miércoles, 27 de agosto de 2014

El overo

(Pintura: Rodolfo Ramos)

Aura que me habla aparcero
de caballos distinguidos
de las costas del olvido
me relincha un parejero;
perdió el rastro de ese “overo”
más de un caballo mentao,
si habrá sido bien cuidao
que al escucharnos prosiando
se ha largao atravesando
la cerrazón del pasao.

Cuando recién agarrao
viendo a medio flor de cuero
que pensaba ser ligero
lo saqué pa’ mi recao;
aprendió a correr boliao
y, obediente a mis señales,
a echarse en los pajonales,
a saltar los alambraos,
y era el alma de un venao
atravesando chilcales.

Ni bien lo armaba cortito
que en un naipe galopiaba,
si a la cruz me le asomaba
se estiraba como un grito;
pa’l camino era infinito
viajando al trote chasquero
y hasta alegró algún alero,
más reunidito que un mazo,
al llegar de sobrepaso
como acunando el apero.

Había que verlo aparcero
columbrando esa frontera
tranco y tranco en la puntera
de un rosario de cargueros;
tanto arriar ganao matrero
se hizo diestro en los reveses
y con torada que a veces
clavando la uña emigraba,
le garanto que hasta andaba
por arriba de las reses.

Juntamos lejos con lejos
enhebrando rancheríos,
montes, arroyos con frío
y lagunas como espejos…
hoy lo encuentro en los reflejos
de un tiempo que el alma estanca,
y en una llanura blanca,
mansa de luna encharcada,
se me pierde en la mirada
con una moza en el anca.

Reservao que se encogía
con un pájaro en el lomo
vaya el diablo a saber cómo
se llevó mis alegrías…
cuando cimbrao por los días
me vi rondando taperas,
por el playo ande estuviera
desvelao entre los teros
ni los huesos del “overo”
blanquiaban en la frontera.

martes, 26 de agosto de 2014

Hombre flojo (Canción criolla)



Yo no se que tengo,
porqué será
que tanto te quiero,
yo no se que tengo,
pero es verdad
que sin tí me muero.

¡Ay que no me falte
la flor de tus besos!
Ni tus lindos ojos,
¡Vidit'ay sí!
pa mirarme en ellos...

Si después de muerta
¡Vidit'ay sí!
 ya no existieras,
buscaría la tumba
¡mi vida ay si!
pa ser compañera...

Porque nos juramos
amor tan profundo,
que no va a cortarse
ni en el otro mundo!

 Pensando en mi vidit'ay!
lo pierdo hasta el sueño
por si un día olvidaras
¡vidit'ay sí!
aquél juramento...

Que si ahora soy juerte
porque así te adoro
y pienso en perderte
¡vidit'ay si!
ya me vuelvo flojo...

Por suerte vivo
con mi canción,
¡no me olvides nunca!
se mi vida y mi alma
y mi corazón
las trompitas tuyas...

¡Ay! que no me falte
la flor de tus besos
ni tus lindos ojos
¡Vidit'ay si!
pa mirarme en ellos.

lunes, 25 de agosto de 2014

Era moro... y lista tuerta


(Pintura: Molina Campos)


Era un caballo de tiro
como tantos, de esta tierra
que no anda más por los campos;
hoy es cuento, una leyenda.

Supo servir en un pueblo
atado a una jardinera,
propiedad de un changador
que se llamaba "Miseria"
y que hacía las mudanzas,
iba a cargar a la feria,
se encargaba de repartos
o retirar encomiendas
en la estación ferroviaria
donde siempre estaba alerta.

Un día era igual que otro
para el moro lista tuerta
(pelaje y marca en la cara
con que el recuerdo lo menta)
ya que casi siempre andaba
con su patrón, el "Miseria".

¡De la estación al boliche
o haciendo lo que saliera!
hasta que al llegar la tarde
los dos, despacio, volvieran
al potrerito y al rancho
al fondo de una alameda
donde tenían los dos
sus refugios de pobreza!

Y ahora nos llega el cuento
lo que un día sucediera:
estaba atado a las varas
donde había sombra fresca
allá en el playón de entrada
cerca de una "vía muerta"...
capaz que echándose un sueño
amparado por la anteojera;
pero andaba maniobrando
una máquina... ya vieja,
y por ahí clavó en el aire
un pitazo de sorpresa
y un tremendo resoplido
con vapor de la caldera...
y el moro que se desboca
y que asustado endereza
justo donde había otro carro
que detiene su carrera
porque se clava la lanza
entre el pecho y la paleta.

Se le aflojaron las patas
y quedó... rodilla en tierra,
sostenido por las varas
de la propia jardinera.

Ayudao por los bolseros
lo fue atendiendo el "Miseria",
lo desató despacito
y lo apartó con paciencia...

¡Al rato, estaba parado,
pero respirando apenas.
Con un tranquito cansino
y obedeciendo a la rienda,
lo llevó hasta el rancho viejo;
le dió a tomar agua fresca
y con sauco y unto'e potro
le hizo en el pecho una friega,
después le tiró unas pajas...
y echao quedó, el "lista tuerta"
¡pensando que al otro día
sería triste la escena,
porque ya estaría muerto
su compañero de huellas!

Por eso tardó en dormirse
desvelado por la pena...

Y al despertar la mañana
fue a mirarlo y ¡oh sorpresa!
no estaba el moro en el sitio
ni tampoco por ahí cerca.

Preguntó en el vecindario
sin tener una respuesta,
como si Dios, esa noche
pa'despenarlo... siquiera
lo hubiera sacado del mundo
sin dejar ninguna seña.

Al poco tiempo se supo...
fue a morir, como a dos leguas...
¡Justo en el mismo lugar
donde empezó su existencia!
¿Cómo hizo para acordarse
si nunca pegó la güelta?
¿de dónde sacó aquél moro
la memoria y resistencia?
¿o es que Dios esa noche
le trajo la última fuerza?

Pa'que aprendan los cristianos
lo que un animal enseña,
y lo que es, en esta vida,
una palabra: ¡Querencia!

En un potrero del cielo
ahura andará el "lista tuerta"
mientras lo llora en su rancho
un hombre güeno ¡El Miseria!


 

sábado, 23 de agosto de 2014

Riqueza de un pobre

(Foto: Eduardo Amorim)

Este tirador, mi amigo,
y la rastra que aquí ve
justo a explicarme ni sé
los años que andan conmigo.
Prendas que van al abrigo
del lucero y de la luna;
dos prendas que se hacen una
y así son, sin que les sobre,
riquezas de un gaucho pobre
sin ambición de fortuna.

Hubo unos años tan flojos
pa mi oficio de resero
que estuve con el pulpero
endeudado hasta los ojos.
Como oveja con abrojos
andaba de mal en peor,
y más de un caballo flor
lo he dao pa poder pagar,
pero alcancé a conservar
mi rastra y mi tirador.

Lo chairé a mi corazón
pa enfrentar las horas malas,
por más que a veces, los talas,
se rinden al ventarrón.
Pa borrarme un nubarrón
la rastra brillaba igual,
y en ese tiempo fatal
mi tirador, ¡quién lo viera!
tapao en plata de afuera
y adentro sin medio real.

Hoy otra vez con tropilla
y con trabajo a montones
embozalando ilusiones
sigo mi vida sencilla.
Y cuando aquél que acaudilla
bien llamao Nuestro Señor,
me aplique la de rigor
pa ocupar mi sepultura
¡déjenmé en la cintura
mi rastra y mi tirador!

viernes, 22 de agosto de 2014

Pena del vidalitero


Si equivocado estoy no digas nada.
Yo soy quien se enfrenta con la duda
y anda un aire lento de guitarras
vidalitero pálido de música, vidalitero triste,
hondero pampa solitario hasta el hueso
que en procura de un eco prisionero en las distancias
suelta palomas que no vuelven nunca.

Que no pueden volver, pues la guitarra
tiene la voz conforme a la ternura
y solamente el que se acerca desentraña
la gravidez secreta de sus curvas.

Y el decir es dolor. Cada mañana
se despierta la voz joven y pura
y cada noche se duerme desgarrada
por la espina sutil de las preguntas.

Yo canto en el desierto. Nadie pasa cerca
de mis chilcales y de mis tunas.
Nadie se acerca tanto a mi guitarra
y que entibie sus palomas moribundas.
Y ya se me han perdido tantas cartas...
Las enseñé a volar una por una
y a la vuelta del tiempo he reencontrado
las cartas rotas y las alas truncas.
No obstante, cuando pasa solitaria
la noche en la piragua de la luna
me encuentra siempre y siempre
retornando descarriadas palabras a su música.

Recibí con el ser esta porfiada vocación
de alumbrar, honda y oscura.
No se me dio más luz que un solo rayo
y el dueño de la luz casi me alumbra.
Sin embargo camino, sin embargo
rescato, mi guitarra de las brumas
y me resigno a ser crucificado
siendo la cruz del sur martirio y brújula.

Tiene que ser asi. Vamos andando.
De tantas cartas ha de haber una
que encuentre al fin la puerta del cercado
y entre a girar sin pausa y sin premura.
Bastará que una llegue. Mientras tanto,
peregrino en el tiempo de mi música,
proseguiré hasta el pie de las auroras a reclamar mi luz.
Quiero hacer una canción fundamental
para los hombres que esperan mi canción.
Y he de hacer una.

Alguna vez sentí la melodía.
Alguna vez la presentí desnuda, 
palpitando a orillas del silencio
como una estrella. Alguna vez. Alguna.

Pero esa vez... me la robó el pampero.
El ronco viento pampa arreando lluvias
la alzó en el anca gris de la tormenta
y la violó en su toldería oscura.
Desde entonces la nombro,
Desde entonces la llamo: estrella!
Y no me alumbra.

Como entonces, Señor, conformame
con los bichos de luz de tus llanuras.
A veces, puesto en hombre y de a caballo,
blasfemé con la voz de mi amargura.
Y a veces, en gurí, maté luciérnagas
por saber si es mi luz esa que ocultan.

Tengo entonces las manos luminosas
de asesinas la candidez sin culpas.
Ya soy más bien que un hombre, una luz mala.
Más que una concreción, soy una angustia.

Si equivocado estoy no digas nada.
Yo soy quien se enfrenta con la duda
y anda un aire lento de guitarras
vidalitero pálido de música, vidalitero triste,
hondero pampa solitario hasta el hueso
que en procura de un eco prisionero en la distancia
suelta palomas que no vuelven nunca.

jueves, 21 de agosto de 2014

Amigo, te digo amigo (Milonga)

(Pintura: Carlos Ferreira)

Amigo, te digo amigo,
y me sale sin pensar,
por vos le dí este sentido,
a la vida que se va;
por vos le dí este sentido,
a la vida que se va...


Como la sombra y el árbol,
dialogando sin hablar;
porque tu silencio dice,
lo que callan los demás;
porque tu silencio dice,
lo que callan los demás.


Amigo son cruz y fierro,
los juntó la adversidad
y jugándose la vida,
consagraron la amistad;
y jugándose la vida,
consagraron la amistad.


Todo padre es un amigo,
que también hay que ganar,
viene en la sangre contigo,

contigo también se va;
viene en la sangre contigo,
contigo también se va.


Enajénate al amigo,
desinteresado y real,

talvez por ganar amigos,
camina la humanidad;
talvez por ganar amigos,
camina la humanidad.


Amigo son cruz y fierro,
los juntó la adversidad,
y jugándose la vida,
consagraron la amistad;
y jugándose la vida,
consagraron la amistad,
y jugándose la vida,
consagraron la amistad...







Al cimbrar de la vida (Tonada)


(Foto: Francisco Ayerza)

Desandando el camino
voy sin asombro, nada me lleva;
el hombre es un retoño
del árbol vida frutal de penas.

Dios recibe a los buenos,
compadre,
y no “la descarnada”,
cuando deje este infierno,
compadre,
llevaré esta tonada

Al cimbrar de la vida
vadeamos ríos hondos y pandos
hasta aprender un día
del ave cisne y morir cantando

Dios recibe a los buenos, 
compadre
y no “la descarnada”,
cuando deje este infierno,
compadre
llevaré esta tonada

Dios recibe a los buenos, 
compadre
y no “la descarnada”,
cuando deje este infierno,
compadre
llevaré esta tonada.


 

El cariño de Dios (Salmo criollo: 102/103)

(Foto: Francisco Ayerza)

1
Bendice a Dios, alma mía,
alabalo, corazón,
y no olvidés que el Señor
te ha llenado con sus bienes
y todito lo que tienes
es regalo de su amor.

2
El perdona tus ofensas
y se olvida de tus culpas,
te rescata de la tumba,
su propia gracia te entrega
y por dentro te renueva
como el águila las plumas.

3
El devuelve la justicia
salvando a los inocentes,
con su pueblo fue indulgente
como la historia recuerda,
siempre su ira fue lerda,
se enoja difícilmente.

4
No alarga al ñudo los pleitos
ni tampoco es rencoroso,
y aunque le somos mañosos
sabe aguantar con paciencia,
nos trata según su ciencia
que es un designio amoroso.

5
Como del suelo hasta el cielo
su gracia se ha levantao
y nuestra culpa ha espantao
muy lejos de su semblante:
que no hay cosa más distante
que lo que ya se ha olvidao.

6
Cariñoso como un padre
sabe también de ternura,
El conoce nuestra hechura,
recuerda que somos barro,
y que ha amasao en su tarro
El mismo nuestra mistura.

7
Como el yuyo de los campos
el hombre también florece,
se abre cuando amanece
como las flores bonitas,
pero el viento las marchita
y pronto desaparecen.

8
La gracia de nuestro Dios
en cambio, siempre perdura
pa aquel que en su alianza jura
y guarda sus mandamientos.
¡Que pa sobar bien un tiento
hay que usar madera dura!

9
Puso su trono en el cielo,
domina con su realeza,
sus ángeles con presteza
sus órdenes obedecen,
todo el mundo se estremece
admirao de su belleza.

jueves, 14 de agosto de 2014

Eche otra güelta ("Caña doble" - Valseao)



Eche otra guelta, mozo, de caña doble
y en vaso grande
Pa’ ver si de una china que se me ha juido
puedo olvidarme.

Era una buena moza. de ojos grandotes,
y guenas carnes…
una morocha de esas que aqui en el campo
no ha visto naide.

Su voz era tan dulce que era la envidia,
de los zorzales,
sus trenzas era negras, mucho mas negras,
que’l azabache,

de un color que la noche vestiría
si se enlutase,
y en su boquita fresca se perfumaba
la flor del aire.

Mi rancho era la gloria, yo el mas dichoso
de los amantes,
y Dios nos dio un hijito, pa’que mis dichas
se desbordasen.

Lo gueno dura poco,cuando del campo
volvi una tarde,
con unas ansias locas de llegar pronto
 ¡pa’ tomar mate!

 Hallé el rancho vacio, muertas las brasas,
revuelto el catre,
 y  en la cuna, la pobre criaturita
¡llorando de hambre!

Un papel que habia escrito, sobre la mesa,
me dio detalles:
 “Adios, te dejo el chico, me voy con otro
pa’ Buenos Aires”.

Malditas las mujeres que tienen hijos
y que los hacen
pa’ que parezcan guachos, siempre ignorando
quien fue su madre.

Se me ñublo la vista, como si el mundo
se me acabase…
le eche mano a la daga que se movía
pidiendo sangre.

Pero del angelito sentí los llantos
como si hablasen
y me dijesen: “tata…¡te necesito!…
¡veni…cuidame!”.

¡Y es cierto!, no merece la muy perdida
que yo la mate
y que por culpa suya pudra mis huesos
en una cárcel.

No hay que la castigue, se estará riendo
¡la miserable!...
Por eso chupo.  Mozo, traiga otra caña…
¡quiero mamarme!…

Honra gaucha




Le había dao al malvao pan y cubijas;
y p'hacerlo de bien y de vergüenza
cuando alguno'e sus trapos aventaba,
al palenque del honor lo aseguraba
con el ñudo potriador de su defensa.

Y esa noche, de vuelta del trabajo,
hayó a su china a las boquiadas
-en su rancho, nidito de alegría-
y taladas de hipos de agonía
alcanzó a arrancarle estas palabras:

-El Prudencio.. mi gaucho... sí... el Prudencio
me venía siguiendo a sol y a sombra
y... ya ves... su locura adónde a ido;
en pelea desigual, aquí, he caído,
¡pero en alto y de pie... quedó mi honra!

Y, recién... apenitas... un instante...
se juyó por ayí...
                         -¡Maldita estreya!
Fue a decir algo más, pero vencida
con el último soplo de su vida
señaló con la diestra hacia la güeya.

En tanto, un malambo de descargas
iniciao en el cielo a troche y moche
silenciaba en el yano dormitante,
al relós de los gayos vigilantes
en su kikirikí... de media noche.
Y and'entraron las furias de las nubes
a romper a pechazos la compuerta
y'alumbrar a relámpago el camino,
¡se vió al gaucho siguiendo al asesino
en el rumbo del brazo de la muerta!




(Pintura: Carlos Montefusco)

Hijo'e Tigre



Encendía el sol su primer brasa;
y a la puerta d'un rancho q'er'un "Fuerte",
padre e hijo hablaron d'esta suerte
conmoviendo las raíces de la raza:

-No cráiga, al verme tambaliando,
q'he vuelto a tomarme hast'el espiche;
me cortaron, anoche, en el boliche
y, de yapa, me vienen pisotiando.

Desafíó el Chueco Zoilo, y, decidido
lo  saqué cogotiando puert'ajuera;
pero tata, en una, muy ligera,
alcanzó a cortarme en el vacido.

Después he juyido y... me parece
q'endeveras me queda pa'muy poco;
porque siento q'el suelo, como loco,
se m'escapa debajo de los pieses.

He venido a pedirle su asistencia
y q'evite q'el pial de la partida
al cerrar en mis garras doloridas
¡descogote sus últimas guapezas!

-¡Eso no! Este nido de valientes
no será escondrijo del cobarde
q'al sentirse cortao juy'en alarde
de flojaduras de gaucho insuficiente.

Aprendí en l'escuela de tu abuelo
a no darle cabida a las flaquezas;
porq'en tierra de machos de una pieza,
¡ni las hembras s'emponchan con el miedo!

Además, es costumbre de los nuestros
al cair a esta clase de trenzadas,
el ganarse la vida a puñaladas
o quedar hecho añicos en el puesto.

Por eso, andá como has venido
porque solo con tientos de venganza
¡vas'hayar la costura pa'tu panza
q'es un rajo pegao al apeyido!

¡Di a buscar... ese taita... di volando...!
o te doy una soba...
-Sepa, tata,
que el Chueco cedió sobre las patas,
y ayisito nomás... ¡lo están velando!



(Dibujo: Tito Saubidet)

La doma


 (Dibujos: Esteban Diaz Mathé)
 
Poblaron el ambiente los ladridos
incesantes del perro,
mezclados con los gritos, los silbidos
y el ruido del cencerro.

Ya se halla la tropilla acorralada:
se alza un nervudo brazo,
silba en el aire la certera armada
que vuela al ras de la tierra hecha un anillo
y un chúcaro tordillo
hace cimbrar el lazo
que transformó a sus bríos en ovillo.

Corre un gaucho; le afirma la rodilla
en el cuello. Su mano que es un hierro
asegura la oreja, y la tropilla,
acosada de nuevo por el perro,
de amor relincha a la verdeante falda
al tornar otra vez a la gramilla
que peina el viento en ondas esmeralda.

Mientras de su pañuelo hace una vincha
el domador, ciñendo su cabeza,
oye el cautivo el ruido del cencerro,
y a la yegua madrina le relincha
con un extraño dejo de tristeza.

Ya el gaucho se halla lejos del palenque:
tiene ritmo la lonja del rebenque
en el castigo de la mano dura,
y al entrar los padrinos en escena,
en los claros ijares se empurpura
la espuela nazarena.

Dispara el bruto. Tiembla la campaña.
El lomo se hace un arco. A cada bote
responde el domador con un azote,
uniendo a su coraje, audacia y maña.
Corcovea ocultando la cabeza
y en el mismo lugar gira ligero
el potro, pero muestra su destreza
el domador, pegado en el apero.

Bufa luego, rabioso; en un siniestro
esfuerzo, se bolea, y el valiente
sale de pie, sonriente
y ostentando en la mano su cabestro.

Finaliza la homérica contienda.
Los últimos rigores
le muestra el gaucho al tironear la rienda.
Dejando entre los apadrinadores
espumarajos blancos
y exhalando los últimos bufidos,
vuelve el potro, sangrando de los flancos,
a engrosar la legión de los vencidos.

miércoles, 6 de agosto de 2014

Los consejos de Don Pancho


(Pintura: Carlos Ferreira)

Ninguno relincha juerte
cuando la suerte se traba
cuando la plata se acaba
desgraciado del que anda
como el revés de la taba.

La mujer de instinto malo
nunca cambia y desde luego
yo ni jugando me allego
aunque herede una fortuna
porque es como tronco'e tuna
inservible hasta pa'l fuego.

La mujer que nació bella
no se jacte de su hermosura
aunque en realidad sea pura
siempre humilde debe ser,
la belleza del deber
esa es la mejor lindura.

Son güenas las rilaciones
si encierran sinceridades
pero en pueblos y ciudades
he visto más de una vez
a muchos dar un traspiés
por consejos de amistades.

Por curiosear muchos van
derecho a la decepción
y cuántos por ambición
se quedan lamiendo un hueso
por ambicionar el queso
cae en la trampa el ratón.

Con el débil hay que ser
en todo considerado
de esa forma habrá ganado
el doble sin castigar,
nadie se debe ensañar
con un pobre disgraciado.

Quien se apura tarde llega
dice el refrán amigazo,
hay que aguantar los cimbrazos
de la carreta'e la vida,
mientras no caiga destruida
nadie la saque del paso.

No te dejés jinetear
por el mundo engañador
si pretende con rigor
hacerte morder el freno,
dejá de ser tonto y güeno
imponé fuerza y valor.

Porque el hombre que se humilla
por cualquier contrariedad
demuestra su flojedad
y cualquiera lo farrea
y hace de él lo que desea
con toda seguridad.

Es lindo ser educado
y con los demás atento
cualquiera sea el momento
de la franqueza hacer ver,
muchos quedan sin comer
por andar con cumplimientos.

Todo gaucho que se allegue
a un rancho desconocido
trate de ser bien cumplido
si ignoran su condición
verá que en otra ocasión
ha de ser mejor servido.

Por confianza que le den
nunca debe propasarse,
su lugar debe de darse
porque si es abusador
¡adiós amistad o amor
no tendrá dónde ampararse!

El gaucho


(Foto: Archivo General de la Nación)

Ya que se presta el momento
voy a ver si lo aprovecho
para dentrarles derecho
a decirles lo que siento
y si se cortan los tientos
de mi gaucha inspiración
espero qu'en el cimbrón
no se produzca rodada
ni se sienta molestada
esta honorable riunión.

Maniao por la indinación
he formao sin mucho esfuerzo
este puñado de versos
nacidos del corazón
ya qu'en más de una ocasión
he vichado con dolor
que han formao alrededor
de los gauchos argentinos
un conceto tan indino
como injusto y sin valor.

Un siglo retrocediendo
o una ojead'a la historia,
verán que muchas victorias
eyos las dieron sufriendo,
eyos que jueron cumpliendo
como no inoren tal vez
con valor y altivez
de su sangre y resistencia
la gloriosa Independencia
de mil ochocientos diez.

En disupés en las batayas
que a muchas otras siguieron
¿no jueron eyos quien dieron
victorias con sus agayas?
Dende el monte hasta las playas
con su sangre l'han marcao
no quedando un resagao
en aleros ni tranqueras
pa formar las montoneras
de nuestro gaucho pasao.

Más tarde, cuando la indiada
invadía en malones,
¿quién eran qu'en los cantones
copaban la atropeyada?
¿Quién formaba la patriada
en los montes y en los cerros?
¿Quién peliaba con el fierro
ensartao en la tacuara?
¿Y quién la noche pasara
en el mangruyo a lo perro?

¡El gaucho! El obligao,
mezcla de indio y de español,
el que al agua, viento y sol
mil penurias ha soportao:
el que nunca amilanao
por contratiempo cualquiera
se ha quedao en la tranquera
al pasar un batallón
pa'peliar contra el malón
o al que su patria ofendiera.

Con San Martín, con Belgrano,
con Lamadrida, Lavalleja,
con Güemes, con Canalejas,
¿no jueron gauchos paisanos?
¿No juieron cruzando el yano
pa peliar en Yapeyú,
en Chacabuco, en Maipú,
San Lorenzo, Cochabamba,
Pozo de Vargas, Río Bamba
y otras regiones del Sú?

Gaucho güeno en la guerra,
pero más güeno en la paz,
pues siempre ha sido capaz
pa'las cosas de su tierra,
pa'la doma, pa'la yerra,
pa'pialar, pa'jinetear,
pa'curtir o pa'trenzar
y con maestría bizarra
templar bien una guitarra
y largarse a improvisar.

Ya qu'el gaucho jué tan güeno
justo es el recordarlo
con cariño y respetarlo
estando en cualquier terreno;
ya qu'el no ha sido ajeno
a nuestra emancipación,
debemos con devoción
sus virtudes ensalzar,
porque él luchó pa'dar
Gloria, Patria y Tradición.

Ternura

 (Pintura: Molina Campos)
 
Ojalá te traigan
engüelto en un poncho
cargau entre cuatro
y pierdas ansina
la costumbre puerca
de golpiar mujeres,
pa que nos reigamos
nosotras entonces
siquiera ese rato,
y en tu mesma jeta
dir limpiando el rancho
para que te velen
y grites bien juerte;
que te alcancen l'agua
pa llevarte orines
y reventés solo, tirao
en el suelo
como oveja guacha.

Chupá, no te importe
gastarte la plata;
que los chiquilines
andan que dan pena
llorando hace meses
por una bombacha.
Enyenate el mate,
gastá de esa yerba,
que total es mía...
La compré en el pueblo
cuando me pagaron
todos los lavaos.
Y dispués, andate
montao en el bayo
pa la pulpería,
llevándote ansina
todos los centavos
que haciendo hambre
he ahorrao.

Y gritá bien juerte:
"-Cobre aquí, Maidana,
esta güelta es mía...!"
Y seguí chupando,
y pagando copas
a tus convidaos,
que yo desde aquí
rezo pa que alguna
noche que cruces la vía...
no sientas el rápido
y adentro una bolsa
hecho picadillo
te haigan levantao.

martes, 5 de agosto de 2014

La fiesta de Santa Rosa




Cornetín del cuartiador,
aspa overa de novillo
que ha trabajado a cuchillo
un mayorengo cantor,
tu redoble anunciador:
¡tararí!... ¡tarí, taría!
dice que viene el tranvía
pa que el carrero porfiao,
haga los tungos a un lao
y deje libre la vía.

Mas también mi guampa vieja
tiene un pique llamador,
para cantarle al amor
los motivos de su queja,
porque llegando a la reja
donde vive mi chinonga,
una llamada rezonga
y se abren los corazones
pa que dentre la milonga.

Desde la misma cocina,
la china, lo más coqueta
oye sonar la corneta
y el repique la domina;
deja platos en la tina,
cruza el patio alborotada,
de una meceta colgada
corta un botón de clavel
sale a la reja con él
y lo tira a la pasada.

Ahí va... de mi amor un gajo;
pa que te acordés de mí,
yo extiendo la mano así
y en el aire lo barajo,
de la solapa en el tajo
lo ensarto con intención
y al reventar el botón
con su mancha colorada,
parece una puñalada
abierta en el corazón.

¡Hasta más verte, alma mía!
dijo volviendo la jeta.
¡Y al adiós de la corneta,
tararí, tarí,taría!
sigo cuartiando el tranvía
y apurando el mancarrón
que me golpea en el pecho,
que comprende la intención
¡hasta subir el repecho
y llegar a la estación!



(Foto: Tranvía a caballo por el barrio San Viciente a fines del siglo XIX)

Canción de Ausencia (Estlo)



Para acompañar mi llanto
salen todas las estrellas
y sin embargo parece
que es un cielo de tormenta,
cielo de tormenta, ¡ay sí!
pues faltan los ojos d'ella...
Cielo de tormenta, ¡ay sí!
pues faltan los ojos d'ella.

Cuando me fui para lejos
lloraban hasta las piedras,
lloraban buenos y malos
pero no lloraba ella
y esa lágrima me falta
para endulzar mi tristeza...
Y esa lágrima me falta
para endulzar mi tristeza.

Alma que de ausencia mueres
mas te valiere estar muerta, 
Muerta y enterrada, ¡ay sí!
bajo montañas de piedras
que es como vivir sin vida
andar viviendo sin ella...
Que es como vivir sin vida
andar viviendo sin ella...

Juan Sin Patria

(Dibujo: Juan Lamela)

Era Juan (sin apellido,
que hasta en eso la desgracia
se portó desde la cuna
con él, como una madrastra),
gaucho humilde, como un niño,
valiente como las armas,
sufrido, como el que tiene
por patrimonio las lágrimas.

Hombre duro en la faena,
conocedor de la pampa
en cuya existensa planicie
vio deslizarse su infancia,
ya corriendo el avestruz,
ya enlazando reses bravas,
ya conduciendo carretas,
ya reuniendo hacienda alzada,
era querido en el pago
y citado en las estancias,
como el gaucho más cumplido
de la argentina campaña.

Cuando en la edad del amor
sintió brotar en su alma
de la pasión los ardores
nacidos a la mirada
de una morocha divina,
sola como él, como él huérfana,
con el cariño del ave
que cuelga el nido en las ramas
del alto y frondoso ombú,
formó su hogar, la morada
de sus amantes desvelos,
de sus ambiciones santas.

Mas ¡ay! el gaucho infeliz
nació para la desgracia
y en él se cebó sañuda
matando sus esperanzas.
El juez de paz del partido,
tirano de la comarca,
hombre de avieso carácter
y de pasiones bastardas,
por la querida del gaucho
sintió nacer en el alma,
de lujuriosos deseos
infames y negras ansias.
De amor requirió a la china
mas ella, mujer honrada,
resistió las pretensiones,
rechazó ofertas y dádivas,
y el juez, de su autoridad
haciendo abuso a mansalva,
por un supuesto delito,
sin información sumaria,
mandó a Juan a las fronteras
con un contingente de armas.

Cumplió la injusta condena
el infortunado paria
y cuando al pago volvió
llena de amargura el alma,
creyendo encontrar su nido,
hallar su prenda adorada,
sus hijitos y su hacienda...
sólo halló una cruz de ramas
sobre un montón de ruinas,
restos de la pobre casa
que fue en tiempos más felices
de sus amores morada.

Dos días pasó sombrío
regando de amargas lágrimas
aquellos mudos escombros
residuos de una venganza,
y cuando de allí partióse
odios llevando en el alma,
dejábase entre las ruinas
nobleza y honra enterradas.

Desde entonces, en el pago
no transcurrió una semana
sin que en personas o haciendas
ocurriera una desgracia,
sin que se arrasara un puesto
o se incendiara una estancia;
y en el lugar del siniestro
siempre apareció clavada
tosca cruz y en ella escrita
esta palabra: VENGANZA,
seguida, a guisa de firma,
de este nombre: JUAN SIN PATRIA.

Pa morir en el pescante (Milonga floreada)



Floreo: 
Vi'a ver si puedo florearlo
en esa letra gauchona,
le juro que me emociona
por eso quiero alagarlo.
No se si podré lograrlo
pero mi esfuerzo es constante
y viá darle pa'delante
sin poner ningún tramojo
porque usted tiene el antojo
de morirse en el pescante.
 -----------------------------------
Yo me crié entre los cardos
igualito a mis ancestros
y tuve como maestros
a la huella, piedra y barro;
con el sonar de los tarros
del lechero en la ocasión
o el tintinear y su son
del cascabel del yugillo
y al patio del conventillo
y al son de algún bandoneón...
-------------------------------
Floreo:
Sé que se crió entre los carros
en corralones de antaño
y hoy que han pasado los años
recuerda a la huella, el barro,
aquél sonar de los tarros
rumbeando pa la estación
 que llamaban la atención
con un liviano en la vara
diciendo en forma muy clara:
"¡No ha muerto la tradición!".
-------------------------------
Transité con la pasión
de los años juveniles
los sueños que fueron miles
y cosas del corazón.
El traquetear con su són
me fue moldeando carrero
y me afirmé al derrotero
de ir al tranco por la huella
y contemplar las estrellas
y hacerme su compañero...
----------------------------
Floreo: 
Seguro en su juventud,
allá en sus años primeros,
a aquellos nobles carreros
supo gritarles: ¡Salud!
Usted tiene esa virtud
como cosa señalada
y en las huellas transitadas
va sembrando una ilusión
con penas del corazón
en las noches estrelladas.
-----------------------------------
Anduve en los corralones
como buscando mi sino
y transité mil caminos
junto con las ilusiones;
Até buenos de a montones
a la lanza, a las cadenas,
al pértigo eché las buenas
y a las varas mi esperanza,
usé toda mi confianza
a un tiro bajo de penas...
--------------------------------
Floreo:
Yo se que siempre ató buenos
a la vara y a la lanza, 
y que puso su confianza 
en algún pingo ladero,
quizás en algún cadenero
de aquellos sobresalientes
que siempre estaban presentes
en comentarios viajeros
y en el altar de carrero
vos siempre estarás presente! 
--------------------------------------
Por eso no me condena
que a mí me digan carrero,
es un orgullo campero
y a mi alma gaucha la llena,
de algunos, será condena
o quizás sea denigrante
pero pa mi que soy  de'antes,
y que sepa el mundo entero:
¡que yo nací pa carrero
y moriré en el pescante!

Música: Leandro Alvarez.
Floreos: Gallego García



Video: Producción de Mariana Boh para su libro:
"Los Gigantes de la llanura". Editorial Martín.

lunes, 4 de agosto de 2014

Oración a la Bandera



Quédate en el cielo, amor,
no bajes.
Aquí abajo,los grises
son tan grises
que, de algún modo gris,
van a ultrajarte.

Y sos tan linda allá,
tan nomeolvides,
-simple ademán de madre
por el aire-
que si caes, amor,
con la ternura
con que caen las hojas
de los árboles;
si llegas a caer,
acaso nunca
vuelvas a ser tan simple
ni tan madre.

Déjanos a nosotros,
los humildes,
los que nunca te usamos
ni abusamos de tu inmenso
silencio planetario,
que cuidemos la altura
donde habitas,
celestemente azul
y como el aire.

Déjanos a nosotros...

los humildes,
De los otros,
es piadoso no hablarte.

Tregua del día



El mediodía huele a su naranja.

Sobre la mesa fulge un pan reciente
y el vino capitán guía su barca.

Hoy es día de pago
y está pleno,
está sobre el mantel repantigado
con un florero gordo en el ombligo,
redondo en la ternura de la casa.
¡Cómo huele la flor de la cocina!
¡Qué panzada de amor hierve en la hornalla!
Una alquimia a laurel sueña en la olla
la danza maternal de las cucharas,
sahumando la antigua brujería que sube en el vapor,
que anda en el aire,
con su cesta floral poniendo aroma
en la voz aromada de la Paula.

A esta hora viene.
Ella lo mira
por el ojo guardián de la ventana
y él abraza la fiesta de sus niños
y se viene racimo por el patio,
preguntando sucesos pequeñitos
tropezando en el perro,
a carcajadas,
bebiéndose los ojos de los hijos,
sintiéndolos crecer entre
los brazos,
como sucede siempre a esta hora
que el mediodía huele a su naranja.

¡Qué nacional su voz!
qué idioma hermoso suena en su nombre
cuando llega y llama y dice traeme agua y ella corre
con el rocío que guardó en la jarra,
el agua mañanera,
la del día,
la que le lava el polvo y el cansancio:
él se mete en su euforia,
chapalea,
se salpica de vidrios las pestañas
hasta que queda nuevo como un potro
que fuera por la lluvia galopando.

Con los niños detrás,
dándole vueltas,
moliendo el cascabel de las palabras,
va,
se sienta con ellos a la mesa
a presidir la bulla de sus pájaros.

Si se vieran vivir!
si les dijeran
que ésa es la paz,
si fueran a decirles:
-la paz del mundo vive en esta casa!
qué ojos de no saberlo que pondrían!
qué fábula de asombro!
¡pobre Paula!
no atinaría más que a servir vino
y a ofrecer de lo poco su bocado,
porque hasta entender bien, qué pasaría?
qué haría él en medio de su pájaros?
mirando a esos señores en la puerta,
oyéndolos:
-la paz vive en su casa
-esta es la paz que sueñan los que sueñan
-la paz?
-la simple paz que hay en su casa!

Pero no,
déjenlos.
No tricen esto.
De algún modo vital ellos lo saben.
Por algo él busca firmas por las noches
y es vocal titular del sindicato.

Hoy es día de pago,
día pleno:
el vino capitán canta en los vasos,
mientras la Paula sirve la comida
y el mediodía huele a su naranja.

Dios me entiende


(Pintura: "Mañana en Domselaar" del amigo artista don Luis Nuñez)

Dicen que soy mal cristiano
porque no me ven rezar.
¡Que venga Dios y me diga
en qué he podido faltar!

A veces, por el trabajo
o por el mucho viajar,
junto a los templos callados
paso de largo, nomás.

Busco la sombra de un árbol
cuando quiero descansar.
Son sueños de ojos abiertos
los que me pongo a soñar.

En silbos y remolinos,
lo miro al viento pasar.
Tal vez Dios se le ha perdido
y él lo ha salido a campear.

Yo me quedo muy tranquilo.
¿Para qué me he de apurar...?
Si el que lo busca por fuera
a Dios no lo va a encontrar.

Mi corazón es un pozo
y allí me pongo a rezar
cosas que los dos sabemos
y que ignoran los demás.

Miro a mi chango dormido,
cansado de travesear.
Y pa' cuidarlo soy Tata,
cristiano, perro, jaguar.

Pobreza limpia del criollo...
Si por áhi me falta el pan,
las leguas que me galopo,
Dios y mi zaino sabrán.

Digan por áhi lo que digan,
perdono al que me hace mal.
Yo sé curar mis heridas
y rezo con mi cantar.

Dios me entiende, y yo lo entiendo.
Nos hablamos... sin hablar.

Replica


(Pintura: Eleodoro Marenco)

Dicen que soy ignorante
y a mas un desorejao,
que no me gusta, el trabajo,
y por eso soy disgraciao.

A esos que charlan al pe...pe
yo les voy a contestar:
de gurí no juí a la escuela
por tener que trabajar.

De gurí no juí a la escuela
por tener que trabajar.
Lo repito... por si hay sordos...
que no les gusta escuchar.

En un libro de ojo y ajo
solito aprendí a leer.
No lo sé hacer de corrido...
pero sí para entender.

Dicen que soy inorante
y arisco pa trabajar.
Pienso lo que será el güey
si llega a aprender a hablar.

Para ver salir el sol
¡es linda la madrugada!
Levantate a hinchar el lomo
y vas a ver qué pavada.

Cuando creía en fantasmas
me aficioné a trabajar.
Dispués que vi el resultao
le prencipié a mañerear.

Dicen que soy disgraciao
porque me alministro mal.
¡Si en alpargatas, no más,
he gastao un dineral!

Con lo que gano podría
comprarme un campo; ¡y no quiero!
¡Caprichos que tiene un pión:
no quiere ser estanciero!

Dicen que soy inorante
haragán y abandonao,
que así somos los paisanos:
una manga 'e disgraciaos.

Tal vez que le hallen razón
pues yo no lo he carculao,
con el trabajo'e nostros
¡los campos que habrán comprao!

Con el trabajo'e nosotros
¡los campos que habrán comprao!
Si hubiera ido a la escuela
lo tendría carculao.

Pachamama



Pachamama...
Pachamama, Santa Tierra,
yo te entrego mi cansancio
en éstos cerros helados
y una ollita con tijtinchas*,
comida de Pachamama.

Voy a pitar un cigarro
por mi tropita de llamas,
voy a rociar con alcohol
la apacheta* de las abras...

Soy de esta tierra señores,
yo no soy extraterreste,
por mi majada de ovejas
por mis cabras cara'i leche
por mis docenas de guaguas*,
mis rastrojos y mis burros,
yo te cuido Pachamama....

Arranquemos las malezas,
espantemos a los zorros
y pájaros malagüeros,
y rezando un padrenuestro
le demos un picante'i patas,
con otro de papas verdes
y a la vez nos acordemos
de toditos nuestros tatas...
que se están volviendo tierra.

Agosto de viento y sol,
juera helao en las mañanas,
blancos las tolas* y el temple
changos con el moco suelto
escarchao hasta los pelos...

Agosto de Pachamama:
¡no te caigas, Madre Tierra,
no te desprendas del cielo;
que no choquen las estrellas
ni los planetas entre ellos.

Que mantengan equilibrio
permitiendo de ésta forma
el equilibrio humano....
Algún día surgirán
los científicos de aquí,
los que cuando guaguas*
junto a sus tatas y abuelos,
abrireron el ahujero
y dieron de comer su tierra.

Esos te cuidarán
y no te destruirán
y tú... tú que tienes el poder
y el destino de muchos
cuida el equilibrio del universo
porque cuando te vuelvas tierra
seguirás con hambre,
seguirás con sed,
y necesitarás que te den de comer
que te den coquita,
que te tiren vino
porque tú...
tú también eres:
Pachamama!
---------------------------------------
Voces regionales:

Tijtinchas: comida regional (cabezas hervidas, maíz y habas cocidas).

Apacheta: montículo de piedra, monumento a la pachamama.

Guaguas: niño de corta edad.

Tolas: planta que sirve de combustible.

domingo, 3 de agosto de 2014

Patria

(Foto de escuela Nº104: "Ojo de Agua" en Jujuy)

Patria, es la mama tierra que resuella en el alto,
La pachamama que masculla tictinchas de Agosto;
Patria es el Salar de Huaytiquina y la veta Mina El Aguilar;
Patria son los cañaverales de Ledesma,
Y campos y bosques de la argentinidad.
Patria es el asno que retoza en los cerros,
Las vicuñas que saltan en abra’ ¡Cianzo;
Las ovejas que pastan en los campos…
Los tremendos sembrados que ondulan en las pampas.
Patria es el niño, que camina por la puna,
El arrío de llamas, el tropel de guanacos, las vizcachas al sol;
Patria, es el frío blanco de las cumbres,
Las eternas heladas, los vientos tarderos, las frías mañanas.
Patria, son las mazorcas, enteras de maíz,
Las papas menudas, las ocas al sol,
Patria es el tulpo que beben los changos,
La leche de burra, el charqui, el tostao.
¡Patria, es la bandera que flamea en los cerros,
En la última, escuela rural…!
¡Patria, es el rancho, detrás de los churquis,
La mama y el tata, la chura chinita, donosa p’amar!

Estancia La Barrancosa, Azul, Prov. Bs.As. en 1924

sábado, 2 de agosto de 2014

Rosario Gaucho (LP Completo) Alfredo Alcón/ Los Arribeños/ Fermín Fierro



Misterios Gozosos:
Zamba de la encarnación. (Zamba)
Tonada de la visitación. (Tonada)
El nacimiento.(Bailecito)
La purificación. (Rasguido doble)
Takírari del encuentro. (Takirari)

Misterios Dolorosos:
La noche del traidor. (Milonga)
La flagelación. (Vidala)
Coronación de la burla. (Aire litoral)
Camino del calvario. (Retumbo)
Baguala de la entrega. (Baguala)

Misterios Gloriosos:
La resurrección. (Carnavalito)
Cueca de la ascensión. (Cueca)
Pentecostés. (Chaya)
Gloriosa asunción. (Chamamé)
Reina del mundo. (Cueca)

Horno

(Pintura: Molina Campos)

Parece un nido de hornero
que detrás de la cocina
dejó que hiciera, la china,
el amor del compañero;
en el pájaro campero
que enseña a los haraganes
halló cauce a sus afanes
en el nido que copiara
para que luego empollara
una nidada de panes!

La muchacha arremangada
se dedicó al amasijo;
todo era limpio, prolijo
como una cosa lavada:
la blanca masa empolvada
se apelota o desparrama
y ella que no se desgana
aunque dure largo rato
juega lo mismo que un gato
con un ovillo de lana!

Hasta que estuviese a punto
ya lista para cortarla
no dejaba de sobarla
en retazos o en conjunto;
lleva orgullo en el asunto
porque es todo su primor
que conserva con amor
y constituye un halago
¡las mentas que hay en el pago
que su pan es de mi flor!

Luego la corta amorosa
forma les dá con cariño
y en cada pan como un niño
en sus manos lo reposa;
atentamente la moza
que su forma compromete
dentro del horno los mete
y el calor que le depara
pone arrebol en su cara
¡lo mismo que un colorete!

    (1935)

viernes, 1 de agosto de 2014

Las leyes de don Cornejo

(Pintura: Molina Campos)



Enamorao de Leonor
la menor de las Cornejo
tuve que hablar con el viejo
para pedirle su amor.
Puso cara de dotor
que a su paciente aconseja
y me dijo: “-¡Se le deja,
visitarla los domingos,
media hora, sin distingos
y en presencia de la vieja!

¡Tres meses para noviar
es el plazo concedido
y en el día establecido
usté se debe casar!
¡Los dos han de conversar
con prudencia y con honor
y pa’evitar el rumor
chismoso de las vecinas,
ella estará en la cocina
y usté bajo el corredor!

¡No quiero que haya miradas
ni frases de picardía
pues jamás consentiría
atitudes deshonradas,
como sé las agachadas
astutas de la pasión
usté no tendrá ocasión
de hacer ningún disparate
cuando ella le alcance un mate
lo hará con un cucharón!

¡Usté  parece asonzao
pero yo le desconfío
pues siempre desborda el río
ande menos se ha pasao!
¡Voy a tenerlo marcao
para evitar disgustillos
y como sé que los pillos
saben sus trampas hacer,
lo vi’a obligar a tener
las manos en los bolsillos!

¡No sospeche que podrá
hacerse una robadita
mientras dure la visita
la vieja vigilará!
¡Pienso que ni soñará
pescar un beso robao
quiero dejarle aclarao
por si pretende tentarla
que recién podrá besarla
el día que se haya casao!”

Después de tanto charlar
me dijo: “-Monte su pingo ,
y cuando llegue el domingo
recién la va a visitar!”
-¡Tranquilo puede esperar!
(dije montando el tostao),
¡Estando notificao
de su ley que’s tan prolija,
puede guardarse su hija
pa’otro más necesitao!

¡Entrerriano soy, señores!


(Pintura: "El Entrerriano" de Eleodoro Marenco)

1
¡Entrerriano soy, señores,
a mucha honra, es verdá!
Y de la costa’e Yeruá
si quieren más pormenores…
Quizá los pagos mejores
de cuantos yo recorrí
del Basualdo al Ibicuí,
de Diamante a San José
y de la barra del Clé
a las puntas del Ayuí.
2
¡Bien haya esos campos míos
que en mil cuchillas se quiebran
y los montes que se enhebran
a lo largo de sus ríos!
¡Bien haya aquellos sombríos
Rincones del Gualeguay,
los Palmares de Yatay
en sus tierras coloradas
y las lomas decoradas
por el recio ñandabubay!
3
Recuerdo bien sus ceibales
como pintados de grana,
y el silbido en la mañana
de boyeros y zorzales…
Cuando el día, los chilcales
dora en su primer albor
hasta que el sol, su fulgor
recorta sobre la loma,
y todo el aire se aroma
con el espinillo en flor.
4
Y no olvido las cuadrillas
de avestruces y venados
que en otros tiempos pasados
erraban por las cuchillas…
Ni los carpinchos a orillas
del agua profunda y quieta…
Y guardo la visión neta
de los virachos nerviosos
al salir entre retozos
desde el fondo de una isleta.
5
¡Ah, el Entre Ríos aquel
de las haciendas bagualas,
más ariscas y más malas
que los tigres de Montiel…!
¡Veo sus hombres, sin hiel
para el caballo o el lazo,
y en el monte o campo raso
boleadores tan certeros
como temibles lanceros
cuando les llegaba el caso!
6
Evoco sus acordeones
o el rasguear de sus guitarras
en chamarritas bizarras
y pausados pericones.
Y ello me trae a montones,
a modo de raro imán,
viejas memorias que van
a aquellos años de duelo
cuando peleaba mi abuelo
con los de López Jordán.
7
Pero todo eso pasó…
Entre Ríos ha cambiado
y la reja del arado
con el gaucho terminó.
La tierra se dividió,
bichos, pocos quedan ya…
Tan solo el paisaje está
más o menos como era
cuando vi la luz primera
en las costas del Yeruá.
8
Mas debo concluir aquí
para no alargarla tanto
esta milonga, que canto
a la tierra en que nací.
Si algo la desmerecí
o exageré sus valores
perdónenme los errores
y sepan disimular.
Pero déjenme gritar:
¡Entrerriano soy, señores!