domingo, 8 de diciembre de 2013

Mesiva: "La respuesta"...

  • (Pintura: Ángel Della Valle)

    Recibí con fecha trece tu sentimental cartita
    y te juro que al leerla lagrimié, no soy tan cruel,
    vos también al escribirla le has echo el gusto a tus ojos,
    por que es claro que con llanto está manchado el papel.

    Yo estoy firme en mi capricho, como tala en las cuchillas,
    ya se agotó la cachimba que emanaba con pasión,
    no me hacen meya los males ni el más cruel de los dolores,
    tengo como piedra e´bola retobado el corazón.

    Me dices que injustamente me atravesé en tu camino,
    vos también cruzaste el mío, solo soy culpable yo,
    iba al trote en mi destino, por senderos de la vida,
    se me atravesó un cariño embustero y me engaño.

    Razón tuve para dejarte, te aguanté tres años largos,
    bien sabes que te quería, no te pude tolerar,
    me tiró del poncho el nene, no te dejé antes por eso,
    pero los flecos del poncho se empezaron a cortar...

    Soy joven y sin embargo varias canas me han salido,
    porque en el cinto de mi alma te llevo a vos y al gurí;
    antes sufrí no lo niego, porque por eso eh venido,
    pero después que me vine otro tanto mas sufrí.

    Muchas de esas noches largas, en el galpón de alguna estancia
    sobre el recado muerto de sueño y cansancio me acosté,
    y después de muchas horas, sin poder dormir de frío,
    bajo el viejo poncho pampa por ustedes dos lloré....

    En el yugo del matrimonio nos unió a lazo el destino,
    nos movimos recuartiando, dele y dele peludiar,
    es inútil afirmarse hay que tirar muy parejo
    para llevar por buen camino la carreta de un hogar.

    Embriagado en el aroma, del amor nos encontramos,
    no supimos comprenderlo, nos perdimos sin pensar,
    para tomar un rumbo cierto, hay que hablar con la experiencia,
    y sin su consentimiento, preferible no rumbiar.

    Educa nomás al nene, yo te alcanzaré algun peso,
    la escuela abrirá sus ojos ya que nadie los abrió
    que no sufra injustamente los errores de nosotros
    que no sea el pobrecito como vos y yo...

    Mientras haya en las estancias baguales de clinas largas,
    quizás no me falte un peso para poderte remediar,
    pero dejame acá lejos, que nadie sepa que sufro,
    pues llorando bajo el poncho, no me pueden ver llorar...