jueves, 30 de abril de 2015

Al trote como el peludo (Ranchera)



Al trote como el peludo
de corajudo traigo amistad, 
si el canto en mí se anida
¡viva la vida y la libertad!

Qué linda es la patria mía
le da alegría a mi corazón
si escucho una verdulera
que sea Ranchera pero al trotón.

Y si ando por las orillas, 
gente sencilla quisiera hallar
que sea la paisanada
que en la ranchada saben bailar.

Mi pecho solito encierra
lo de mi tierra, que vamo'hacer
por eso de sentimiento
canto contento como un deber.

Al trote como el peludo, 
monte espinudo suelo cruzar, 
no importa que sea duro
no tengo apuro para marchar.

Será que este canto hermano
es bien paisano, puestero y peón; 
lo llevo como un cencerro
por llano y cerro lo más piolón.

Y siempre como el peludo
dejo un saludo hecho canción
y sigo al trote lerdo
de algún recuerdo lindo y gauchón.

Hoy he vuelto a la luz (Canción criolla)



(Foto: Celina Frers)

Anduve los caminos por allá
un horizonte,
salí de las tinieblas tras la luz
y hallé tu nombre,
estaba repetido en el fulgor
de los albores
y estaba en el jardín
temblando en el color
del amancay en flor.

Fue el despertar,
después de andar perdido,
sin el altar de tu mirar y herido,
fue como encontrar
el fresco manantial
donde bebí en tu boca la paz,
volví a sentir
lo que es vivir sabiendo,
que hay un edén
desde el ayer latiendo,
hoy me deja el sol
caricias de tu amor
ya ves, hoy he vuelto al amor.

Yo sé de la vigilia nocturnal
desesperada,
de un rostro deformado en la visión
de sueño y nada,
yo supe de la angustia y el dolor
sin alborada,
pero un día feliz
sonrió mi soledad
cuando te vi llegar.

Fue el despertar,
después de andar perdido,
sin el altar
de tu mirar y herido,
fue como encontrar
el fresco manantial
donde bebí en tu boca la paz,
volví a sentir
lo que es vivir sabiendo,
que hay un edén
desde el ayer latiendo,
hoy me deja el sol
caricias de tu amor
ya ves, hoy he vuelto al amor.




Malhaya dirlo sabiendo




(Pintura: Eleodoro Marenco)


Porqué camino andaré
cuando me llegue el momento,
quién sabe si a Dios veré
o al Diablo viejo riyendo,
porqué camino andaré
malhaya dirlo sabiendo.

Porqué camino andaré
será verano o invierno,
que pena me llevaré
que ansiedad y que desprecio,
que mano amiga tendré
malhaya dirlo sabiendo.

Cuanto palenque tumbé
por no aguantar el cabestro
donde se le ata la fe
a un criollo que pisa el suelo,
alguno me habrá de ver
jinete de un sol matrero;
quién diablos puede tener
mejor pingo pa'ir lejos,
porqué camino andaré
¡malhaya dirlo sabiendo!

lunes, 27 de abril de 2015

Galera de Mauro Gómez




Desde El Carmen de Las Flores
y por Tapalqué cruzando,
va la galera rodando
del “mayoral” Mauro Gómez.
Como en viajes anteriores
rumbo a San Carlo’e Bolivar,
lugar al que siempre arriba
tras recorrer treinta leguas,
dando en la posta la tregua ,
de que’l camino los priva.

Al trote largo y parejo
de los fieles “colorao”,
al paisaje desolao
lo cruza en cayao cortejo;
el camino desparejo
hace que bailen las ruedas,
mientras en el aire queda
de irregular estatura
la turbulenta figura
que forma la polvareda.

El arroyo de Las Flores
y la Cañada “El Recao”,
son dos pasos delicao
por no decir de los piores;
ayí muestran sus valores
“los colorao” marca’e Prida,
entre las aguas dormidas
de’sos lechos pegajosos,
afirmándose afanosos
por continuar la partida.

Luego trota la galera
cuando en silencio se acuna,
sobre un médano la luna
de la noche compañera.
Y ya cerca los espera
de la posta, el tibio amparo,
y ni bien la divisaron
se dejó oír la corneta,
avisando que a la meta
junto a la noche yegaron.

Ya en la posta, respiraron
al dejar el balancín,
los cabayos, que’l trajín
sin aflojar soportaron.
Los pasajero’estiraron
las piernas, medio’cansao;
en el campo desolao
los cimarrones auyaban,
y en el fogón ya chirriaba
la grasita del asao.

                                (24/05/1972)

Guitarra, guitarra mía (Estilo)




Guitarra, guitarra mía,
por los caminos del viento
vuelan en tus armonías
coraje, amor y lamento.
Lanzas criollas de antaño
a tu conjuro pelearon,
mi china oyendo tu canto,
sus hondas pupilas de pena lloraron.
¡Guitarra, guitarra criolla,
dile que es mío ese llanto!

Azules noches pamperas
donde calme sus enojos,
hay dos estrellas que mueren
cuando se duermen sus ojos.
Guitarra de mis amores,
con tu penacho sonoro
vas remolcando mis ansias
por rutas marchitas que empolvan dolores.
¡Guitarra, noble y querida,
calla si ella me olvida!

Midiendo eternas distancias
hoy brotan de tu encordado
sones que tienen fragancias
de un tiempo gaucho olvidado.
Cuando se eleva tu canto
como se aclara la vida,
y a veces tienen tus cuerdas
caricias de dulces trenzas renegridas.
¡Como ave azul sin amarras
así es mi criolla guitarra!

De mis campos


(Pintura: Carlos Montefusco)



Por un ancho callejón
cubierto de pastos verdes
donde la huella se pierde
entre el cardo cimarrón, 
y bordeando un cañadón
poblao de juncos y teros
que dan su alerta campero
al sentir ruidos distantes
con tropilla por delante
van tranqueando dos reseros.

Ya el sol que quiere esconder
su disco detrás de un monte
se oculta en el horizonte
y comienza a anochecer...
el día al palidecer
pone al campo hondo silencio
interrumpido a momentos
por los ladridos de un perro
o el tañido de un cencerro
que va rondando muy lejos.

Blanca y tenue cerrazón
viene los bajos cubriendo
y una luz apareciendo
denuncia una población.
Sobre un antiguo mojón
una lechuza parada
lanza de pronto asustada
su chistido de advertencia
y con rumbo a la querencia
marcha lenta una majada.

Cerca de un molino, echada
en montón, confusamente,
rumiando pacientemente
se encuentra una novillada;
una vaca distanciada
busca el ternero blanco.
Van unos patos volando
con destino a la laguna
y sobre el cielo la luna
su forma está recortando.

Después, silencio completo,
todo ha quedado callado.
Sobre el camino han parado
a hacer noche los reseros.
Brota el fogón, compañero
del que anda sobre la huella,
en lo alto algunas estrellas 
de pronto han aparecido,
y ya los campos dormidos
reciben el beso de ellas.


viernes, 13 de marzo de 2015

Regresando



Aquí me tienen cantando
como en tantas ocasiones,
lleno de recordaciones
soy yo quien viene llegando.
Que se vayan arrimando
como un fogón encendido,
los que tengan el sentido
de la amistad que me dieron,
los que nunca me mintieron
por más lejos que me haya ido.

Cuando el trigal luce plena
la madurez de la lluvia
parece una mancha rubia
sobre la tierra morena;
siempre que la luna buena
de desvelos fue testigo,
hasta que el oro del trigo
quizo en el surco brillar,
asi yo me suelo dar
cuando en amigo es sabido.

Aquél que sembró mi ausencia
de gratitudes y olvidos,
en lo más hondo me ha herido
porque mintió en mi presencia.
Si cosecha indiferencia
de un tiempo mal cultivado,
que no se arrime a mi lado
con maneras resentidas,
cada cual tiene en la vida
aquello que se ha ganado.

Del amigo que sentí
en un abrazo su alma,
el que me llenó de calma
cuando abatido caí;
para él le traigo aquí
todo lo que puedo dar,
las flores de mi cantar
que es un humilde tesoro,
porque hay cosas que con oro
nunca se podrán pagar.



Volviendo al pago




No se porqué mal me miran
si recién vengo llegando,
todos me tienen recelo
lo mesmo que a perro guacho...
No se porqué mal me miran
si recién vengo llegando.

No ven de que silencioso
traigo en mi pecho un quebranto
que por cosas de la vida,
soy como un ave de paso...
No se porqué mal me miran
si recién vengo llegando.

Siempre solo, siempre triste,
siempre ausente de mi pago;
pero hay miradas de ausencia
que ya me están acusando...
No se porqué mal me miran
si recién vengo llegando.

Si me habrá estaqueao la suerte
las veces que me habré cáido
pero en mi florecen versos
como por cada guascazo...
Que naides tenga recelo
si soy como el buey de manso.

Ya me iré... seré una nube,
que pasó en tiempo'e verano...

jueves, 12 de marzo de 2015

Milonga para el oscuro



Al oscuro de Las Flores,
quién lo pudiera montar,
pa lucirme entre la gente
cuando salgo a dominguear
y aunque no tengo ni un cuero,
pilchas no me han de faltar,
ya ha de haber algún paisano
que me lo ayude a ensillar,
al oscuro de Las Flores
quién lo pudiera montar!

Era un pedazo de noche
brillando de luz lunar,
cuando el paisano Propato
lo sabía acomodar
y andaba tapao de plata
desde el lazo hasta el pretal,
si alguno por ahi me ha dicho
que era lujo por demás
pero ¡qué pingo el oscuro,
quién lo pudiera montar!

Algún 16 de Julio
muchos lo vieron pasar,
junto a la Virgen del Carmen
con la enseña nacional,
al tranco sin ningún galope
¿pa'qué hacerlo galopiar?
¿pa'qué apurar el paisaje
que era mirarlo tranquear,
al oscuro que le cuento
¡quién lo pudiera montar!

Don Luis Propato se ha ido,
se fue tal vez sin pensar,
sin que naides le dijera
que el pingo lo iba a esperar,
¡La pucha con la sorpresa
cuando lo oyó relinchar!
Pa que viera que andaría
montao en la eternidad
en el oscuro, paisano,
que yo no podré montar.

Armando apero de estrellas
don Luis Propato andará,
al oscuro de Las Flores
que nunca podré montar.

De la huella larga (Huella)


Voy llegando de vuelta
con un silbido entre los labios, 
a este pago que un día
dejé por gusto de andar andando.

Parece que supiera
de mis tristezas mi flete zaino,
que me ahuyenta el silencio
con la coscoja al ir llegando.

Una huella es regreso 
y otra es olvido que duele tanto, 
y entre olvido y recuerdos
los años lerdos fueron pasando.

¡Amhalaya! la vida, 
todas las cosas que me ha quitado
quien pudiera de nuevo
volver al tiempo que ya pasó.

Tralalaralala tralaralala tralarala....
una huella de penas, solo nos queda zaino a los dos.
 
Ya tan solo es tapera
lo que hasta un tiempo fuera mi rancho
y hasta el humo del pucho
noto en la vista que se ha ganado.
 
Vamos, vamos de nuevo
¡Vamos mi flete, vamos andando!
que un camino de ausencias
a los dos juntos nos abre el paso.
 
 Una huella es regreso 
y otra es olvido que duele tanto, 
y entre olvido y recuerdos
los años lerdos fueron pasando.
 
 ¡Amhalaya! la vida, 
todas las cosas que me ha quitado
quien pudiera de nuevo
volver al tiempo que ya pasó.

Tralalaralala tralaralala tralarala....
una huella de penas, solo nos queda zaino a los dos.