"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Se despertó la mañana
con el canto del jilguero,
la calandria y el hornero
también tocaron su diana.
En esa hora temprana
un cencerro se sentía
de una tropilla que había
cerca del rancho pasteando
y los perro' iban toreando
a una lechera con cría.
El sol pechaba la helada
que esa noche había caído,
y los pastitos vencidos
tenían la punta quemada;
en el galpón, la peonada,
despacio iba levantando
y con cardos preparando
fuego para un churrasquito,
tomar unos matecitos
y pa'l trabajo ir rumbeando.
El boyero rejuntaba
los caballo'en un potrero,
el buey sobón y mañero
pa'las casas regresaba;
desde un árbol saludaba
un gallo al venir el día,
y allá lejos se sentía
el alerta del chajá:
guardián de la soledad...
¡Qué linda la Patria mía!
Yo tengo una tropilla
bien entablada
y un emprendao de estrellas
para ensillarla,
unas nubes lobunas
y otras gateadas
y un corralito'e cielo
para encerrarlas.
Tengo un cerrito moro,
anca nevada,
sarco porque le brota
un ojo de agua;
alazán es el día,
la tarde baya,
la oración azuleja,
rosilla el alba.
Huella de los pelajes
de mis andanzas:
yo tengo una tropilla
bien entablada,
Oscurita es la noche,
mas bien picasa;
cuando sale el lucero
de madrugada,
en los meses de invierno
viene a buscarla
una luna tordilla
sobre la escarcha.
Un camino cebruno
de cola larga
me trae a la tapera
que es mi ranchada,
alazán es el día,
la tarde baya,
la oración azuleja,
rosilla el alba.
Huella de los pelajes
de mis andanzas:
yo tengo una tropilla
bien entablada.
¡Pucha que es bravo el terreno
y alambradores los de antes!
Allá arriba'e la poceada
¡no va a ser changa, compadre!
De aquí donde estoy parao
hasta el coronilla grande
hay que cruzar la cañada,
cerro arriba está el empalme,
la tramilla y las porteras
remendando tal vez salve,
y después por la derecha
ta muy jodido el alambre.
Los postes de madera dura
sacaremos del desarme,
pa los muertos de la rienda
o empatillaos tal vez ande.
Tiene un lote'e bajadores
de los chico'y de los grandes,
de los mulitas son cinco
(de eso no creo que pase).
Son siete postes por centro,
entre los dos principales,
y agréguele un pisque al poste
por si hay que apretar alambre.
Limpieza, desarme y rienda
se los vi'a cobrar aparte
y hay que sumarle un zarzo
(de abanico tal vez ande).
Le va a llevar dos porteñas
mas tres varejones grandes,
una maroma de cinco,
mejor si es marco el alambre.
Los piques con sei'o siete
casi seguro que alcancen,
y si los hilos son dobles
¡las crecientes no le hacen!
Compre buenos principales
pa' tranquilo quedarse...
Curupay, ñandubay, lapacho
no creo que haya
pero sirve el colorao
labrao bien el descarne,
y si el pique es amarillo
de grampiar puede olvidarse.
Pique blanco colorao,
no le digo que no ande,
basta que esté bien oreao'
pa'barrenearlo es más fácil.
El atillo compre grueso
porque el fino aunque lidiable
en cualquier pechadita suele
enseguidita cortarse.
De los hilos ni le hablo
compre el que el bolsillo mande,
los temples vienen distintos
y el gorgo ya no lo hacen.
Quedando urazo si hay frío
temblando cuando hizo alarde
pero traiga del que sea
que el trabajo igual se hace.
Si le sirve el presupuesto
le echo mano cuando mande
es cargar las herramientas
cuando usted vaya a buscarme.
Me sirve el lugar que sea
soy montaraz pa'quedarme,
y le doy de sol a sol
pa'que me rinda la tarde.
¡Ah! y una cosa me faltaba,
tuve a punto de olvidarme,
el precio que le pasé...
es si me arrima la carne.
Qué tristes son los domingos
al ir cayendo la tarde,
las venas del horizonte,
van derramando la sangre
del día que llega herido,
a morir bajo los sauces...
Todas las cosas parecen,
que mueren al mismo instante,
cuando la tarde agoniza,
en un silencio gigante,
se vuelve eterno un minuto.
cualquier domingo a la tarde.
Qué tristes son los domingos,
al ir cayendo la tarde.
toda la angustia se prende
de los cordajes del aire,
y el duende gris del presagio,
anda el domingo a la tarde....
El hombre no es mas el hombre,
es algo más del paisaje,
que ni siquiera comprende,
si está muriendo o si nace,
si debe haber fin del mundo,
será un domingo a la tarde. Qué tristes son los domingos al ir cayendo la tarde.
Algo le debo cantar
al extranjero atrevido
que en un 'cuete' enfurecido
se les ha dao por viajar,
ya tanto he sentido hablar
de ese asunto que lo entiendo
si me parece estar viendo
a los tres gringos charqueando,
mientras el "Apolo" volando
el cielo va recorriendo.
Se disfrazaron primero
con unos trajes grandotes,
un anillo en el cogote
le sujetaba el sombrero,
sin espuelas ni talero
a pura pierna la corajearon,
bien cortito lo enriendaron
pa'no salirse 'e la gueya,
y derechito a una estrella
el hocico le apuntaron.
No lo vi, pero contaron
que levantó una jogata,
y afirmando bien las patas
del palenque lo largaron;
tan juerte se lo chucearon
que hasta el cielo había rayao,
el humo que había largao
marcaba el camino al viaje
y aquél extraño carruaje
que hasta llevaba acoplao.
Dos de los tres que viajaron
pasaron pa'l carrilín,
el otro como aguacil
pa'disparar esperaba,
a la luna se acercaban
despacito y con cuidao
iban medio desconfiao
pa'oservar los habitantes,
porque ellos ya sabían de antes
lo que es tratar alunaos.
Aplaudo ese gran invento,
le dicen "Viaje a la Luna",
sin sacar ganancia alguna
por ahora po'el momento;
ellos gritan de contento,
no les alcanza el gañote,
¡"Nosotros hicimos capote!",
dice esa gente afamada
y se han gastao millonadas
pa traer un viaje'e cascotes.
Lo que antes era aterrizaje
ahora es amerizar,
los vieran desinfetar
cuando volvieron del viaje,
les revisaban los trajes
(no haya partícula alguna)
qué precaución oportuna
pa'contrarrestar las pestes
y ande caminó el terrestre...
"¿quién desinfeta la luna?"
Los seres inteligentes
hacen bien en recorrer,
¡si acá no hay nada que hacer
sobre ningún continente!
Ta' todo perfetamente,
todo muy bien dirigido,
no hay enfermos, ni afligidos,
no hay hambre, todo es antojo,
¡solo está el mal del rastrojo
y algún cáncer atrevido!
Mejor dejemos de hablar
de éstos viajes tan famosos,
que a esos paises talentosos
les ha dao por realizar,
pa'otro viaje vi'a encargar
algo de mucho valor,
que averiguen ¡por favor!
si en la luna en temporada:
se hace alguna jineteada
I
Tengo un vecino tambero
saca leche en cantidad
y es una barbaridad
como engorda los terneros;
ordeñadores ligeros,
aclarar no necesito
soy zonzo pero palpito
que no escurren bien las vacas:
no importa si es leche flaca
total la venden por litro.
II
Ayá no dentra otro pión
si no es de la vascongada
por eso es que la pionada
es de la misma nación;
por empezar el patrón
es de apeyido "Zubieta",
como gaucho pa'la teta
el vasco "Garaycochea"
en yunta con "Bengoechea"
y el boyero "Olavarrieta".
III
Son las mañanas oscuras
antes que salga el lucero,
ya está agarrando el nochero
Olavarrieta que apura;
la helada con su blancura
algo lo quiere alumbrar,
el perro que empezó a toriar
ya se mueven los terneros
y van derecho al chiquero
con muchas ganas'e mamar.
IV
El vasco "Garaycochea"
al banco ya se amarró
y el boyero se acordó
que ayer perdió una manea;
por ahi grita "Bengochea":
¡Se te mama "la azuleja"!
"Zubieta" para la oreja
mientr'acomoda el farol
que viene hacer como un sol
que contra viento refleja.
V
Ya están los tres ordeñando
¡parecen truenos los chorros!
y "Olavarrieta" muy zorro
pa'los tres está apoyando.
Él ata y va desatando
y al mismo tiempo se fija
que no arruguen las verijas,
las habla, las hace estirar
porque tienen que yenar
el balde hasta la manija.
VI
Los tres vascos van llegando
a los tarros al trotecito
y hasta forma un caminito
la espuma que van volcando.
"Bengochea" renegando
va tragando la saliva
porque agatas se la esquiva
una patada ayá al fondo
y por maniarla redondo
las vacas patas arriba.
VII
Los chiquitos va largando
es norma de un buen boyero
y quedan en el chiquero
los grandotes esperando.
Un overo que robando
pa'la oscuridad enderieza,
ayí "Olavarrieta" empieza
a buscar al ladronazo
y le rebotó un argoyazo
por el medio'e la cabeza.
VIII
El sol entró a calentar
el lomo al ordeñador,
se ve correr el sudor
y los piojos retozar,
ninguno quiere aflojar
ya van yenando la chata,
el boyero ata y desata;
los vascos le gritan: ¡OTRA!
mientras se cambian las botas
por dos viejas alpargatas.
IX
Largó el último ternero
el vasquito "Olavarrieta"
montó em un zaino maseta
que lo dejan pa'nochero,
y hasta el fondo del potrero
se jué de una disparada,
ayudao por la perrada
trae los chuzos ¡meta y ponga!
y ya está "la villalonga"
hasta la puerta cargada.
X
¡Ya comió dos huevos fritos
el vasco "Garaycochea"!
y ante que más tarde sea
ya va arrancando a los gritos,
más o menos dejo escrito
ésta la vida del tambero
pa'que sepa el mundo entero
la forma de trabajar
¡ cuánto cuesta pa'sacar
la leche pa'los puebleros!.
Claro caminito criollo
florido y soleado,
con pañuelo bordeado
vos me viste pasar.
Mientras los pastos amigos
que saben mi anhelo,
como dulce consuelo,
su verde saludo
me hacían llegar.
Cruzando montes y valles,
con alas venía
mi pobre carreta,
con su carga de esperanzas
las ruedas le hacían
al viento gambetas.
Y cuando ya atravesaba
la hondura del valle
de lenta corriente,
una congoja naciente
detuvo su impulso
parando su andar,
porque en ese arroyito
a veces tus ojos
se saben mirar.
Y así que vi su casita
de puro celoso
me sobró el pampero
para contarle chismoso
que traigo en mi apero
mil prendas de amor.
Para su pelo una cinta
que llevo escondida
de lindo color.
Para sus labios mi antojo
y para sus ojos
un claro cristal,
y pa' su blanca garganta
el criollo que canta
tiene este cantar.
Claro caminito criollo
florido y soleado,
quiero yo que se asombre
cuando ella me nombre
al verme llegar.
(Pintura: Gustavo Solari)
"Bueno, no tomo más.
Ta' lindo el mate,
pero estoy desganao esta mañana.
No he podido dormir
pensando en algo
que te quiero decir.
Escuchá, Juana.
Yo sé que trabajás como una leona
pa' conservar, como tenés, la casa.
Mandando los muchachos a la escuela,
hacer comida, preparar las camas,
y sabiendo que vuelven por la tarde
tenerle sus cositas preparadas.
Lo sé.
Pero es que yo también trabajo
pa' que en las casas no nos falte nada,
recorriendo alambrados y potreros,
cuereando cáidos, con calor o heladas,
aguantando corcovos a algún potro,
o sacando un arisco a la pechada.
Después de tarde,
mientras me lavo pa' volver a casa,
te veo aparecer en el arroyo
con tu carita de recién casada,
Y tus ojos... tus ojos profundos,
dentradores, y esa sonrisa...
esa sonrisa que ¡te extraño!, Juana.
Y me dejo boyar en los recuerdos,
o me quedo en las cosas de la estancia,
donde todo es amor:
en el carnero que defiende a guampa
el tranquilo pastar de la majada,
el relincho triunfal de los baguales
demostrando coraje a la yeguada,
el toro bravo levantando tierra
ante el asombro de las terneras guachas,
los pájaros que vuelven pa' sus nidos,
los peones que se van pa' la ranchada,
y yo, solo, tropeando en el camino,
soñando con hallarte en la ventana.
Pero llego y te hallo mal vestida,
caminando en chancletas, despeinada,
rezongando por cosas de los chicos,
y ese algo de rencor en la mirada.
Y me voy en silencio a la cocina
a prepararme el mate que cebabas,
pensando: ¡cómo mata la costumbre
el amor que soñaron nuestras almas!
No te entregués ansina, mansamente;
¡Peliá! ¡Si todavía sos una muchacha!
Ayudame a soñar;
cinco minutos nada más te pido.
¡Cinco minutos de los de antes, Juana!
Volvamos a ser novios nuevamente,
...esperame otra vez en la ventana.
.....................................................
Comentan los paisanos en el pago
que al pasar por el rancho de la Juana
se ve una moza con el mate listo,
De lejos vengo viniendo
sin apuro... al tranquito,
con una estrella por rumbo
y una canción por camino;
soy domador de silencios
y aparcero de los grillos,
pa'mi la vida es cantar
y pa'cantarla la vivo.
Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!
Yo no canto pa'que me oigan
de gusto ni por cumplido,
la música anda donde ando
aspira el aire que vivo,
y aire que me d'entra al pecho
se vuelve el aire hecha estilo
o se me escapa en milongas
por el hueco de un silbido.
Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!
Cambié por una guitarra
la plata de mi cuchillo,
le hice una vaina de canto
y me largué a los caminos...
Voy desarmao, ¡es verdad!
las cuerdas no tienen filo,
pero pa'matar las penas
me sirven más que el cuchillo.
Laralaralalala...
Me alegro de haber nacido!
Y bueno...ya me voy como vine
sin apuro... al tranquito,
con una pena por rumbo
y una ilusión por camino,
pa'cantar de otra manera,
en 'ante tuve motivos
y fue...fue...ya ni me acuerdo cuándo...
con la música me olvido.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".