miércoles, 3 de mayo de 2017

Largaron!!


(Dibujos: Montero Lacasa)

Siguen llegando jinetes,
allá retumba el rebenque;
es domingo y el palenque
está repleto de fletes.
En la esquina “Los Tres Sietes”
hay carreras ese día.
Un paisano desafía,
le aceptan y muy confiado
dinero, manta y recado
a su “moro” le confía.

Van dos jinetes de menta
en dos pingos de esperanza
y suben a la balanza
para redondear sesenta.
Allí la suerte no  cuenta,
tan solo la furia impera,
van a soltar a bandera
y, según lo establecido,
corren todo lo carpido
que son, trescientos de afuera.

¡Largaron…! Un griterío
ensordecedor se escucha,
es titánica la lucha
que hace honor al desafío.
Un paisano grita: “Al mío
voy doble contra sencillo”,
por allá brilla un cuchillo,
queda una cara marcada
y el Juez, falla en la llegada:
“Señores: ganó el rosillo”.

Al del barbijo lo curan,
alguien le vendó la cara,
el que lo marco dispara
-tiene deudas que lo apuran-,
los comentarios no duran,
la emoción le pone un velo.
De nuevo retumba el suelo,
la fiesta campera canta
y el que se jugó la manta
en su “moro” sale en pelo.



Adios a Fleury (Triste)


lunes, 24 de abril de 2017

El Amigo


(Pintura: Aldo Chiappe)

Éramos como hermanos, con mi amigo:
suyas eran las pilchas de mi apero,
mi “moro”, mi guitarra, mi confianza,
y hasta la intimidá de mis secretos.

Y era mío también todo lo suyo:
su caballo, su poncho, su dinero,
y sus males también y sus pobrezas.
Éramos como hermanos con Ruperto…

En yunta trabajamos en las yerras
o rondando ganao pasamos sueños;
por turnos galopiamos los ariscos
o charquiamos a espuela los mañeros.

Me ayudó y lo ayudé, parejo siempre,
en la paz, en la guerra, en todo tiempo.
A brazo lo saqué de una creciente
y en ancas me sacó de un entreviero.

Después, pa’ mi desgracia hice una muerte
de esas que llegan como llega el viento,
que nos pecha nomás y en cualquier caso,
resulta inútil perfilarle el cuerpo.

Ya metida la pata no sabía
si ganar las bagualas o dir preso.
Conozco las angustias de la celda
y la arisca tristeza del matrero…

“Tenés un gurisito y una moza
que viven de tu amor y de tus pesos
-me aconsejó con su habitual sonrisa-
cambiame de facón y yo me entriego”.

No pude disuadirlo de su idea.
Era como hijo’e vasco el indio’e terco,
y después de acordar declaraciones,
a presentarse se marchó pa’l pueblo.

El tiempo que pasó, no estoy seguro,
pero jue, más o menos… año y medio.
Cuando una tarde regresó con todas
las hondas cicatrices del encierro.

Y como antes lo ayudé otra güelta:
con mi confianza lo acerqué a mi pecho
pa’ansí ahuyentar la timidez huraña
de perro cuando llega a rancho ajeno.

Y le di la mitá de unos baguales
-que amansarles, le agarré a los Lemos-;
la mitá de los tragos de mi chifle,
un medio corazón y un medio techo.

Y tuvo pa’ sus potros mi palenque,
mi gaucha lira pa’enredar recuerdos;
la sombra de mi ombú pa’l sol de estío
y el calor de mi poncho pa’l invierno.

Pero una tarde comprobé una escena
que aunque la vide, me costó pa’ crerlo.
Y me hinca el corazón como una espuela
y me hace lagrimear cuando me acuerdo.

Jue en ese tiempo que se ve en las lomas
repuntar las manadas los enteros
y los toros alzao taparse en tierra
rompiendo los lunares del rodeo.

Y se ajuntan de a dos los pajaritos
y los jaguares de la selva, en celo,
con las diez medias lunas de sus garras
les dibujan tatuajes a los ceibos.

Y máullan mano a mano los monteces
en arco el lomo y erizao el pelo,
y charquiaos a colmillo andan sangrando,
los cimarrones de peliarse entre’llos.

Que los vide clarito junto al poso…
y la que con su amor tejió mis sueños,
entornó los ojazos media augada
con el calor asfixiador de un beso.

Me asujeté del crimen, a una vara.
Pa’ que me vieran me compuse el pecho
y me puse a ensillar de lomo duro
como dice el refrán, pero en silencio.

Por eso, cuando agarro una guitarra
pa’ ahuyentar el dolor que llevo adentro,
me salen remolonas las versadas
como si me lerdiara el pensamiento.




(Dibujo: Vasco Machado)

Vidalita


miércoles, 12 de abril de 2017

Allá, del sur (Milonga)


El Negro alegre (Tango)


(Pintura: Molina Campos)

Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.

¡Cuando la veo a Panchica
que sale el domingo,
contenta, a pasear,
y con Benito del brazo,
allá por Palermo,
la suelo encontrar!
Al ver la yunta de negros
como dos mandingas,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y en este mundo se ve,
todos tienen que reír:
yo me río de los otros
y otros se ríen de mí.

Bailando anoche un tanguito
con la negra Pancha
el negro Ramón,
queriendo hacer firuletes
como fardo al suelo
se fueron los dos;
se lastimaron la trompa
y toda la mota
se le alborotó...
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Pobre los negros, Ramón,
¡ay que risa que me da!
¿Quién lo metió a hacer piruetas,
a los negros, si no sabía bailar?

Yo soy el negro que alegre,
cantando la vida
se suele pasar;
y que jamás siente pena,
porque con la risa
la sabe ahuyentar;
y cuando veo otro negro,
con cara muy triste,
¡qué risa me da!
¡Ja, jajajá,
ja, jajajá
ja, jajajajá!
Y esta es la vida se ve,
que debemos de pasar,
ahuyentando los pesares
con la risa y nada más.
¡Ja, ja, ja, já!
¡Que demonio de "bulero" este!



Tango de 1907

Testamento paisano


(Pintura: Molina Campos)



Señores, mucha atención,
escuchen por un momento
voy a leer un testamento
por demás original.
El paisano Juan Lucero,
antes de estirar la pata,
quiere que toda su plata
se reparta por igual.

Como no tiene familia,
hermanos, tíos ni madre,
ni “perrito” que le ladre,
como se suele decir;
quiere que de su ganao,
su rancho, recao y pingo,
no se haga dueño algún gringo,
cuando lo vea morir.

Diez ovejas y una chancha
le deja a doña Severa,
una vieja curandera
que una ocasión lo curó;
tres chivos y dos carneros
se los deja a don Nazario,
y al compadre Belisario
el pingo y un maniador.

El facón, las boleadoras,
las caronas y un talero
se las deja pal barbero
que en su vida lo afeitó;
tres limetas de ginebra
se las deja á José Larra,
con quien andando de farra,
más de una vez se mamó.

El tirador con diez libras
se lo deja a Teodolinda,
que fue la china más linda
que siempre lo acompañó;
dos bolsas de “mais pisao”
y un kilo de charque seco,
se los deja a Juan Areco
pa’ que coma un buen locrón.

Un par de espuelas a Lucio,
un poncho a Juan Talavera,
y el colchón y la catrera,
a su padrino Ramón;
y no habiendo ya más bienes
concluye su testamento,
y al morir muere contento,
dando un viva a su nación.

martes, 11 de abril de 2017

Un tiempo



Un solo tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
al que quede rezagao
le será una abierta herida.
Quien no monte de partida
el flete del porvenir
siempre a los tumbo'ha de ir
sin resto para volver,
no hay que olvidar que al nacer
ya se comienza a morir.

Yo así nomás me he criao
sin escuelas, ni fortuna,
el campo ha sido mi cuna
y en su seno me he formao;
un poncho pampa tostao
del vendaval me cubría,
fue lo más fiel que tenía
pa hacerle pie al pampero
y como buen compañero
lo conservo todavía.

Como digo me crié
alejao de todo estudio,
solo de lava el preludio
con el silbido imité,
si una guitarra pulsé
hice ruido a mi manera
y allá en un libro cualquiera
fui deletreando con otros
y entre cardos, vacas, potros,
pasé varias primaveras.

Dije que un tiempo es la vida
bien o mal aprovechao,
yo siempre quedé estancao
sobrándome de salida
pero no quise comida
de una olla mal tapada
supe aguantar la mofada
de ser lerdo entre ligeros
pero al rodar los punteros
quedé ganando con nada.

Me gusta vivir tranquilo,
libre y sano en mi pobreza
que no gozar de riquezas
que estén pendientes de un hilo.
Yo me alumbro con pabilo
y carezco de farol,
prefiero entibiarme al sol
cuando de frío estoy yerto
que no chamuscar por cierto
mis alas en un crisol.

No hay razón que halla ladrones
y menos en la Argentina,
tierra fértil y divina
que reproduce a montones;
entiendo que los mandones
no saben de patriotismo,
con algo de argentinismo
en nuestra gaucha nación
abría en todo fogón
un churrasco pa'l criollismo.

Yo no soy politiquero,
no me gusta y nada entiendo,
lo que he vivido sufriendo
es lo que expreso sincero;
claro está que pa'l rastrero
es un bolazo en el ojo
pero que aguante el abrojo
un poquito por el lomo
que yo he soportao y cómo
su explotación sin enojo.

Y ansina nomás es que ando
desencontrao con la ley
que el hombre le impuso al buey
como al hombre, equivocando;
no se si he estao molestando
o si he pecao por atrevido
pero disculpas no pido
si como vienen, las zampo,
yo soy un guaso del campo
que poco estudio ha tenido.


No te quedes en la loma (Salmo criollo: 70/71)


(Arte de Luiz Octavio sobre óleo de Rodolfo Ramos)

1.
A Vos acudo, Señor,
no me dejés derrotado,
escuchame lo que pido
te ruego: poneme a salvo.
Sos pajonal de refugio
donde encuentro mi resguardo,
donde busco mi guarida
cuando aprieta el desamparo.

2.
¿No ves, Señor, que me oprimen?
¿No ves el puño, apretando?
La confianza puesta en Vos
la he tenido desde chango.
Desde el vientre de mi mama
al nacer pasé a tus manos,
ahí empezó mi confianza
y ya nunca la he olvidado.

3.
Muchos hombres en mi vida
de esto se han admirado
sabiendo reconocer
la protección de tu mano.
Y ahora que llego a viejo
poné cuarta, pal pantano,
porque ya mis enemigos
dicen:"Dios lo ha abandonado".

4.
No te quedés en la loma,
bajate y apurá el tranco.
Que los que aguaitan mi vida
terminen en el fracaso,
emponchado de vergüenza
el que busca hacerme daño.
Dejalos, Señor, de a pie
y sin puntos para el canto.

5.
Yo prometo no olvidarte
en las coplas de mis cantos.
Mi boca te ha de cantar
día y noche, sin descanso
narrando tus maravillas
y todo lo que has obrado:
tus proezas, tus hazañas,
las victorias de tu brazo.

6.
Desde chico me enseñaste,
y por eso no me callo;
ahora que bataraz
las penas me van dejando
no me abandonés, Dios mío,
dame aliento a ver si alcanzo
a trenzar, pa los que vengan,
hasta el final, este canto.

7.
En muchos casos me he visto
-algunos demás de bravos-
y siempre llegó tu ayuda
para cuartearme del charco.
Me hiciste salir con honra
de nuevo sobre mi carro.
Por eso quiero cantarte
y con el temple bien alto.

8.
Mi alma para cantarte
se hace vertiente en mis labios
y mi lengua todo el día
se la pasa tarareando.
Porque ya pasó a la historia
el que buscaba mi daño;
ni siquiera lo recuerdan,
son ya cosas del pasado.


lunes, 10 de abril de 2017

Milonga del hornero


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Pasto verde, pasto seco
en San Antonio de Areco.
El hornero don Perico
hace barro con el pico.

Pasa un gorrión y saluda
¿No necesitan ayuda?
No precisamos ladrones,
le contestan los pichones.

Cuando el nido está acabado
dan un baile con asado.
Doña Perica la hornera
baila zamba y chacarera.

Vuelve el gorrión atorrante
vestido de vigilante.
Haciéndose el distraído
roba miguitas del nido.

Papá, gritan los pichones
¡han entrado los ladrones!
Don Perico ve al gorrión
y lo obliga a ser peón.

Doña Perica lo llama
y lo toma de mucama.
Los pichones, de niñera
que les dé la mamadera.

El gorrión lava y cocina,
barre, plancha, cose y trina.
Miren, miren qué primor,
un ladrón trabajador.