"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Te voy a llevar conmigo
para siempre en el recuerdo.
Porque fuiste un amigo:
confidente y compañero.
Anduvimos tanto juntos
que al olvido no te entrego;
simplemente sigo solo,
te digo gracias, y te dejo.
Te conocí casi niño,
al principio como un juego.
Así se empieza contigo:
se juega a que uno es el viejo.
De niño jugando a grande,
uno entrevera los tiempos.
De grande jugando a niño…
pero se te acaba el cuento.
Si te habré apretado fuerte
cuando soñé el primer beso.
Ese que sólo se sueña,
porque no pasa de un sueño.
Se me hace que fue hace un rato…
¡y han pasado treinta inviernos!
Treinta años llevándote
en el bolsillo del pecho,
lastimándome tal vez…
pero yo lo iba sabiendo.
Si eras un enemigo,
nunca fuiste traicionero.
Sos como el amor prohibido:
me dañas, pero te quiero.
Hicimos un largo viaje,
desde el santo hasta el silencio.
Cantaste cuando cantaba.
Callaste junto a mis muertos.
Fuiste luz en huella oscura,
sombra en las tardes de enero.
Llegaste a ser en mi vida
casi un vital elemento.
Pero vos me conocés.
Sabés de mi pensamiento.
Yo nunca voy a pagarte,
hermano, lo que te debo.
Por vos conservé un amigo.
Por vos escribí unos versos.
Juntos salimos los tres
el día del casamiento:
ella y yo soñando auroras;
vos, jugando entre mis dedos.
Cuando llegaron los hijos,
vos te aguantaste los nervios.
Nunca me dejaste solo
por largo que fuera el trecho.
Y ahora dirás si sentís
todo lo que estás diciendo.
Pará qué ésta despedida.
Por qué te quedás sufriendo.
Yo sé que vos me entendés.
Extrañándote te dejo.
Pero te llevo conmigo
para siempre en el recuerdo.
Me costó mucho trabajo
poder apagar tu fuego.
Vos no fuiste el culpable
que me dolieras adentro.
Pero la vida, en su andar,
nos lastima en el repecho,
Y ya parado en la loma
comienza el justo descenso.
Queriendo alargar el viaje,
por cobardía o por miedo,
te aparto del equipaje,
sigo solo, y no te llevo.
Ahora tan sólo te guardo
encendido en el recuerdo.
Te voy a fumar despacio,
de puro agradecimiento.
Chala te dicen los criollos;
pucho te llama el porteño…
Yo solamente te digo:
¡mi verdugo y compañero!
Ya en el rancho no nacen las flores
Ni se ve la guitarra colgada,
Ya no escucha la verde enramada
El idilio campero de ayer.
Ya no se oyen rodar las espuelas
Zapateando un malambo en la siega,
Ni se escuchan los “tristes” de Vega
Recordando el perdido querer.
La morocha... de ojos negros
Ya en tardes de primavera,
Recostada... en la tranquera
No espera más el zorzal.
Y el paisano no atraviesa
La misteriosa laguna,
Ni se oye... en noches de luna
El Pericón Nacional.
Ya todo eso llevaron los años
Ya no cruza, veloz, el “pampero”,
Y en las cañas, sostén del alero
No se para el jilguero a cantar.
Esa pampa callada es la tumba
De recuerdos que mi alma no olvida,
La tapera, su loza impulida
Y su cruz, el ombú secular.
Decir 'Tradición' no alcanza
con un campo'e jineteada,
son muchas entrelazadas
las costumbres de mi raza;
es poncho, facón, es lanza,
es potro pidiendo cancha,
es apellido sin manchas
y es en el alma sentir:
mucho orgullo por vestir
nuestra hermosa pilcha gaucha.
Es 'Tradición' una rastra,
un cimarrón compartir,
es tradición el lucir
las enseñas de tu Patria;
es la raíz que te arrastra
con fuerza y sangre campera,
es la pasión más sincera
es respeto y humildad,
es luchar por libertad
sin cadenas ni fronteras.
No confundir 'tradición'
tan solo por ser jinete,
hay que amar, cuidar al flete
con cariño y convicción;
sentir una obligación,
trabajar, hacer gauchadas,
despertar cada madrugada
agradeciendo al destino
haber nacido Argentino
sobre esta tierra sagrada.
Es también la 'Tradición',
bajo el techo de una parra,
el pulsar una guitarra,
charango, bombo, acordeón;
expresar tu devoción
afirmándote en la huella,
elevar a las estrellas
nuestro himno, nuestro canto,
y llegar hasta los santos
con la música más bella.
Es enseñar al gurí
a ser hombre y educarlo,
que lo tuyo hay que ganarlo
con pala o el bisturí,
dale consejos y abrí
la puerta en su corazón,
que sienta una obligación
el amar nuestras raíces
y sembrar en los gurises
¡Patria Gaucha y Tradición!!
..............................................
Desde la vieja Estancia "El Sauce" en la Paz, Entre Ríos...
Ser argentino no era suficiente
para aquella progenie.
Argentino era el nombre comarcano
de la patria naciente;
pero el hombre
-ese cachorro mítico de puma-
todavía peleaba un territorio;
nombre, color y planta,
sangre bajo los cueros y las plumas.
Donde cayó el nativo
desde su testa sometida y bárbara
y el español de sayo y catecismo
su piafante epopeya cabalgara;
sobre el tributo de las lanzas rotas
el gaucho se encarnaba.
El gaucho: ese bastardo.
Ese mitad infiel, mitad cristiano,
suspendido en la historia sin encontrar lugar,
ese pequeño cristo americano;
que se batiera a lanza y a cuchillo,
soldado compulsivo en la frontera,
carne de peón, altivo y sanguinario,
matrero perseguido, chúcaro de la ley,
el condenado;
el que cayera al fin bajo las balas
del rémington certero
y el fuego lo engendrara otra vez
con un nombre inmortal:
el Martín Fierro.
No.
Aún tenía que llegar aquella gente.
Los que hacinaban las oscuras sentinas de los barcos
con bártulos de parias;
los que traían sus viejas herramientas
y su resignación y su nostalgia.
Los gringos, sí.
Con ellos
se tallaría este rostro americano:
con los ojos azules,
la negra crencha india,
rubio, trigueño, blanco,
el criollo;
un rostro adolescente de cien años
mestizando la historia;
arrullo de las últimas torcazas
sobre el rastro dormido de las fieras
en el umbral abierto de esta tierra
hacia la primavera.
(Fotos tomadas del blog de don Fernando: http://cajasdefosforos.blogspot.com.ar/)
Llegaste con el progreso
y hoy te conservá'intacto,
sos elementeo barato
que te conocen por eso.
Yo si no tengo un tropiezo
tal vez te tire unas glosas
y hasta te haría una estrofa
si es que me ayuda el Bendito,
pa' cantarte fosforito
si sos útil pa'mil cosas.
Vas prendido al campesino
y te utiliza el pueblero,
te usa el taura, el pijotero,
el bueno como el ladino;
yo se que en cualquier bolsillo
marchás insignificante
y en esta lucha constante
por este mundo infinito,
te utilizan fosfotiro
para distintas variantes.
Noventa hermano'encerrao'
en una cajita sola,
cabezas que se amontonan
pa'uno y otro costao.
Con pólvora fabricao
por todos reconocido,
sos amigo o enemigo
según como venga el viento
o un oscuro pensamiento
te arrime a los explosivos.
Flaco y sin nada'e cintura,
cuerpo y papel de cera,
te conocen por "Ranchera"
y sos de cabeza dura.
Caja azul y raspadura
todo tu envase completa
y si andando en las maletas
te hace el raspador, girones,
vi prenderlo en los talones
del que ha vivido en chancletas.
Te está jugando tan fiero
la competencia a la par
que te quieren apagar
con otro nuevo yesquero.
De yapa, por ser primero,
despierta curiosidad
una pancita con gas
que casi revienta'e lleno,
un signo de más y menos
y llave pa'regular.
Hasta dentro'e la cocina
la patrona te ha cambiao,
por cosas que han inventao,
fácil de usar, se imaginan.
Y teniendo en la Argentina,
el derecho de elegir,
los hombres que emple' en vid*
y las damas de mi suelo
usan aparato nuevo
con nombre de "Magicli'"
Por estar desocupao
se me dió por recordarte
y así de paso, alabarte,
por los servicios prestao';
andás con nombres variao'
de "Gaucho", "Fragata" y "Sol"
y a quien le tenés amor
es al viejo "Carusita"
que entre mechas y chispitas
prende con nafta o alcohol.
¡Dónde andarás fosforito?
quemándote en tu recuerdo,
tu alumbrar cansino y lerdo
se prende en el infinito.
Hoy por tu existencia grito
y junto a las tres marías,
tengo la llama encendida
por algo tan servicial,
y porque sos popular
un patagón no te olvida.
Viejo "Carusita", encendedor con patente Austríaca que funcionaba con piedra y bencina:
Nota*: (no estoy seguro que 'eso' sea lo que se escucha)... Se aceptan correcciones y sugerencias!!
Tristezas del corazón,
amargura, desconsuelo,
soledades y desvelo...
todo cabe en mi canción;
a veces la cerrazón
me envuelve en su negro manto,
entonces busco en el canto
consuelo para mis males,
cuando la encuentro me sale
la cifra con sus encantos.
Cifra que fuera el motivo
de los viejos payadores
y aquellos viejos cantores
en cuyos versos revivo;
canta el pájaro cautivo
sus mejores melodías,
el sol al nacer el día,
canta la luna, el lucero,
yo le canto a la que quiero
mi amor y mis melodías.
Catedral de montoneras
guarda la cifra en sus rimas
desde Cuba a Las Malvinas,
patria atada a su asidera,
América la bandera
de aquellas gestas gloriosas;
espinas que fueron rosas
muchas que el tiempo prolonga
y que canta la milonga
cuando la cifra reposa.
A mí no me recen
endispués de muerto,
en hacer gauchadas
gasten ese tiempo.
No quiero que el alma
me abandone el cuerpo…
Anduve la vida
por caminos güenos,
resignao y manso,
priestando mi apero,
priestando mi poncho
mi moro y mi techo,
que’s, al fin de cuentas
lo poco que tengo,
ganao con trabajo
y en míseros sueldos.
El cuchillo sólo
lo usé de tropero
hachando algún gajo
pa’ priender el juego.
Pa’ cortar alambre,
ni a Dios se lo empriesto;
corto una estribera
si un bagual mañero
arrastra algún gaucho
del estribo’e fierro.
En peliar? Mil veces
lo empeño primero.
Es pa’ mi lo mesmo
un blanco que un negro,
y en las religiones,
por denguna dentro
porque en todas ellas
encontré lo mesmo.
A mí que no me recen
porque tengo miedo
que los oraciones
me lleven al cielo
ande -dice- han ido
tantos que no quiero
ni en la mesma gloria
toparlos de nuevo.
Pasaron en vano
la vida, y mintiendo,
negándole al niño
el pan y los sueños;
matando a miseria
puebluchos enteros,
y haciendo de muchos
que sirven pa’ ejemplo
con sus injusticias
jaguares y perros.
Si es, que esos mandingas
han subido al cielo
empujaos de abajo
por misas y rezos
porque se achicaron
y se arrepintieron;
o porque donaron
pa’ salvar el cuero
a la Santa Iglesia
los robos que hicieron;
déjenmén en tierra
por si acaso es cierto.
A mí no me recen
que me voy contento
déjenmén el alma
pegadita al cuerpo…
Pero eso sí, hermanos:
que me entierren quiero
al pie de algún árbol
-cualquiera es lo mesmo-
déjenmén pagarle,
algo por lo menos
a la madre tierra
que tanto le debo.
Subiré a la savia…
brotaré en renuevos,
me abriré en las flores
de pétalos frescos,
ofreciendo el netar
al dardo mielero…
Maduro en semillas
nutriré polluelos…
cantaré en sus picos,
volaré con ellos…
A mí no me recen
que me encanta el suelo;
quiero ver la luna
que inspiró mis versos,
andar por los riachos
corriendo, corriendo…
Oír la guitarra
errante del viento,
aliviar las hondas
tristezas del muerto
extraño y profundo
dolor del silencio.
Como yo no soy cantor,
me esta sobrando guitarra
para cantar como canto,
con las bordonas me basta.
Pobre corazón el mío
herido por la distancia
pa' que no miren su pena
se tapa con la guitarra
Para entibiar mis recuerdos,
tengo un fogón en mi casa
y mesmo sin darme cuenta
se acortan mis madrugadas,
tengo un fogón en mi casa
No quiero apero de lujo,
ni quiero espuelas de plata
es otra luz la que busco,
otro brillo me hace falta
no quiero espuelas de plata
Seis cuerdas son muchas cuerdas
pa'l que sabe poco y nada
para cantar como canto,
me esta sobrando guitarra
para cantar como canto,
con las bordonas me basta.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".