miércoles, 11 de mayo de 2016

De regreso (Estilo)


(Dibujo: José Montero Lacasa)




La madrugada (Canción)


(Pintura: Rodolfo Ramos)

¿No ver a tu corazón?
--¿qué dice usted?--
Adorada prenda querida,
así ha de ser.

Y verás que por tu amor
--¿qué dice usted?--
estoy al perder la vida,
así ha de ser.

No te duermas mi querida
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día
la madrugada.

Estoy al perder la vida,
--¿qué dice usted?--
En la agonía muy fuerte,
así ha de ser.

Al verte todos los día
--¿qué dice usted?--
mis ojos lloran por verte
así ha de ser.

No te durmas mi querida,
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día
la madrugada.

Soñé que el fuego se helaba
--¿qué dice usted?--
y que la nieve se ardía,
así ha de ser.

Y por soñar imposibles
--¿qué dice usted?--
soñé que tu me querías,
así ha de ser.

No te duermas mi querida,
no te duermas mi adorada,
que viene aclarando el día
la madrugada.

Año 1917-



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Investigación de don Armando Lofiego

LA MADRUGADA

Tras la grabación de “El moro” el Dúo Gardel-Razzano, lleva al disco la canción “La madrugada” que pertenece al guitarrero y cantor cuyano Saúl Salinas, compañero de correrías junto a Gardel y Razzano en los primeros tiempos.
“La madrugada” es una canción influenciada por el folclore mexicano, al que Saúl Salinas era tan afecto, pues se trata de una canción con la que el galán suele cortejar a la mujer despertándola por la mañana cantándole lo que los mexicanos llaman una “mañanita”.

No te duermas mi querida
No te duermas mi adorada
Que viene aclarando el día
La madrugada...

La “mañanita” es el tipo de canción equivalente a lo que en el Río de la Plata es la “serenata”. La diferencia está en las horas en que se le entona a la mujer amada. La “mañanita” se brinda durante las primeras horas del día para despertar a la mujer, mientras que la “serenata” es ofrecida, con las mismas intenciones, en las horas en que cae el “sereno” (de ahí el nombre de “serenata”), por lo general a la medianoche o en horas cercanas a la medianoche.
La afición que Saúl Salinas tenía por las canciones mexicanas la adquirió durante la época en que atendía un negocio dedicado a la venta de discos en su Provincia natal, San Juan. Allí conoció, a través de las grabaciones, a los artistas más destacados de la canción de aquel país y a las canciones mexicanas de moda por aquel entonces.
Una copla bastante frecuente por aquellos tiempos en las canciones de amor decía:

Soñé que el fuego se helaba
Y que la nieve se ardía
Y por soñar imposible
Soñé que tú me querías.

Esta copla era adaptada frecuentemente en las canciones que tenían como objetivo conquistar a la mujer amada y en el repertorio de Gardel aparece nuevamente incluida en la famosa canción chilena “Ay, ay, ay” de Osmán Pérez Freire.

Fuente:  http://carlosgardelxxi.blogspot.com.ar/2016/02/la-madrugada-1917.html

Quejoso estaba un olivo (Estilo)



Quejoso estaba un olivo
de la ingratitud de un ave
que en furiosas tempestades
en él buscaba su abrigo,
y entonando en sí su anhelo
le dijo con eco triste:
-Cuando en mí te guarecías
venías tarde y mañana
y hoy te retiras ufana,
porque sin hojas me viste.

Todo aquél que haya rodado
y haya juntado experiencia
conoce que con paciencia
se espera al que se ha alejado;
-"dime por qué me has dejado,
por qué el nido abandonaste,
por qué en otro árbol colgaste
ingrata tu blando nido:
por qué sin dar un motivo
ave de mí, te alejaste".



Pd: En el cancionero del Río de la Plata recopilado por Jorge Furt aparece la siguiente versión antigua:

Quejoso estaba un olivo
por la ingratitud de un ave
que en feroces tempestades
en él buscaba su asilo,
y entonando en sí su anhelo
lo dijo con eco triste:
-Cuando en mí te guareciste
frondosas eran mis ramas
y te volaste ufana,
cuando sin hojas me viste.

Al ver que, alegre reposas
de tu gloria no presumas,
pueden faltarte las plumas
como me faltan las hojas,
y una estación rigurosa
algún día fatigarte,
y el árbol que abandonaste
con orgullo y vanidad,
de una fuerte tempestad
puede algún día ampararte.

La cifra (Recitado)


(Dibujo: José Montero Lacasa)

El gaucho tranqueó para alcanzar la carreta,
galopó para alcanzar la novia,
sólo corrió para alcanzar la Patria...
Entró en pelea sobre un potro rampante.
Llevaba adelante su media luna,
colmillo de acero junto al coágulo del banderín,
y a la espalda, la guitarra, con la boca abierta,
para que respirase entre el humo
música de heroísmo.
Cuando tras el combate el cantor se apeó del caballo
la "vigüela" jadeaba, la pulsó... y así nació la Cifra
con su latido apresurado por la fatiga de la carga.
Tras el enrejado de las pulperías
asoma, al galope, la Cifra.
Los payadores que escribieron historia
con versos mal medidos,
hacen correr hazañas y limetas,
como un "amargo", pasa de boca en boca, la tradición:
China vestida con un chiripá negro
"aujeriado" por las "moras".
El cantor se asoma a los recuerdos...
rasguea..., su diestra pinta..., describe..., esculpe...,
acaricia las cuerdas
como si fueran las crines del orejano...
resucita la pelea...
ahora se levanta en la voz y en los estribos,
descubre una guerrilla enemiga que avanza
y da el primer agudo; el alerta...
los rasgueos se agrupan..., galopan...
Por el camino de las cuerdas
llega verso a verso toda la sextina.
Y con el último escalón,
la voz de mando salta de las primas,
trepa por la tacuara haciendo pie en los nudos,
se afila en la medio-tijera y a caballo en el viento
como un tero..., le clava al viento
los espolines rojos de las alas... y ...avanza.
Así describe la Cifra una batalla gaucha;
el entrevero:
un galope..., un zumbido de mangangaes...
una nube de polvo que hace toser a los trabucos
y por el entreclaro de las descargas mil devanaderas
de media luna cosiendo pechos...
La Cifra es la canción de las marchas heroicas...,
al oírla, si entornamos los ojos,
vemos pasar los escuadrones:
en las primas tintinean estribos,
óyese un diálogo borroso de vainas y caronas,
por la nota central del trueno de casco en casco...
las moharras desjarretan el viento...
flamean banderolas..., golillas..., ponchos....
aquí y allá restallan secos los rebencazos...
nadie tiene palabra y todo habla,
a la carrera forman un solo cuerpo que avanza;
los labios apretando los barbijos,
los recados adheridos al costillar,
los potros mordiendo el anca de los potros
para no quedarse atrás..., vuelan tendidos
sobre los pescuezos de las bestias, estirados,
lanzas inclinadas como garúa en el viento,
crines en llama..., en las rodajas, cerdas...
pasto..., sangre... y un clarín resonando adelante,
es el cuarteador en bronce
que se lleva a la cincha de una diana
toda la montonera...


Cuando tus ojos me miren (Estilo)


(Pintura: Rodolfo Ramos)



Como un patacón machazo (Cifra de Saladillo)



Como un patacón machazo
la luna mostró su estampa
iluminando la pampa
de un plateao superiorazo
y hasta en el confín lejazo
apuntó la ranchería
como si fuera en un día
de esos con el sol fuertazo.

Con aire de entristecido
viene tranqueando un paisano
que por el andar del ruano
dejar ver el recorrido
y apenitas se oye el ruido
que mete el freno al tascarlo
y el de alguna planta'e cardo
que el viento la ha sacudido.

Paró frente a una tapera
como si un recuerdo ingrato
hubiera estao largo rato
porfiando en su alma campera
y al sentir de que cayera
una lágrima en su mano,
clavó con la espuela al ruano
y se perdió campo ajuera.

martes, 10 de mayo de 2016

Una carta de otoño


(Pintura: Eleodoro Marenco)




Sólo me siento solo
porque no estás conmigo.

El tiempo se me alarga en una pena
que no tiene regreso, ni destino.

Suelo tirar piedritas en el pozo,
como un gurí... porque me gusta el ruido
redondo donde despiertan de un silencio
tan hondo como el mío

y suelo ir arrastrando las espuelas,
para ponerle puntos suspensivos
al antiguo sendero de andar juntos...

De tarde, casi al alba de los grillos,
voy al palenque; muere el horizonte
con un delgado tajo de oro vivo,
mientras se ondula y crece en las lomadas
una intensa costumbre de mugidos...

No galopo como antes
por el llano tranquilo;

gusto llegar al monte rumoroso de nidos,
abrevar mi caballo, conversar con el río,
recostarme a los últimos arrullos de la tarde,
y estar sobre la playa como un árbol caído.

No siento soledades de pagos que no he visto...

Sé que la dicha es un paraje raro,
que no tiene baqueanos, ni caminos.

Y no es mi soledad fruto del campo,
ni mi silencio;
mi silencio es hilo
de este sonoro manantial de ausencia
que acaso me dejaste por olvido...

Sólo me siento solo
porque no estás conmigo.


lunes, 9 de mayo de 2016

Soy de la Virgen, nomás (Oratorio gaucho)


1. Relato
2. Atiendan pues los presentes. (Cifra)
3. Relato
4. Huella de las carretas. (Huella)
5. Relato
6. Inmaculada (Vidalita)
7, Relato
8. La estancia de Don Rosendo. (Milonga corralera)
9. Relato
10.Hijito mío. (Triste)
11.Relato
12.Aquí me quedo (Triunfo)
13.Relato
14.La capilla de Montalvo (Milonga)
15.Relato
16,Cielito al Negro Manuel (Cielito)
17.Relato
18.Bendita sea tu pureza. (Estilo)
19.Relato
20.Hermosa como el cielo. (Canción).

domingo, 8 de mayo de 2016

Vidala

Buscando conchabo




Buenas y santas patrón
como el año viene bravo
ando buscando conchabo
y bastante pobretón
desde ya he visto un montón,
en la entrada, de baguales
que aunque me han dicho que salen
 mas malos que el alacrán
en poco tiempo estarán
pa´ la silla e´los mensuales.

Si conoce a los Perales
de la estancia La Querencia
pueden darle referencias
 muy concretas y formales,
allí dome unos baguales
y unas yeguas cimarronas
que jamás en otras zonas
me han hecho comer mas charques
y hoy en ellas por los parques
se pasean las patronas.

Por buscar cosas mejores
 como ya estoy medio viejo
se llevaron del consejo
quien sabe de que señores
trayendo otros domadores,
jinetones los muchachos
por creer que eran muy machos
a todos los espueliaron
y de esos pingos marcharon
casi todos a los tachos.

Al principio ha de reírse
cuando me vea galopearlos
peleando por sujetarlos
hasta que entren a rendirse
pero al fin podrá lucirse
entre la gente campera
que estaban en la matera
muertos de risa recién
al verme encima se creen
que me asustan esas fieras.

También vi de una majada
que anda allí de lana entera
si tiene buenas tijeras
 podrá verlas esquiladas
o para revolear la armada,
si hay rodeo para errar,
que si suele acostumbrar
a rodear en los rincones
entraré en sus redomones
para hacerlos de enlazar.

O si tiene que sacar
pa´ otro pago alguna hacienda
en redomones de rienda,
soy capaz de reseriar
y le puedo asegurar
que aunque diga algún uraño
que andar en pagos extraños
arriando, es un sacrificio,
para mi es un oficio
que disfruté muchos años.

Por las sogas de domar
solo déme algunos cueros
que también como guasquero
me suelo desempeñar
por las sogas de pasear
no seré un gran artesano
pero cuentan los paisanos
que andan por estos lugares
que hay trabajos regulares
fabricados por mis manos.

Y si una noche de farra
o después de algún churrasco
aparceriao por un frasco
 quiere oír una guitarra
suelo ser como chicharra
de bullicioso mi amigo
y perdone que le digo
respetando a los mejores
me han enfrentao payadores
 que se han chasqueado conmigo.

Eso si como campero
 pa´no rebajar mi orgullo
no me mande a cortar yuyos
 ni a barrer los gallineros;
tíreme en cualquier chiquero
solito y medio cortao
que el gaucho que anda tirao
mezclao entre tantos peones
no le faltan encontrones
para verse desgraciao.