"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
No me persigue nadie,
nadie me busca
y me voy campo afuera
porque me gusta. Se ríen las mañanas,
las tardes lloran
y a mis sueños la noche
me los retoba.
A la huella, la huella,
dame la mano;
me llaman las distancias,
me tira el llano.
A la huella, la huella,
ahura los dedos;
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Tralairalaralara
tralairalala,
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Me encontré con la vida
bajo tu alero,
y ahura llevo en el alma
prendido fuego.
Un silbo de calandrias,
un teru-tero,
voy galope tendido
pechando al viento.
A la huella, la huella,
dame la mano;
me llaman las distancias,
me tira el llano.
A la huella, la huella,
ahura los dedos;
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Tralairalaralara
tralairalala,
pa'orientarme en la noche
tengo el lucero.
Venía
no se sabe de dónde.
Usaba vincha como el benteveo,
y penacho como el cardenal.
Si no sabía de patrias sabía de querencias.
Lo encontró el español establecido:
pescador en los ríos, cazador en los bosques,
bravío en todas partes y cerrándole el paso
con arreos de guerra, vivo o muerto;
siempre como un estorbo, siempre como una cuña
entre él y el horizonte.
Modelado en barro de rebeldías,
pasa como una sombra, desnudo y ágil,
por los senderos ásperos de la Leyenda.
Esbelto, musculoso, retobado en hastío,
entre el cobre y el rojo estaba su color;
una señal de guerra le hacía punta a su instinto
y entonces, por sus venas
en vez de correr sangre, corría sol.
Estético instintivo
se ponía en el rostro los más vivos colores,
y en la cabeza plumas, como las aves bellas;
si el exceso de adornos no lo hacía más indio
cuanto más se adornaba se sentía más hombre.
Señor de la comarca,
por un pleito de caza con la tribu vecina
blandía su coraje afilado en el viento;
como los troncos de la flora indígena
era dulce por fuera y era duro por dentro;
su única dulzura temblaba en su lenguaje,
como en las ramas de la flora india
tiemblan las pitangas.
Vadeaba los arroyos en canoas;
entraba a las querencias de las fieras
o ambulaba durante varias lunas
en una aspiración horizontal
-curtido de intemperie,
rojo de sol o húmedo de tormentas-
en los días rayados de chicharras
o en las noches tubianas de relámpagos.
La conquista española enderezó sus rumbos:
y las tribus que erraban por rutas diferentes
se ataron en un haz, alrededor de un jefe,
para rodar a un tiempo como las boleadoras.
No sabía reír ni sabía llorar;
bramaba en la pelea como los pumas
y moría sin ruido, cuando mucho
con un temblor de plumas, como mueren los pájaros.
Allá por el mes de Junio
sentí un dolor en el pecho
y el 'dotor', hombre derecho,
dijo dispués de oservarme:
que si no dentro a cuidarme
tengo pa'ndar poco trecho.
Que le haga un afloje al chala,
al chifle y las emociones:
a la noche, a las reuniones,
al vino y a los asao',
que mi corazón cansao'
ya no está pa'esas custiones.
No lo dijo pa'sustarme...
Me habló de franca manera,
tanto él como la enfermera
que atenta me despidió;
si al final no me contó
nada que yo no supiera.
¿Cuidarme? ¡Qué vi'a cuidarme!
Si lo mesmo he de morir,
mas si me llego a dir
antes de ganar la ausencia
quiero que tomen concencia
de lo que le vi'a pedir.
Aunque es pobre mi pilchaje
porque pobre siempre he sido,
lo poco que he conseguido
fue con trabajo y decencia
y al no tener decendencia
debe ser bien repartido.
Mi rastra y el tirador,
lo mesmo que el verijero
que sean pa'mi compañero
el "payador Sanpedrino"
porque él me entibió el camino
con un 'afeto' sincero.
Mis espuelas, las lloronas
de rodajas como estrellas
iban bordando mis huellas
con musicales puntadas..
el que las llevó emprestadas
puede quedarse con ellas.
Nunca fui muy de a caballo
por eso ni me despido,
encararé hacia el olvido
el flete lerdo y panzón,
sin espuelas, a talón...
pa'dirme sin hacer ruido.
Hay varios ponchos pero uno,
el pampa, ese es pa'mi mama,
la que nada me reclama
y vive sola... Esa santa
que lleve esa vieja manta
calor del hijo a su cama.
Mi facón que fue el amigo
que mi vida protegió
y que nunca se manchó
con la sangre de un cristiano
quiero que vuelva a las manos
del bardo que me lo dió.
Mi perro ya tiene dueño,
ya no vive más conmigo,
encontró carne y abrigo
en un rancho acogedor
por ser mi amigo mejor
lo dí a mi mejor amigo.
Tengo un mancarrón mañero,
flaco, de pelo tordillo,
que lo crié dende potrillo
y fue por mí sancochao,
y por no tener recao
hace años que no lo ensillo.
Larguenlón en campo raso
que ande libre por la sierra,
ajeno a domas y yerra,
dueño del suelo en que pisa
porque él pa'mí simboliza
la libertad de esta tierra.
No quiero que mi guitarra
quede en un clavo colgada,
que no se muera callada,
ella que fue mi alegría,
que ande por las pulperías
eternamente emprestada.
Que los cantores del pago
la hagan sonar a su modo,
que siempre encuentre acomodo
si algún pecho la reclama,
así mi nombre y mi fama
no se han de morir del todo.
Lo demás de mi pilchaje
que sea pa'mi compañera,
universal heredera
de lo que me ha dao la suerte
hasta que al rancho, la muerte,
nos lo convierta en tapera.
Ella compartió conmigo
en changas de largos días
las tristezas o alegrías
de mis contínuas ausencias,
si son nuestras pertenencias
mucho más de ella que mías...
Yo me voy a llevar mi muerte
con la vida que he vivido
puesto que no ha conocido
nunca jamás otro dueño,
con algún secreto sueño
que jamás he compartido.
Nunca fui muy de a caballo
por eso ni me despido,
encararé hacia el olvido
el flete lerdo y panzón,
sin espuelas, a talón...
pa'dirme sin hacer ruido.
Aquí estoy, vengo del tiempo
trayéndoles esta ofrenda
que recogiera en la senda
zigzagueante de la vida
ande no hay nada que impida
que un hombre sencillo aprienda.
No es que el viejo Adán pretenda
que su luz casi apagada,
se convierta en alborada
ni su palabra en refrán,
pues sepan todos que Adán:
es el revés de la nada.
Quien es feliz con lo propio
vive de Dios al arrullo,
en juez no me constituyo
pero ténganlo por bueno
quien ambiciona lo ajeno
muy pronto pierde los suyo.
Si para cada zapato
Dios ha creado una horma,
no se aparten de esta norma
que aunque el cielo este gris
siempre será más feliz
quien con poco se conforma.
No pretendan el mañana
si no han vivido el ayer
Y aunque querer es poder,
algunos por ambición
renuncian a lo que son
por lo que quisieran ser.
Si en la vida de los hombres
no hay pena grande ni chica,
un mal solo perjudica
si lo tenemos en cuenta.
No olviden que en la tormenta
el aire se purifica.
Todos sufrimos un poco
y ninguno demasiado
por eso tengan cuidado
de llorar con mucha audacia
porque hay algunas desgracias
que son hija del pecado.
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(Interpretación de Tito Ramos:)
En las palabras de un viejo habla la filosofía y aunque su voz y sus días sean lentos como tortuga, debajo de las arrugas hay mucha sabiduría. Permitame don Adán que le cante sus consejos siguiendo el tranco parejo de su voz y su verdad y pregunto: "la Amisad, ¿qué es pa'los años de un viejo?".
Respeten a la amistad,
un sentimiento tan noble
que si es fuerte es como un roble
y así manténgala erguida,
un amigo es en la vida
la gran riqueza del pobre.
La amistad por ser sagrada
tiene un lenguaje sereno,
pero la fuerza de un trueno
cuando impone su castigo.
El hombre que es buen amigo
también tiene amigos buenos.
Un amigo verdadero
de la vida forma parte,
con él todo se comparte
mas no olvides lo que digo
jamás pidas a un amigo
más de lo que él pueda darte.
No olviden a los amigos
si una dicha los desborda,
pues la concencia no es sorda
a los bienes que Dios da.
No esquiven a la amistad
en tiempos de vacas gordas.
Hay muchos igualitarios
pero pa'l lao de lo suyo,
a esos amigos les huyo
pues me dan escalofrío,
te dicen "lo tuyo es mío
pero lo mío no es tuyo".
Les aconsejo cuidarse
de esos amigos nefastos
que como el bicho canasto
solo ponen el pellejo,
se prenden en los festejos
pero jamás en los gastos.
El favor se hace en silencio,
es malo ser como el tero
y este consejo sincero
sobre el favor les deslizo:
recuerden quien se los hizo
y olviden a quien lo hicieron.
Nunca esperen recompensa
por los favores que hicieron.
Soy viejo y algo mañero
y se los puedo explicar
es lo mismo que esperar
que llegue un treinta de febrero.
La apariencia muchas veces
hace malgastar cartuchos,
pero cuando el hombre es ducho,
conoce en la atropellada
que algunos no siendo nada
pretenden pasar por mucho.
Hay quien luce finos trajes
con aire de suficiencia
pero su pobre conciencia
es fantasía que deslumbra
porque no hay traje que cubra
la falta de inteligencia.
La apariencia y la mentira
a ninguno favorecen
no finjan lo que carecen
porque mucho sufrirán
el hombre, el vino y el pan
deben ser lo que parecen.
Respeten siempre al amor
aunque se presente adverso.
No siempre el amor es verso
pues muestra muchos aspectos
por ser el propio arquitecto
de este pícaro universo.
El que calumnia a una dama
es necio y es egoísta
ya que no hay mejor conquista
que saberlas defender.
Pa´ mirar a una mujer
debes levantar la vista.
No se dejen adular
porque es signo de pobreza
y han de tener la certeza
de todo lo que les digo:
adulador y enemigo
tienen la misma cabeza.
No se dejen lisonjear
pues ello es muy agraviante
y ha de ser muy ignorante
quien de su cuero hace lonja,
el arte de la lisonja
es arte de los farsantes.
Aprendan del viejo Adán,
no caigan en la arrogancia
porque es signo de ignorancia
camuflada en un desplante
pues no siempre es importante
aquél que se da importancia.
Nadie es fuerte contra todos,
sepan esto los cobardes,
el perro por más que ladre
no puede convertirse en tigre
y ningún hombre es temible
si de valor hace alarde.
Escúchenme los tacaños
que todo temen perderlo,
al dinero hay que tenerlo
y es bueno saber guardarlo,
pero siempre hay que mandarlo
y jamás obedecerlo.
Nunca envidien al avaro,
el viejo Adán les advierte,
pues la del cerdo es su suerte,
engorda para morir
y nos hace sonreír
solo el día de su muerte.
Si cometen una falta
no importa cual sea el motivo,
jamás se muestren altivos
y ensayen torpes disculpas:
sientan temor por la culpa,
no les importe el castigo.
No hay culpa que no se pague,
ni hombre que se muerda el codo,
pero hay ciertos acomodos
que llegan muy oportunos
porque a veces paga uno
la culpa que fue de todos.
Tengan confianza en ustedes
y así vivirán mejor,
por ser muy conocedor
este consejo les doy:
no le teman al día de hoy,
piensen que el de ayer fue peor.
Criticar sin conocer
puede mostrarnos tal vez
ese trágico revés
de amar lo que censuramos.
Muchas veces criticamos
lo que imitamos después.
No teman a la opinión
vertida en tono agresivo
continúen en su objetivo
aunque a muchos no le agrade.
Para decir las verdades
siempre se encuentran motivos.
Juicios mal intencionados
son cantos de renacuajo,
ahí va de mi flor un gajo
pa'l que el agravio cultiva:
la crítica destructiva
siempre nos llega de abajo.
Nunca censuren ni aplaudan
tan solo por complacer,
primero hay que conocer
y después analizar,
para poder criticar
ante todo hay que saber.
No se dejen engañar
por rebuscados consejos,
aprendan a mirar lejos
y duden de la apariencia
del que pregona experiencia
solo porque llegó a viejo.
Antes de dar un consejo
primero den el ejemplo,
pa´evitar el contratiempo
de parecer ignorantes,
al consejo y los purgantes
hay que darlos a su tiempo.
Los consejos de los padres
llevan su doble intención.
Penetran el corazón
dejándonos su experiencia
y hurgan en nuestra conciencia
imponiendo la razón.
Todo tipo de calumnia
tiene un efecto letal
y quien pretende hacer mal
calumniando a un semejante
comete el más denigrante
asesinato moral.
Es mentira que el celoso
sepa amar más y mejor.
En él existe el ardor
de un vanidoso consuelo,
porque siempre hay en los celos
más amor propio que amor.
La vida del hombre late
a la izquierda de su pecho
pero a veces yo sospecho
y lo digo así de lleno
que el corazón de los buenos
apunta pa'l lao derecho.
El corazón nos impulsa
a una vida digna y pura
más les digo si me apuran
que la maldad y la ambición
convierten al corazón
en una vulgar achura.
Traten de no frecuentar
los ambientes muy dudosos
y muéstrense cautelosos
o se acortaran sus días,
en las malas compañías
se envilece el más virtuoso.
Quien está en la desventura
no lo crea vicisitud,
no amplíe su magnitud
ni haga de su enero un junio
sepan que en el infortunio
resplandece la virtud.
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(Interpretación del Chacho Arancibia:)
Mida muy bien sus palabras
que son como bofetadas,
una vez que fueron dadas
ya nada las hace leves
quien habla lo que no debe,
oye lo que no le agrada.
Quien ofende con dinero
su ignorancia nos revela,
tratémoslo con cautela
mas no le digamos nada,
por estar muy ocupada
la plata no fue a la escuela.
Esquívenle al usurero
porque tiene alma de Judas,
en falsa bondad se escuda
cuando se trata de dar,
sin saber que se hace odiar
ni bien nos presta su ayuda.
Hay mucha gente que escribe
solo pa'lograr renombre
yo lo pienso y no se asombre,
una duda me penetra:
¿hay que ser hombre de letras
o hacer letras para hombres?
No se arrastren pa'subir
aunque el oro los deslumbre
y tengan la certidumbre
de'sto que ahora les observo:
las urracas y los cuervos
también llegan a la cumbre.
De quien, por hablar de más
nos mete el dedo en el ojo,
esta enseñanza recojo
más punzante que una aguja:
nuestra lengua siempre empuja
al diente que está más flojo.
Cuando un hombre sinvergüenza
vive y muere en su maldad,
ya que no existe bondad
que cambie su condición,
se trasplanta el corazón
pero no la dignidad.
Si Dios nos dió la palabra,
este precioso instrumento,
que expresa los sentimientos
y nuestro destino labra:
jamás usen la palabra
pa'ocultar los pensamientos.
El pensamiento del hombre
no debe tener maneas
pues la voluntad no crea
si se encuentra maniatada:
una mente sojuzgada
es una cárcel de ideas.
No se encierren en ustedes
aunque los tiempos sean fieros,
ningún daño es duradero
si lo confiamos a Dios,
un mal dividido en dos
es siempre más llevadero.
El que calumnia a una dama
es necio y es egoísta
ya que no hay mejor conquista
que saberlas defender.
Pa´ mirar a una mujer
debés levantar la vista. *(Repetido más arriba)
A esos don Juanes reumáticos
que buscan amores nuevos,
esta frase le refriego
aunque alguna herida se abra:
"el fuego hace hervir el agua
pero el agua, apaga el fuego".
Casi siempre los cobardes
buscan valor en el vino
a esos tontos los defino
como torpes mamarrachos,
que solo emiten borrachos
su pensamiento dañino.
Hay en la hermosa niñez
ese dogma tan profundo,
que muestra un campo profundo
para sembrar el cariño:
en la sonrisa del niño
está la gloria del mundo.
Me voy, quien habla de vicio
su razonamiento mengua
y dejen que les prevenga
sobre un tema tan espeso,
todo el que habla con exceso
se enrieda en su propia lengua.
Arroyito de Las Ánimas
te me venís a cortar
justo cuando yo pa'verla
llego embarcao a bandear.
Robale plata del cinto
al abuelo Paraná.
Ni va a sentir que le sacan;
'ta viejo y rico demás.
Sonso viejo mi cariño
que se me ha puesto a porfiar
tan luego adelante'e gente
como gurí cuando no hay.
Tan luego en tiempo'e bajante
cuando no tenés ni un real.
Si en flete hubiera venido
'tarías crecido demás;
ahora que vengo en canoa
adrede te me cortás.
Ella es l'última frutita
que me viene a madurar.
Miquichí con gusto a lágrima
tu miel se me ha vuelto sal.
¡Qué v'ia recordar mi río
tiempo'e bajar o crecer,
si el hombre todo lo olvida
cuando ha agarrado a querer!
Callao me estás reprochando:
"debés saber calcular".
Cuando una china te mira
hasta el rancho te atropellás.
Arroyito de las Ánimas,
me he puesto sonso demás.
Emprestame un pucho de agua
vi'hacer fuego pa'matear.
El otro fue más baqueano,
supo por dónde cruzar.
Le pegó a pie decidido,
yo...'toy viejo pa'patriar.
No cruzo, hermano, no cruzo,
no tengo por quien bandear.
Chilla mi pavita'e luto,
pucha... ¡qué crecido estás!
No me caiga la chinita
con otro hijo a la querencia,
porque a fuerza de chicote, de las casas
pa'que aprenda,
la v'ia echar en tus narices
pa'que veás que rigureada, se endereza,
¡Qué se cree! ¿Que soy un rico
pa'ponerme a alimentar una colmena?
Yo la tengo que lomear, y la olla es grande
pero falta lo de adentro: mantenencia.
Vos que sos la madre, Flora,
que lidiás de sol a estrellas,
en cuantito te arma llanto la chinita
te me hacés la mosca muerta,
me dejás abandonado en el pantano,
no das cuarta a tu buey viejo que se entierra,
y ablandás mi corazón con lo de siempre:
"perdonámela esta vuelta".
¿Qué es mi sangre? Mirá Flora:
si así fuera,
como todos los que llevan mi apellido
sentiría peor que chirlo la vergüenza...
y de yapa vos así,
dele trenza con las manos,
de ojos bajos como chico en penitencia,
arrimándote despacio, sosegándome los brazos
pa'pedirme lo de siempre:
"¡Perdonámela esta vuelta!".
Pa'que sepa lo que cuestan
sus recáidas de coneja;
pa'que sepa que este rancho
no es criadero'e comadrejas,
v'ia largarle al Aguará pa'que a colmillo
me le enseñe a respetar lo que es decencia.
Y ahora vos andá p'adentro
que no quiero que te vea.
Por la senda que marcó doña costumbre
sobre el borde del pajal de la ribera,
bronce en llanto, con un sol sobre su pecho
caminaba la costera...
Y cayeron al silencio hasta los pájaros.
Aguará falló el torido y se dio vuelta
pa'seguirla a mama Flora,
que sacando su tejida pañoleta por bandera,
envolvió el cuerpito tibio que mostraba
por la boca del envuelto, sus rulitos de oro y seda.
Manso el río, quieto el viento; solamente
están vivas las estrellas lampareras;
se han dormido los chajases,
y las puntas de las flechas
desmocharon las gargantas de los teros.
Un cajón se balancea
y el "barato" desbarranca su ceniza
sobre el brazo que del catre se descuelga...
El candil cortao de pulso
'ta boqueando por la mecha,
pero alcanza p'alumbrar adentro el rancho
a una rubia cabresteada que se acerca,
y se funden en un mazo plato y oro,
cana y seda,
y solloza el tordo viejo
sobre el piar del pichoncito en la querencia:
Es machito... y es mi sangre; que se quede..
¡Valió trago compañera!
I
En tuita botica busco
para mi mal un Remedio
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
como no puedo encontrarlo
lloro mi mal sin consuelo.
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
Salí Remedio salí
a curar el mal de amor
el que sufre y no se cura
muere en brazos del dolor.
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
el que sufre y no se cura
muere en brazos del dolor.
II
Tengo un dolor yo sé dónde
y me duele un yo sé qué
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
me he de sanar yo sé cuándo
si me cura quien yo sé.
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
Salí Remedio salí
a curar el mal de amor
el que sufre y no se cura muere en brazos del dolor.
Jaralaira, jaralaira,
jaralaira, jaralá.
no permita Dios que muera
en los brazos del dolor.
¡Me visitó la Virgen, gracias a Dios! Mi rancho
que se despluma y tiembla al paso de los vientos
y lo sacude un largo destino de tapera,
se me ha llenao de flores, de niños y de rezos.
Yo vivo pa'los negros misterios de la tierra
y a las alturas solo mi pensamiento elevo,
cuando desvelos hondos me embargan y procuro
estrellas o relámpagos pa'iluminar mi verso.
Cuando se jueron todos y me quedé con ella,
me puse pa'adorarla mi chiripá más nuevo
y viejo por afuera y por adentro niño,
la contemplé con todo mi proverbial respeto.
¡Qué linda estaba llena de celestial belleza!,
tan pura como el agua del manantial que tengo
pa'que en las noches bajen los astros a mi rancho
o apaguen en las sombras sus ansias los viajeros.
Por una herida vieja que la techumbre tiene
se derramó la luna pa'humedecerle el pelo
y pálida luciérnaga que floreció en la noche,
le puso en la diadema su pulsación de fuego.
Tu tela araña como tutela de crepúsculo
hilando luna y seda se descolgó del techo
y le tejió paciente, un manto a su pobreza
que asujetó a lo alto, horcones de silencio.
Cuando se jueron todos y me quedé con ella
me puse pa'almirarla el chiripá más nuevo,
y hoy tengo los altares del alma florecidos
y sin saber la causa, me siento más contento.
¿Quién recuerda las quimeras
De aquellos hombres ignotos
Conocidos como “Crotos”
“caminantes” o “linyeras”?
Con pena la tierra espera
Generaciones que vienen
Desperdiciando sus bienes
E ignorando a personajes
Que realizaban sus viajes
En los techos de los trenes.
De la rica y vieja Europa
Desvastada por la guerra
Arribaron a estas tierras
Con sus manos y su ropa.
Allá en el puerto con sopa
Apenas los alimentan
América se presenta
No como ellos la imaginan
Es larga en nuestra argentina
La eterna crisis del 30.
Son las pampas de unos pocos,
Hay huelga en la Patagonia;
Y nadie piensa en colonias
Cosas de gringos... o locos.
Son tristes tiempos que evoco
De estancieros en París,
Los que llegan al país
Se conchaban de bolseros
O como simples braceros
En juntadas de maíz.
Y pa dar mejor provecho
A barata mano de obra,
En los trenes no les cobran
Y que viajen en los techos.
Al frío le ponen pecho
Y a si se anota un poroto
Amontonando sus votos
El gobierno provincial,
¡METELE QUE VAS IGUAL
Y ANDÁ QUE VIAJÁS POR CROTO!
Y es de ese modo y manera
En que nace el sobrenombre
Que designa al mismo hombre
Que en italiano “linghera”
En las estancias croteras
Se forman para la trilla
Lujos de vida sencilla
Son “tumba, galleta, vino”
Dos chapas en un molino
O en el monte una casilla.
Y es un mundo sin mujeres
En donde el linye se exilia,
Sin caricias de familia
A diario se vive y muere.
La soledad que él prefiere
Podemos pensar también
Que del tiempo del edén
Existieron libertarios
Y en parte fue un solitario
Aquél que nació en Belén.
Alimentó su figura
De hombre osco, seco y serio
Algún oculto misterio
De amor, de muerte o locura.
Sin vestigios de dulzura
Sin querencias y sin metas,
Aguantaron con gambetas
El hambre, extravagantes
Anarquistas, inmigrantes
Con maestros y poetas.
Quedan unos linyes viejos
Medios pasaus de la vía,
Que aunque ancianos todavía
Han de vistear con reflejos.
Van con tranco desparejo
Atrapando la distancia,
Acusados de vagancia
Y vagando hasta en la muerte,
Con sus historias sin suerte
En las materas de estancia.
Caminaron el país,
Gente buena, gente ingrata
Bigotearon alpargatas
En juntadas de maíz.
Churrasquearon más de un cuis
En las zanjas del camino
El agua de cien molinos
Probaron en sus jornadas
Y hoy son tumbas ignoradas
En todo el suelo Argentino.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".