viernes, 18 de julio de 2008

La manta del camionero.



Son las cuatro de la tarde
de un dia bastante bravo
y hasta el sol busca la sombra
en los días de verano
de insoportable calor
en esta region del Chaco.

El comisario tranquilo
juntaba orín en un banco
compartiendo una cerveza
con un agente y un cabo,
sus días son parecidos
de tranquilos se hacen largos
y piensa que esta en la gloria
salvo los días de pago
que puede buscar problema
alguno que otro borracho.

Pero en eso entran dos hombres
pa´hablar con el comesario
y cuando este los atiende
se entabla el siguiente diálogo:
- Vengo a denunciar un robo!
dice uno muy preocupado...
- ¿Un robo acá? le responde
sorprendido el comisario
- Pa´que uste sepa señor,
acá no hay un robo al año...

- ¡Bueno mire! del camión
una manta me ha faltado
- Yo no entiendo! dice el otro
que había estado muy callado
- La sacaron del asiento,
pero arriba habia dejado
el portafolios con plata
con lo que habia cobrado,
y no le han tocado un peso,
solo la manta han sacado.

- ¿Y a qué hora ha ocurrido el hecho?
- Tres horas habran pasado,
porque comimos y dormimos
justo a la sombra de un árbol
- Tres horas es mucho tiempo,
para salir a campearlo
- ¡Seguro que fue algun indio!
de esos Tobas ordinarios,
que acá tienen a montones
en esta zona del Chaco!


El comisario seguro
de que los tobas no son malos,
pa´no seguir discutiendo,
prefirió quedar callado,
y agarró una lapicera
pa´tomarles bien los datos.

Golpean y abren la puerta,
y penetran al despacho,
un agente con un Toba
del cansancio transpirado,
con una manta doblada
y un cacharro en la otra mano,
de esos que hacen las mujeres
pa´vender en el poblado.

-¡Esa es mi manta! le dice
el camionero parao...
- ¿Vió que era un indio nomás
el que la había robado?
- ¿Porque no nos dice agente
en que lugar lo ha encontrado?
- Yo no lo encontré, señor,
el solo se ha presentado.

Se hizo un silencio,
y despues llamo al Toba el comisario
- Haber Francisco, ¡ Veni!
- ¡Haber Francisco, veni!,
decí que es lo que ha pasao!

Y se fue arrimando el Toba
con la manta y el cacharro
- Yo ir con hijo al dotor,
pa´ver si puede curarlo.
- Dotor revisa primero,
dotor da remedio santo,
dotor dice que llevar
con una manta tapado,
yo ver señor con camion
a la sombra descansando,
yo no querer molestar,
manta tomarla prestado,
yo llevar al hijo envuelto,
del rancho vuelvo apurado,
ahora manta devolver,
y entregar este cacharro,
eso manda mujer mia,
a su mujer de regalo.

El camionero se sienta,
le ruedan hasta sus labios,
dos lagrimones de bronca,
por pensar equivocado,
toma el cacharro del Toba,
como un obsequio sagrado,
y a la manta, para el niño,
se la envía de regalo,
y no hace falta decir,
que el caso quedó cerrado!

El camionero de entonces,
junta ropa por su barrio,
y se va con los bolsones
a la provincia del Chaco,
y a Francisco y sus amigos
se las deja de regalo.

El asentamiento Toba,
retribuye con cacharros,
que el camionero de adorno,
se los lleva pa´su rancho.
Le fue enseñando a sus hijos
como viven en el Chaco!,
los Tobas con sus costumbres,
marginados y explotados!
¡Le da gracias a la vida,
esa lección que le ha dado!
Y repite donde quiera, los Tobas,
¡los Tobas, son mis hermanos!

Por eso...




Un cementerio de pueblo
perdido en un pedregal,
“con unas poquitas cruces
y unas matas de radal”.
Va obscureciendo. Un paisano,
ante la tumba olvidada
del hijo, viene a rezar.
Se santigua por dos veces,
y, luego, así le hablará:

Buás tardes m´hijo...aquí estoy.....
aquí tenís a tu padre
rendido de galopiar
por venir a visitarte.
Me han dicho que estás aquí
sepultao, en sitio aparte
pa que no se te confunda
con los otros, pues la tarde
que tan fiero te ultimaron
a traición esos cobardes,
dijeron que, por l´utosia,
aquí debían dejarte.

¡Y no han puesto ni una cruz!
¡Ni tan siquiera una rama
pa que así, de vez en cuando,
un Padre Nuestro te caiga
de los tantos que aquí rezan
pa que se alivien las almas!

¡Bendito sea Dios! ¡El yuyo,
como te ha crecido encima!
¡Mirá si tu pobre madre
supiera que estás ansina;
ella que tanto rogó
a los santos, por tu vida!

¡Pobre vieja...! Aquí tenés
esta corona de flores
de trapo de toda laya
y de tuitos los colores
que te manda, porque el campo
está quemao por los soles,
y no ha hallao ni una florcita
que en nombre d´ella te llore.

Esta rosa es del primer
vestidito que te hicieron;
ésta, qu´es de seda azul,
la sacó de aquel pañuelo
que se compró cuando anduvo
por los boliches del pueblo;
esta, verde, es de la bata
que usó pa su casamiento;
y esta otra...creo que de algo...
de algo que ya no me acuerdo.

¡ Pobre m´hijo! ¡Si supieras
cuanto ha llorado por eso,
y las veces que me dijo:
andá, Jacinto, andá velo,
porque debe estar solito
como un guachito. ¡Andá velo!

Y aquí me tenís...llorando
de estar con vos, y tan lejos
de la viejita, ¡la pobre!
Y lo que pior, muy enfermo,
tanto, que muy fácil es
que me muera como un perro,
solito, mi alma en el campo,
afligido y sin consuelo.

Pero, ¡ que caray! Si estoy
hablándote de mí mesmo
y me voy hasta olvidando
que no he venido pa´eso.

Güeno, m´hijo...agárrese
muy juerte pa´no caerse,
pues voy a contarle todo
lo que en su rancho sucede:

Te diré que el mesmo día
que a tu mujer, le dijeron
que, por qué sé yo qué cosas
en el pueblo te habían muerto,
se puso al tiro, a reyir
y a decir que eso era cuento,
porque a hombres como vos
no los quiere ni el infierno.

Poquitos días dispués
se ayuntó con Ño Ruperto,
el patrón de esos canallas
que te quitaron del medio;
y pude al fin comprender
el por qué te hicieron eso.

¡Pobre m´hijo!...Por estorbo;
porque llorabas por dentro;
por no querer ver las cosas;
por ser demasiado güeno,
güenaso hasta hacer reyir
a los mesmisimos perros.

Yo desde enantes sabía
cómo se entendían esos...
pero nunca te lo dije
porque siempre tuve miedo
de hacerte, al cuete, sufrir
y me dijeras: ¡No es cierto!
¿Porque vos la querías mucho
a esa mujer, no es eso?

¿Pero qué...estás llorando
por lo que te estoy diciendo...?
Güeno m´hijo..está muy bien,
Me callaré si lo ofiendo;
no le diré nada más;
ya puede seguir durmiendo:
Pero yo ya lo hei vengao
y vengadaso, por cierto.
¿Quiere que le diga, m´hijo,
lo que por usté hei hecho?

Anoche me los pillé
pegaditos en un beso,
y ahí nomás me los cosí
a puñaladas... ¡por puercos!

..................................................

No he sabido perdonar,
pero se las di en el pecho
y no en el medio´e la espalda
como a usté le dieron ellos.
Dispués ... los dejé orejanos
pa que aprendieran, ¡Canejo!
Porque si a usté lo mataron,
tan sin asco, jué...por eso;
porque usté les estorbaba,
por eso, m´hijo, por eso.






Silbando



Ella le pedía
con honda tristeza:

-No silbes, Lisandro.
¿No ves que silbando me apenas?
¡Si tienes un silbo, entre dientes,
que en vez de tonada
parece un llorare,
parece una queja!

Con ese tu silvo,
Lisandro, ¿te acuerdas?,
marchabas de niño a los cerros;
y en tus soledades,
con cabras y piedras,
pasabas, silbando, silbando,
las horas enteras.

Con ese tu silbo
que me desespera,
te vide, ya hombre,
en busca 'e cariño
llegar a mi puerta.
Con ese tu silbo
te vide alejarte
dejándome sola
y llena 'e vergüenza.

Con ese tu silbo
te vide ayer tarde
llegar por la güeya,
cruzado en la cruz de tu bayo
trayendo a nuestro hijo
como una maleta...
Y allí lo enterraste,
silbando, silbando,
juntito a la tumba
de tu pobre vieja...

¡No silbes, Lisandro,
¡Por Dios, te lo pido!
¿No ves que al oirte
silbando, silbando,
el alma presiente
desgracias muy negras?

No silbes, Lisandro,
que, en vez de tonada, tus silbos
parecen que fueran
aullidos de perro
que nos anunciaran
una mala nueva.
................................
Y él, indiferente,
silbando, silbando
entre dientes,
oía a la pobre...
como si lloviera.
...............................
Le mataron un hijo a Lisandro
en una pelea.
(Hay quien dice que fue el comisario,
a causa de un'hembra).
Y después de enterrar a su gueñi
juntito a su vieja,
y afilar como luz un cuchillo,
por saber si es verdad lo que cuentan,
sin siquiera volcar una lágrima,
sin siquiera volver la cabeza,
al tranquito, montado en su bayo,
del palenque, hacia el pueblo, silbando,
silbando entre dientes,
se aleja.

Muy cerquita del rancho'e Lisandro
hay tres cruces, de dos que antes eran.
La mujer, que enfermó del disgusto,
para siempre descansa en la tierra;
y en Bahía se encuentra Lisandro,
pagando su hombrada,
metido entre rejas.

Parece que en cuanto aquél día
silbando, silbando entre dientes,
al pueblo llegara, y supo la cosa cual fuera
sin decir una palabra
pilló al Comisario,
cobróle su cuenta,
asestándole en medio'e la guata
una puñalada
por cada una legua
que llevando el cadáver del hijo
Lisandro anduviera...
Y la gente calcula
que del rancho'e Lisandro hasta el pueblo
hay diez y ocho legüitas, apenas.

Rogao


Ya que me han rogao tanto
voy a cantar un poquito,
aunque sea un estilito
más viejo que el Padre Santo;
y sepan que si ahora canto,
lo hago por condescender,
y porque llegué a temer
que digan de mal talante:
-"El hombre se hace rogar
pa hacers'el interesante".

Hay muchos que dicen: -"Cante
amigo, que canta bien",
y hasta s'enojan también
si doy un "No" terminante;
luego, si por ser galante
canto lo poco que sé,
me arrepiento otra vez
al notar con aflicción,
que nadie prestó atención
a lo poco que canté.

-"¡Pero amigo, no se diga!...
¿porqué s'hace rogar tanto?
ya sabemos que no es manco
y que usted sabe cantar"-;
me conmienzan a adular...,
a tocarme el amor propio...
hasta que al cuervo lo copio
y el queso dejo caer...,
pero no de vanidoso,
sino por condescender.

Ya les he dado las razones
de por qué soy tan rogao,
pues yo sólo acorralao
atropello a los tizones;
mis versos son eslabones
'e la cadena 'e mi vida;
hay pesares... alegrías...
inviernos y primaveras;
soy como horcón de tapera,
¡añoro mejores días!...

jueves, 17 de julio de 2008

El viejo Paredes.



Y pa alegrar la reunión,
con el permiso de ustedes,
voy a contarles la historia
del viejo Tomás Paredes.

Hombre rico por demás
y de fortuna cerrada,
con ocho rodeos de vacas
y mucha plata enterrada.

Cuando tenía que carniar
sus vacas no estaban güenas,
y pa comer carne gorda
voltiaba vacas ajenas.

Con las carnes hacía charque
pa vendérselo al pulpero,
y él se comía las pezuñas
con las garritas del cuero.

Una ocasión envitó
pa una grande comilona,
y presentó al asador
dos pedazos de carona.

Cuando estaba resfriao,
por no tener mucho gasto,
se limpiaba con la jerga
o se arrastraba po el pasto.

Usaba el agua salobre
pa no gastar en salmuera,
y llevaba sus apuntes
en unas hojas de higuera.

Pitaba piola picada,
hacía vino con tomate
y en unos botines viejos
era que tomaba mate.

Con cerda y lana de oveja
hacía cabrestos y lazos,
y andaba en caballo herrao
pa no gastarle... los vasos.

Montaba con una silla
pa conservar el estribo,
y una vez perdió dinero
por no entregar... el recibo.

Y al final, en un arroyo,
como no quería dar nada,
por no dar... un grito juerte
lo llevó la correntada.

Heladas


¿Qué le engañó la Vida?...son disculpas...
¿Quién le dijo que agosto era verano?...
Creyó en un calorcito juera e' tiempo
y usté solo se hizo aquel engaño!...

La vida, no mintió: tuitos sabemos
que no tiene fijeza ni constancia:
unas veces, se secan los arroyos;
otras veces, se anega el campo, en agua...

Tuvo sus ilusiones...lo mesmito
que les suele ocurrir a los cristianos...
y ansina como están los brotos suyos,
les queda el corazón: como de trapo!

Y cuántos como usté: puro afligirse...
puro mentar la suerte y la disgracia...
En vez de endurecerse en el castigo,
se asustan, que la sangre se les cuaja.

No la culpe a la vida -compañero-
que la vida, no sabe de intenciones:
Cúresé la inorancia y la flojeza,
y ha de sacar provecho hasta 'e los golpes!...

Poca cosa, los brotos que ha perdido,
cuando la primavera tiene un paso...
Por lo que está sufriendo, hágase cuenta
que este invierno haiga sido un poco largo...

Ya se irá reponiendo dispacito...
Lo que a veces, no puede hacer el hombre
no se hacen de nuevo, corazones...

Pero tenga cuidáo no se entusiasme
cuando se sienta que el calor lo agranda;
en cualisquiera día de noviembre,
lo puede achicharrar alguna helada!...

Y pa curarse de esas, ¡no le digo
el poder que hace falta!...
Si uno lo siente que en la ráiz lo tiene,
Deje que venga lo que Dios le manda...

Dentre a l'hondo la ráiz; agarre juerte
-que áhi está su poder y no en las ramas-
pero viva alvertido 'e que la piedra
viene del cielo y en las nubes blancas...

Cuando se espera el golpe, duele menos
¡que si lo agarra con las carnes blandas!
De no ser que pretenda estar bendito
ha 'e sufrir la piedra y las heladas!...

Tenga memoria, que el vivir enseña,
y tenga nervio, que el sufrir no mata.



Alma de perro.


Yo tenía un perro cariñoso y bueno
que era en mi bohemia compañero fiel...
¡Cómo me quería! Sabe Dios el alma
de qué novia muerta estaría en él!

Si había un mendrugo, era para ambos,
si un abrigo había era para dos...
¡Cuántas cosas tristes presenció mi perro,
fue el mejor testigo que hubo en mi dolor!

Cuando una alegría quizá equivocada
hasta mi pocilga acaso llegó,
ahí estuvo siempre, feliz y contento
para compartirla junto a su patrón.

Pero un día aciago, más triste que otros,
mi único amigo enfermo cayó
y alguien, entendido en cosas de perros
dijo: "No hay remedio, envenénelo"...

¿Cómo envenenarlo? Si aun es posible
que se sane el pobre...¿Me lo va a curar?
-No hay nada que hacerle, es caso perdido,
no ve que se muere, que ya no da más...

Lo miré un instante con honda tristeza,
empuñé el revolver, lleno de emoción,
certera la bala llegó a su cabeza
y una pena enorme a mi corazón.

Dobló las rodillas y sin una queja
con ojos vidriosos el can me miró,
se vino arrastrando en supremo esfuerzo
llegó hasta mi mano y me la besó!

¡Qué remordimientos para mi conciencia
quedó desde entonces por el acto aquél!...
Jamás he olvidado el gesto del perro
compañero mío, tan bueno y tan fiel!
......................................
...................................
Tú has sido lo mismo, yo también fui el perro
que heriste a mansalva con una traición
y ahora, humildemente, te busco y te beso,
porque te has metido en mi corazón!

Van tres y el cuarto se v'asomar.


Hace diez años que Pancho
está casado con Pancha,
y cerca de la Loma Ancha
los dos viven en un rancho;
tienen seis hijos, un chancho,
un lorito, un micifuz,
un bagual, un avestruz
y un gallo medio bichoco...
y por si eso fuera poco
Pancha está por dar a luz...

Don Pancho qu'es un buen padre,
se va a trabajar temprano
y al salir, dijo a Mariano:
-Pa cualquier cosa que cuadre,
dejá todo listo aquí,
montá en el pingo y salí;
te traís a la curandera
y hacete un galope ajuera
que habés de avisarme a mí...
.................................

Tres horas habían pasao
apenas de aquél encargo,
cuando el chico al trote largo
salía como cortao;
allá, lejos del poblao
a su padre divisó,
y al verlo el grito pegó:
-Tata, largue la manguera
que dice la curandera
qu'el primero se asomó...

-Está bien, dijo don Pancho,
andate que áura voy yo...
y el chiquilín castigó
y se fue derecho al rancho;
al viejo lo vido Juancho
y entraron a conversar;
cuando que vieron llegar
al chico, que dijo al padre:
-Tata, dice la comadre
qu'el segundo va a asomar!...

-Como que los manda Dios,
no los voy a rechazar...
decí que lo hagan pasar
qu'es lo mesmo uno que dos...
entretanto, andate vos,
y te quedás por allí,
qu'estoy ocupao, decí,
y si pasa algún conflito
te pegás un galopito
y te llegás por aquí...

Salió el chico al trote inglés
y Pancho quedó charlando;
pero al rato galopiando;
lo vieron cáir otra vez...
- Tata, le dijo, van tres
¡y el cuarto se v'asomar!
Y ya empezaba a trotar
cuando lejos, gritó el padre:
-¡Ché, preguntale a tu madre
si un colegio v'a fundar...

miércoles, 16 de julio de 2008

Tu poncho


A Flores Acevedo

Tu poncho está en mi pasao,
y es como aquel que lucí
en los tiempos que viví
“DIEZ AÑOS SOBRE EL RECAO”.
A “punto pampa” bordao,
y es lujo sobre el gauchaje.
Me lo pongo en homenaje
a tu amistad criolla y fiel.
Me parece estar con él
en los toldos del indiaje.

Tu poncho estará conmigo
si llega el invierno helao;
soñaré con él tapao
en la amistad del amigo.
Dará a mi vejez abrigo
hasta que Dios lo permita;
y, si a la noche infinita
entro pronto, irá terciao
conmigo sobre el recao
como una cosa bendita.

Él ha de entibiar mis manos
domadoras y baquianas
de las seis cuerdas hermanas
y hermanas de mis paisanos.
Entibiará los arcanos
de mi largo galopear;
será en mi niño soñar
tibio alón, criolla bandera
que haré flamear ande quiera
en valiente tremolar.

Mi frío con él combato
y me creo que es, hermano,
aquel PONCHO TUCUMANO
de Generoso Damatto.
A mis versadas lo ato
con un ñudo potreador.
Lo llevo cantando flor
del rancho a la pulpería.
Lo luzco, como lo hacía
en mi ayer de domador.

Modestia aparte…


Como vanguardi’aguerrida
traigo mi poco saber,
aprendido al recorrer
los caminos de la vida.
De humilde cuna, mecida
bajo techo de humildá,
que aguantó la tempestá,
los años y la pobreza,
traigo: valor, entereza,
y amor a la libertá.

Y soy, de poncho y espuela
sobre cualquier redomón,
uno más de mi nación
con la vida por escuela,
el que a versos y vigüela
con nudos y disonancias
en poblados o en estancias
se cortó solo, a lo entero,
con modestia o altanero
asegún las circunstancias.

Cuando encuentro un reserváo
d’esos que ninguno ensilla,
es, pa’mi, cosa sencilla
dejarlo, a espuela, charquito.
Cuando topo un mal habláo
con fama de aguantador,
le hablo a solas “con amor”
qu’es bueno pa’dominar,
y, si no quiere aflojar,
lo sé llamar al rigor.

En rueda’e “monte”, prefiero
apuntar a la menor,
y si salgo ganador
rescato cuando yo quiero.
En la taba soy certero
y muy cebao a ganar,
durísimo de aguantar
cuando el güeso es de mi gusto.
De ver plata, no me asusto,
cuando me afirmo a “clavar”.

Jamás, con mi moro, arrollo
si d’entro en una carrera;
con “rastras” no armo cuadrera
porque teng’orgullo criollo.
Salir “de abajo” es un “bollo”,
cuando quiero corto luz,
“fiador”, “pescuezo”, “testuz”
los saco justo, pues no!
siempre que lo corra yo,
que me hago un ñudo en la cruz.

Y pialando a medio lazo
en un rodeo parao
soy seguro pa’l “volcáo”
y pa’l “revés” segurazo!
En elogios a mi brazo
se ha gastáo gente campera,
pues pa’guampiar campo ajuera
soy cosa que “ni d’encargo”,
aunque tengo un lazo largo
como legua brasilera.

En ruedas de pericón,
como en versos, no me achico;
echo, apenas abro el pico,
pa’mi láo un corazón.
La endulzo a conversación
porque mi labia no es poca,
y si una “taura” me toca,
d’esas que andan coqueteando,
me l’arrincono bailando
hasta que “le copo en boca”.

En amores, nunca dejo
que naides me pida cuenta;
que los “quince a los cuarenta”
me dio por remedio un viejo.
Voy ‘end’entonces parejo
sin faltar a mis deberes,
pues en cuestión de quereres,
da más la fama qu’el oro…
He dejáo “lunanco” el moro
de tanto cargar mujeres!

A todo el mundo respeto,
dende chico he respetáo,
pero cuando estoy mamáo
mejor que me dejen quieto.
Ande me apretan, aprieto,
y soy duro p’apretar.
Van a tener que aguantar,
y es maña vieja que tengo:
a malas ni voy ni vengo
ni me dejo “coroniar”.

Que se abra cancha el caudillo
con las púas como gallo
y los baguales con callo
Del bocáo sobr’el colmillo…
Le saco el cuerpo al cuchillo,
tranquilo paro el “hachazo”,
a las mujeres… a abrazos
–hijo de bárbara escuela-
a los baguales… a espuela,
y a los malos… a ponchazos!