"...guacho y gaucho me parecían lo mismo, porque entendía que ambas cosas significaban ser hijo de Dios, del campo y de uno mismo". (Don Segundo Sombra)
Rancho de adobe a dos aguas, un chiquerito, dos perros, un “malacara” estrellero y una guitarra partida son las cosas que la vida le ha dejao al criollo viejo.
Al ladito ´e la laguna donde llueven cuatro sauces sabe verse a Don Rosales trenzar un botón de tientos, estirar un lazo nuevo o arreglar unos bozales.
Como todo rancho humilde tiene su riqueza adentro: cuchillos, espuelas, frenos, maneas, riendas y taba, un catrecito, una pava y una olla pal´puchero.
Comentan que fue baquiano pa´la doma y la pialada, ligero pa´la “vistiada”, enlazador contra el campo; juventud de un amor blanco que se le murió en el alma.
Si descuelga la guitarra con sus manos de madera toda la tierra lo espera para beber de su boca, y en cuanto canta una copla viene el viento y se la lleva.
Es rey de las soledades porque cultivó el silencio. En el creció y se hizo viejo. Con el morirá algún día, sin llantos ni despedidas con su caballo y sus perros.
Anduve caminos largos
con el corazón al hombro,
partí mi vida en escombros
por esos campos amargos...
Sufrí también los letargos
que da la tristeza plena
y en noches de luna llena
yo salía a buscar consuelo
de tanto que luna y cielo
me aliviaron de las penas.
Florecí como florecen
esas matitas camperas,
bebiendo en las pasajeras
lluvias que al campo estremese;
supe andar entre las mieses
sin dejar de ser un yuyo,
envuelto en mi poncho puyo;
yo anduve de peregrino
aprendiendo del camino
hasta el mínimo murmullo.
Siempre anduve entre la gente
y nunca me he creído mas,
prefiero quedarme atrás
que hacerme el inteligente.
No presumo de prudente
pero si de precavido,
por fuerza es mas advertido
quien sabe cerrar la boca,
hablando cuando le toca
uno escucha y es oído.
Me he topao con el orgullo,
hermano de la ignorancia;
con la necía extravagancia
De pensar desde un mangrullo
hecho grito en el barullo
de puebladas ciudadanas.
Asistí a todas las vanas
ambiciones de los hombres
enaneses ya sin nombres
de las pasiones humanas.
Uno sabe compartir,
a otros les gusta llegar
y a muy pocos disfrutar
lo que tienen por vivir.
Con eso del porvenir
muchos se vuelven mezquinos
y algunos hasta asesinos
por conseguir a la fuerza
que un pueblo entero no ejerza
su voluntad y su destino.
Y ya me largo a la huella
mi amigo, discúlpeme,
en décimas hilvane
pensamientos como estrellas.
Si mi filo no se mella
pelearé con la esperanza
y si la vida me alcanza
se que he de ver algún día
alegre y en armonía
a este mi pueblo que avanza.
Cimarrón sos más amargo que el amor que viste ausencia y sos polvo de querencia, que llevó el camino largo. En el pesado letargo de mis soledades muertas, tu savia es aroma incierta de tristes evocaciones, y es sangre que a borbotones pierdo de una herida abierta.
Sos atrancao, por momentos, como lágrima enredada flor agreste, tierra arada, tu sabor es pampa y viento. Pero sos también lamento en el sorbo de la agonía y en esta tristeza mía que derramas en la tea cuando a mi pulso flaquea un temblor de lejanía.
Sos vertiente de agua mansa que va regando el potrero, tu calor es sol de enero y tu verde es esperanza. Sos puñal, rebenque y lanza, blandiendo en puños de gloria. Gota amarga ‘e la memoria del que perdió su querencia. Y estás ensillado de ausencia como el flete de mi historia.
Que me dejás? y... ¡gueno! vayase domas mosa;
Yo a la china y al perro ni jugando he maniao.
Que me ráigo y no yoro? Chá que sos pretensiosa!
Que querés, que aura yore? Si no siento otra cosa
qu'el haberte encontrao!
Que tenes otro rico qu'es de mas abulengo
co'estancias pal norte y hasta playas pal sú?
Que te dure m'hijita! Yo lo qu'es te prevengo
que a denguno le cambio la jortuna que tengo:
la guitarra y salú.
Que mi rancho era pobre como nido e torcasa
y en el catre apenitas si caviamos los dos?
Q'en lugar de las sedas qu tendras pa entre casa
yo, te tráiba pa lujo di una humilde sarasa
los vestidos pa vos?
Cierto, si er'ansina; pero hay otra riquesa
que jamas, pa tus ojos, no valió un nasional,
Porqu'es plata e los pobres tener solo ternesas,
en las manos carisias, en la frente noblesa,
y en el alma...¡un zorzal!
Esta mañana al divisar pal campo Descornando el "venao" con un amargo, Méntretuve mirando un rato largo cómo andaba pasiándose un chimango, sobr'el lomo del pobre saino sarco moy orondo y chiyando, y...¡pucha! cuantas cosas me trujieron las gueyas del ricuerdo galopiando!
Juera en antes, pensé, ni con la sombra lu iba a dir a tocar por las paletas, cuando al solo ruidito e las yoronas era capas de basuriar cualquiera. Cuando no hubo partido en la redonda quien pudiera ganarle una cuadrera, y se traiba en las clinas, a las mosas, adornos del color de mi bandera!
Pero aura, ¡claro!, yo también entonces d'entraba en tuitas porque nu era manco, er'un silbido pa cuerpiarle al fierro y como horqueta de juertón pal basto. Guapiador pa las leguas de un arreo, segurón pa volcar un tiro 'e laso, y tampoco quedaba entre los piores menudiando posturas al malambo!
Que le vamos haser! Ya no hay tutía; poco a poco d'entramos'achicarnos, tuito tiene su tiempo su alegría, como tiene en su tiempo flor el cardo, pero al ñudo es mosquiar caundo la vida ya nos suelta po' el lomo los chimangos... ......................................... .......................................... Con esta riflesión golví p'adentro, saludé la mañana y más contento arrimao al jogón, seguí yerbiando.
Soy como el viento pampero que pecha la cerrazón, soy la rueda en el fogón, soy brasa en un trasfoguero. soy la astucia del carrero con la chata empantanada soy del lazo, la armada, soy tiento para un soguero soy puente y soy clavijero en la guitarra templada.
Soy el grito de la yerra de aprete y caña patrón soy el silbo del peón cuando la tropilla encierra soy quien defiende su tierra a través de un decimal, soy relincho de bagual, del reservado cabriolas, soy rastra, facón y bola soy matera y soy corral.
Soy del cencerro su trino para orientar al mensual. Soy revolcón en un pial, en nuestro campo Argentino. Soy el cantor peregrino que defiende lo pasado, soy la reja del arado soy del payador su verso, soy el sueño y el esfuerzo de nuestros antepasados.
Soy pontro en una sentada que hace crujir el palenque soy espuela, soy rebenque, bota 'e potro bien sobada. Retozo de la yeguada saliendo de la laguna, soy concurrida tribuna mirando la jineteada, serenata pa' una amada en clara noche de luna.
Así soy por ser campero: soy cielito y pericón, soy malambo, soy mojón que están indicando el sendero. Soy el castigao tropero por frío, viento y calor. Soy cabresto y mañador, cincha, encimera y corrión; humilde de corazón pero ser gaucho es mi honor.
Nadie sabe a que se debe que las criollas tortas fritas suelen ser más exquisitas sí son hechas cuando llueve, no falta quién no las pruebe sí no es bajo un temporal, también la siesta nupcial de una parejita nueva sólo siempre y cuando llueva tiene un sabor especial.
Se forma una simple masa de harina con agua y sal que admite y no queda mal agregarle leche o grasa, su fórmula tan criollaza no exige más condiciones pero por sus propios dones tolera ingredientes nuevos, cómo ser un par de huevos, muñatos y otras cuestiones.
Después que un rato se soba se hacen los discos de masa cuando ya suelta la grasa su fragancita que arroba, sí no hay ni un palo de escoba pa' darle forma y orilla, se recurre a la sencilla solución de una botella, y a veces a falta de ella se moldean en la rodilla.
Se frien en la sartén pudiendo hacerse en la olla que es la manera más criolla y es la más propia también, cuando la grasa está bien dando burbujitas mudas se les hace estando crudas y antes de echarlas adentro, dos tajos en cruz al centro pa' que no queden panzudas.
Las tortas son un deleite cuando están fritas en grasa pero sí ésta fuera escasa lo mismo sirve el aceite, no hay hippie que no se afeite sí un sicólogo le exhorta que acepte oler una torta y al instante le hace creer, que sólo podrá comer quién tenga la barba corta.
Son un gran bocao caliente y una regia cena fría, y hay quienes las frien un día pa' comerlas al siguiente, pueden ser naturalmente redondas o punteagudas pero de lo que no hay dudas es de que siempre son ricas, ya sean grandes o chicas quebradizas o guascudas.
En rueda de tortas fritas aprovechando el momento se estudia el comportamiento de las diversas visitas, no faltan las señoritas que sintiéndose observadas, muerden cómo desganadas con veinte mil miramientos y abundan los angurrientos que se las meten dobladas.
Los de fino paladar, afirman y hacen muy bien que estén hechas cómo estén las tortas son un manjar, el que las quiera probar y darse la tal panzada, no tiene que hacer más nada que esperar un chaparrón, y apearse en cualquier fogón, que en fija están de torteada.
Hermanito de mi vida perdoname esta aflojada Mi saludo es un pañuelo voy a decirte adiós en mi carta: yo no sé que me ocurre, ni se qué me pasa...
Me tiro del catre al suelo, me hecho en el catre de espaldas quiero llorar’ y no puedo, quiero respirar y me ahogan estos nudos misteriosos que las amarguras atan.
Estoy solito en mi rancho Me he queda’o solo en las casas... Ladran los perros afuera Como si i’vieran fantasmas Y alumbran mis pensamientos Candiles de luces malas.
Hermano, te acordas? Te acordas de mi Justino, el pobre hijito de mi alma? Ocho años, mi nombre tenía Y despertó una mañana Con los ojos inflamados Y el cuerpecito echando llamas.
¡Me muero tata¡- me dijo, me muero mama¡- gritaba. Tengo una sed de martirio, siento un fuego que me abrasa. Traigame cartas Tita, agua!, agua!, agua! mama! agua!, agua!, agua! tata!
Volé en mi caballo al pueblo, Siete leguas de distancia, Siete puñales de punta, metidos en la garganta Y el grito de m’hijo adentro: De ¡agua Tata¡ ¡agua Mama¡
Le expliqué al doctor el caso, se sentó en la retranca: Que el camino era muy fiero, Que se iba a quedar en llantas... La ciencia no es del pueblo, La ciencia no es de los pobres, La ciencia no anda a caballo.
Y por los mesmos caminos donde los médicos no andan, cruza al galope la muerte va y viene la desgracia.
Me hizo dar en la botica, un frasco de limonada Y que trujese al enfermo Cuando la fiebre pasara.
Volví! volví como vuelve un pobre en iguales circunstancias: El corazón en la boca Y la tristeza en el alma.
El médico no venía No por que fuese tan malo el camino que va a mi rancho, sino por que me faltaba! me faltaba! Con qué pagarle! Con que pagarle a la ciencia siete leguas de distancia.
La fiebre duró poquito Se le apagó una mañana, Entre un cantar de zorzales Y el suave clarear del alba. La madre abrazada a su hijo Mi hijo la frente helada… Y yo sin voz ni presencia, parado al pie de la cama.
Poco después de enterrarlo, comenzó a turbarse Juana. Se lo pasaba Llorando, Se lo pasaba callada, Se lo pasaba riendo con los ojos en el aire con los brazos avanzados...
Lo mesmo que se acunara contra su pecho una criatura dormida ansí se me fue! ansí se me fue la pobre! Ansí la tierra la guarda con los brazos sobre el seno acunando mi desgracia...
Hermano, hermano!..., Habla por mi, habla por mi si mañana dicen que soy un bandido, un mal hombre, sin entrañas… j’ui cordero y me hacen puma, j’ui buey y me han puesto garras
Que pronto que viene el día!, Que pronto que viene el día, Y si es cierto que hay un dios Que corte el alba, que corte el alba y ese grito, ese grito, de agua!¡ agua!, agua!, agua tata! agua mama!
¿En qué potrero lejano
se prolongará su marcha,
bajo dureza de escarcha
o trebolar de verano?.
¿Tras qué ternero orejano
o rastro de yeguarizo
en el pangaré mestizo
o el malacara lunanco,
irá recorriendo al tranco
el horizonte rojizo?.
Lo enlutaba la golilla
y el sombrero con ribete
y andaba siempre paquete
de botas de cabritilla.
Solo adornaba una hebilla
su cinto de cuero crudo
era fuerte y corajudo
y serio como un facón,
de poca conversación
pero atento en el saludo.
Debajo del cojinillo
acostumbraba llevar
la cuchilla de cuerear
de corvo cabo amarillo.
Tenía un recao sencillo,
corto a la usanza surera
y al borde de la encimera
la california tocaba,
con ruido seco de aldaba
la llave torniquetera.
Con parecido reflejo
al de su sonrisa franca,
la cincha de lona blanca
listaba el apero viejo.
Tusaba liso y parejo
dejando un martillo bajo
y usó para su trabajo
con escondida jactancia,
en vez de los de la estancia,
los dos caballos que trajo.
Uno liviano ligero
el pangaré ya nombrao
tenía paso recortao
y laya de parejero.
Arrollado coscojero
y pronto para montar,
aunque manso en el andar
cualquier madrugada fría
en el arranque podía
arrastrarse a corcovear.
La estampa del malacara,
salvo el anca defectuosa,
era bruñida y vistosa
del lomo a la frente clara.
Reciedumbre de tacuara
que en cada nudo reluce,
ancho y renegrido el tuse
y brasa encendida el pelo
como si tal cosa al suelo
tumbaba una vaca al cruce.
Hombre y caballo parecen
unirse en una figura
sobre la larga llanura
por donde desaparecen
y entre vislumbres que mecen
su incertidumbre en un giro
aún imagino que miro
su porte cuando se fue
montao en el pangaré
y el malacara de tiro.
"Hay una hora de la tarde en que la llanura está por decir algo; nunca lo dice o tal vez lo dice infinitamente y no lo entendemos, o lo entendemos pero es intraducible como una música..." Jorge Luis Borges
"La pampa, señor, es como la serpiente..., lo magnetiza al hombre, lo encanta y lo adormece, y al fin se lo devora". (G.E. Hudson)
Visite al Gauchoguacho en...
Estancia "La Brava"
Pampa
Madre. Horizonte. Soledad. Llanura franca al sol que sólo sabe de tu curva...Cuna, sepulcro y sustento. Creadora del gaucho afirmativo, del caballo amigo de la distancia, del puma escondido y del chajá ascendente. Pretexto de vagabundas ansias de partir sin meta...¡Tú que das resignación al pequeño, empampado de infinito! Ricardo Güiraldes.
El hombre nacido en la pampa tiene todo el cielo y todas las estrellas que parece que se le vienen encima. Tiene las primeras luces del sol a la mañana y las últimas del anochecer. El horizonte es la primera abstracción para el hombre, ya que es una línea que se ve pero que no existe, porque en la medida que avanza, se aleja más. Nunca va a encontrar el horizonte, sin embargo está ahí. Entonces el canto de ese hombre es reflexivo, intimista, profundo, como asombrado por la grandeza de la inmensidad. (Suma Paz)
"La pampa con su mutismo imponente y su monotonía tan característicos, predisponían poco a la locuacidad. -'El campo es tan lindo, me decía cierta vez un gaucho, que no dan ganas de hablar" Leopoldo Lugones
Paisajes
Pareciera que se agacha la huella del horizonte, y uno se pierde en el monte hasta hallar una lomada. La tierra parece nada y en ella se afirma el hombre.
Presentación
De n'antes
De ranchos y taperas
Pa'la moza
Sucedidos
Oficios
Nuestros paisanos los indios
Cosas del campo
Baguales
Jenofonte dice que al andar a caballo se siente la necesidad de que a uno le crezcan alas... Así el caballo resulta no sólo maestro del músculo sino también del alma... El caballo educa, rige al hombre y le da una filosofía propia. La filosofía de un jinete es distinta a la de un caminador...En el caballo se aprende la vida. Sobre su cabeza nace la lejanía y entre sus cascos se fatiga la tierra. A todo el que va jinete en su caballo su soledad lo acompaña. (Eduardo Jorge Bosco). ..................................................................................
A un domador de caballos
"Cuatro elementos en guerra forman el caballo salvaje. Domar un potro es ordenar la fuerza y el peso y la medida: Es abatir la vertical del fuego y enaltecer la horizontal del agua: poner un freno al aire, dos alas a la tierra..." (Leopoldo Marechal)
Juiiira perro
Bichos de mi tierra
De chacota.
Canto con jundamento
Viva la Patria
Aquí me pongo a cantar
Cruz diablo
"He dicho muchas veces que aquí recibí mis primeras lecciones de abismo y de absoluto.
El cielo me las dió, me las dió la llanura abierta y desmesurada. (Olga Orozco).
Pero yo he vivido libre
y sin depender de naides
siempre he cruzao a los aires
como el pájaro sin nido,
cuanto sé lo he aprendido
porque me lo enseñó un "flaire".