lunes, 30 de junio de 2014

El Cabo Savino


¡Preciosa!




Mucho más que la lindura
de algún rosal florecido,
eres lucero nacido
que brilla en la noche oscura.
No sé si tu preciosura
llama, convida o provoca,
y si Dios, en su ansia loca
de cosas originales,
de perlas y de corales
¡quiso llenarte la boca!

Tienes un modo tan bello
que es lo que más linda te hace,
pues de bondad eres frase
siendo de ternura el sello.
Se te encuentra en todo aquello
en que puedes descollar,
sabes como nadie estar
donde hay las menos coquetas
y por eso entre violetas
¡también se te puede hallar!

No sé si te quiero tanto
o si es que el alma delira,
pero sos la que me inspira
todos los versos que canto;
por eso, cuando levanto
mi canción o me desvelo,
voy como sembrando el suelo
con ilusiones que esparzo
y en mi recuerdo te engarzo
como lucero en el cielo.

Yo te encontré sin buscarte
como una joya extraviada,
y en mí te llevo guardada
para inspirarme y cantarte;
para poder entonarte
un himno como al escudo
y pido, insisto y ayudo
para que Dios te bendiga;
el cariño cuando liga
ajusta muy fuerte el nudo.

¿Dónde está Fierro?


por CANAL ENCUENTRO


Martín Fierro, el personaje más popular de la literatura gauchesca argentina, permanece vigente en las calles, en el lenguaje cotidiano, en nuestra memoria histórica. ¿Dónde está Fierro? explora los temas más representativos del libro, los relaciona con los actores sociales de nuestro presente y trae de regreso al gaucho rebelde, cantor, víctima del poder de turno y filósofo del desierto, para que cuente sus historias inconclusas y revele sus secretos.



A travéz de 13 capítulos se tratarán los siguientes temas:

1. "Me tendrán en su memoria, para siempre mis paisanos".
2. "¿Quién es el gaucho?"
3. "Guerras cantadas".
4. "La voz de José Hernández".
5. "Los demasiados libros".
6. "Ida y vuelta".
7. "¿Poema épico nacional?"
8. "Mucho más que una payada".
9. "Fronteras".
10."El retrato de Fierro".
11."Entre pantallas y escenarios".
12."Fierro en la música".
13."Acá está Fierro".

Vieja guitarra de boliche



A la vieja guitarra de boliche,
He querido cantarle porque quiero,
Regresar en los nombres que no olvido
Al fogón encendido del recuerdo.
Los hermanos Saganías .... y los Gomez
El "Apalo" Villalba, santiagueño,
Los hermanos Bandeira ... Salvaresas ...
Que sembraron en mi lo que ahora siento ...
Porque tengo un oficio de hombre y surco
Y cosecho enamorado los silencios
De los tantos boliches que tuvieron
El orgullo de ser sin pretenciones
Una escuela para este guitarrero:

Yo te vi crucificada con silencios
En antiguos boliches milagreros
Colgada entre porrones de giñiebra
Gimiendo entre el ladrido de algún perro

Tu madera gastada cobijaba
Manos vivas de surco y campo abierto
Y en tu boca sonora soñé un río
Que a mi niño le puso un hombre adentro

Yo vivía dialogando con los grillos
Que cantaban en las noches de mi pueblo
Respirando el amor de los humildes
En la boca sentenciosa de algún viejo

El alcohol te ponía nostalgiosa
O soberbia en las manos de tu dueño
Era según la cuota de razones
Que para el canto acomodó el garguero

Muchas veces el filo de un cuchillo
Te cortó los alambres en silencio
Porque el canto se volvía ofensa
Y la ofensa se paga con un fierro.

Otras veces en tu boca otra boca
Te colgaba una luna para un sueño
Y en la boca sabrosa de una moza
Despertaba el amor nidal de besos.

Y podría aquí poder seguir nombrando
Toda forma que tienes en mi tiempo
Guitarra de boliche que en milongas
Me entregaste un rosario pa' mis rezos.
................................................
Y podría aquí poder seguir nombrando
Toda forma que tienes en mi tiempo
Guitarra de boliche que en milongas
Me entregaste un rosario pa' mis rezos.

Porque te quise y te quiero (Cifra gateada)

Yo que tuve en el amor
muchas conquistas ganadas,
hoy siento que está enredada
mi vida de picaflor
porque ha nacido una flor
en éste jardín de ensueño
que trata de ser su dueño
aunque ceda a sus antojos
porque el puñal de sus ojos
me han hecho perder el sueño.

Mientras yo a vos te ignoraba
el amor no me hacía meya,
pero cruzaste en mi huella
y el corazón me aflojaba,
sentí que me tambaleaba
cuando te veía pasar
pero traté de arrimar
mi sentimiento a tu orgullo
y empecé a sentirme tuyo...
me lo confió tu mirar.

Hoy que enredé tus encantos
al collar de mis anhelos,
muchas veces miro al cielo
y siento que me ahoga el llanto;
otras veces con mi canto
trato de aliviar las penas
si bien saltó la cadena
que nos tenía separados
porque estás hoy a mi lado
ahora vivo otra condena.

Le tengo celo a la brisa
que acaricia tu figura
porque donde hay hermosura
todo en ti se sintetiza,
y ruego que tu sonrisa
con tu ternura inocente
no halle eco entre la gente,
que jamás tu pecho se abra
 y que tus dulces palabras
sean para mí... solamente!




El milagro del choripan (La multiplicación de los panes)



Andaba el Señor Jesús
por la sierra predicando
y de paso iba bichando
en los ranchos que encontraba
y a los enfermos que hallaba
los curaba milagreando.

Sanaba la culebrilla,
la ojeadura, la ceguera,
la ciática, la renguera,
el mal de chagas, la tos,
y con solo oir su voz
se vaciaban las bicheras.

Alguno le daba un mate,
otro una torta caliente
¡lo seguía tanta gente!
y si apretaba el calor,
calmaba la sed el Señor
como agua de la vertiente.

No precisaba baqueano,
tenía un rumbo certero
andaba por los senderos
y caminos de herradura
como los que anduvo un cura...
mi cura el Padre Brochero.

Para hacer ésta misión
iba con doce aparceros,
cuando el público mañero
a Jesús lo apretujaba,
los apóstoles gritaban:
-"¡Abran cancha, compañeros!".

A la orilla de una aguada
por fin tomó asiento,;
todos estaban contentos,
menos un diablo malvao
que quiso mear el asao
pero meaba contra el viento.

Con una sola mirada
el Señor lo fulminó,
ni palabra pronunció
tan solo con su mirar
lo hizo repimporotear
y mandinga reculó.

Oyeron una parábola
que viene a ser un sermón,
más bien una narración
pero a su vez aconseja
y tiene una moraleja
hecha por comparación.

Encendieron un fogón
y se armó la guitarreada
cantaron valses, tonadas,
zambas, chacareras, cuecas,
y alguno aflojó las chuecas
tentando una malambeada.

Acomodaron las brasas
para echar en la parrilla,
una tira de costilla
y alvirtieron de repente:
¡que para toda esa gente
no había ni una morcilla!

-"¿Qué vamos a hacer, Señor?,
la gente está muy sedienta,
si chupan más de la cuenta
por ahi se van a mamar
y deben comer al tomar
porque así el vino se asienta!".

-"No se descuide Maestro
porque ya es noche cerrada
si se encurda la majada
y de su pastor se aleja
puede hacer que alguna oveja
caiga en pedo a la quebrada".

Urgando en las alforjas
de Simón el aparcero,
encontraron pancordero
y una ristra de chorizos,
un milagro era preciso
pa salir del entrevero.

Tomó el Señor las alforjas
con las manos, las bendijo,
y al viejo Pedro le dijo:
-"Dale de comer a todos
que en el cielo de igual modo
no tendrán hambre mis hijos".

Cortaron el pan casero
con el facón de San Juan,
dos rebanadas de pan
con un chorizo caliente
saciaron tuita la gente
y así... nació el choripan.


sábado, 28 de junio de 2014

La manta Peruana




Tengo una manta Peruana
que fue del finao mi abuelo,
tejida con mucho celo
en fina urdimbre de lana.
En su mesma trama emana
unos flecos bien trenzaos,
y el fondo que es colorao
muestra retazos de albura
por las muchas ataduras
que pa'teñir han usao.

Yo me la truje conmigo
cuando ella quedó sin dueño
y al acariciarla sueño
con yerras, pingos, amigos;
la tengo como testigo
por el tiempo de mis mayores
cuando no había sinsabores
que oscurecieran mi infancia
y bebía la fragancia
de la vida y de las flores.

Siendo potrillito tierno
buscando un libro pa'estruirme,
ella solía cubrirme
p'hacerle frente al invierno
y formábamos un terno
cada cual en su función:
yo buscando la estrución,
el libro en papel de maestro
y tendida sobre "nuestro"
la manta era protección.

A veces de fantasioso
solía salir bien montao
en un oscuro tapao
medio loro y muy fogoso,
yo me sentía orgulloso
al verlo bien aperao
y enseguida pa'l poblao
salía pisando chiquito,
mientras jugaba el vientito
con los flecos coloraos.

Ni un surcido se le ve
que le recuerde un puntazo,
nunca la arrollé en el brazo
para echar una de a pié;
simplemente yo la usé
en su misión verdadera
como tibia compañera,
como adorno en otros casos,
siempre guardando un retazo
de mi vida campo afuera.

¡Pobre manta!, está gastada
ha perdido algunos flecos
pero conserva los ecos
de sus grandezas pasadas.
Cuando la veo arrollada,
escondiendo sus heridas
veo mi vida repetida
y me quedo cavilando:
los dos nos vamos gastando
contra el filo de la vida.





Son pelos firmes los trece




Después que he cimarroneao
tempranito de mañana,
de tiro va una “alazana”
y él monta en un “colorao”;
cerquita viene un “gatiao”
y al repechar un barranco
el paisano sigue al tranco
como que va sin apuro,
y retozando un “oscuro”
lo va mordisquiando a un “blanco”.

Un “zaino” con un “tordillo”
y un “moro” -muy buen caballo-
viene cerquita de un “bayo”
y siguiéndolo un “rosillo”.
Mientras arma un cigarrillo
le baja al pingo el apero,
que se lo pone a un “overo”,
entre tanto que un “lobuno”
quiere ganarle a un “cebruno”
para atracarse primero.

Aunque la tropilla es grande
se trae con la madrina,
y en la campaña argentina
lo ponderan donde ande,
y aunque apurao se le mande
nunca un pingo le ha aflojao;
muchos los han codiciao
y el elogio se merece:
¡son pelos firme los trece,
ninguno con derivado!

Es muy prolijo el paisano
los tiene muy bien tusaos,
y todos bien desbasaos,
hombre de muy buen mano;
conocedor y baqueano
y muy pronto en la otra orilla
su cencerro suena y brilla
si ha nado ha cruzao arroyos,
con los trece pelos criollos
que lucen en su tropilla.

Ensille el que más le guste

(Pintura: Romero Carranza)


1
Vaya agarrando cualquiera
ahí tiene los diez caballos
hay un “gateado” y dos” bayos”
ahí cerca de la tranquera,
allá con la yegua “overa”
está pastando un “rosillo”
al “gateado” no lo ensillo
desde hace un tiempo largón,
y si quiere un redomón
puede elegir el “tordillo”.
2
Si quiere de cada uno
puedo la historia contar,
venga vamos a matear
largue nomás su “lobuno”,
como ayer carnié un vacuno
pues cumplió años el doctor,
tengo un vacío flor y flor
cuando la noche haga rueda,
si usted compadre se queda
lo ensarto en el asador.
3
Bueno, ahora puede ver
ese “bayo testerilla”,
es nuevito en mi tropilla,
muy buen pingo a mi entender;
lo hice el otro día correr,
ser ligero ha demostrado,
desde este agosto pasado
a mi tropilla lo integro,
junto a aquel “tordillo negro”
que está junto al alambrado.
4
Si ese “bayo” es ponderado
también es bueno aquél otro,
que ya desde que era potro
el ojo yo le había echado,
ese “bayo azafranado”
suele jugar con las riendas,
trabajando con haciendas
es un flete sin igual,
y un caballo excepcional
cuando me luce las prendas.
5
El “sabino” es nadador
como dice la leyenda,
y es bueno para la senda
puedo afirmar sin error;
el “rosillo” es de mi flor
porque si es bueno el “tordillo”
al ser del mismo padrillo
los dos salieron parejos,
y ya se ve desde lejos
que caballo es el rosillo.
6
Pero si quiere ensillar
aquel “gateado” aparcero,
traiga nomás el apero
y allí lo puede agarrar,
en él se podrá florear
porque a la usanza campera
se va a lucir donde quiera
entre el riñón y la cruz,
y es un flete como luz
en los trescientos de afuera.
7
Bueno, ahí tiene los diez pingos
aunque ninguno está en venta,
y como se dará cuenta
que no son charlas de gringos,
le hago todos los distingos
pues nada igual podrá hallar,
terminemos de matear
vaya a ensillar uno y luego,
vamos a encender el fuego
y un lindo vacío a ensartar.
    (12/1987)

Puestero solo

(Pintura: Tito Saubidet)


















Llovió todita la noche
y también el día entero.
Y ahora el viento “pampero”
está soplando a derroche.
Hay agua, a troche y moche,
los bajos, ya son laguna.
Contentos por su fortuna
están feliz los horneros
y los charcos del potrero
hacen de espejo a la luna.

Ha dejado de llover
se ve el pasto limpito,
con ese verde clarito
que denota su crecer.
Lejos, se alcanza a ver
la tropilla retozando,
y el vacaje, que pastando
se extiende en el campo ancho,
y bajo el alero’el rancho
está el puestero, mateando.

Pinta el sol el horizonte
y con bozal, el puestero,
sale a buscar el nochero
que está al reparo del monte.
Lo ensilla y sin más apronte
lo mueve, monta enseguida,
pa’empezar la recorrida
que es su diario derrotero,
destapando un bebedero,
del lote de las paridas.

Cambia después de potrero
algunas vacas con cría
y llegando el mediodía
regresa a hacer el puchero.
Almuerza. Después, certero,
le pone a un “pampa”, el recao,
que está recién enfrenao
y piensa: “Con este pingo
me viá lucir el domingo
cuando vaya pa’l poblao”.

Con el sol recién entrao
ya en la cocina, agarra
a su querida guitarra
pa’cariciar su encordao.
Recordando su pasao
tal parece, que rezonga
y sin que se lo proponga
de su saber, hace alarde
y alegra, al caer la tarde
el ritmo de una milonga.

Y van los años pasando,
soles y fríos, con saña.
Demientras que en la campaña
sigue el gaucho puesteriando
solo, y espera que cuando
deba soltar las amarras
y la muerte muestre garras
montada en negro corcel,
pueda llevarse con él
sus versos y su guitarra.

El Hijo Pródigo Serrano


Un hombre rico tenía
treinta vacas, diez terneros,
dos redomones enteros,
cuatro yeguas, tres caballos,
varias gallinas, dos gallos,
y una chancha en el chiquero.

Por la mañana temprano,
cuando los gallos cantaban,
el Viejo se levantaba
y avivaba el braserío
para pelear contra el frío
al ir poniendo la pava.

Despavilaba a los chicos
y llamaba a las gallinas,
pesaba un kilo de harina
y se ponía a amazar,
y lo dejaba leudar
a la par de la cocina.

En los oficios del campo
los dos chicos trabajaban
a la par de la peonada;
hacía años los muchachos
se habían quedado guachos
cuando se jué la finada.

Aunque eran criados parejos
y con el mismo rigor,
era el hermano mayor
tranquilo y habilidoso
pero era medio mañoso
y retobao el menor.

El curandero decía:
-"Este chico no ha gateau
y por eso está traumau
pero aunque hiciera terapia
gatiando sobre las tapias
el chico era retobao".

Estaba muy disconforme,
un día le dice: "¡Tata,
¿no quiere darme la plata?
¡Quiero irme de éste lugar!
me he cansau de trajinar
en bombachas y alpargatas.

Quiero irme pa rodar tierra,
pa ver que hay en otros laos,
me han dicho que en el poblao
hay lujos y diversiones,
y con pocos patacones
se puede vivir holgao.

Además yo ya he cumplío
la mayoría de edad,
¡deme Tata, la mitad
que me toca de la herencia!
Voy a cambiar de querencia
quiero dirme pa la ciudad.

El viejo oyendo al muchacho
le dice: "Tenés razón...
yo te he dao educación
pa que sepas conducirte
y si hoy se te ha dao por irte
te vas con mi bendición.

"Pero no tenís que creer
en tantas ponderaciones,
son muchas las tentaciones
que la calle nos ofrece,
y lo que fácil parece
tiene también sus cuestiones.

"Yo te he enseñao que en la vida
hay que ganarse el puchero,
acá tenís el dinero
y que te quede presente:
lo que llega fácilmente
también se nos va ligero".

El mozo se fue contento
enteramente empilchao,
pantalones importaos,
rastra de plata calada,
corralera pespunteada
botas de cuero encerao.

Sobrepuesto de carpincho
y trenza de ocho en el lazo,
se montó sobre su picazo,
se caló bien el sombrero,
saludó con el talero
y salió de sobrepaso.

Cuando llegó a la ciudad
desparramó simpatía,
-"¡Pulpero, ésta vuelta es mía,
tráigame otra 'mamajuana'!"
y así todo el día era jarana,
pura risa y alegría.

Convidaba a troche y moche
meta bailar y chupar
y cuando quiso acordar,
la plata había mermao
y el muchacho atolondrao
supo lo que era galguear.

Buscando recuperarse
se prendía en lo que juera
la taba, chinchón y cuadreras,
truco, chancho enjabonao,
jugando siempre mamao
pasaba noches enteras.

Cuesta abajo en la rodada
le vendió al talabartero
las virolas del talero
y en una riña de gallos
perdió el facón, el caballo,
las espuelas y el apero.

Cuando perdió hasta las botas
se declaró derrotao,
y el que le había arisqueao
a trabajar de patrón,
tuvo que oficiar de peón
y andar arriando ganao.

Ayudando en una doma
tenía un potro embramao,
estaba bien afirmao
echó verija a la izquierda
se mandó una mala juerza
y quedó descoyuntao.

Con las caderas chanfliadas
no podía trabajar;
se arrinconaba a llorar
cuando en su Padre pensaba
y a la noche se chupaba
como queriendo olvidar.

Se colaba en los velorios
y ayudaba a cajonear
por ahi podía ligar
un par de mates calientes,
un traguito de agua ardiente,
un techo pa dormitar.

Y lloraba: "¡ A la pucha
cómo he venío a perder!
¿cómo habrán sabido ser
estos años en las casas?
¡Quisiera saber qué pasa,
Dios qué ganas de volver!

Y el Padre que no aguantaba
la tristeza que él sentía
trepaba todos los días
a la punta de un mogote
y ahi estiraba el cogote
para bichar si volvía.

Cuando vió llegar un bulto
entró una gran cerrazón,
le saltaba el corazón
porque sin ver alvertía
que era el hijo que volvía
montao en un mancarrón.

Fue corriendo hasta las casas
llamando al hijo mayor:
"¡Volvio tu hermano menor,
ya está entrando en la quebrada,
juntá toda la peonada
y contratame un asador!"

"¡Abrí ese vino patero
que tenemos reservao,
después llegate al poblao
invitá algunos vecinos
y gritá por el camino
que hay gran baile con asao!"

El chico mayor le dijo: "¡Tata
yo siempre he estao a su lao,
nunca le di un entripao,
siempre he sido diligente,
trabajador, obediente,
y nunca me ha ponderao".

En el hombro del muchacho,
el Viejo apoyó la mano:
"Usted nunca fue orejano
ni negó su condición,
ni perdió la dirección
como la perdió su hermano".

"¿Se acuerda mi hijo, esa vuelta
 que ya era noche cerrada
y encerramos la majada
para salir con la vieja
pa campear aquella oveja
que se hallaba descarriada..?"

"¿No se acuerda que la hallamos
en el fondo 'e la quebrada,
pobrecita la finada,
¡qué contenta se la vía !
¡Despacito se reía
cuando la traía alzada !".

"Bueno, m'hijo, de igual modo
cuando alguno ha resertao
los que en la huella hemos quedao
trajinando en esta vida
'Hamos' dar la bienvenida
al que vuelve derrotao."

jueves, 26 de junio de 2014

El Viejo Santos

(Pintura: Juan Carlos Castagnino)


Santos Vega, el payador, 

aquél de la larga fama
murió cantando su amor
como el pájaro en la rama.

Ni cenizas en el suelo
de Santos Vega quedaron
y los años dispersaron 
los testigos de aquél duelo,
sólo un viejo y noble abuelo
así el cuento terminó:
-"Y si cantando murió 

aquél que vivió cantando
fue (decía suspirando)
porque el diablo lo venció".
..............................................

¡Qué lindo es ser Argentino
 y gritarlo al mundo entero,
acollarao al pampero
para peinar los caminos.
Tener tropillas de trinos
bien entablada en el canto,
hacer música del llanto
ver el cielo en cada estrella
y reserear por la huella
que dibujó "El Viejo Santos".

Levantarse en las mañanas
con el lucero en la frente
y abarcar de un redepente,
toda la vida pampeana.
Sentir las fuerzas humanas
libres de todas cizañas,
bendecir al sol que baña
a nuestra tierra Argentina,
del Ande hasta las Malvinas,
selvas, llanos y montañas.

Tierra de paz y sosiego,
tierra de hombres payadores
que dende nuestros mayores
mantienen vivo ese fuego.
Hombres que tienen apego
a lo que de antes nos llega
y están firmes en la brega
a la sombra bienhechora,
de la bandera sonora
que nos legó Santos Vega.

Viejo Santos yo te evoco
en éste aire de milonga,
que en el pecho me rezonga
cuando la guitarra toco.
Y pienso: no me equivoco,
si declaro aquí aparcero,
cuanti más entre sureros
que veneran su memoria,
¡no se ha de perder tu historia
mientras quede un guitarrero!





miércoles, 18 de junio de 2014

Será Justicia


(Pintura: Juan León Palliere)

Justicia quiere decir
proceder con equidá,
y aunque vieja la verdá
no la vá de perogruyo
porque se trata de darle
a cada uno lo suyo.

"Será Justicia" concluye
el letrao en cada escrito,
pero siempre lo repito
con toda buena intención,
que deberían ponerle
un signo'e inerrogación.

¡Pobrecita la Justicia,
que china tan vapuleada!
muchas veces engañada
y por más que no se entienda,
me dan ganas de ayudarle
pa'que se saque la venda.

Yo lo digo convencido
pero también indignao,
y las cosas que han pasao
me dicen que con malicia,
mucha gente se ha propuesto
avergonzar la Justicia.

"Hecha la ley, vá la trampa"
reza el dicho popular,
y si dentro a cavilar
queriendo encontrar los modos,
debo afirmar con tristeza:
"no hay Justicia para todos".

La cosa es bien despareja
y duele por lo ladina,
el que roba una gallina
seguro termina preso,
pero el que roba millones
se queda con todo el queso.

Si piensa que macaneo
o peco de exagerao,
pase revista al pasao
y verá que en más de un brete,
a la justicia argentina
la tomaron pa'l churrete.

Algunos echan las culpas
a lo que llaman "sistema",
pero pa'mí es anatema
semejante conclusión,
porque siempre son los hombres
que aportan su intervención.

Le quieren dar vida propia
al susodicho "sistema",
estoy harto de ese tema
y ver mirar pa'otro lao,
a jueces, legisladores,
funcionarios y abogaos.

Parece cosa 'e Mandinga
y nomás, ha de ser cierto,
que en medio de tanto entuerto
no haya gauchos capaces
de acabar con esa plaga
de bandidos y rapaces.

Un  gaucho llamado Kelsen
que dicen, era erudito,
supo poner por escrito
y sin ninguna malicia,
que no podía explicar
qué cosa es la Justicia.

Y termino recordando
lo que dijo Zitarrosa,
es muy certera la cosa
y parece una disgracia:
"la Justicia es una vaca
pastando en la Democracia!".

martes, 17 de junio de 2014

Criolla picardía



(Pinturas: Molina Campos)

Había fiesta en la escuela,
tenían que festejar,
y el corazón alegrar
con distintas acuarelas.
De la nieta hasta la abuela
dieron así su presente,
nadie quiso estar ausente
y en carruajes y caballos
está la zona rural
pa' un 25 de Mayo .

El estanciero'el lugar,
absoluto de la zona,
seguro que ni por broma
ese día iba a faltar;
él tenía queentregar
un pingo que había donado
que junto con el recao,
freno, rienda y cabezada
en una rifa sorteada
algún gurí iba a sacar.

Juntos todos en el patio
van formando filas blancas
y la ilusión se le enanca
en ese día tan patrio;
como subido en un atrio
está el morito ensillao,
esperando acompasao
el tener un nuevo dueño
y a la suerte y ese empeño
por el número sorteao.

Pero hay una cara triste
y la maestra lo sabe,
la solución no le cabe
aunque solución existe...
y aunque la culpable fuistes
de ese sorteo arreglao,
Dios que es gaucho y te ha mirao
la criolla picardía
se sonríe en la porfía
y mira pa'otro lao.

Es que el moro le ha tocao
a ese gurí, al más pobre;
ese que un gusto salobre
a lo largo'el camino lleva
ese que se caminó
por los caminos rurales
entre polvo, pastizales,
entre helada, viento y mata,
que se ha gastao ilusiones
un poco más que alpargatas.

Ese que nunca faltó
con sol, con lluvia, ¡qué aguante!
con calores agobiantes
la ilusión la aguantó:
una letra amadrinó,
a un libro le dió poesía
ese que a la patria mía
da su sangre y su destino
que anda siempre de bombachas
humilde pero Argentino.

Hoy por la huella rural
viene contento un gurí
con un moro que es ají
pero que sabe montar;
alegrón, viene a estudiar,
se le ha cortao el camino
lo acompañan unos trinos
de pájaros como orquesta
y la mano que puso Dios
divina de la Maestra.






lunes, 16 de junio de 2014

Alambrador de ilusión



Anclás en ninguna parte,
nunca querés formar nido
y si hoy has concluido
mañana habrás de marcharte.
Facilitaste la parte
dividiendo la extensión
y tenés de diapasón
alambres de muchos hilos
que vos los templás de oído
por 'canche' y por condición.

Mechas, taladros, formones,
vos manejás con esmero,
palas y torniqueteros,
californias y estacones;
mano maestra que pone
donde está el principio y fin
y di uno a otro confín
de mi tierra has trabajao
colocando ese alambrao
con humildad y trajín.

Las inclemencias del tiempo
o en los torridos veranos
sin aflojar, mano a mano,
a natura desafiaste.
Mano de acero forjaste
la pampa y su división,
vos pusiste a la extensión
alambre de púa o liso
y sos artista prolijo
y alambrador de ilusión.

Tu plomada y tu niveles
y tu vista que es certera
y si alambrás campo afuera
con habilidad y certeza
vas sacando la cabeza
por cada palo plantao,
los mirás de los costáo
dende el primero al final
y le das el visto bueno
con seguridad total.

Maestro de los maestros
en su tarea rural
representante cabal
del campo y de su labor,
vos tenés el sinsabor
del mal pago y del olvido;
por tela al campo has tenido,
por pincel al alambrao
y así te he condecorao
en éste canto sentido.

Sos pájaro nacional
parado en un esquinero,
sos la casa del hornero
adornando un alambrao;
sos el mojón que ha marcao
el kilómetro primero,
el que siempre arranca en cero
por más que hayas caminao:
sos la gloria del pasao
y sos presente de acero.


sábado, 14 de junio de 2014

Marcado está mi destino (Milonga)

(Foto: Aldo Sessa)




Soy una sombra que va
por un camino sin rumbo,
soy una luz que no alumbro
pero que supo alumbrar.
He perdido pa ganar
en el juego de la vida
y llevo tantas perdidas
que no me animo a copar.

El camino sigo igual
que a veces se me hace largo,
voy tranqueando sin embargo
pa llegar hasta el final;
no me detengo a pensar,
no vivo de mis recuerdos
nunca busco lo que pierdo
¡total otro lo ha de hallar!

Quisiera pegar la vuelta
pero es largo el recorrido,
es tanto lo que he sufrido
que ya ni lo tengo en cuenta;
mi  vida es una tormenta
mi alma human' ha enfurecido:
tengo cincuenta cumplidos
que suman como noventa.

Soy una sombra que va
como paria en el desierto,
yo siempre vivo despierto
aunque parezca dormir,
es esterno mi sufrir
aunque al sufrir me divierto:
yo soy lo mismo que un muerto
que han condenao a vivir.






Pa' mis paisanos (Huella)

(Pintura: Ángeles Lynch)


Huella dentro del tiempo
nació mi canto
y anduvo en pulperías
postas y ranchos.
Yo lo aprendí del viento
que es orejano,
las marcas no se han hecho
pa nuestro canto.

Huella que buscó pampa
con los carreros
donde peliaba el indio
y el fortinero.
Huella de los sureros
que antes cantaron,
los que fueron reseros
de pago en pago.

Laralaralaraila laralaraila...

esta huella es la ofrenda
pa mis paisanos.

Si una taba es la vida
juegue a mi mano,
con la suerta p'arriba
siempre cobramos,
y mi suerte es clavada
porque mi canto
no hay plata que consiga
poder comprarlo.

Huella que buscó pampa
con los carreros
donde peliaba el indio
y el fortinero.
Huella de los sureros
que antes cantaron,
los que fueron reseros
de pago en pago.

Laralaralaraila laralaraila...

¡Esta huella es la ofrenda
pa mis paisanos!




viernes, 13 de junio de 2014

Soy un árbol deshojado (Estilo)



Soy un árbol deshojado
que un mal tiempo me ha hecho mal
sólo me queda llorar
y recordar lo pasado.
Cuando era de hojas cargado
las aves venían frecuentes
y en mis ramas solamente
alojaban sus niditos
y hoy porque me ven marchito
me huyen indiferentes.

Cuando era un árbol coposo
todas las aves venían,
contentas allí vivían
alegres, llenas de gozo.
¡Qué tiempo más primoroso
que en un mal se ha convertido!
Las aves dejan sus nidos
sin querer reflexionar
que mis gajos se han de criar
y ser quien antes he sido.

Mis verdes hojas perdí,
mi corteza no verdece,
mis gajos tampoco crecen
ni yo soy quien antes fui.
Pero yo digo entre mí
si vuelvo a reverdecer,
las aves han de volver
a sus alojados nidos,
gozaré el tiempo perdido
y seré quien antes fui.

Toda planta necesita
el riego de un hortelano
porque espera un buen verano
y una hermosa primavera.
Si un tiempo se pudiera
regar esta pobre planta
con el riego se adelanta
y vuelve a reverdecer
como suele suceder
que el más cáido se levanta.

..........................................

Dictada por Victorino Nogueira, de San Antonio de Areco, Bs.As.
Juan Alfonso Carrizo también tiene estas décimas en el Tomo II del Cancionero Popular de Tucumán, pag.128, Nº514.
También la cantaba Juan Ledesma, gaucho de la Guardia del Monte. (Apuntes de Don Luis Flores)

La leyenda de Ruperta

(Dibujo: Eleodoro Marenco)


Allá en la costa entrerriana,
cuenta una vieja leyenda,
supo vivir una prienda
servicial y campechana;
joven y bella paisana
dueña de una voz sonora,
sol que al despuntar la aurora
alumbró los campos grandes
era Ruperta Fernández:
curandera y payadora.

Con su guitarra encintada
con banderas diferentes
a muchos les hizo frente
en memorables payadas
hasta que un día su mirada
tuvo un distinto fulgor
al escuchar a un cantor
que amores le prometiera
pero más tarde partiera
hundiéndola en el dolor.

Ruperta se volvió vieja
y vivió esperando en vano
el amor de aquél paisano
que jamás volvió a su reja
y fue su canto la queja
de su herido corazón
hasta que en una ocasión
supo que había regresado
el payador más mentado
de todita la  región.

Una honda melancolía
sintió al contemplar de lejos
el rostro del bardo viejo
que hasta sus pagos volvía;
ecos de lejanos días
y recuerdos a granel,
asomaron en tropel
y entonces dijo bizarra:
-"Alcáncenme mi guitarra
que quiero payar con él".

El gaucho atento la oyó,
el pelo cano revuelto
y con un gesto resuelto
hacia ella se dirigió,
a bordonear empezó
una milonga afinada
y al levantar la mirada
vió a tres pasos de la puerta,
aparecer a Ruperta
quien cantó con voz quebrada:

-"Hace muchos... muchos años,
partió de aquí un forastero,
que pagó mi amor sincero
con olvido, con engaño;
después de ese desengaño
cayó muerta mi ilusión
porque enterré mi pasión
como se entierra un difunto,
cuando en aquél contrapunto
me ganaste el corazón.

"Porqué jugaste conmigo
sabiendo que te quería,
yo supe desde ese día
que eras mi pior enemigo,
te imploré calor y abrigo
pero buscando renombre,
te fuiste mas no te asombre
que tu fama y tu dinero
disimular no pudieron
tus grandes miserias de hombre".

"Pasé la vida esperando
que algún día arrepentido
pusieras fin a tu olvido
y me siguieras amando;
fueron los años pasando
y ya sola en mi vejez
se de que no habrá un después,
está jugada mi suerte
mas no le temo a la muerte
si pude verte otra vez".

Las lágrimas enjugó
y comentan los paisanos
que cerca del Feliciano
su triste voz se apagó...
Y allí donde realizó
sus memorables payadas,
hay una cruz levantada
que guarda una dicha muerta,
el corazón de Ruperta
y una guitarra encintada.



--------------------------------------------------------------------------------------

...
"El oficio de payador, si así cabe llamarlo, no fue(...) potestad del hombre. Curiosamente, la reminiscencia nos lleva, algunas pocas veces, a rescatar nombres de mujeres que, a su tiempo, despertaron la sorpresa y la admiración de los ocasionales contertulios. Marcelino Román, paisano de Victoria, letrado en poesía, solía recordarnos en las veladas que compartíamos, entre otros, con Linares Cardoso, "Juanele" Ortiz y Amaro Villanueva, en su casa de la costa de Paraná, a una mujer, Ruperta Fernández. De ella se memoraban anécdotas, verídicas o fraguadas, que trascendieron en el tiempo y la relación oral entrerriana.
Ruperta, oriunda de La Paz, a orillas del río Feliciano, era mujer agalluda, optimista y servicial. Asistía a los enfermos con unguentos y pócimas cuya composición mantenía en secreto. Oficiaba de amable componedora en disputas o rencillas, ayudaba a las parturientas, aconsejaba y establecía reglas de convivencia. Decían que nunca se le habían conocido amoríos y que, en la velada voz de su canto, dejaba verter la tristeza y la añoranza de algún penar celosamente oculto. No le faltaban asedios ni remilgos sentimentales, pero ella, al parecer, permanecía fiel a un sueño, a un recuerdo.
No faltaba a las fiestas. Asistía con su guitarra encordada a la zurda, el mástil adornado con cintas que representaban los colores de todas las banderas americanas y, sin hacerse rogar, cantaba improvisadas coplas con sucesos de la zona y, más atrevida, algunas recetas rimadas de su medicina empírica. Siempre se le privilegiaba un lugar en la reunión y ella lo compartía con su belleza personal y su inseparable guitarra. Román contaba estas cosas mientras la ronda del mate monologaba a la callada y contemplábamos por el ventanal el suelo empapado por las flores del jacarandá, y oíamos pasar a los pájaros silvestres silbando chamarritas".

Extractado de:
Rincón gaucho

Ruperta, la payadora del paisaje entrerriano

por  Luis Ricardo Furlan Para LA NACION del 10 de Junio de 2006.

Patrón de antes

(Pintura: Molina Campos)

-Muy buenos días, Ponciano,
una alegría encontrarlo.
-No salí por esperarlo
de mañana bien temprano.
-En el escritorio a mano
me ha dejao el escribiente
una nota muy prudente
la que he leído al pasar
y me dispuse a llegar
por si anda en inconveniente.

-Yo le agradezco, patrón,
de que al puesto haya llegao.
-‘Ponciano esté sin cuidao
es esa mi obligación!
-Lo llamé en esta ocasión
no pa’ ponerle un pretesto
sino pa’ decirle esto
que mi voluntá no merma:
tengo mi patrona enferma
y le viá entregar el puesto.

Medio tiradón me hallo,
los remedios son muy caros
y no he de poner reparos
pa’ negociar mis caballos,
el tobiano, el ruano, el bayo
me los va a comprar Medina,
al azulejo Lencina
que’s una persona seria,
y el resto llevo a la feria
junto a la yegua madrina.

-Ponciano, no se me apure,
lleve a Carmen pa’l poblao,
dele todos sus cuidao
no hay mal que cien años dure;
de atenderla bien procure,
yo hablaré con Don Mansilla,
una persona sencilla,
de confianza, por supuesto,
que venga, le atienda el puesto
y le cuide la tropilla.

-Yo le agradezco, patrón,
pero espero que me’ntienda,
al ‘tar enferma mi prienda,
no ha quedao un patacón.
-¡Es esa mi obligación,
usté jamás me ha fallao!,
fue franco, sincero, honrao,
un hombre sano, notorio,
arrimese al escritorio,
pida plata sin cuidao.

-Con que pagarle, patrón
esta tremenda alegría.
-Veinte año’es la garantía
usté cumplió como pión,
váyase tranquilo, don,
que todo irá mejorando,
y siga a Carmen cuidando,
atienda a su compañera
y vuelva aquí cuando quiera
¡que’l puesto estará esperando!.






lunes, 9 de junio de 2014

Los moros

(Foto: Eduardo Amorim)
 

Viene un gaucho trajinao
que deja ver en su traza
que anda lejos de las casas
por cómo se ha'comodao.
Sus pertenencias ha liao,
en dos maletas sencillas,
hay leguas en su tropilla
se ve y al son del cencerro
van ocho moros de fierro
tras la madrina rosilla.

Llega a un paraje y se apea
donde hay una cina-cina,
y le pone a la madrina
despacito la manea;
mientras los moros ventean
un charco que hay en la orilla,
con paciencia desensilla
para caballo mudar
y luego va'embozalar
a un morito testerilla.

Trata el gaucho con cuidao
al animal que es de rienda,
y pa' que el moro lo atienda
bajito lo ha conversao;
una vez que lo ha ensillao
le acomodó las maletas
y allí cerquita está quieta
la yegua como esperando,
y entre los moros jugando
el potrillo a las gambetas.

La madrina desmanió
y lo que sonó el cencerro
están los moros de fierro,
atentos... mirándolo.
Una vez que agua les dio
con el cabresto en la mano
vuelve a montar el paisano
y así a galopear se inclina,
va celando la madrina
otro moro rabicano.

Los moros no tienen brillo
pero a la usanza campera
van todos de cola entera
y tuzados con martillo,
aunque de aspecto sencillo
se nota del gaucho el tino,
es dueño de los caminos
con tropillas de esa laya:
y libre por donde vaya
pisando suelo Argentino.

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viernes, 6 de junio de 2014

Virgencita de Luján




Mi canto se vuelve rezo
por mi Santa Virgencita,
vos que  sos la lucesita
del faro de mi regreso;
yo te agradezco por eso
y que no me falte el pan
que allá que mis rezos van
por tenerte tan cerquita:
un beso a la medallita
de la Virgen de Luján.

Cantando mi Virgencita
quiero llegar hasta vos
y allá en el Reino de Dios
serás una Princesita;
el pobre te necesita
y se que el rico también,
en tu reparto del bien
no hay medida ni balanza,
brindando fe y esperanza
no debe importar quién.

Yo que soy agradecido
hoy no he querido olvidarme
y tendrás que perdonarme
por lo mucho que te pido.
Celeste y blanco vestido
semejante al pabellón
con manos en oración,
con tu bondad infinita,
sos mi gaucha Virgencita
el sosiego del perdón.

Sos mi santa milagrosa,
 la esperanza de Luján
adonde tus siervos van
por una ayuda piadosa;
pero esas son numerosas
las que llegan hasta vos,
y aquella carreta sos
viajera de un imprevisto
y allí quedaste por Cristo
y la bendición de Dios.

Agua fresca es tu consuelo
para este pobre sediento
sos igual al firmamento,
sos mensajera del cielo
mis besos que toman vuelo,
mis coplitas llegarán
y allí donde se que están
nuestros seres más queridos,
por tus manos protegidos
¡Virgencita de Luján!


jueves, 5 de junio de 2014

El cuchillo

(Dibujos: Jorge E. Torrecilla)


Desenredando el ovillo
de mi saber tan escaso
busco la luz de un chispazo
para evocar al cuchillo.
Al de trabajo, al sencillo,
que en nuestra inmensa campaña
al hombre gaucho acompaña
llegando a tal su lealtad
que en gestas de libertad
juntos marcaron su hazaña.

En el ambiente rural
donde hay trabajo a montones
siempre fue de los peones
la herramienta principal.
Allí, donde es habitual
pa el consumo la carneada,
tallando en la señalada
donde el paisano, a cuchillo
le hace a la oreja un "martillo",
"lanza", "horqueta" o "despuntada".

Él es código y justicia
para el criollo de este suelo
cuando trenzao en un duelo
su vida está en su pericia.
Y si siente la caricia
de una mano cariñosa,
su hoja, medio maliciosa,
así nomás que la cháire
le corta un pelo en el aire
pa mostrar que está filosa.

A cuchillo, es muy usual
en el hombre bien campero
desvasar un parejero
y sangrar un animal.
Cueriar, hacer un ojal,
el sacar lonjas frecuente,
y al churrasquear diariamente
alrededor del fogón
usa su punta el patrón
a modo de escarbadiente.

Su gavilán bien templao
anduvo en actividad
cuando hubo necesidad
de "hachar" algún alambrao.
Y aunque quizá equivocao
mi admiración le dirijo
al hombre de pulso fijo
que en defensa de su honor
supo aplicar su rigor
con la señal de un "barbijo".

Si entre gente superiora
en los arreos anduvo
sabe, que si gauchos hubo
también hay gauchos ahora.
La vida, que es golpeadora
contra el cuchillo la emprende,
y así alejarlo pretende
con la prohibición de usarlo.
Las leyes quieren matarlo
y el cuchillo se defiende!




miércoles, 4 de junio de 2014

Malos Bichos


(Pintura: "Los dos amigos" de Angel Della Valle)



-Me han dicho, aparcero Lara,
que entre gárgaras de caña
usted se contó una hazaña
y vengo a ver si me aclara.
Pues dicen que usted compara
a su bayo azafranao
con el flete más mentao
y hasta se atrevió a decir
que me lo iba hacer fruncir
a mi caballo tostao.

-No Morales... se equivoca...
usted está mal informao,
yo en contra de su tostao
jamás he abierto la boca.
Ni en una cabeza loca
cabe tal comparación,
y el que hizo la afirmación
sinceramente ledigo
no debe ser muy amigo
y anda con mala intención.

-Siendo así, yo le acredito
su palabra tan honrada,
y al quedar todo en la nada
mis disculpas le repito.
-En cambio yo me permito
escarmentar a esos pillos,
y con términos sencillos
formalmente le propongo
que nos corramos un "tongo"
pa enllenarnos los bolsillos.

-Vea Lara... al ir escuchando
su atinada explicación
viéndole tanta razón
la cosa me está gustando.
-Bueno entonces simulando
tenernos odio profundo,
los dos, con gesto iracundo,
pa que el más "vivo" zambulla
armaremos mucha bulla
así "dentra" medio mundo.

Con ardor, los dos contrarios,
primero lo conversaron,
y cuando "depositaron"
se hicieron mil comentarios.
De acuerdo a los adversarios
se fue el asunto agrandando,
y viendo al bayo más blando
mucha gente había opinao
que el parejero tostao
lo iba a ganar disparando.

Se corrió al fin la carrera
entre un mundo de curiosos,
y los paisanos golosos
jugaban fuerte de afuera.
Sin inmutarse siquiera
con tal de jugar sus reales
dando usuras colosales
el gauchaje se desata,
y lo tapaban en plata
al pingazo de Morales.

Cuatro partidas hicieron
sin poderse acomodar,
y llegando a emparejar
en la quinta se vinieron.
Cuando cien metros corrieron
ya el bayo venía en la punta,
y ansina siguió la yunta
hasta enfrentar al rayero,
por eso, el que sea campero
el fallo ni lo pregunta.

Ganó el bayo azafranao!...
y el gauchaje recibía
como un balde de agua fría
la derrota del tostao.
Algunos han comentao
que aflojaba de una pata,
pero mi opinión sensata
y por cierto la más clara
es que Morales y Lara
salieron llenos de plata.




El poncho del olvido



Aunque el poncho del olvido
Sobre mi lomo has echao,
Los recuerdos del pasao
Deben haberte seguido;
Y como abrojo prendido
A la cola de mancarrón,
Han d'ir en tu corazón
Siempre dándote un pinchazo,
Mientras mi nombre de paso
Cruza tu imaginación.

Mi nombre siempre ha de andar
Dando vuelta en tu memoria,
Lo mismo que mula ´e noria
En yunta con el pesar;
Dormida me has de soñar
Y despierta me has de ver,
Pero qué le hemos de hacer
Es al ñudo forcejear,
Son cosas que hay que aguantar
En las huellas del querer.

Me dejaste tiritando
De un solo empujón,
Como el gallo de Morón
Sin plumas y cacareando;
Pero no andés volaceando
Por lo mal que me has dejado,
Si hoy soy árbol deshojado
Con el tiempo pueda ser,
Que vuelva a reverdecer
Y esté de fruto cargado.

El tiento que nos tenía
Acollarado a los dos,
Lograste cortarlo vos
Tanto tironear un día;
A la pucha la alegría
Desde entonces fue a parar,
Vos te fuistes a gozar
Y yo, ¡qué querés que hiciera!,
También rumbié campo afuera
Con la desgracia a la par.

Nada tiene duración
En este mundo mezquino,
En desparejo camino
Cualquiera da un tropezón;
Vos me distes una leción'
Que la supe aprovechar,
Me enseñaste a olvidar
Y como lo he aprendido,
Con el poncho del olvido
También te quiero tapar.


Resolución


(Fotos de la película: "Aballay, el hombre sin miedo")

¡Ni que ver! Que le chanto las cacharpas
al overo rabón y ayá enderiezo,
y si anda macaquiando la chiniya,
me la cazo del pelo,
a filo de facón corto la trenza
y se la priendo al marlo de mi overo...
-¿Y dispués?
                    -Y dispués, a la frontera,
que en el mundo, p'al gaucho que no es lerdo,
nunca falta un churrasco, aunque el ganarlo
le cueste, a veces, peligrar el cuero.
¡Quién sabe si cansado de echar mala
no empieza a darse güelta, al fin, el güeso!
Hasta puede que encuntre en otros pagos
pa mis males de amor algún remedio;
porque aquí, si esa china no se amansa
hasta el aire se me hace que es veneno...
En la vida de Dios crái yo que juese
p'al cristiano el amor como un sobéo,
que un fantasma invisible nos enrieda
con ñudo corredizo en el pescuezo...
¡Con decir que me paso muchas noches
sin que a mis ojos se acoyare el sueño,
viendo siempre a esa china, hasta en lo oscuro,
como si juese luz todo su cuerpo!
¡Con decir que pa darle toda el alma
hasta el cariño le perdí a mi overo,
y por pensar en eya, en eya siempre,
ni de mi madre, casi, ya me acuerdo!...
Y ¿pa qué? Pa que luego eya me juya
y se ráiga de mí con sus desprecios...
Pero hoy... hoy... ¡ni qué ver! si no me atiende
me la cazo del pelo,
¡A filo de facón corto la trenza
y se la priendo al marlo de mi overo!

La carreta



Carreteando por la huella
va mi carreta quinchada,
mi carreta que es mi lujo,
mi sostén y mi esperanza.

Mi carreta que aunque vieja
por sus tres yuntas tiradas,
¡no hay carga que no la aguante,
ni bache del que no salga!

Lleva delante colgao
como un centinela'e guardia,
rojo farol colorao
que vigila a distancia...

para que vayan sabiendo
las gentes de las pobladas,
de que yo ya voy llegando
con mi carreta quinchada.

Si, que traje los encargos:
¡la caña! pa la mozada;
tabaco, sal y galletas
mantas, ponchos y frazadas ...

Si, tampoco me olvidé
del encargo de Maidana:
¡los anillos'e compromiso
pa'l casamiento'e Damiana...!

Y qué le importa a d'enguno
si yo quiero a la muchacha,
y si a cada tranco, el viaje,
me va costando una lágrima.

¡Siga adelante carreta
por la huella triste y larga!
¡Ceja, ceja, colorao
patas moras, cola blanca!

Porque hoy llevo en mi carreta,
vieja carreta quinchada,
los anillos'e compromiso
pa'l casamiento'e Damiana!

Y qué le importa a d'enguno
si yo quiero a la muchacha,
y si a cada tranco el viaje
¡me va costando una lágrima!


martes, 3 de junio de 2014

Así sos Milonga



Sos ritmo lento y candente
y el alma de los paisanos,
sos el canto soberano
y pampa por excelencia,
sos la porfía y la cencia
de un canto que es orejano.

Sos alma de Santos Vega,
de Hernández sos el saber,
sos el clarín que a mi ver
solo encarda montonera,
y sos arao de mancera
que la tierra va a romper.

Milonga va mi cordaje,
un sentimiento Argentino,
que la prima me imagino
recogerá mi mensaje;
sos bordona más coraje
y sos ombú del camino.

Sos el trino del zorzal,
sos cencerro, sos madrina,
sos el amor que imagina
y en mi caja se prolonga,
vos sos el beso milonga
que me ha regalao mi china.

Sos aljibe y oración,
sos posta de mi destino,
sos puntal de mi camino
honrando la tradición,
sos la vida del cantor
paladín soltando trinos.

Vos sos un pial puert'ajuera,
sos jinete y domador,
sos retama en la ocasión
mojada por el rocío,
sos el sentimiento mío
clavao en el corazón.

Sos de madre la caricia
y sos la novia primera,
vos sos chirlo de azotera
pa despertar en la vida,
sos beso de despedida,
sol y luna de mi tierra.

Vos sos un canto de Dios
que es gaucho por excelencia,
sos la cuna de pacencia
que el gaucho siempre precisa,
y sos cantora prolija
pa cantarte mi sentencia.






Campos dorados

(Pintura: Johnny Palacios Hidalgo)


-"¿Ande van Rosendo, los caballos muertos?",

me dijo una tarde Mili Lisandro
 y yo le contesté: -"No lo sé de cierto"
y tuita la noche me quedé pensando...

Íbamos al trote por la huella larga
mesmo como siempre: a buscar las vacas...
Su voz de paloma me iba repitiendo:
-"¿Qué hacen los caballos que se van, Rosendo?"


Muertos que galopan y los lleva el viento
vide mi Rosillo, vide mi Tobiano, 
al Colorao sestroso y lo vide al Ruano,
lo miré al bichoco de hace tantos años
y pasaron todos ¡como en un milagro!.

Ahura que la noche va a voltear sus crines
y en la lejanía todo se ha callao
es la mala idea la que me ha maniao
y me tiene enfermo, disgustao y triste.

-"Déme un verde amargo de su mate hermano, 
 quiero preguntarle: ¿porqué me persiguen
como una tropilla, todos mis caballos...?
Quiero preguntarle si sabe de cierto, 
¿dónde están los pingos que se nos han muerto?"

......................................................................................

Si se han muerto pingos, si lo se de cierto,
cientos de tropillas pastan por su puesto
en verdes espacios que Dios ha dispuesto,
en mil alfalfares lo tengo por cierto.

Y escucho galopes y escucho cencerros
y veo madrinas, cerca de los cerros,
y escucho el relincho de todos mis pingos
y escucho el galope... ¡Eso es lo más lindo!

Veo la madrina y silbo a mi Ruano,
que cortando el viento traegaló pialado,
fiel a mi silbido, golpea el badajo
surcando los aires, golpeando a destajo.

Y entonces los veo a uno por uno:
cebrunos, overos, gateados, lobunos;
mil pelos distintos que se me hacen uno
galopeando al viento se me hizo reyuno.

Montao en la nube de un tiempo ha pasao,
he visto a mis pingos en campos dorados
y vide de cierto en mil,  un tapao,
te nombro "Bonanca"  mi flete tostao.

Por eso Lisando, no se ponga triste,
allá van los pingos a un lugar que existe
y cuando la noche en silencio suave
en dorada pampa ahi tendrá la llave.


Esa Chata del pasao


(Foto de "La Chata de Garbiso" perteneciente al Museo de Miramar)

Por esos nobles potreros
se engrandeció mi nación,
llevando pa la estación
los granos pa'l estranjero,
si han luchao esos carreros
con sentimiento profundo
sin aflojar ni un segundo
trabajando noche y día;
de mi patria se decía
que era el granero del mundo.

El ladero descansando
mientras se arma la estiba
y la roldana de arriba
cascabelea jugando,
al cesar está anunciando
que hay que cinchar los laderos;
se ata la faja el carrero
se acomoda en el pescante
y va a salir pa'delante
buscando el mejor sendero.

Bien cargados hasta el tope
solían salir los carreros
por esos nobles potreros
moviendo salían al trote,
pingos chicos y grandotes
venidos de todos laos
a la chaveta, al costao,
cadeneros de exprofeso
¡qué pecao que todo eso
se ha quedao en el pasao!

 Esa chata del pasao
que recorrió los caminos,
que triste fue su destino
que el progreso le ha marcao,
dispués de haber trajinao
noches enteras y auroras
y rodando bienhechora
sin exhalar ni una queja:
hoy es una cosa vieja
refugio de ponedoras.



Almacén de campo


(Pintura: Luis Nuñez)

Un palenque tosco y viejo
es como presentación
y al lao nomás, otro horcón
con un argoyonamiento.
Pingos que se ven de lejos
que están las horas paraos,
algunos al sulky ataos,
uno que otro redomón
y algún caballo sobón
que espera desensillao.

Dos puertas de antigua data
que cierran, ¡Dios sabe cómo!
que nunca ni por asomo
tuvieron la suerte grata
de una pintada barata
y adentro convidador,
como eco'e tiempo mejor,
haciendo frente a los años,
enyuntao con el estaño
está el viejo mostrador.

De un lao l'almacén florida
que es de Ramos Generales,
a otro, que es el que vale,
está el despacho'e bebidas;
donde los hombres dan vida
a recuerdos tan añejos,
donde ha quedao el reflejo
de hazañas de cuchilleros;
donde su dueño, el pulpero,
allí dentro se hizo viejo.

Al medio, sillas y mesas,
que ha hecho algún aficionao
con patas de palo achao
y de una rara belleza,
con nombres que sin destrezas
fueron grabaos a puñal,
alguna fecha fatal
hecha tal vez con furor
por alguien que en un amor
dejó su ilusión final.

Fuiste la posta casual
del perseguido matrero,
y el refugio del resero
cuando capió el temporal,
el amparo espiritual
del gaucho madrugador
y hasta esa orejiada flor
que perfuma la poesía,
¡sos la gaucha pulpería
que lo inspiró al payador!

Almas de gaucha en el campo
con mostrador enrejao,
glorioso solo apartao
terciando en tu puerta acampo,
en mi homenaje te estampo
mi decir de criollo leal,
yo supe el don nacional
clavao en la lejanía
pedazo de patria mía
de estirpe tradicional.




lunes, 2 de junio de 2014

La Milonga



Amenizando las veladas de los descansos
bajo las constelaciones
al resplandor de la llama
con hipo de los candiles
que jadeando junto a la carreta
como en un cansancio de mil leguas
borroneaban de luz la oscuridad
llegó la guitarra al pueblo

pero desertó enseguida

se ahogaba entre los horizontes rotos
le lloraban los estilos
nostalgia de campo abierto
le dolían los malambos
embrujados de nazarenas

se refugió en el arrabal
aledaño a la llanura

desde allí
se asomaba al mostrador de los boliches
a respirar inmensidad
o salía de las tertulias borrosas
a refrescarse de atardeceres gauchos
a esa hora en que la noche recoge las estrellas
y allá atrás del horizonte
las va pasando a degüello
para ensangrentar la aurora

y como el hijo del gaucho
sin dejar de ser gaucho
dio en el compadre
sin dejar de ser gaucha la guitarra
se hizo orillera

por su gestión estética
para arrimar en el tiempo
se injertó de presente
y así retoñó
la milonga

esa garúa musical con que los payadores
amasaron el barro pampa de sus cachorros líricos
y a cuyo ritmo fácil
en los contrapuntos
se cruzaban de un viaje los temas

claro
con dos arpegios engallados a un ritmo
se componía una milonga sencilla
sencilla y aguantadora
como para meterle con todas las cuerdas
y hasta que las velas no ardan

como le metía el Negro Gabino
en cuyos dedos la milonga fue toque de carga
como fue también
astro preponderante en la noche
el revés de su frente
estrellada por dentro

El Estilo



Como una vieja tranquera
galvanizada de adioses
toda enmohecida de ausencias
que vuelve a abrirse
una tarde aceitada de regresos,

se abrió la guitarra gaucha
como una ventana al cielo
cuando del fondo mismo de las edades
haciendo pie en el ancestro
se le asomaron las albricias
de un mundo nuevo
y así nació
el estilo.

Como otra guitarra
con bordonas de sangre
vibrando entre sus manos
acordara su temple a sus ardores
pulsó el gaucho ahora a una mujer

y descubrió el amor...

No el amor que bramara en su instinto
sino el amor que sube de la entraña
y se hace humedad en los ojos
silencio en las bocas,
adoración en las frentes
y al enfrentarnos los pechos
nos va prendiendo las almas
como con broches de luz.

Y en el rogar forastero
del estilo quejumbroso
va su amor esperanzado
como un cachorrito ciego
aullando sobre los rastros
de la mujer de sus sueños.

Es en el estilo
profundo de hondura psicológica
donde la guitarra de los gauchos
raya a la mayor altura.

En él,
en sus cuerdas afinadas
de urgencia inédita
palpita en potencia lo eterno.

El estilo es el canto de la raza
reclamando el nido tibio
donde empollar la nidada
que ha de cumplirse en el tiempo.

El estilo es el grito del institnto
sutilizado en lamento.

El estilo
llora ausencias de mujer.

Vidalita



Pero es en la vidalita
donde la guitarra de los gauchos
se sale de entre la caja,
baila sobre la llanura
se emponcha de sol
mira alrededor
y descubre el paisaje.


Intuye el arte
y se hace pintora
y aunque no ahonda en la naturaleza
nos da por lo menos
su reflejo...

La vidalita
es auténtica pena india
que parece pintara
describiera, comentara musicalmente
toda la enorme tristeza,
toda la angustia infinita
en que se abisma la pampa
desde que
horrorizados de su desolación
la dejaron abandonada
para siempre los horizontes.