jueves, 31 de julio de 2014

Este es el Prado (Prado)




Yo soy del prado, mi alma,
soy Azuleño,
donde la mata es verde
como mi sueño.

Como éste sueño mío
que no se alcanza,
pero se pone a tiro
de la esperanza.

Estribillo:

Vámonos al prado

que allá sólo van, 
las almas, viditas,
que amándose están.

Una vuelta "quererme", 
me prometiste, 
otra vuelta, vidita, 
te arrepentiste.

Esperanza, esperanza
que llegue un día, 
a la flor de mi prado
tu lozanía.
............................

Yo soy del prado, mi alma,
soy de Las Flores,
allí todos cantamos
sin ser cantores.

Yo soy del prado, vida,
donde no hay penas,
allí solo florecen
las cosas buenas.

Estribillo:

Vámonos al prado
que allá sólo van, 
las almas, viditas,
que amándose están.

En una vuelta el cielo
vide en tus ojos,
en otra vuelta el fuego
de tus enojos.

Vamos al prado vida, 
¡vení conmigo!
y regarás  las flores
de mi cariño.



Cazador de oficio (Huella)

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Salía como jugando
rumbo a la loma,
se internaba en el monte
como una sombra.

Ansina usaba el tiempo,
pasaban horas
fue cazador de oficio:
Pedro Quiroga.

Estribillo:
Un guitarrero de antes,
meta bordonas,
un silbido jugaba
siempre en su boca;
un colorao montaba
de buena soga
y el machete metido
en las caronas...

A la huella, huellita
hoy se hizo sombra,
fue cazador de oficio
Pedro Quiroga.

Un día como siempre
se fue a la loma,
el machete, un silbido
y haciendo ronda.

Fue creciendo el misterio
y el viento sopla,
se han borrado tus huellas
Pedro Quiroga.

 Estribillo:
Un guitarrero de antes,
meta bordonas,
un silbido jugaba
siempre en su boca;
un colorao montaba
de buena soga
y el machete metido
en las caronas...

A la huella, huellita
hoy se hizo sombra,
fue cazador de oficio
Pedro Quiroga.




Canción de cuna surera


(Pintura: Eleodoro Marenco)


Dormite mi niño lindo,
que es segura la cumbrera,
mientras Tata viene arreando,
mientras tu Mama lo espera.

Felices en la pobreza
de honestidad verdadera,
felices en la pobreza
sin candao en la tranquera.

Si te dormís tempranito
te daré las ñanduceras.
Siempre que no te lastimes
podrás jugar cuanto quieras.

Usted es mocito criollo,
hecho a la usanza surera;
usted es mocito criollo
de pura cepa resera.

No te despiertes mi niño
dormite la noche entera,
ya tendrás que andar durmiendo
con bastos de cabecera;
ya tendrás que andar despierto
rondando la noche entera.
No te despiertes, mi amor,
que es segura la cumbrera.

Mi vida, la Pampa (Valseao)



Mi vida es sencilla,
sin maldad, sin trampas,
mi vida es la pampa
donde un día nací;
viví en un ranchito
viviendo de niño
lleno de cariño,
sin lujos crecí.

Cuando el primer gallo
quebró mis sueños
aun siendo pequeño
quería trabajar;
cortaba una melga
como el "tata" pudo
o aliviar un crudo
p'hacerlo de andar.

A una majadita
entrarle a tijera
ordeñar la overa
o juntar maíz,
eran las tareas
rudas pero gratas,
no hacía falta plata
pa'ser más feliz.

Y hoy quiero lo mismo,
más no necesito:
tener un ranchito,
un horno, un corral,
con algunos talas
pa que con esmero
anide el hornero
y cante el zorzal.

Sueño una tropilla
muy bien entablada
y ver la majada
de lejos pastar
pa llenar la troja
si el viento me deja
con el de dos rejas
un cuadro sembrar.

Quiero un solo amigo
pa emponchar mis días
o en las noches frías
al lao del fogón,
mientras el churrasco
chiriando rezonga
volverme milonga
por el diapasón.

Quiero un calamaco
con su abrigo tierno
pa peliar inviernos
y siempre al volver,
encontrarla a ella
que mis días alegra,
un mate y mi negra
¡qué dulce placer!

Cumplir ese sueño
sería un regocijo
que crezcan mis hijos
como yo me he criao,
y quiero en la pampa
cuando Dios decida
al pingo'e la vida
bajarle el recao.

martes, 29 de julio de 2014

El nacimiento del mate ("La Creación")




Por los senderos del cielo
andaba criando el Criador:
hizo el frío y el calor,
la luz y la 'escuridad',
la sequía, la humedad,
el trueno, el rayo y el sol.

Para no mezclar los tantos
agua y tierra separó,
sobre una gota sopló
y el mar que estaba vacío,
al sentir el aire frío
de pescados se surtió.

Hizo brotar de las sierras
una aguita transparente
que rodó por la pendiente
y de la punta de un cerro,
tiró un puñado de berro
a la par de la vertiente.

Hacía aparecer los yuyos
en piedra, tierra o arena,
canchalagua, hierba buena,
menta, cedrón, peperina,
unos eran medicina
y otros eran quitapenas.

Cavilando en el arrope
hizo brotar los tunales,
chañares, algarrobales,
y pensando en orejones
pasas de higos y pelones
nos dió los árbol frutales.

Plantó árboles en la tierra
con hojas, frutas y flores,
hizo pájaros cantores
que aprendieron a anidar
y también echó a volar
mariposas de colores.

Hizo el tiempo y la distancia,
hizo el silencio y el ruido
y cuando ensayó un silbido
que en las piedras rebotó,
el crespín le contestó:
-"¡Señor!, ya estoy escondido!".

Llegó una langostita negra
con los ojos amarillos,
gritó desde un espinillo:
-"¡Cri-crí!¿qué bicho soy yo?"
y el Criador le contestó:
-"Vos vas a ser el grillo".

Un canto áspero salió
del tronco de una parra:
-"Vas a cantar sin guitarra,
y vas a vivir de fiesta,
vas a aturdir a la siesta
porque vos sos la chicharra".

También hizo bichos grandes:
caballos, pumas, ovejas
cebras, cuises, comadrejas
y con gran sabiduría
para que tuvieran cría
a todos les dió pareja.

Cada bicho y cada planta
cumplían alguna función,
las leyes de la creación
por el Señor promulgadas,
debían ser respetadas
bajo severa sanción.

Instruyó a los animales:
-"No tienen que dañinear,
solamente han de cazar
cuando se encuentren hambreaos,
porque el mundo ha sido criao
pa crecer y mejorar".

Habló también a las plantas:
-"Después de fructificar
el fruto lo han de dejar
al cuidado de la tierra,
la semilla que se entierra
volverá a germinar".

Después les dijo a las flores:
-"No solo hay que perfumar,
van a tener que confiar
en la pata de la verja
en la lana de la oveja
para poder semillar".

Subió a la punta del monte
al terminar el trabajo,
y cuando miró p'abajo
al ver tremenda creación,
dijo con satisfacción:
-"¡Qué cosa linda, carajo!"

"Pero algo me está faltando,
con ésto solo no alcanza",
y con amor y confianza
con todo su corazón,
hizo al rey de la creación
a imagen y semejanza.

-"Vas a correr con ventaja,
Yo te doy el pensamiento
el saber, el entendimiento,
vas a poder razonar
y además podrás amar;
¡esos serán tus talentos!".

"Eso si, tendrás que usarlos
con responsabilidad
para buscar la verdad
y elegir el buen camino,
Yo te doy un don divino
el don de la libertad.".

"Y pa que no andes tan solo
siempre te acompañará,
una mujer que será
sacada de tu costilla,
con ella serán semilla
de toda la humanidad".

"Compartan toda la vida,
la alegría y el dolor,
el coraje y el temor
y caminen con confianza
que no 'hay' faltarle esperanza
cuando les merme el valor".

"Les dejo también un rancho
y un caballo para andar,
el poncho los va a abrigar,
saquen vino de la parra,
y aquí tienen la guitarra
para que puedan cantar".

"No recarguen las alforjas
con pesos exajeraos
porque cuando hayan finao
nada será necesario:
¡todos irán al osario
con los huesitos pelaos!

"No contaminen la tierra,
los ríos ni las vertientes,
no llenen los continentes
con pañales descartables,
¡dejen el mundo habitable
que va a venir otra gente!"

"Cuiden el hueco de ozono,
¡no lo dejen agrandar!
no empiecen a jorobar
cambiando lo que está criao,
porque el mundo es delicao
y se les puede retobar".

Cuando estaba para d'irse
pa'las casas el Criador,
Adán le dijo: "¡Señor,
aunque estoy agradecido
de tanto que he recibido
¡quiero pedirte un favor!"

"Tengo mujer y caballo,
tengo rancho y tengo abrigo
y aunque Vos estés conmigo
y si pierdo todo algún día...
¿Quién me va a hacer compañía?
¿Dónde he de hayar un amigo?".

Dios sujetó su caballo
y le contestó: "Es verdad!
p'aliviar la soledad,
y compartir un dolor
no existe cosa mejor
que el calor de la amistad!"

Cortó una calabacita
y en la mano la calzó,
la punta le rebanó
y sin herir su corteza,
con habilidad y destreza
con el facón la vació.

Después le puso la yerba,
agua calentaba en el brasero
y metió por el ahujero
la bombilla, la bendijo:
-"Aquí tiene, ¡tenga m'hijo!
éste es su fiel compañero".

La cizaña (El Evangelio criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

"El Reino de Dios semeja
a un hombre que sembró mái,
pero una noche por áhi
un enemigo con mañas
le mesturó de cizaña
todo el sembrado, ¡velay!"

"Cuando apuntaba el maizal
también los cardos brotaron,
y sus piones se ofertaron
pa desyuyar el potrero,
pero les puso un reparo
aquel prudente estanciero".

"Más vale que no hagan nada
¡vaya y saquen el cerial!;
dejen que crezcan igual
y, en el tiempo que recojan,
guarden el grano con trojas
y echen al fuego el cardal".

Algunos le preguntaron,
pa salir de su inorancia,
cuál era la comparancia
que la cizaña tenía,
y Jesús con maestría
les declaró su importancia.

"El estanciero soy yo
y este mundo es el terreno;
las espigas son los güenos,
los malos son la cizaña;
y el enemigo con mañas
el diablo, ni más ni menos".

"El tiempo de la cosecha
al fin del mundo comparo;
los piones que se ofertaron
son los ángeles de Dios,
que dividirán en dos
la cosecha que juntaron.

"Los malos irán al fuego
en pena de su maldá;
y los güenos de verdá
brillarán como luceros
en los celestes graneros
por toda la eternidá".

En este valle de lágrimas
crece el mái con la maleza;
unos odian y otros rezan,
unos güenos y otros vagos;
toda la vida es un trago
de alegrías con tristezas.

Dios le puso como prueba
al hombre su libertá;
pero esta ocasión que dá
no es un tiempo de temor,
sino el tiempo del amor
pa probar nuestra amistá.

Y también está de Dios
que al final todo perece;
una llave que estremece
nos abrirá las concencias,
y el Juez dará la sentencia
que cada cual se merece.

lunes, 28 de julio de 2014

Sentencias del Tata Viejo



Pongan el oido paisanos
a lo que voy a decir,
porque les quiero alvertir
que del mundo, en el concierto,
les conviene hacerse el muerto
pa' que los dejen vivir.

Cuatro edades cumple el hombre
al cabo de haber vivido:
la inocencia, en que ha nacido,
poco después, la esperanza,
la dicha, que nunca alcanza,
y por último, el olvido.

Por desdenes en amor
se achican siempre los flojos,
y hay mujer muerta de antojos
que no da consentimiento.
Güena china y perro hambriento,
dicen que sí con los ojos.

Las curanderas de empacho
conocen midiendo ombligos,
otros aprecian el trigo
por el peso de sus granos,
yo digo que es mal cristiano
quien siempre muda de amigos.

El dolor educa al hombre
y es lo que lo hace más juerte
no te quejís de la suerte
ni andís llorando querellas,
si al fin y al cabo, las huellas
llevan todas a la muerte.

La mulata hace jugar
pa' su amor en' la cocina
mas, cuando vuelve una china
del honor, por sus cabales,
al ñudo son los candeales
 y los caldos de gallina.

Cantan poco y comen mucho
gorriones, loros y tordos.
No li hagai los oídos sordos
al hambre de tu aparcero:
come poco, al matadero
llevan antes a los gordos.

El del chancho es mal ejemplo,
imitarlo no debes,
pa' mi ver: vive al revés
por la malicia del hombre.
Que lo engorde, no te asombre,
pa' comérselo después.

De noche en la pulpería
pasan muchos divertidos,
pero sabe el buen marido
que' eso mata la alegriá
Ave que canta de día
busca temprano su nido.

viernes, 18 de julio de 2014

Payada de la amistad



Curbelo:
"Lo mismo que Martin Fierro
le pido a Dios y a mi santos
que le de vida a mi canto
ahora que a cantar me aferro
y  lo que en el pecho encierro
ha de salir como luz
y para que quede en sus
versos que son los testigos
que simbolizo al amigo

en el gran sargento Cruz".

Ayrala:
"Cruz y Fierro en el desierto
simbolizan a la amistad,
nos marcan la claridad
de corazones abiertos
y en el humano concierto
los amigos no se alejen
que sus sentimientos dejen
en un humano horizonte

si hasta las plantas del monte
entre todas se protegen".

Curbelo:
"Cuando un amigo es cabal
ese monte me da sombra
viene ca ser omo una alfombra
de acento tradicional
por eso como noble y leal
con mi guitarra querida
voy a decir enseguida
de que un amigo sincero
es el mejor aparcero
que el gaucho tiene en la vida "

Ayrala:
"Es el más sincero apoyo
en la alegría, en lo triste,
porque la amistad existe
en el corazón del criollo,
ayuda a salvar escollos
andando sobre la huella,
es soles, luna y estrellas,
es lo mejor de la vida,
es una mano extendida
y el corazón puesta en ella".

Curbelo:
"Cierto que sobre el camino
muchos amigos hallé
y en ellos siempre confié
y fue fiel ese destino;
por eso ha de ser que opino
con criterio y con amor
voy a poner una flor,

le voy hacer un encuadre:
¡un recuerdo pa mi padre
que fue mi amigo mejor!"

Curbelo:
"Yo tambien muchos hermanos
hallé andando por la huella,
que aliviaron mis querellas
y que entibiaron mis manos,
desde las cumbres hasta el llano
me sirvieron de sostén
y en ese humano vaivén
cruzando día tras días
compartieron mi alegría
y mis dolores también".

Curbelo:  "Al trinar de la bordona
                al amigo hemos cantado,
Ayrala:     con un verso emocionado
                que el corazón lo perdona;
Curbelo:   cual santos Vegas y Carmona
                mateando abajo de un tala
Ayrala:     y hoy el canto abre sus alas
                y al amigo alza su vuelo:
Curbelo:   ¡homenaje que Curbelo
                hoy le deja junto a Ayrala".

jueves, 17 de julio de 2014

El adiós de Gabino Ezeiza



Buenos aires de mi amor,
¡oh, ciudad donde he nacido!
No me arrojes al olvido
Yo, que he sido tu cantor.
De mi guitarra el rumor
Recogió en sus melodías,
Recogió en sus melodías,
El recuerdo de otros días
Que jamás han de volver,
Los viejos cantos de ayer
Que fueron las glorias mías.

Esperanzas que ya no hay,
Coplas y cielos ardientes,
La diana de los valientes
Volviendo del Paraguay.
Cantos de gloria, pero ¡ay!,
Que en la guitarra argentina,
Que en la guitarra argentina
Melancólica se inclina
Para decirles adiós,
Mientras se apaga la voz
De las milongas de Alsina.

Por eso vengo a cantar
Mi trova de despedida,
Que hoy la tarde de la vida
Mi alma ya empieza a nublar.
Nadie volverá a escuchar
De mi guitarra el rumor,
De mi guitarra el rumor,
Cantos de gloria y de amor
De la ciudad en que he nacido,
No me arrojes al olvido
Yo que he sido tu cantor.
 
 

Un parte

(Pintura: Patricio E. Marenco)

Marchaba el ganado
con trote ligero,
levantando polvo
del trillado suelo;
y alegre lo arreaba
el mozo tropero,
silbando bajito
un aire de cielo.

Al llegar a un paso
detuvo el arreo
para que la tropa
tomara un resuello.
Salvando las aguas
sobre pies de fierro,
aéreo alambrado
pasaba el telégrafo
de vibrantes hilos
y aisladores huecos
en forma de orejas;
y al verlo el tropero
pensó, sin malicia,
al chasque de fierro,
que iba hasta su pago
de los Cincos Ceibos,
pedirle un servicio
de buen aparcero.

Acercó el caballo,
y como en secreto
hablóle así al poste:
-"Oiga compañero;
dígale a mi china
que le mando un beso,
un abrazo fuerte
y muchos recuerdos;
dígale que vivo
con su pensamiento,
y que no se aparta
de mí ni en los sueños.
Y a mi madre vieja
dígale, aparcero,
que no esté afligida,
porque sigo bueno,
y, si Dios me ayuda,
volveré contento
a darla un abrazo
antes de San Pedro".

Apartando el flete
del poste de fierro,
murmuraba el mozo:
-"Gracias, aparcero;
si algo se le ofrece,
yo soy Juan Aceño,
y tiene su casa
en los Cinco Ceibos".

Y con un silbido
y dos revoleos,
la tropa apurada
pasó casi en seco
el angosto cauce;
y en el polvoriento
camino, dejando
un leve reguero,
siguió al trote corto
con rumbo a los cerros.
Alegre la arreaba
el mozo tropero,
silbando bajito
un aire de cielo.

Campera


(Pintura: Enrique Castro)

Su cara es trigueña
como pasto seco
que quema en verano
el sol con su fuego;
sus ojos muy grandes
como pena, negros,
viven por ladinos
en perpetuo encierro,
y en la boca tiene
un nido de besos
la linda morocha
del pago del Cerro.

Igual a los ojos
es el pelo negro,
y como cuajada
tembloroso el seno;
el talle semeja
junco del estero,
que al pasar agitan
y cimbran los vientos;
y andando parece
que no pisa el suelo
la linda morocha
del pago del Cerro.

En yerras y trillas,
óleos, casamientos,
velorios, cumpleaños,
y en todo festejo,
¿quién lucirse puede
si baila algún cielo,
pericón o polka,
y dice sus versos
con más intenciones
que doctor pueblero
la linda morocha
del pago del Cerro?

Si alguno la mira
con ojos risueños,
es cabresteadora
y sigue el floreo
como las potrancas
el son del cencerro;
pero ni a paisanos,
ni a mozos puebleros,
ha soltado prenda
ni admitido empeños,
la linda morocha
del pago del Cerro.

Libre, arrastradora,
igual al pampero;
perdonando vidas,
y pidiendo besos,
es reina en su pago
la que yo prefiero,
proclamo y publico
a todos los vientos;
linda entre las lindas,
como el gran lucero,
la linda morocha
del pago del Cerro.

Carta que el gaucho Martín Fierro dirige a su amigo don Juan Manuel Blanes con motivo de su cuadro:


El juramento de los treinta y tres:


 

Amigo Don Juan Manuel,
Me alegro mucho que esté
Sano del copete al pié;
Y dispense si en su carta
Algún  disparate ensarta,
Este servidor de usté.

Una suya recibí
Punteada con todo esmero;
Y al verlo tan cariñero
Dije para mí: A este Blanes
No hay oriental que le gane
Como amigo verdadero.

Y aunque me diga atrevido
O que a la luna le ladro,
Como ese bicho taladro
Que no puede estarse quieto,
En todas partes me meto
Y me metí a ver su cuadro.

Por supuesto los diez pesos
Los largué como el mejor,
Pues no soy regatiador,
Y ya entré a ver dispués
Los famosos "Treinta y Tres"...;
¡Ah cuadro que da calor!

Me quedé medio azorao
Al ver esa comitiva;
La miré de abajo arriba
Pero ¡que el diablo me lleve!
Si parece que se mueve
Lo mesmo que cosa viva.

Encima le han colocao
Un sol que valdrá un tesoro:
Lo habrán puesto, no lo inoro,
Como en el naipe español,
Porque habrán dicho esos toros:
"A todos alumbra el sol".

Y esa gente tan dispuesta
Que su país va a libertar,
No se les puede mirar
Sin cobrarles aficion:
¡Si hasta quisiera el mirón
Poderles acompañar!

Para mí, más conocida
En la gente subalterna;
Mas se ve que quien gobierna,
O lleva la dirección,
Es un viejo petizón
Qu está allí abierto de piernas.

Tira el sombrero y el poncho,
Y levanta su bandera
Como diciendo: "ande quiera
Que flamé se ha de triunfar,
Vengo resuelto a peliar
Y que me siga quien quiera".

Le está saliendo á los ojos
El fuego que el pecho encierra,
Y señalando a la tierra
Parece que va á decir:
"Hay que triunfar o morir,
Muchachos, en esta guerra".

Y animando aquella gente
Que á lidiar se precipita,
Mientras se mueve y se agita
Con la proclama del viejo,
Hay uno que dende lejos
Le muestra una crucesita.

Cerca de él, hay otro criollo
De poncho y de bota fina;
Se ve que en la tremolina
Hará agujero si atropella:
Ha agarrao la garabina
Como pa darles con ella.

Al lao, el de camiseta,
Ya deja ver que es soldao;
Está muy arremangao
Como hombre resuelto a todo:
Se le conoce en el modo
Que ha sido algún desalmao.

Hay otro de pantalón,
Tirador bordao de seda;
Que lo resista quien pueda
Cuando llegue a gritar, ¡truco!
Ha echao al hombro el trabuco,
Y se ha metido en la rueda.

De pantalón va también,
Otro de sombrero al lao:
Es resuelto y animao,
Pero de un modo distinto;
Tiene el naranjero al cinto,
Y parece más confiao.

Hay otro viejo gritando
"¡A mí naides me aventaja!;
"¡En cuanto suene la caja
"He de responder al grito!.
Tiene en la mano un corvito
Que ha de estar como navaja.

Ese que esta arrodillao
No me deja de gustar;
Uno puede asigurar,
Que va á decir- cuando hable:
"Todos tienen que jurar
Sobre la hoja de este sable".

Que ha de haber sido algún bravo
En el ademán se advierte,
Y para estar de esa suerte,
Dije yo, lo han elegido,
O por ser más decidido
O por tener bota fuerte.

Me gusta el de casaquín;
Se le nota el movimiento,
Como que en ese momento
Tira su sombrero arriba.
A tiempo que pega un ¡viva!
Medio loco de contento.

Pero entre tanto valiente
Donde lejos se divisa
El que en mangas de camisa
Se hace notar el primero,
Un gaucho más verdadero:
No he visto, ni en los de Urquiza.

Espuela y botas de potro,
Todo está como nacido:
Es patriota decidido,
Se ve que resuelto está:
Para mejor, le ha salido
Medio escaso el chiripá.

En el amor y en la guerra-
En todo habrá sido igual;
Tiene, un trance tan formal
El enemigo en contorno;
Pero no olvidó el adorno
De cola de pavo-rial.

Le adivina la intención
Todito aquel que lo vea;
Para dentrar en pelea
Revela hallarse dispuesto,
Y de fantástico ha puesto
De dragona la manea.

Lleva su ropa y sus armas
Como que las sabe usar:
Con gracia sabe arreglar
Su trabuco en la cintura;
Muestra ser, por la figura,
Sin asco para matar.

Y además de algunos otros,
Me ha llamado la atención
Uno que está en un rincón
Como quien no dice nada:
Se ha largado a la patriada
Descalzo y de pantalón.

Y yo, para mí decía:
Estos hacen lo que deben;
Y varones que se atreven
Con voluntad decidida
A jugar ansí la vida
Tal vez ni cigarros lleven.

Van a libertar su país
Peliando con valentía;
Quizás ni ropa tendrían,
Pero nada los sujeta;
Hasta las mesmas maletas
Están, ay, medio vacías.

La garabina y el sable
Que están tirados allí,
Pensé yo al verlos ansí:
O alguno se ha hecho avestruz
O son de aquel de la cruz
Que los ha dejado aquí.

A la distancia se llevan
El bote los marineros,
Los mesmos que los trujeron
Se retiran apuraos;
Ya se ve, que les hicieron
La compañía del horcao.

Parece que van diciendo:
"¡Ai quedan sin esperanza!
"Y vámonos sin tardanza;
"Si viene fuerza enemiga
"Tal vez ninguno consiga
"Escapar de la matanza".

Yo los hubiera agarrao
A los que el bote se llevan;
Justo es que á todo se atreva
El hombre que hace la guerra;
Cuanto pisaron en tierra
Debió principiar la leva.

No meto en esta coplada
A todos por no cansarlo;
Pero debo confesarlo,
Amigo, y se lo confieso,
Yo le saqué los diez pesos
Al cuadro, tanto mirarlo.

Cuente si son Treinta y Tres,
Si en mi cálculo no yerro;
Con ésta mi carta cierro.
Amigo, me planto aquí,
Ni Cristo pasó de allí
Ni tampoco
                          Martín Fierro.

(Año:1878)

El caballo del gaucho

(Pintura: Eleodoro Marenco)

Mi caballo era mi vida, 

Mi bien, mi único tesoro.
(Juan M. Gutiérrez)

Mi caballo era ligero
como la luz del lucero
que corre al amanecer;
cuando al galope partía
al instante se veía
en los espacios perder.

Sus ojos eran estrellas
sus patas unas centellas,
que daban chispas y luz;
cuanto lejos divisaba
en su carrera alcanzaba,
fuese tigre o avestruz.

Cuando tendía mi brazo
para revolear el lazo
sobre algún toro feroz,
si el toro nos embestía,
al fiero animal tendía
de una pechada veloz.

En la guardia de frontera
paraba oreja agorera
del indio al sordo tropel,
y con relincho sonoro
daba el alerta mi moro
como centinela fiel.

En medio de la pelea,
donde el coraje campea,
se lanzaba con ardor;
y su estridente bufido
cual del clarín el sonido
daba al jinete valor.

A mi lado ha envejecido,
y hoy está cual yo rendido
por la fatiga y la edad;
pero es mi sombra en verano,
y mi brújula en el llano,
mi amigo en la soledad.

Ya no vamos de carrera
por la extendida pradera,
pues somos viejos los dos.
¡Oh mi moro, el cielo quiera
acabemos la carrera
muriendo juntos los dos!

Doctores


(Pintura: Horacio Espondiaburu)

Ya he comprado botas juertes,
y un güen sombrero de pelo,
tengo un surtu hecho a la inglesa;
sólo calzones no tengo.

Con seis cuellos de camisa
y la corbata ajustada,
que venga el diablo a saber
a dónde está la emboscada.

A lenguaraz me he metido
y no hay lengua que no aprenda
y entre todos los doctores
a lo lindo echo una arenga.

En francés ya sé decir:
¿Comanbu portebu madama?
Y en inglés: juan, tu, tri, for;
y en portugués, ¿quein me chama?

En italiano también:
en mio corpio se decir:
y obnia tempus en latín,
¡Gusto dá oirme producir!.

También en el español
a la moderna sé hablar:
diciendo: huevo y no güevo,
y lamer por lambetear.

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En el año 1830 apareció, en "El Gaucho", esta composición ingenuamente humorística, leve e inofensiva, entre el fárrago de poesías hirientes y crudas que daban colorido al batallador periodismo de la época.

martes, 15 de julio de 2014

Hijo e crianza

(Dibujo: Eleodoro Marenco)


Qué por qué ando ansina disganao y triste
y buscando la soledá como campaña?
¡Es cierto! hace días que ando cáido
pero no es cosa e dotor; es cosa'el alma.

Es una herida que me duele tanto
qu'el dolor me hace un ñudo en la garganta.
Saliva amarga que se traga a pucho,
herida que jué hecha en dos palabras.

Había entrao a quererlo igual que a un hijo.
En él cifraba tuita mi esperanza.
Sacarlo un hombre honrao, derecho y güeno
como honrao y derecho jué su tata.

Pero... lo que yo pensé se vino abajo,
y tuito por un reproche, cosa e nada;
jué decirle nomás que aún era chico
pa que en mi presencia se pitase un chala.

Salió corriendo y de la puerta'el rancho
se golpió la boca y me gritó con rabia:
-¡Avise viejo sonso que se ha créido!
¡Si usté pa mí no es náide! ¡No es mi tata!
...................................................................
Y esa es la herida que me duele tanto:
herida que no se ve, pero que sangra.

Entre viejos



(Dibujo: Eleodoro Marenco)





















-Dicen de que Zoilo chico
se está viniendo pobrón?
-Ese no salió al patrón
ni al tío don Federico!...
El finao que era hombre rico,
le dejó güena fortuna,
pero él, una por una,
va las estancias tirando...
¡y el sol se l'está dentrando
y se le escuende la luna!...

-Eso amigo es la ciudá
que los tira y los atraca,
pero no ven que la vaca
plata pa tirar, les da.
Es una temeridá
que fortuna como esa,
por falta'e güena cabeza
se vea que baja y baja...
¡Al jagüel que no trabaja
se le seca la represa!

Cayeron un día, trajiaus,
él y dos que lo seguían,
ni los ojos se les vían
tras unos vidrios quemaus;
habló de baúles compraus
pa dir a Francia, Inglaterra,
porque le han contao que encierra
mucho lindo lo extranjero...
¡Pero no han pensau, primero,
conocer bien a su tierra!

El es puro Mar del Plata,
autos, lujos, maravillas,
del padre vendió tropillas,
recaos y priendas de plata;
todito lo desbarata,
lo ha fundido o lo ha empeñao,
pero nunca ha reparao
que con lo que tira, rueda
el nombre 'e Zoilo Sepeda,
¡santa herencia del finao!

Dicen que a unos cabarece
que es güen sitio pa farriar
temprano sabe dentrar
y gastando se amanece;
lo demás no le merece,
no tiene al trabajo apego;
se ha hecho aficionao al juego,
ruleta, naipes, carreras,
y lo arrastran las polleras.
¡Y ésa es la madr'el borrego!

P'ajuera

(Pintura: Tito Saubidet)


Que es muy pobre mi destino
la gente, por áhi, comenta.
Mirando como yo miro
van erraos en la cuenta.
Abierto a tuitos los rumbos
mi ranchito de "P'ajuera"
me hace dueño soberano
de una fortuna inmensa.

El río "Las Conchas" linda,
por un lao, mi campito:
semeja que lo besara
dispacio, muy dispacito.
Al norte, camino abierto
pa que lleguen los amigos;
al este, Molina Campos,
el dueño de "Los Estribos".

Mi pobre rancho figura
que es un ventanal abierto;
dende él diviso la pampa,
dende él me asomo al cielo.
Sumando a esos beneficios
las prendas que tiene dentro:
¡ranchito de "paja y barro"
cualquiera te pone precio!

¿Cuánto vale mi morocha?
Mis dos hijos, ¿cuánto valen?
Prenditas del alma mía
¡no hay tasador que llas tase!
Y esta mañana divina,
y este divino pisaje,
y este sosiego del alma
¿es posible valorarles?

A naide pido permiso
si quiero mirar p'arriba,
que el cielo no tiene dueño
y es sólo del que lo mira.
Que otros posean la tierra
mi derecho no limita:
pa ser dueño de la pampa
basta tener güena vista.

Conozco ricos señores
muy pobres en su riqueza;
yo soy rico, siendo pobre,
en mi rancho de "P'ajuera".
A naide cambio fortuna
por más fortuna que tenga;
mirando como yo miro
lo que no tengo me suebra.

Desorejiando un pastel

(Pintura: Tito Saubidet)


Desorejiando un pastel
(y haciendomé el distráido)
con las vistas había cáido
sobre la María Isabel.
Estaba en el rancho aquel
porque se casó un amigo,
del casorio jui testigo
-aunque no sé de papeles-
enguyendo unos pasteles
estaba como les digo.

Esa moza era la hermana
de’ste paisano amigazo
y yo desataba el lazo
de mi gusto con gran gana.
Cuando empezó la jarana
y el bailongo ya se armó
áhi jui a sacarla yo
pa’ bailar una ranchera
¡malaya suerte matrera!
La moza dijo que no.

Volví a templar la bordona
ya que me había parao
encaré a la de al lao
que tiraba pa’ viejona;
salí con la percherona
bien gruesa y carretiyuda,
crina tordiya, dientuda
y pa’ pior, conversadora
al yamarla yo “Señora”
me dijo: “Si… pero viuda”.

Cuando la quise yevar
pa’ sentarla en su banco
no me dejó dar ni un tranco
y ya me volvió a’garrar.
Empezaban a tocar
un valsecito campero
“-No me yeve muy ligero”
-me dijo toda mimosa-
y de yapa vi a la moza
bailando con un pueblero.

Cuando pude la largué
a la gorda enamorada
y al borde de la enramada
en un tronco me senté.
¿Y ahura que hago?, priegunté
pa’dentro, mientras miraba
que la María bailaba
con el de saco y corbata,
l’iba’arrimando la chata
porque’n el óido le hablaba.

Aunque’nvideando al pueblero
dispués de pasao un rato
ayí pidiendo un barato
canté un estilo surero.
Lo dediqué con esmero
al matrimonio aquel.
Como la María Isabel
ya tenía pretendiente
manotiando de la juente
desorejié otro pastel.
  (6/02/2006)

La vida del paisano

(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Cuando me vuelvo pa’ ver
los años que he galopiao
me siento tan asombrao
que ni lo puedo creer.
Dispués de tanto correr
me sangran las mataduras,
y al cuet’es que con misturas
desies que cambeé tu suerte
cuando empiezan a dolerte
sin asco, las coyunturas.

Ahijuna! quien me dijiera
que tras tanto trajinar
me diba a deshilachar
como una jerga cualquiera!
Se me jué la primavera,
ya el otoño se me ha juido,
y  aunque almariao y aturdido
los vide dirse con calma,
siento que me duele el alma
al arrimarme al olvido.

Porque’s olvido, patrón,
cuando a un paisano s’entierra
con esos puñao de tierra
que l’echan sobre’l cajón.
M’estoy volviendo maulón
como un sotreta, canejo…!
Como si juera el peyejo
algo que valiese mucho…
Si no vale más que’l pucho
que’stá pitando este viejo.

Yo jui güeno pa’l arreo,
p’hamacarme en redomones,
pa’ meniar los patacones
y hasta pa’ parar rodeo;
jué pa’ mi como un floreo
redomoniar un potriyo,
en las guampas de un noviyo
cerrar silbando la’rmada,
y salir de una topada
a hacha y punta de cuchiyo.

Jamás a la oscuridá
le tuve ni tengo apego,
es mejor que vivir ciego
hundirse en la eternidá.
Pero si la’lversidá
me pone’n esa apretura
jamás podrá la negrura
que yueva dentro de mi,
hacerme olvidar que jui
lial y franco hasta l’artura.

Ah malaya! quien pudiera
desandar lo que se ha’ndao ,
darle güelta a lo pisao
pa’ curar la gusanera.
Pero, qué…! Su polvadera
el viento atrás se dejó,
y lo que’l tiempo barrió
nunca jamás ha volvido
como nunca vuelve al nido
el pájaro que murió.

Tiempo adentro de la siembra





Un hombre camina solo
tiempo adentro de la siembra.
Está paseando su angustia
sobre esa vida de tierra,
que son las pocas hectáreas
de esa chacra pura pena,
donde siempre tuvo algo
que vino a aguarle la fiesta.

Unas veces las heladas
que vinieron tempraneras,
otras veces fueron plagas,
otras lluvias y otras secas.
La cosa es que nunca tuvo
cosecha que fuera buena.

Ahora es otoño en su vida,
esa vida que se seca
como está seca la chacra,
culpa del sol que la quema.
Hoy ya no sabe qué hacer.
Se pasea y se pasea...
los ojos mirando lejos
como añorando su tierra,
o mirando en años mozos
cuando a estas playas viniera.
(Porque a veces, algo ayuda
el recordar cosas viejas).

Pensar en cuando llegó
una mañana serena,
amanecer de ilusiones
que iluminaron su senda
para que encuentre un arado
y se olvide de la guerra.

Ilusiones que anduvieron
caminando en tierra suelta,
cantando junto a su dueño
con cada gota de siembra.
Ilusión que hecha capullos
le permitió que intentara
traer a la que esperaba
en un pueblito de Europa
para ser su compañera.

Y al poco tiempo llegó,
la tímida Federenka.
Pelo rubio y ojos claros
que apuntalaron la siembra
iluminando aquel rancho
con su menuda presencia.
Llegó la gringa y la chacra
parecía estar de fiesta.
Aparecieron cortinas
y hasta mantel en la mesa.

Cantaron mejor las aves
al ver que llegó una dueña,
y tuvo otro gusto el pan
que amasara por las noches
en ese andar de impaciencias,
porque la gringa era arisca
para andarse con pereza
y a todo le puso el lomo
sin preguntar cuánto pesa.

Y así pasaron seis años
persiguiendo la cosecha.
Mas lo bueno dura poco
y la pobre cayó enferma.
El gringo desesperaba
sin saber cómo atenderla.

Temblando la llevó al pueblo
cuerpeándole a la picada
su sendero de culebra,
y sin medir el cansancio
de aquéllas sus pobres bestias.
entró al galope en el pueblo
como a ganarle a la muerte
una vida en la carrera.

Y en esa misma volanta
mensajera de cosechas,
muy triste por la picada
llorando trajo sus penas,
porque se volvió muy solo
sin la pobre Federenka
que se quedó para siempre
debajo de un poncho e'tierra.

Iba llegando a la chacra
y en el rancho creyó verla,
repitiendo esas palabras
que al morir ella dijera:
- Cuidá la chacra, José,
trabajá y nunca la vendas.

Y allí comenzó a vivir
las cuentas de su existir
en un rosario de penas,
porque además de faltarle
su tan guapa compañera,
el destino desde entonces
le mezquinó las cosechas.

Por eso camina solo
bajo aquel sol que lo quema,
como queriendo en su andar
gastar el surco hasta hundirse
para siempre en esa tierra,
como queriendo encontrar
junto a perdidas cosechas
la figura angelical
de su buena Federenka,
para seguir siempre juntos
caminando de la mano
tiempo adentro de la siembra.

 

lunes, 14 de julio de 2014

Galleta'e campo

(Pintura: Luis Nuñez)


Cuando en un tiempo anterior
con mis recuerdos acampo,
vieja galleta de campo,
me encuentro con tu sabor.
Te saco del mostrador
de un boliche imaginario,
o sigo el itinerario
de los panaderos fieles,
llenando de cascabeles
las calles del vecindario.

Te tostaron en la brasa,
te mojaron en la olla,
y en los bifes con cebolla
limpiaste el sartén con grasa.
Te hiciste sopa en la taza
en el rastrojo lejano,
el que era criollo baquiano
pa'cortar del asador,
no encontró nada mejor
pa'comer sobre la mano.

El carrero te llevó
en el pesebre guardada,
y con una rebanada
a su guiso acompañó.
El resero te cargó
en viajes de muchos días,
y anduviste por las vías
bailando en la bagayera,
cuando juistes pa'l linyera
una de las "tres marías".

Hermana del güevo frito,
del cuajo y del chinchulín,
y madre de aquél budín
chacarero y exquisito.
Te llevaron pa'l toldito
los deschaladores rudos,
y al fin de eso días crudos
de esquilas y de caballos,
anduviste entre los callos
de los dedos macetudos.

Sobre tu corteza güeca
era más lindo el tocino,
aquél jamón campesino,
el chorizo y la manteca.
Al romperte de reseca
era música tu ruido,
y si te habrán consumido
al lao de la trilladora
cuando llegaba la hora
del ansiao mate cocido.

Tu imagen a mi regresa
colgando adentro del rancho,
con la botella en el gancho
por esa laucha traviesa.
Te veo sobre la mesa
junto a la sopa caliente,
y siempre estabas presente
allá por las ocho y pico,
cuando en el almuerzo chico
desayunaba la gente.

Vieja galleta de antaño
que en un kilo entraban dos,
yo no me olvido de vos,
de tu forma y tu tamaño;
vos si que no hacías daño,
ni después de tres semanas.
Con vos en tardes lejanas,
cuando del campo volvía,
la presa del mediodía
la comía con más ganas.

Ya tu miga preferida
la familia no alimenta,
pero aunque hoy no estés en venta
el paisano no te olvida.
Vos llegastes a mi vida
con el uso de razón,
por eso en esta ocasión
quiero decirte galleta,
que te llevo en la maleta
que nutre mi corazón.




Pialando Miserias




Temprano ensillé el “rosillo”
y acomodé en la encimera
la llave torniquetera
y un lazo corto y sencillo.
El ovejero amarillo
observando mi quehacer
como sabiendo el deber
por gusto que le provoca
con el cabresto en la boca
me invitaba a recorrer.

Volví a buscar la cuchilla,
los cigarros y el sombrero;
de paso solté al nochero
que relinchó a la tropilla.
Una neblina tordilla
dentró a mojarme el recau
y en el vapor levantau,
Tata Dios lucía sus mañas
bordando de telarañas
los hilos del alambrau.

Abrí la primer tranquera
sin bajarme del “rosillo”
y entre a contar los novillos,
con conocencia campera.
Ya noté que en la primera
uno me andaba faltando,
los volví a contar, mirando
con duda en el entrecejo
cuando algo extraño, a lo lejos,
me hizo salir galopando.

De un tironcito exigido
llegué y rodeau de chimangos,
‘taba el poncho de un polango
en el alambre tendido.
Desmonté medio afligido
observando los detalles,
rogando que no me falle
la sospecha que tenía,
por unas marcas que había
en dirección a la calle.

Hallé al final de mi empeño
como a cien metro’el rodau
de un carro desvencijau,
que bien conozco a su dueño
cuando el hambre mata el sueño
la razón de a poco merma,
y no hay honradez que duerma
si allá en su tapera están
diez bocas pidiendo pan,
y una mujer muy enferma.

Cabresteando a una razón
y echando en el anca el cuero,
dejé al tranquito el potrero
pa’ cumplir con la misión
de anoticiarle al patrón,
que al “negro” en una pialada
por curarle una abichada
sin querer lo desanqué,
sobre el pucho lo cuerié
y se lo di a la perrada.

Don Eleodoro "Cacho" Marenco - 100 años!

Natalicio del "Pintor de la Patria y de la Historia":





















Que los ángeles del cielo
te hagan coro con sus dianas
y que rían las campanas para tí,
por el canto de esa madre
que en la cuna mece el alma
por tu gloria, dulce patria en que nací.

Son tus noches soñadoras
como luna campesina,
tus estrellas como lámparas de amor
y en la reja más florida
de tus pampas argentinas,
dejó el alma, Santos Vega el payador.

¡Patria mía! ¡Dios te salve!
Eres criolla que doma los tiempos,
sobre potros de crines al viento,
que galopan más libres que el ave.
¡Patria mía! ¡Dios te salve!
En los brazos del ser que más quiero,
hoy levanto mi nido de hornero,
a la sombra inmortal de tu ombú,
mientras grita mi pecho altanero
¡Por mi pueblo argentino... Salud!

En un rancho de dos aguas,
a la orilla de un arroyo,
allí vierten mis amores, su canción.
Entre blancas mariposas,
rosas, nardos y pimpollos,
yo la beso desde el alba a la oración.


Tempranito nos despierta
con su rayo el sol de enero
o el mugido de algún toro montaraz...
Y en mi rancho de dos aguas,
soy feliz bajo el alero,
porque en esta Patria mía... ¡Tengo paz!


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Tango dedicado a don Eleodoro Marenco
Música: Pedro Laurenz
Letra: Héctor Marcó

El sembrador (El Evangelio criollo)




Aquél día yendo al mar
le hizo el pueblo tal asedio,
que no tuvo más rimedio
que embarcarse en un navío,
hablando de allí al gentío
con el agua de por medio:

"Salió un sembrador a echar
al voleo la semilla;
cayó parte en las orillas
y los tordos la comieron;
cayó parte en las gramillas
que la augaron por entero".

"Parte en terreno piegroso
ande la tierra es arena,
pero, sin ráices apenas,
no soportó la sequía;
cayó parte en tierra güena
y rindió con lozanía".

Como algunos se quedaron
sin que hubieran entendido,
le pidieron el sentido
que había en la comparancia,
y Jesús, a sus istancias,
les rimedió su pedido.

"Toda palabra de Dios
la semilla viene a ser;
la oye uno sin entender,
viene el diablo y se la quita;
la oye otro, pero el placer
de la vida la marchita".

"La oye uno con mucho gusto,
pero no dentra en verdá,
y en cualquier contrariedá
la deja por cobardía;
la oye otro con valentía
y le rinde en cantidá".
...........................................
La semilla de la fe
es el brote de la vida;
el cristiano que la cuida
lo tiene a Dios por cosecha,
pues la fe va dirigida
direta a Dios como flecha.

La fe es el poncho enrollado
contra el filo del facón;
el demonio como lión
no de balde nos persigue,
sólo pa ver si consigue
quitarnos tal proteción.

El coraje de la fe
hace espalda en la esperanza;
pero el triunfo sólo alcanza
si tiene la caridá;
¡qué vale tener la lanza
si es manca la voluntá!

Hay que sembrar nuestro amor
en Dios y en las cosas güenas;
quien siembre en cosas terrenas
tenga por cierto y ricuerde
que hasta la semilla pierde 
el que siembre en tierra ajena.

jueves, 3 de julio de 2014

Cuanto daría por llegar a caballo al Uruguay



Al fin... arreando una tropa
de sueños del Uruguay
con el deseo fraternal
en mi guitarra pampeana,
de ofrecerles una aurora
de esperanza a los caminos
en la distancia, en el tiempo,
en el verde gramillal
en la llanura de sal,
noche, viento, solo... cerro...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Presentir andar del puma
en el monte santigueño,
fantasma de sangre y celo
que va afilando las uñas,
misterio que con el alba
se esconde en el pajonal,
cofre que quiere ocultar
la tremenda lampalagua,
cimarrón, víbora, araña, 
la muerte en la soledad...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Estreché las manos rotas
del Coya en la inmensidad,
he escuchado sus bagualas,
sus chayas pa'l carnaval,
buscando en machas de chicha
d'entrarme en el misterio
de la vida hecha silencio,
de la caja que desangra
como una herida la copla
que vuela en busca del viento...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

Y sigo todos los rumbos:
montes, arenal y cerro,
luna, sol, tormenta, cielo,
lluvia, soledad, misterio,
¡siempre junto a mis caballos!,
noche bajo las estrellas
días en busca del agua,
copla tirada en el viento
para acompañar el hambre
que agiganta la distancia...

¡Cuánto daría por llegar a caballo al Uruguay!

 Los criollos de Guelbenzú
siguen pidiéndome rienda,
van camino a la leyenda
iniciada en Paysandú,
no importa la ingratitud,
si hay pasturas o si no hay,
tanto "Charrúa" o "Queguay",
saben que no hay que aflojar
por que yo: ¡quiero llegar...
a caballo al Uruguay!

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ALBERTO BARETTA, raidista Trenquelauquense, Argentino.  Aquí lo escuchamos con unos versos de su autoría denominados "CUANTO DARIA POR LLEGAR A CABALLO AL URUGUAY", en relación a la hazaña realizada uniendo Paysandú con España de a caballo en dos caballos criollos Uruguayos, CHARRÚA (Gateado Malacara) y QUEGUAY ( Rosillo Moro) propiedad de Don Humberto Guelbenzú, de Colonia Uruguaya ,Paysandú.
                                               *                 *                 *
ALBERTO BARETTA finalizando la década del 60 y a manera de ensayo recorre el Uruguay a caballo, "pelo a pelo" con un caballo tordillo llamado FALINO, propiedad del Sr José Pedro "Chengo" Bidegain, del Departamento de Flores.
Posteriormente y con la colaboración del Sr Humberto Guelbenzú quien le presta dos caballos de raza criolla CHARRÚA y QUEGUAY, emprende el viaje tan ansiado uniendo Paysandú con la Plaza mayor de España, batiendo la marca de Gato y Mancha en marchas de largo aliento, totalizando 22.500 kmtros " sin armas " .......Dicho raid se realizó entre los años 1971 y 1977.
"El regreso del caballo a España, un viaje a través de cuatro siglos de historia"...
Al decir de Wenceslao de a caballo se llega al cielo!!! ....será que nos falta perpetuar ésta hazaña, y sus protagonistas,..... para que los conozcan las futuras generaciones?.
En eso estamos,........


Tomado de una publicación hecha por Danilo J. Scirgalea en Youtube-

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Para ampliar más sobre largas "Marchas Ecuestres" que salieron de nuestro país hay que visitar la página del amigo, poeta y escritor costumbrista don Carlos Raúl Risso:
http://carlosraulrisso-escritor.blogspot.com.ar/2010/03/marchas-ecuestres.html

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martes, 1 de julio de 2014

Vendaval

(Pintura: Molina Campos "Se vino'l pampero")

 

Noche de junio.Lluvioso.
Quiero terminar la copla
y afuera el viento resopla
igual que un toro furioso.
El boscaje quejumbroso
sacude su ramazón.
Y en el terrible turbión
al caer un árbol de cuajo,
es parecido al badajo
que golpea mi corazón.

Luego ,un relámpago intruso
azotando la persiana
penetra por la ventana
hacia mi verso inconcluso.
Entre nervioso y confuso
ya no pienso en otra cosa,
que en esa lluvia copiosa
y ese viento huracanado
como un potro desbocado
en la noche tormentosa.

Sigue y sigue el vendaval
pero no llega la calma
y parece que en mi alma
se da un fenómeno igual.
Es el desborde total
de mis locas emociones,
desenfrenadas pasiones
que yo viví en este mundo
después ..un pozo profundo
¡tumba de mis ilusiones!

¡Al fin llega la mañana!
Y el relámpago y la lluvia
dejan sus estelas rubias
colgando de mi ventana.
Pero ya no tengo ganas
de terminar mi poesía.
Será para un nuevo día
o noche de plenilunio
cuando la bondad de junio
no atormente el alma mía.

Camino del caminante

(Pintura: Mariana Sandes)


Tengo que hacerte un reproche
debí por vos ausentarme
me maniaste con tus leguas,
por vos siempre llegué tarde.

Qué duras eran tus piedras
qué fríos tus soledades
que oscuras eran tus noches
camino, y no me alumbraste.

¡Ay camino no sentiste
piedad por tu caminante
que trepó niño tus cuestas
y que envejeció en tus valles!

Por vos fui a buscar la vida
y con muerte me esperaste
entre tus sombras un día
la vi partir a mi madre.

La trampa de tu espejismo
mintió un remanso en el aire
y el sol sus puntas de fuego
me fue elevando en la sangre.

Con manos brutas de piedra
a la ausencia me empujaste
¿porque te escuché esa noche?
partí, debiendo quedarme.

Ay camino, no sentiste
piedad por tu caminante
tenés el alma de piedra
Y no hay pena que te ablande.

Haceme un hueco en tus flancos
con gramillita muy suave
cuando se apague mi pulso
y el corazón se me canse.

¡Camino que no sentiste
piedad por tu caminante
envejecí entre tus piedras
pero siempre llegué tarde!.-