jueves, 10 de abril de 2014

La Taba, juego tradicional

La tabeada (Milonga)



Dividió la concurrencia
la tabeada y las cuadreras
que de una u otra manera
daba al gaucho complacencia
y entre empanadas y escancia
se puso en juego la taba,
que al pulpero autorizaba,
uno de la comandancia
con quien dividía ganancia
al final de la sudada

Nunca falta un busca vida
que por jugar desespera
y al que tira o al que espera
va en toda mano prendido,
en su suerte convencido
va dejando peso a peso
sigue a dos puntas el hueso,
quiere tirar sin pensar;
en todo juego ha de hallar
la trampa, el ratón y el queso.

-"¡Al que tira voy diez pesos!"
grité agarrando la taba
mientras cien ojos estaban
como colgados del hueso.
Iba a tirar cuando en eso
dijo una voz altanera:
-"¡Pago, yo voy al que espera!"
y la jugada se armó
tiré la taba y salió
de cu...rva de vuelta entera.

Murmuraban los de afuera
a los lados de la cancha
con voz entonada y ancha
al que tira o al que espera...
-"Yo me llamo Juan de afuera",
dije: "y corto por lo sano,
en mi juego soberano
naide se vide en el susto
y se la clavé a mi gusto
como puesta con la mano".

Murmuraban los de afuera
a los lados de la cancha
con voz entonada y ancha
al que tira o al que espera...

-"¡No pago por ver tirar!"
dijo el otro con razón,
busca tierra en el talón
unta la mano y se apronta,
cuando la taba remonta
el tiro calla la ronda
porque se ve que en la comba
se vuelca de tal manera
como una taba culera
y echa una clavada hedionda.

Y haciendo jugar la taba
con la mano en probación
se adelante otro varón
hasta la raya y se para
el brazo al tirar se envara
después la semi flexión
con que prepara el envión
y sale al aire impulsada
la taba que cae clavada
y grita: "¡Suerte!", el montón.

El tiro colmó mi anhelo
al ver la taba quietita
que ahi quedó bien pegadita
con la cara vuelta al cielo...
Rodó la plata en el suelo
que es redonda para eso
eché hacia atrás el pescuezo
y grité: "¡Pido disculpas!
también... a falta de pulpa
me se arreglar con un hueso..."




Mañanitas camperas (Milonga)



Mañanitas campesinas,
rubias como los trigales,
acuarelas matinales
 donde ensayan sus aprontes,
sobre los pechos del monte
 el canto de los zorzales.

Mañanitas campesinas
de nuestro medio rural
en donde el hombre mensual
hace patria sin horario
sacrificando un salario
por un bienestar social.

Mañanitas campesinas
del paisano y la paisana,
del hermano y de la hermana,
del abuelo y de la abuela
y del niño sin escuela
que es el hombre del mañana.

Mañanitas campesinas
de la china verdadera,
la que a su paisano espera
aguardando su regreso
con un sol en cada beso
y un amargo en la tranquera.

Mañanitas campesinas,
la madre naturaleza
disimulando pobreza
premió de fruto tu vientre
para que el amor encuentre
su santidad en cada mesa.

Mañanitas campesinas,
idioma azul del cencerro,
pampa, llanura y cerro
hablan de cabalgadura
como la inmortal figura
querida de Martín Fierro.


Como hizo Dios a la mujer


(Talla en madera policromada Siglo XVIII, arte novohispano)

Dicen los que han estudiao
que cuando el mundo formaba,
tanto el Señor trabajaba
que al sin se sintió cansao.
Al verlo así, aprovechao
como siempre Lucifer,
le dijo: "No puede ser
que se me canse el Señor";
y Dios pa bien del amor
hizo al hombre y la mujer.

Formó con tierra mojada,
algo así como un muñeco,
lo sopló, y al quedar seco
resultó carne rosada.
Clavó el Diablo la mirada
en lo que no podía créer
y Dios para hacerle ver
su cencia ¡qué maravilla!,
sacó al hombre una costilla
y de ella hizo a la mujer.

Rompió el güesito pelao
y formando un armazón
encerró allí el corazón,
más tierno y más delicao.
Le dijo al diablo asombrao;
aura traime muchas flores
de diferentes colores,
y cuando el diablo las trajo
hizo el cuerpo sin trabajos
llenándolo de primores.

Sacó a una estrella el fulgor
y se lo puso en los ojos;
y pa hacer sus labios rojos,
los pétalos de una flor.
Puso en ellos el temblor
del vuelo'e la mariposa,
le dió condición de diosa
por su bondá y su belleza.
¡Por eso es que cuando besa
resulta más deliciosa!.

Después que a estos seres hizo,
dijo al hombre que se juera,
junto con su compañera
pa'l jardín del paraíso.
Pero mandinga no quiso
dejar la bola correr
y afanoso por romper
la gran obra del Señor,
se hizo serpiente el traidor
y todo lo echó a perder.

miércoles, 9 de abril de 2014

En el auto




Bien sentao: la vista al frente,
y agarrao a la ruedita,
que está afirmada y lisita
y que obliga a ser prudente;
miráo por toda la gente,
como con almiración,
me hallaba en una ocasión,
en mi coche "voiturette"
anca redonda, paquete,
y lleno de relumbrón.

Con desconfianza miraba
porque era poco baquiano,
sin perderle ojo a la mano
que el rumbo me señalaba.
Y se hizo la cosa brava,
cuando sonó el gorgorito
medio enojao y cortito
con que manda el vigilante
que atropelle el manejante
sin tardanza y ligerito.

Le puse el cambio en primera,
y le hundí el "encerador",
dentró a roncar el motor
en segunda y en tercera.
Y como si poco juera,
la cuestión de manejar,
se me acomodó a la par
una moza pa estorbarme,
u tal vez pa convidarme
con ganas de disparar.

Y dentramos a correr
pero no atropellar,
a un viejo que iba a cruzar
y que no me pudo ver,
llegué el manubrio a torcer,
ladiando la dirección;
atropellé un ventanón
subiendo por la vedera
deshaciendo una vidriera
y me corrí hasta el salón.

Había quedao el suelo,
sembrao de cien golosinas
de tortas, de masas finas,
confites y caramelos.
Y jueron mis desconsuelos
ver las gomas desopladas;
las mujeres desmayadas,
el enojo del patrón...
¡Yo en esta situación
y en la pior de las guapiadas!

El mulato Guevara




Estanislao era en nombre,
de "apelativo": Guevara...
Llegó de'l lao del Tandil
pa'trabajar en la estancia
y era tranquilo, callao...
cumplidor, ¡sin una maña!

Bastante "mulato" el hombre
(tenía un barbijo en la cara)
y aunque vino pa'unos días,
cuanti más unas semanas...
despacio se aquerenció
y "echó raices..." en las casas.

Reservao ¡más de la cuenta!...
hablaba cuando le hablaban
y rara vez del pasado
alguna cosa contaba;
por eso de boca en boca
los comentarios pasaban...
."¿Será algún preso escapao...
o habrá peliao... y dispara...?
-Más bien yo diría que no,
pa' mí que tiene encerrada
alguna pena de amor
y vino aquí pa'olvidarla...
-¿O por ahí... debe una muerte
y no ha de querer pagarla...?
Si de balde no se lleva
un "benteveo en la cara..."

Vaya a saber qué misterio
dentro de su vida guardaba;
pero al ser buen compañero...
más derecho que una vara,
ninguno lo hacía a un lao
y su trato respetaban...
¡Y eran dos misterios juntos
su nombre y él... en la estancia!

Ayer... ensilló y se jué
¡a naides le dijo nada!...
pero pienso que esta vez
no ha de golver pa'las casas.
Tempranito dende el pueblo
le trajeron una carta...
y de entonces no habló más,
se jué sin decir palabra.
Y la pionada... decía:
-"¿Se le habrá muerto su mama...?
o... tal vez alguna deuda
que al "mulato" le reclaman...?
-¿quién te dice... que la moza
se ha arrepentido... y lo llama?"
Y siguen así opinando
sobre la vida'e Guevara!...
Y todos son comentarios
pero naides sabe nada.

Asígún ... dijo un resero
una tarde en "La Blanquiada"
... que supo haber conocido
una güelta,a un tal Guevara
que andaba juido del pago
por una pena machaza...

...Se había casao el hombre
vivía una vida honrada
y justo cuando la china
un gajo d'él le dejaba...
¡Dios se la llevó pa'l cielo
al mesmo tiempo'e ser mama.

Ayer... encontró un papel
la cocinera'e la estancia...
cuando jué a barrer la pieza
donde vive la peonada...
y como ella de leer
sabe poco o casi nada,
la llevó pa'l escritorio
donde el patrón se encontraba.
Y al repasarla sus "vistas"
se le ñubló la mirada.
Era letra de un gurí
(por ahí su primera carta...)
y al medir por la escritura
una agüela... le dictaba
y errándole a los renglones
decía: "Estanislao Guevara...
el que le escribe es su hijo,
siete años cumplo... mañana
y quisiera de regalo
ya que no tengo a mi mama
recibir pa mi "santo"
la visita de mi tata.

Y quedó mudo el patrón
con la mirada clavada
en aquél papel escrito
que entre sus manos... temblaba...
¡Hasta que alcanzó a decir
entre palabras cortadas...:
-"¡Con razón era "callao"
este... ¡Estanislao Guevara!".


(Pintura: Hugo D'Adderio)

Los brazos de un "Angelito"




El silencio voy a pedir,
para contar una historia
que quedará en la memoria,
de aquél que la sepa oir;
no se si voy a resistir
sin lagrimear este cuento,
nacío de un argumento
verídico que ha pasao
y si se quedan callao
se las dire al momento.

Tengo miedo al soltar
el verso que aquí despacho
le afloje el alma algun macho
y se largue a lloriquear,
yo tambien suelo llorar
cuando a veces lo repito
siempre lo digo a los gritos
para que aprendan los otros:
-"¡Entre domadas de potros
no deben andar muchachitos!".

Yo tuve un hijo que dí
lo mejor que a hay en mi ser
y tuve un gran padecer
el día que lo perdí;
fue una tarde que me fui
a recorrerlo al bañao
a mi hijo llevé a mi lao
en un Tobiano petiso;
volví arriando unos mestizos
que tenía de bocao.

Al dentrarlos pa'l corral
fui cerrando la tranquera
y a una Picasa Estrellera
le fui prendiendo el bozal,
luego fui a desensillar
pues que la noche se venía,
y el sol casi con agonía
despacio se venía ocultando,
yo me estaba preguntando
si saldría al otro día.

Al otro día al aclarar,
si era cosa de no creer,
amaneció pa llover
y empezaba a lloviznar.
A mi hijo fui a despertar
pues aun estaba dormido
como era consentido
y yo no ando con gambeta
ya le arrimé una galleta
y un jarro'e mate cocido.

Había parao de llover
y el solcito se asomaba
y estirando un lazo estaba
que a mi hijo había echo hacer...
¡Si hasta hoy no lo puedo creer!,
los dos fuimos pa'l corral
cuando empecé a rebolear
se lo volqué a un Ruano malo
y ya lo arrimé pa'l palo,
pa poderlo embozalar.

Por no atar el lazo fijo,
al muchacho lo llamé
y dos vueltas le pegué
por el palenque prolijo.
Le dije: -" Afirmese hijo
que yo embozalo al maldito",
cuando sentí un fuerte grito
que hasta hoy lo siento, paisano,
pegó la sentada el Ruano
y le cortó los brazitos.

Lo llevé corriendo al rancho
y la madre acongojada
se me cayó desmayada
al ver que sangraba tanto,
mi hijo casi a los llantos
me dijo casí a los gritos,
al mirarse pobrecito
la sangre que le emanaba:
-"¡No podré ayudarte en nada,
ya no tengo mis brazitos!"...

Cuando en el campo uno vive,
no hay hospital que esté abierto
porque es igual al desierto
allí nada se consigue ...
Me quedé al lado del pibe
unas tres horas pasaron,
la Madre a la disparada
sin creer lo que pasó;
cuando a mi hijo le agarró
una fiebre que volaba.

A treinta leguas estaba,
el pueblito "El Ruiseñor"
ande se hayaba el Doctor
que todo solucionaba,
una esperanza quedaba
y sin pensar me largué
treinta leguas galopié
y al encontrarlo al Doctor,
le he comentao el horror
que esa mañana pasé.

Converse con el Doctor
le conté lo que ocurría,
me dijo:  "¡ Pronto enseguida
le voy a calmar el dolor!".
-"¡Pero apurese Doctor
que estoy desesperao,
mucha fiebre ha levantao,
debe ser por el desgarro
y allí en el medio del barro
sus dos brazitos han quedao!".

Salimos más que ligero
y al pisar mi tranquera
mi mujer estaba afuera
sentaba abajo del alero...
Sus ojos como un lucero
de lágrimas empapaos
con un tono acongojao
me dijo entre voz cortada :
"Ya no pueden hacer nada,
nuestro hijo se ha marchao".

Solo tenía diez años
y por delante una vida
por el dolor de su herida
hoy a mis ojos empaño;
si vieran cuánto lo extraño,
cuando salgo pal bañao,
siempre llevo a mi costao
a su Tobiano petiso
pa creerme que mi hijo
va conmigo aquí a mi lao.

lunes, 7 de abril de 2014

José Hernández



Cuando cae la noche de la pampa
sobre las crines de los pajonales
y  las vigüelas tejen la vidala,
el silencio es tu barba, José Hernández.

Cuando crece a lo lejos la tormenta
y  el trébol se eetremece con el aire,
galopa el trueno su malón redondo
y la luz es tu verbo, José Hernández.

No hay rumbo del silencio que no cubra
tu Martín Fierro, entre nuestro gauchaje;
y donde se desenfunda una guitarra
tus versos la fecundan , José Hernández.

No hay ranchito en que no arda tu poesía
cuando se yapa el vino con la sangre
y hay que aventar a la pena respirando
tu corazón de pueblo, José Hernández.

Y en la boca de cada peón de campo,
con gusto a corazón insobornable,
el grito vivirá con tus palabras
porque eres Martín Fierro, José Hernández.

Porque siempre templaste el instrumento
para expresar el alma del gauchaje
poniéndole palabras al silencio de tu pueblo,
en él vives José Hernández.

Y cuando la violencia o la injusticia
metan sus sanguijuelas insaciables,
alzará con tu voz el horizonte
un malón de guitarras populares,
y sercá cada criollo un Martín Fierro
y nuestra rebeldía, José Hernández.

Destino



De mínimas heridas lastimado
me voy muriendo a ratos tan ligero,
que me siento lejano y extranjero
del que ayer fuera alegre y confiado.

Tengo un niño en el alma rezagado,
no quiero endurecerme, ay. No lo quiero.
Ni ser mi padre... ni tener sombrero...
sino ser un cantor enamorado.

Quiero permanecer en la tristeza
y en la angustia de andar como los bichos...
perdido por el mundo de la leña.

Llevar como una novia mi pobreza,
y morirme de gusto y el capricho,
de ser un animal que canta y sueña.

Casi un refalón (Salmo criollo: 72/73)



1
¡Buenazo es Dios con los rectos,
los de limpio corazón!
Pero... casi un refalón
por poco no me he pegado
por mirar a los malvados
y juzgar su situación.

2
Para ellos no hay día fulero:
están fornidos y sanos;
la plaga, roya o gusano
no les ataca el cultivo:
por eso son tan altivos
y desprecian al paisano.

3
Revientan de puro gordos
y tienen muchas ideas,
insultan y fantasean
provocando a todo el mundo:
su saber es tan profundo
que de todo lengüetean.

4
Y el pobre, que es ignorante,
traga nomás el anzuelo.
Ellos hablan contra el cielo
y dicen: "Dios no se entera",
y... opinando a su manera,
alambran leguas de suelo.

5
Me dije entonces con rabia:
"¡Pa qué diablos ser honesto!".
¿No es al ñudo todo esto
si al final de la jornada
uno se queda sin nada
y hasta le quitan el puesto?

6
Pero pensando me dije;
"No tengo que hablar así;
algún misterio hay aquí".
Y aunque es cosa peliaguda,
de tanto rumiar mi duda,
al final lo comprendí.

7
Dejalos nomás que engorden...
van camino al matadero.
Un día viene el carguero
y despiertan en la feria.
Allí aguarda la miseria...
y la estaca para el cuero.

8
Cuando mordía mi rabia
sin poderme sofrenar,
la verdad que estuve mal
y que nada comprendía:
¡Que la cosa se me hacía
como el palenque al bagual!

9
Pero ahora que comprendo
y sé que soy de tu agrado,
me mantengo sosegado
y confío en tus proyectos
que fueron siempre correctos
y me llevan a buen lado.

10
Si sos Vos quien va conmigo
¿qué me importa lo demás?
El deseo va detrás
de lo que ama el corazón.
Sólo Dios es mi porción
que no he de perder jamás.

11
El que se aleja se pierde
si no vuelve a la majada.
Pa mí ya no quiero nada
sino el estar junto a Dios
y cantar en la oración
rumbiando pa su  morada.