"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
(Pintura: Francisco Madero Marenco)
Gaucho:
Naciste en la juntura de dos razas
como en el tajo de dos piedras
nacen los talas.
Con un poco de tierra y otro poco de cielo,
amasaste el adobe para construir tu rancho
-mismo como el hornero-.
Por eso yo te veo ascendencia de pájaro.
Eras,
una mitad liada abajo y otra mitad hacia arriba;
una mitad de tierra y otra mitad de cielo;
un mitad de carne y otra mitad de alas;
carne tu forma física;
alón tu forma lírica;
y si eso no bastara para llamarte alado:
alas en tu caballo,
alas en tu sombrero,
alas todo tu poncho.
alas, a media espalda flameando en tu pañuelo;
y alas también llevabas fijas en los talones:
las agudas rodajas de tus espuelas.
Gaucho:
naciste en la juntura de dos razas
como nacen los talas
en el tajo de dos piedras.
En las cuerdas celestes de mi guitarra
Cantaron una vuelta muchas calandrias;
y pasó un viento sur tapando a gatas
el rastro a Montesinos tras la yeguadas.
Una Milonga canto para la Pampa
Otra me va llevando por la distancia;
La que pienso y no digo esa es más larga
Es casi un imposible milonga baya.
Dicen que las milongas nacen hermanas
Y maman de los pechos de las guitarras;
Cuando pasa la noche de madrugada
Los cantores te acunan, milonga baya.
Una milonga canto para la Pampa,
Otra me va llevando por la distancia;
Y pasó un viento sur tapando a gatas
El rastro a Bairoletto, que nadie tapa…
Del rincón ande dormita Cuasi las más de las horas, La de las cuerdas sonoras A que la pulse me invita. Es la guitarra bendita Que sabe de mis dolores, La que adornaban con flores Manos que amé como un loco, La que aún yora cuando evoco Tristezas de mis amores.
Puede que sienta otra vez Que algo en sus cuerdas se enrieda. Algo suave como seda Pa ser áspero dispués. Dolor güelto del revés Pa disfrazar su amargura, Agua que parece pura Y es venenoso entrevero, Luz que apagará el pampero Cuando la noche sea oscura.
Pobre guitarra que aún cré, Que vendrá otra primavera Con la divina zoncera De aquél amor que se jué. Del amor en que mi fe, Como en verde cina-cina, Jué prendiendo en cada espina La gasa azul de un ensueño, Que de juro era pequeño Pa la ambición de una china;
De aqueya chiruza autera Que a juerza de desengaños Enredó estilos extraños En mi guitarra campera; De aqueya china hechicera, Daga en mi pecho clavada, De quien con ansia insaciada Siempre algún recuerdo evoco Que duele, cuando lo toco, Como una herida enconada.
Sí, chiruza, entuavía vivo Sepultáo aquí en mi choza Con la tristeza rabiosa Del ñacurutú cautivo. No me preguntés si altivo Sigo retando al dolor, Vos sabés que ingrato amor Abrió en mi pecho una herida Por donde, va con la vida Escapándose el valor.
Viejo y cansáo de vivir, Sin encontrar mi señuelo, He dáo en pedirle al cielo ¡Que dé fin a mi sufrir!... Una gran pu...cha, morir, Pa mi gusto que ha de ser Mil veces mejor que ver Cambiarse al uso de Uropa, Dende el calzáo y la ropa, Hasta el sentir y el querer.
¿Quién ensiya un redomón? ¿Quién acierta un tiro e lazo? ¿Ande está el cantor machazo Que encele al ganáo rabón?... ¡Oh, mis tiempos; oh, ilusión! ¡Oh, tierra, mi santa tierra Que en inacabable guerra Vas, pa enterrar a tus crioyos, Abriendo hoyos y más hoyos Dende el vano hasta la sierra!
Andaba desesperao del dolor de la quijada que estaba como soplada, y un ojo me había cerrao; y aunque me hubo aconsejao muy atento el curandero ningún remedio casero pa aquel asunto servía porque la muela tenía tal vez de vieja, un aujero.
De hacer buches me cansé, me hice flojo, siendo guapo, y hasta la panza de un sapo sobre el cuerpo refrequé. Después el sapo colgué al sol, pa que se secara, y así el dolor me calmara, pues me decía que de cierto, al quedar el sapo muerto era fácil que curara.
Pero el remedio apuntao no me sirvió para nada, seguía igual la quijada, y el ojo zurdo, cerrao. Fué entonces que resignao pa la ciudá enderecé, un güen dientero busqué; la boca abrí a su mandao, y bastante desconfiao a su saber me entregué.
Ya había bajao la hinchazón cuando empezó la consulta que entuavía me resulta motivo de almiración... Dandolé cuerda a un sillón en el que me había sentao, quedé en el aire estirao y a voluntá del dientero, que escarbaba en el aujero con un fierrito lustrao.
Y cuando el ñiervo tocaba al revisarme la muela de toda la parentela allí estirao me acordaba. Riendo el hombre trabajaba y... ¿le duele? - preguntó-. Ya le iba a contestar yo, pero agatas largué un grito, y en la punta del fierrito la muela rota salió.
Un vaso'e vino tibión, me dió pa pasar el susto. ¡No pude tomarle el gusto pues lo tragué de un tirón! Y dende aquella ocasión al que cuento lo pasao, casi siempre ha resultao motivo de diversión. Lo cierto de la cuestión es que ansima me he curao.
(Pintura: Carlos Montefusco) Contaba el viejo Zenón, a quien lo quería escuchar, sus mañas pa gambetear los golpes del corazón. Y como hay una lección pa todos, con su saber yo en esto quiero poner un poco de su esperencia, pa que aproveche tal cencia aquél que quiera aprender.
La mujer que no ha pasao de las veinte primaveras, vive pensando en sonceras siendo un dulce codiciao. Quien sea viejo, hágase a un lao pa contemplar esa flor, y no empañe su esplendor saliéndose de su huella, que se haya muy lejos de ella pa que lo acerque el amor.
Cuando la felicidá quiera el mozo enamorao, también debe hacerse a un lao la mujer de más edá. Aunque ella le diga que está enamorada y vencida, saque el cuerpo a la embestida, pues si la hace compañera, se atará una carcelera que le ha de amargar la vida.
Siempre el que miente mejor si se entrega cabrestando, es el que más va ganando en los asuntos de amor. Si lo celan, lo mejor es hacerse el ofendido, pues cuando lo crean vencido le saldrá mejor la cosa. Convencer a una celosa pal hombre es tiempo perdido.
La mujer, la más ladina, la más seria y retadora, en su espíritu atesora ternezas de chiquilina. Antes de hincarle la espina del desprecio o del rencor, porque le falla en amor, o le cortó una esperanza, piense que nada se alcanza tratándola con rigor.
Y decía el viejo Zenón: "quien sepa hacerse querer, es el que puede tener más suerte en esta cuestión. Antes de dar un tirón conviene más aflojar, pues el que dentra a jugar deberá de comprender que algo tiene que perder el que pretende ganar".
Güeno m'hijo, ya semos cuasi iguales.
Ya le ha entregao el juez la papeleta
y asigún acredita el documento,
puede dir y opinar por ande quiera.
De hoy en más, lo que piense,
lo que haga, lo que sienta
tendrá que sustentarlo con el nombre,
con su brazo, su plata y su concencia.
Tuito eso es la fortuna
con que a las luchas de la vida dentra
y usté sabe el empeño que hemos puesto
pa que al llegar a mozo la tuviera.
Mientras golvemos al tranquito a casa
ande estará su mama como clueca,
loca de ganas de abrazar al hombre
con que el cielo al final la recompensa,
le vió decir las últimas palabras
que le guardó pa esta hora mi esperencia:
si le estorban, las oye y las olvida;
si le sirven, las oye y las olvida;
pa que lo ayuden a encontrar el rumbo
en ese viaje largo que le espera.
Ser hombre, no es ser dueño
de crerse más varón que cualisquiera
ni de llevarse a naides por delante,
ni andar de reja en reja
dejando en una, fama de vicioso
y en la otra, de manchar honras ajenas.
Las del boliche son, pa un por si acaso;
las que hay en las ventanas, pa querencia.
Tejen el enrejao de pulpería
unas arañas negras
que se añudan al cuerpo de un cristiano
y ansí amarrao, en la prisión lo entriegan;
las que tiene una moza en su ventana,
(esa que ha de elegir pa compañera),
son las que pone un dios pa que resguarden
su propio nombre en la custodia d'ella.
Nunca hallará destino quien lo busque
en el fondo embrujao de una botella
ni el que ande como el zorro haciendo daño
rondando ranchos y olfatiando puertas.
Dengún vicio es adorno,
ansí muchos se adornen con sus mentas.
Ande pueda priestar algún servicio,
que llegue antes su mano que su oferta.
Ser honrao, es el mérito más grande
como no serlo, la mayor vergüenza.
Por denguna razón, niegue su firma;
la palabra y la firma no se niegan
ansí le cueste soportar la vida
en lo más disgraciao de la pobreza.
Si tiene que votar, tenga presente
qu'en ese papelito, que usté deja,
deja lo más sagrao que tiene un gaucho:
su libertá, su nombre y su concencia!
Ser guapo no es vivir a lo salvaje
golpiando gente y deshaciendo fiestas;
guapo es el domador que ve la muerte
sobre la cruz del animal que muenta
y cumpliendo el deber de dominarlo,
lo saca a los corcovos campo ajuera.
Más valiente entuavía
es quien junto al arao abre una melga
y se quema en los fríos del invierno
y se abrasa en el sol de media siesta.
Vale más una arruga en el trabajo
que la marca de un tajo en la pelea.
Y no es que piense que lo crié pa flojo;
escuche esta sentencia
que jué la condición de sus agüelos:
"quien no sabe ofender, no almite ofensas".
Naide muere el día antes,
ni hay sangre de gallina en nuestras venas!
Pa defender la vida es el cuchillo;
pa castigar agravios la sotera,
y si un día un extraño de su suelo
o un renegao de corazón y lengua
d'esos que han olvidao hasta la madre,
le perdiese el rispeto a su bandera,
áhi sí m'hijito, tapesé los ojos,
no mire cuántos son ni quienes sean
y dentre a lo varón; ¡nunca más hombre!
¡nunca más firme el brazo y la ripuesta!
¡Argentino! por raza y por orgullo.
¡Argentino! a las malas o a las güenas
y que caiga el que caiga... ansí me llamen
pa levantar yo mesmo su osamenta:
¡el que mata o perece por la patria ha cumplido la ley de nuestra tierra!
Yo soy flor que se marchita al sol de la adversidad, el arbolito en mitad de la llanura infinita. La paloma pobrecita que arrastran los aquilones, entre oscuros nubarrones de tempestades airadas, soy la barca abandonada en el mar de las pasiones.
Soy el ave que al bajar de los aires fatigada, no tiene ni una enramada ni un árbol en que anidar. Y si vuelve a levantar las tristes alas del suelo, encuentra nublado el cielo y dehecha la tormenta, y el pájaro se lamenta y vuelve a tender su vuelo.
Yo soy un gaucho cantor de renombradas virtudes, que tan solo ingratitudes ha recibido en su amor. Soy el pobre payador velay, si sabré penar con mis negras amarguras, la pampa con sus llanuras con sus abismos la mar.
Yo no canto por llamar la atención que no merezco, yo canto porque padezco penas que quiero olvidar. Que tan solo con cantar se va al viento nuestra pena, y yo tengo el alma llena de pesares y amarguras, más que en la pampa hay anchura más que en el mar hay arena
Por eso, ¡oh linda mujer! maldigo mi negra estrella, al contemplarte tan bella sin que te pueda querer. Porque todo hombre ha de ser generoso hasta morir, y no debe permitir a una mujer que lo quiera, para que después se muera al verlo tanto sufrir.
¡Adiós, primorosa flor! adiós, lucero invariable, solamente comparable a la estrella de mi amor. Cuando sientas un dolor parecido al que yo siento, Dios quiera que tu lamento no sucumba en la ignorancia, y atraviese la distancia ¡sobre las olas del viento!
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".