz" como si nada
y ya dentrando a "San Carlos"
siendo las once pasada.

Justo las doce clavada
llego al puesto y ya me espera
con un mate en la tranquera
mi mujer muy apurada
que ya tiene preparada
las chicas para el colegio
y consensuando un arpegio
después de bien almorzar
cambiar el pingo, ensillar
era como un privilegio.

Y antes de salir tomar
unos cuantos cimarrones
y entro a sacar conclusiones
a que potrero e de entrar,
sin antes dir a observar
el molino de un potrero,
si no está el viento surero
se queda medio clavao
porque el monte de este lao
le ataja el viento pampero.

Pasar cerca de las casas
y a "San Isidro" volver
hay mucho que recorrer
"San Antonio", "Las Acacias"
sin causarme mucha gracia
un toro muerto encontrar
¡lo vi'á tener que encarar!
ya que no es tarea sencilla
con la chaira y la cuchilla
con cuero no va a quedar.

Es mi pensamiento puro
lo que quise relatar,
cómo me gustaría estar
allá de vuelta le juro,
mi corazón le aseguro
palpita en sueños y amago
por la alegría me embriago
y la tristeza me train
estas lágrimas que caen
al recordar a mi pago.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

De tanto dir y venir

De tanto dir y venir
hice una huella en el campo.
Para el que después anduvo
ya fue camino liviano.

En infinitos andares
fui la gramilla pisando.
Raspé mí poncho en los talas,
me hirieron pinchos de cardo.

Las huellas no se hacen solas
ni con sólo el dir pisando.
Hay que rondar madrugadas
maduras en sueño y llanto.

Viento de injustas arenas
fueron mi huella tapando.
Lo que antes fue clara senda
se enyenó de espina y barro.

Parece que no hubo nada
si se mira sin mirarlo.
Todo es malezal confuso,
pero mi huella está abajo.

Desparejo es el camino.
Hoy ando senderos ásperos.
Piso la espina que hiere,
pero mi huella está abajo,

Tal vez un día la encuentren
los que sueñan caminando.
Yo les daré, desde lejos
mi corazón de regalo.

martes, 1 de noviembre de 2011

Mamaichita de Paipaya

Cuando en octubre sonríen
las donosas amancayas
y los ceibos y lapachos
lucen copas enfloradas,
desde el fondo de los cerros
del Chijra o el Humahuaca
bajan, con aires de fiesta
de contrición o esperanza,
los devotos de la virgen
mamaichita de Paipaya.

Son los jujeños humildes
que, olvidando a Pachamama,
le confiarán a la virgen
sus dolores y dolamas.

Todas las sendas son ríos
de angustias esperanzadas
que van a purificarse
en la fuente de Paipaya...
- - -
Es el albor rojo-lila
de una noche apresurada
que se despide besando
con mil luceros al alba...

Para no herir las rodillas
del promesante que avanza,
la aspereza de las sendas
compadecida se ablanda...

Ya se vé la capillita
con sus tejas patinadas,
con sus paredes de adobe
y su cruz recién pintada.
- - -
Ahí está la mamaichita
con su niñito en la manta,
con sus ojitos dulzones
y su corona de plata.
Todititos los sedientos
quieren beber en la gracia
perdonadora y sedante
que prodiga su mirada.

¡Ay, mamita del rosario,
de Río Blanco y Paipaya...
cómo te busco en el tiempo
junto a mi chango y mi mama!

La procesión por el campo
con erkes, cuetes y cajas,
bajo el cielo alborozado
de la fragante mañana...

Al sol las crenchas viriles
hombreando las toscas andas,
y la virgen sostenida
por temblorosas miradas.
Color de nube y lapacho
los rebozos y las guaguas,
y los rosarios y goteando
adoración de sus guaicas.
- - -
El mediodía despierta
a los coyuyos e iguanas,
y los fieles buscan sombra
y frescura junto al agua...
Junto al "Ojito" que es llanto
de la virgen de Paipaya,
donde todos los achaques
milagrosamente sanan.

Los amoríos se escurren
por el tendal de las carpas,
huyendo al celo paterno
y al sol que tuesta y delata...
Los changuitos hurguetean
con angurrientas miradas
las golosinas y frutas
que sus manitas no alcanzan.

En tanto los bandoneones,
los charangos y guitarras
preludian coplas melosas
enmudeciendo chicharras.

¡Ay corazón de mi norte,
mezcla de sol y plegaria
con luz de cirio en los ojos
y ritmo indiano en las alas...!
- - -
Un crepúsculo de tarcos
de lapachos y amancayas
hace temblar los badajos
con su color y fragancia...
Tímidamente susurran
el "Angelus" tres campanas
y el demonio se arrincona
y se recogen las almas.
- - -
Nuevamente el trono augusto
de la virgen de Paipaya
recibe sus flores rubias
de fervorosas plegarias.

Para besarla en los ojos,
por toditas las almas,
la mama-luna se filtra
por las floridas ventanas.

¡Ay, mamita del rosario
de Río Blanco y Paipaya...
yo estoy besando tu manto
desde un sueño sin distancia!

Leyenda de los cardones


Cuentan viejas relaciones...
tan viejas que ya se hunden
en la bruma legendaria,
que los ásperos cardones
que en las breñas milenarias
van trepándose a las cumbres
como huestes temerarias
de aguerridos batallones...

Son callados penitentes
que repechan esas cuestas
alentados por ardientes
ansiedades sempiternas.
Son las almas de los indios
entregados sin pelea,
que cumpliendo vil designio
van en busca de su estrella.

Pero antes que en las cumbres
alce alguno su cabeza,
lo flagelan las quejumbres
de sus manes con fiereza:
el cierzo curte su cuerpo
que en vano le opone puntas,
y los soles y el silencio
lo hieren con loca furia.

-Castigos que Pachamama
impuso a sus hijos flojos
que, ante fuerzas extrañas
pusiéronse un día de hinojos-.

Por eso es que a veces lloran
pálidas flores de seda
que pronto se tornan rojas
por el rubor de la pena...

Diz que detrás d'esas cumbres
que casi ninguno alcanza,
los cardos ven la relumbre
del "valle de su esperanza".

En ese valle descansan,
trocadas en suave aroma
de mil flores delicadas
y en traviesas mariposas
de mil colores pintadas
que danzan al dulce ritmo
de melodías aladas...
las almas de los bravíos
titanes del Humahuaca
que oponiéndose al impío
sojuzgador de su raza,
cayeron peleando, altivos.

Sus alaridos resuenan
-para quien sabe escucharlos-
en el huancar de las breñas,
como zumbidos de hondazos...

Es alto honor de cardones
alzar su tronco en un valle
donde las manos del hombre
procuran dignificarle...
Mas los indios que no alzaron
su rebelión en la gesta,
repecharán como cardos
eternamente una cuesta.

Esta leyenda, contada
en toditos los fogones,
contáronme en La Quebrada
dos viejos como cardones-.

Tata Indio

Porque un dí'atropellaron
tu primario señorío
y más luego te entregaron
al diabólico albedrío
de una extraña voluntad...

¡...Indio!

Tata mío, ñaño mío,
fuego mío, grito mío...!
Hoy t'evoco en la distancia
dolorido y silencioso,
confundiéndome en el ansia
de tu noche sin resposo,
de tu afán de claridad...

¡...Indio... Indioooo!

Por más que te sientan ido
quienes nunca te sintieron
y te llamen forajido
quienes nunca te quisieron...
Tata indio, sois el fuego
que 'nestas tierras calientes
pone gritos en el pecho
y bronce añejo en las frentes.

Tu sed y tu voz armaron
las redentoras patriadas
del tatay Tupac Amaru,
de San Martín...
de Güemes y de Miranda.
Y es tu luz la que abre sendas
a las auroras nativas
que, domando sus tinieblas
amanecen renacidas...!

...Tata indio...!

Hoy te veo sobre el Ande
-entre vientos y distancias-
alumbrando sueños y ansias
de l'América anhelante...
Nada escapa a tus miradas
ni a tu afán ni a tus dolores;
nada escapa a los rigores
de tus furias indomadas.

Como hijo de la tierra
sois terrón que sueña y anda...
y renuevas tu existencia
como el sol y como el agua.

Que te vendan y te azoten
desalmados lenguaraces...
y qu'en minas y qu'en bosques
y en ingenios te desangren...

Que te boten de tu tierra
que te crean ya vencido
y te ignoren en tu siesta
de volcán adormecido.

Poco importa, ñaño mío...
si en l'entraña de los sueños
y las gestas d'indoamérica
sois impulso primigenio,
sois su senda y su destino
y la savia con que alienta...!

Y, algún día, cuando llegue
nuestro día tan ansiado:
que tu alma se despierte
y mi queja se haga canto...
Cuando espantes a tu noche
con la tea de tu grito
y tu río se desborde
y su sol luzca nuevito...

¡Ese día...
Tata mío, ñaño mío,
fuego mío, grito mío...!

Ha de oírse tu alarido
y el tropel de tu guapeza
como río embravecido,
como cóndor que despierta;
como trueno y refusilo
como selva que se incendia.

¡Y tus voces y mis gritos
han de ser un solo grito
que a los bárbaros conmueva!

¡¡Basta...!!

Que nos oigan y nos sientan,
nos respeten y nos teman,
Que comprendan que no hay tiempo
voluntades ni tormentas
suficientes, contra el fuego
de la entraña de la tierra.

Sólo entonces, tata indio...
cuando te oigan y te sientan
cual un trágico bramido
de volcanes que despiertan,
¡sólo entonces, tata indio,
serás alguien en tu tierra!