sábado, 31 de mayo de 2014

Me quedo con que te quiero (Milonga)




Pensar que te quise tanto
como me quisiste a mí,
que con sed de andar caminos
aquella tarde me fui.

Me fui porque la distancia
me invitaba a caminar
sin pensar que estando lejos
te iba a empezar a extrañar.

A veces cuando te pienso
me pongo alegre y te espero
pero cuando me doy cuenta
me quedo con que te quiero.

Llevo el perfume en los labios
de aquél tu beso primero,
y me lastiman las manos
del puente hasta el clavijero.

Dicen que mi vino es triste
y que con él desespero
son cosas que siente y piensa
el alma de un guitarrero.

A veces cuanto te pienso
me pongo alegre y te espero
pero cuando me doy cuenta
me quedo con que te quiero.

El Peón



Yo soy un triste campero,
me crié peonando en estancias,
con mis poquitas ganancias
apenas me tapo el cuero;
la prienda que quise y quiero
en una mala ocasión,
me la apalabrió el patrón
y hasta allí impuso su mando
y yo me quedé pensando:
"es cosa fiera ser pión".

En el tope de una sierra
alcé mi ranchito cumba,
¡malhaya! ni pa una tumba
dejan una lonja'e tierra;
¡me han trampeao! yo que en la guerra
atoré más de un cañón,
hoy lo mesmo que un nación
voy el terruño cruzando,
pa mis adentros pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Siempre olfateando distancias,
cuasi dende mi nacencia
fui cambiando de querencia
de una estancia pa otra estancia,
mi desgraciada ignorancia
me enfrentó a más de un patrón
que me decía: " ésta elesión
hay que dirse preparando "...
y yo quedaba pensando:
"es cosa fiera ser pión".

Pensando en la moza aquella,
causante de mis enojos,
al fin se cierran mis ojos
dando güelta en una estrella,
la anda campeando en la huella
todavía mi corazón,
mientras que yo en el galpón
bajo el poncho y tiritando,
estoy solito pensando:
"es cosa fiera ser pión".

¿Vido Usted, cómo es el tala,
pa los pechazos del viento?
dicen que pa'l sufrimiento
ansí es la carne orientala;
la comparación no es mala
y tal vez tengan razón,
sin saber que en el fogón
los mesmos que andan peonando,
de hace mucho están pensando:
"cambiarle el destino al pión".

Bien haiga cualquier campero
que jué pobre como un yuyo
andará en el pingo suyo
y ensillando con su apero,
con buen poncho sobre el cuero,
sin recelar la intención
que le trampeen la opinión
o le sonsaquen la prienda,
ni la plata ni la hacienda
lo harán más fuerte al patrón.


viernes, 30 de mayo de 2014

Tiempos idos















Ya había perdido la cuenta
de los años que tenía,
pa quienes lo conocían
había bandeao los noventa;
barba entera amarillenta
por el humo del fogón,
melena blanca, flacón
pero altiva su figura
parecía una escultura
¡reliquia de tradición!

Desde gurí fue boyero,
de muchacho domador,
fue mensual, esquilador,
alambrador y resero;
su habilidád de soguero
también fue reconocida
y tampoco nadie olvida
su destreza con el lazo,
ni su tropilla'e picazos
pisoteando la madrina.

Pero el tiempo, ¡gran resero!
lleva todo en su andar lerdo:
hoy solo trenza recuerdos
su habilidád de soguero,
las pilchas que en antes fueron
su orgullo, sus alegrías;
hoy las conserva entuavía
pero al no poder usarlas,
se entristece al contemplarlas
añorando aquellos días.

De su tropilla entablada,
todo lo que le ha quedao,
es un cencerro callao
que suena en su alma apenada,
recuerda en su resereada
un viejo poncho encerao
chifle y arreador trensao,
su daga'e plata labrada
con la vaina muy gastada
de rozar en el recao.

Le recuerdan las pialadas
un lazo de seis trenzao,
bajo el catre acomodao
pa evitar la resecada,
de sus tiros en las boleadas
no había bicho que se fuera
pero hoy son las ñanduceras
cuando su pesar lo ahoga
tres lagrimones de soga
que cuelgan de la cumbrera.

A sus espuela'oxidadas
hoy se las ata el pampero,
y acha en el tuse del alero
donde se encuentran colgadas,
toda una época pasada
guarda el rancho en sus rincones,
y afirmao en sus razones
que ahura los tiempos son otros:
entre sus botas de potro
han anidao los gorriones.

Envuelta en un araucano,
tejida por mano indiana
dormita una valenciana
soñando con su paisano
y en el temple toledano
de su facón caronero,
que hizo de torniquetero
cuando tuvo que abrir huella
hoy en su vaina lo mella
el óxido de su acero.

Tantos años ha palenqueao
el maneador de su vida,
se corta en cualquier tenida
por más que esté bien sobao,
heredero no ha nombrao
y dice evitando enriede:
-"Quien con mi pilcha se quede
sea un gaucho que sepa usarlas,
y no un gringo pa colgarlas
de adorno pa sus paredes!".





Mi compañero


(Pinturas: Jorge Campos)

Abrile, m'hijo, al chuso, la tranquera...
Dejalo que retoce a campo abierto...
que descanse domás todito el día
como lu'hace el crestiano cuando es viejo.

Dejalo que se duerma o se rigüelque
si es que quiere'entuavía el pobre overo...
que pastee' en la cebada u en l'alfalfa
porque tiene de suebra ese derecho!

En antes, como en aura, jué'ese chuso
el aparcero de mi vida, mesmo;
él sostuvo en las güenas y en las malas
pa tropiar, pa la yerra, pal rodeo.

Dispués... la patria priecisó e nojotros
y nos juimos los dos, de compañeros...
Yo m'hice bien de lay en la contienda
y con él juí mas juerte'n los encuentros!

Ricuerdo aqueyos tiempos cuando el gaucho
dejaba por su tierra sangre y güesos.
En aqueya ucasión lo probé lindo
y bailamos los dos en San Lorenso.

Mas dispués galopiamos pa loj'Andes
y en Chacabuco atropeyamos fiero...
A él l'hicieron un güeco con un chumbo...
... y yo bien pronto le curé ese aujero!

En aqueya juí yo... pero él jué en l'otra...
porque en Cancha Rayada jué el overo
cuando al galope me sacó'el baruyo
y me salvó de cáir en el degueyo!

Soldao y flete de la lucha heroica
eso juimos los dos, como lo jueron
tuitos los gauchos de la patria mía
en el juror tremendo'el entrevero!

Dejalo, m'hijo al chuso que descanse
como lu hace el crestiano cuando es viejo;
él ya cumplió conmigo y con la patria...
... Pu'eso tiene de suebra ese derecho!


Poncho


(Pintura: Jorge Bermudez)



Al poeta Artemio Arán

Poncho de mis agüelos
desflecao, hecho hilachas,
curtido de pamperos
de soles y d'escarchas,
sos un pedaso e gloria
y un pedacito e patria.

Di' una manta listada
que tejió alguna china,
ti' hicieron poncho pampa
dende el día que ti' abrieron
un aujero en la pansa!

Y jué ese aujero un ojo
pa tu cara tostada,
que vichaba en lo oscuro
el paso e la lús mala,
o miraba de día
un entrevero e lansas
en los duelos machasos
qui'había en las patriadas!

Resero en las yanuras,
guerrero en las batayas,
siempre arroyando leguas,
siempre tragando pampa,
juiste' el inseparable
amigo di'una rasa.

Cada rimiendo tuyo
dice' e tajos y balas;
cada mancha de sangre
habla de luchas bravas,
poncho de mis agüelos
desflecao, hecho hilachas,
sos un pedaso e gloria
y un pedacito e patria!

El "no se qué"




No hay güelta que darle, hermano,
nace el gáucho pa ser güeno,
y, a lo mejor, es veneno
l'agua que lo hace cristiano.
Tuvo pa mí mala mano
el que me puso la sal,
porque es sino tan bagual
el que rumba me señala,
que p'andar siempre en la mala
tengo una suerte especial.

Ricién me apuntaba el bozo
cuando me juí a unas carreras,
y, de güenas a primeras,
me armó ayí camorra un mozo,
el gáucho, de fama ansioso,
echó el resto en la partida;
pero al tráerme la envestida
¡Dios lo perdone al paisano!
a mí se me jué la mano
y a él se le escapó la vida.

Arremolinió el gauchaje,
se desmayó el mujerío,
y yo, viendo cerca el río,
pa sus montes armé el viaje.
Tantié en el freno al coraje,
y, viendo que me sobraba,
grité con voz que me ahugaba:
"Al que me cobre esa muerte
lo ví'hacer pitar del juerte
si no echa aqueyo mi taba".

Y áhi tiene a un crioyo, aparcero,
que, inocente y sin malicia,
pa no ver con la justicia
se dió a la vida e matrero.
No jué por amor al cuero,
sino por la dinidá;
porque ¿a dónde un crioyo irá
que respeto se le guarde,
si saben que por cobarde
se entregó a la autoridá?

¡Pucha y qué vida aporreada
la de andar como avestruz
gambetiándole a la luz
pa no cáer en la voltiada!
Suerte que la gente honrada
con tuita delicadeza
da al gáucho por su guapeza,
no sin miles sacrificios,
como pa engañar los vicios
y cuerpiarle a la pobreza.

Y no falta un corazón
que apenáo de su abandono
le pida al del gáucho un trono
pa gozar su adoración.
Nació ansina esta pasión
que es aún mi ánsia más querida,
se abrió ansinita esta herida
que no ha e cerrarse más nunca,
y que ya pa siempre trunca
dejó la dicha e mi vida.

Jueron unos ojos magos
que a la claridá e la luna
cerquita de una laguna
me brindaban sus halagos;
ojos pa mi suerte aciagos,
que domando mi altivez,
me hicieron poco dispués
sentir la necesidá
de alcanzar mi libertá
pa esclavizarme otra vez.

Era en una islita e talas
ande, al cáer las tardecitas,
como casal de zuritas
arroyábamos las alas.
Yenaba amor con sus galas
de dulce encanto las horas
que, a nuestra dicha traidoras
por odio al nocturno luto
maniaban en un minuto
las tardes con las auroras.

En la isla, ayudáo por Dios,
y con la maña el carancho,
tejí con fagina un rancho
pa vivir en él los dos.
Dispués, diendo ciego en pos
de más segura alegría,
fiáo en que eya me quería
y serme fiel me juraba,
como quien tira a la taba
me entregué a la Polecía.

Y áhi, no más, vino el sumario,
y el entrevero e papeles
acoyaráo con las hieles
del preguntadero diario.
Como cuentas de un rosario
po'entre dudas y reveses,
jueron pasando los meses
sin tráerme ni una esperanza,
que el dolor del rio no alcanza
la compasión de los Jueces.

Eya, mi única pasión,
¡Pobre cachirlita viuda!
Yevaba a mi celda muda
cada día una ilusión.
Pero faltó una ocasión,
aqueya en que redepente
dentró a decirme un teniente
que mi causa se cerraba
porque el Juez me declaraba
asuelto por inociente.

Me vide libre y volé
ande me esperaba el nido,
pero yevando prendido
en el alma un "no sé qué",
ahugáo a la isla yegué,
y... ¡ah, malaya su falsía!"
El "no se qué" jué que había
de encontrar mi rancho solo
como nidito e chingolo
dispués de volar la cría.

1921.-




martes, 27 de mayo de 2014

Mi rancho


(Pintura: Carlos de la Torre)


Cuando levanté mi alero

hice, con leñas del monte,
mirando pa’l horizonte
puerta con mucho esmero,
procurando que el lucero
pueda tranquilo pasar
cuando me pongo a matiar
apenas el día levanta
y el gallo a toda garganta
sabe con fuerza cantar.

Dando la espalda al pampero
un par de ventanas chicas
sin rejas, porque eso explica
que en mis pagos no hay cuatreros;
sobre una esquina el “aujero”
redondo como mis ojos,
brocal de ladrillos rojos
donde el balde se fatiga
cuando el calor me castiga
y yo de adrede lo mojo.

Al cerco que lo rodea
pa’ qué ponerle candao?
es triste sentirse atao
y que la gente lo vea,
si algún viajero se apea
hay agua, yerba y porrón,
cobija, catre, colchón,
carne en el gancho colgada
y una guitarra templada
por si anda medio tristón.

Como el techo es de totora
le dejé el tuse corrido
pa’ que lleguen y hagan nido
todas las aves cantoras,
frente a la acción destructora
del tiempo sobre las cosas
jazmines, dalias y rosas
le planté en todo el terreno,
pa’ que adornen por lo menos
la sencillez de mi choza.
  
Mi perro, por ser prudente
jamás conoció collar
aunque al sentirlo ladrar
se arrocina el más valiente;
me avisa si viene gente,
luego da vuelta y se va,
pero siempre alerta está
igual que un tigre en acecho,
celoso, porque en mi techo
encontró comida y paz.

En un rincón la herramienta
descansa bien ordenada:
rastrillos, picos y asadas
y alguna pala herrumbrienta;
a mis años la osamenta
ya no se quiere agachar,
solo trato de cuidar
lo que gané trabajando
y me entretengo arreglando
las cositas del hogar.

Mi rancho es igual que un lazo
por gaucho, sencillo y güeno,
la lluvia, el viento ni el trueno
le han hundido el espinazo.
Allí está, parece un brazo
levantao y comedido,
paisano que ande perdido
arrimese sin temor
que al rancho de un payador
siempre será bienvenido.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Alfonso (Motivo popular)

 
(Pintura: Aldo Chiappe)

Al pioncito Alfonso
de la estancia'e Tonso,
dejuro pa ráirse,
lo yamaban sonso...

Porque él, como tuito
gaucho qu'es guapito,
era e puro humilde
güeno, cayadito...

Porque en las riuniones
junto a los jogones,
pa no hacerse idioso,
no hacía discusiones.

Y porque a María,
que lo prietendía,
tal vez e capricho
ni caso li hacía...

Por eso qui a Alfonso
en la estancia e Tonso
tuita la peonada
lo yamaba sonso...

Pero cierto día
cuando el sol tendía
cuasi con peresa,
con melancolía,

Como ponchos rojos
sus largos sonrojos
sobre el disparejo
campo e los rastrojos,

Al sonso lo vieron
que junto'estuvieron
cerquita el palenque,
y un beso se dieron

Con la patroncita,
la güena y bonita,
la escrebida y láida
doña Margarita...

Y dende'esa treta
la gente sotreta
que dejó de ráirse
mucho lo rispeta...

Y... en la estancia e Tonso
aquel qu'era sonso
es aura pa tuitos:
el señor Alfonso!

Una nueva conciencia



 

A José C. Piccone, crítico, escritor, poeta


Viá avivar un poquito al trasfoguero
que si ha pasao la noche risongando,
emponchao de cenisas y de astillas
ricordando sus días en qu'era árbol.
En cada rama tuvo su nido 'e pájaros
y en cada nido pichones baruyeros...

Hoy, de viejo, si ha cáido
porque tuitos nos cáimos en la vida
y, hecho brasas, calienta un poco el rancho.
... y es güeno el tala hasta después de muerto!
Ah, si jueran ansina los cristianos!
Sin embargo yo cráigo en l'hombre güeno,
unque el mundo me grite lo contrario.
Pa qué vale el odeo y los rincores
si nos aguáita un hoyo a cada tranco!
Pa qué tanta maldad entre loj'hombres
si hemos de ser gusano'a corto plazo!
Yo soy un gaucho güeno y pu'eso cráigo
que tuitos han de serlo ansina mesmo:
generosos y humanos
como enseñó que jueran en la tierra
el Dios de los cristianos.
El hombre qu'es derecho es hombre güeno
y d'esos hay tropillas en el pago.
El hombre qu'es torcíu es hombre malo
y d'esos hái poquitos
como es poco el trigal que no da granos.
Hái que ser noble y güeno como juera
enantes y aura el sentimiento 'el gaucho;
pu'eso sin falsedá, con tuita l'ánima
una nueva conciencia yo riclamo.
Una nueva conciencia que disprecie
la maldá, la perfidia y el engaño;
estar pu encima e todas las miserias
que nos salen al paso;
aquerenciar olvidos y perdones
pa ser ansina j'hombre y no gusano!
apriender de los padres de la patria
a ser güenos y honraos.
Una nueva conciencia que condene
la guerra -cosa'e bárbaros-
pa qui haiga ansí alegrías en la tierra
y no sangre y miseria y luto y yanto!
Una nueva conciencia que apadrine
la virtú de los santos...
... y ser güeno e verdá como Dios manda;
tener la mano abierta pal qui ha cáido,
darse un abraso juerte entre loj'hombres
y después, en los hechos, ser hermanos!
En fin... voy a'vivar el trasfoguero
qu'enantes juera amigo e las personas
calentándole el rancho...
... y es güeno el tala hasta dispués de muerto
Ah, si jueran ansina los cristianos!...

Gauchos

 


Gauchos de la patria mía
duros por juera y por dentro,
como el lapacho sus ánimas
como el acero sus pechos,
que ansina son en mi tierra
los que bautisa el pampero,
al risonar los clarines
que alertiaban entreveros,
masticando rebeldías-
defendiendo el patrio suelo-
bajaron en briosos chusos,
de yanuras y de cerros,
y decididos marcharon
y valerosos vencieron,
abriendo güeyas pu'América
con sus lansas y sus pechos...
... ¡caminos de libertades
pà bienestar de los pueblos!
¡Y hubo valor en sus ánimas
y hubo dolor en sus cuerpos,
sangre redamada a chorros
en el juror del encuentro!
¡Sangre que s'hiso devisa
en la punta'e los aceros!
¡Sangre que corrió a torrentes
pa conquistar un derecho!

¡Gauchos de la patria mía,
duros por juera y por dentro,
que ansina son en mi tierra
los que bautisa el pampero!

El fogón

 
(Pintura: Molina Campos)

Capiyita e los campos
la más sagrada,
ande yegan los gauchos
por las mañanas
pa oficiar a su lado
la misa gaucha...
... la misa 'e los amargos
y de los chalas!

Y en las noches de invierno,
que son muy largas,
se arrocinan los gauchos
de la comarca,
pa escuchar algún cuento
de luces malas
o el punteo sonoro
di'una guitarra.

Si sabrá de secretos
de mil hombradas
que sólo al trasfoguero
se los rilata!
A su lao el barcino
se despatarra
y dormido queda
junto a sus brasas.

Risonga la caldera
como yamada
pa que'nsiye el amargo
la negra Juana.
Fogoncito'e  mi tierra
donde'se hermanan
tuitas las cosas lindas
de nuestra rasa!

Capiyita'e los campos
la más sagrada
ande yegan los gauchos
por las mañanas
pa oficiar a su lado
la misa gaucha...
... la misa'e los amargos
y de los chalas!...

Soy del pago'e Magalena

 
(Pintura: Cesáreo Bernaldo de Quirós)

Soy del pago’e Magalena
y quiero ser su cantor…
en el pueblito de Vieytes
trainta casas, la estación,
y alguno qui’otro boliche
que sirve d’entretención
al gauchaje, en día de fiesta,
ayí mesmo nací yo.

En antes, hace ya añares
por esas güeyas de Dios,
anduvo el indio indomable
resistiendo al invasor.

Más tarde los gauchos bravos
sin más armas qui’un facón,
una tacuara y un laso
y un ligero ridomón,
hicieron frente y peliaron
contra el tirano español.

Con los gauchos de mi pago
tamién la patria contó;
eyos pusieron su sangre,
su destresa y su valor,
pa’ lograr la independencia
que tantas vidas costó.
Soy del pago’e Magalena
y quiero ser su cantor…

Por esos campos yo anduve
entre la tierra y el sol,
y he seguío la mesma güeya
del gaucho trabajador;
como él he pialao baguales
y monté algún ridomón;
pa’l lao ‘e “La Vigilancia”,
con mi amigo Serveyón,
supe tropiar de lo lindo,
con  tropas de Casteló.

Otras veces, con carretas,
yegué hasta el Samborombón
pa’ golver cargao con cueros
por cuenta’el acopiador.
Verde mar de gramiyales
y margaritas en flor,
verde mar de lino y trigo
y maisales en sasón,
por esos campos alegres
anduve tropiando yo!
Soy del pago’e Magalena
y quiero ser su cantor…

Tal vez no tenga importancia
pa’algunos, mi prietensión,
pero ante un pago tan gaucho
y tan yeno ‘e tradición,
¿quién no se siente trovero,
guitarrero y payador…?

jueves, 15 de mayo de 2014

El Chivo mostró las garras



Dijo Luis Domingo Berho
con un acierto machazo:
"Siguiendo paso por paso
logra un buen guiso carrero,
con paciencia y con esmero
para hacer andar la olla,
cortar fina una cebolla
y papas en rebanadas,
también se hace'n las tiznadas
unos bifes a la criolla".

Con pocas cosas al momento
habrá algo pa'l mastique,
pero aquél que se dedique
tendrá que estar muy atento,
medido en el condimento
para no malograr nada
y estando bien amazadas,
triángulo o redonditas,
¿cuidao que las tortas fritas
no le salgan muy saladas!

Pero hablando de comida
un día, me vi sorprendido,
al ver que habían venido
amigos que uno convida,
las mujeres enseguida
como cualquiera imagina,
un puchero de gallina
prepararon pa'nosotros,
y afuera un asao de potro
ayudaría la cocina.

Y rayando el mediodía
se vió de'nde la tranquera,
levantando polvadera
Carlos Burgos que venía;
medio atrasao porque había
arreglao unos enredes
pero más se quedó adrede
dijo: "Ahí le traigo atrás del carro
un chivito al horno'e barro
pa'que lo prueben ustedes.

Yo veía que Lucía
me hacía seña de "arañar"
pero lejos de pensar
lo que en verdad sucedía,
¡muy entusiasmao comía
hasta que en otra intentona,
se reía socarrona
y se descubrió en un grito:
¡lejos de ser un chivito
era un puma de la zona!

Después que comimos el 'lión',
entre risas y chacota,
con unos tragos'e la bota
ya me hizo una invitación;
pues tenía la intención
de poner en otra horneada
de un ñandú que a la pasada
ha voleao en la campaña,
alones, picana y baña
para comerlas mañana.

Porque eso si: un padentrano
tiene mucho que aprender;
paisanos que del ayer
traen esa cencia en las manos,
cualquiera con ser baqueano
con trampas o se imagina
bolas, lazos, carabinas,
cimbra de cerda o alambre,
¡no se quedará con hambre
en ésta tierra Argentina!.



miércoles, 14 de mayo de 2014

Así canto


El canto que vibra adentro
es lluvia que trae consuelo,
es amor al patrio suelo
y es luz sonora en mi tiempo.

Canto a los cerros nevados,
al monte y a la laguna,
al monte y a la laguna...
canto a la noche de luna
cuando besa a los sembrados;
a los campos estrellados
y trebolares en flor,
a la tierra que es primor
calentando la semilla,
al boyero, a la tropilla
y al sufrido labrador.

Llevo en mi pecho cantor
una vigüela sonora,
una vigüela sonora...
que canta y a veces llora
según pida el corazón.
Si me encuentro en un fogón
con mi guitarra cantora,
en sus cuerdas que atesora
todo el amor a la tierra,
parece un clarín de guerra
que despertó con la aurora.

Canto así por el camino
con voz de monte y cuchillas,
con voz de monte y cuchillas...
perfumadas de gramillas
de nuestro campo Argentino,
bendito suelo divino,
jardín de mi admiración,
siento profunda emoción
al ver que sueltan amarras:
las cuerdas de cien guitarras
dando al viento su canción.


jueves, 8 de mayo de 2014

La güeya


(Pintura: Gustavo Solari)

Pulpero, eche caña,
caña de la güena,
yene hasta los topes ese vaso grande,
no ande con miserias.

Tengo como un juego
la boca de seca,
y en el tragadero tengo un ñudo,
que me áhuga y me apreta.

Déme esa guitarra...
¡Quién sabe sus cuerdas
no me dicen algo que me dé coraje
pa echar esto ajuera...

Hoy de madrugada
yegué a mis taperas,
y oservé en el pasto mojáo po'el sereno
yo no se qué güeyas...

Tal vez de algún perro;
pero ¡de ande yerba!
Si al lao de mi rancho no tengo chiquero,
ni en mi casa hay perra...

Dentré, y a mi china
la encontré dispierta...
Pulpero, eche caña, que tengo la boca
lo mesmo que yesca...

Yo tengo, pulpero,
pa que usté lo sepa,
la moza más linda que han visto los ojos
en tuita la tierra.

Con eya mi rancho
ni al cielo envidea...
Pero eche otro vaso pa ver si me olvido,
que he visto una güeya...







Del natural


 (Pintura: Gustavo Solari)


Quemaba el sol; ardía el espartiyo
En la inmensa yanura como yesca,
Y él, tendido a lo largo en el apero,
Sestiaba en la glorieta.

Tenía de un láo una boteya e caña
Recostada a las botas con espuelas,
Y el de apala arroyáo a la cintura
Como pa que el facón no se le viera.

Adentro, con los ojos soñolientos,
Descansando la frente entre las rejas,
El pulpero -un nación entuvía mozo,-
Miraba al gáucho y se sonréia a medias.

Redepente una gringa petizona,
Relinchando al hablar, como una yegua,
En la idioma d'entrambos al pulpero
No se qué chisme le sopló a la oreja,

Dejuro una diablura, porque el gringo,
Sacudiendo de pronto la soñera,
Sacó de una tinaja un jarro de agua
Y al que dormía lo roció con eya.

Enderezóse el gáucho despacito
Como quien, satisfecho, se dispierta;
Calzó las botas, ensiyó el matungo,
E indiferente se acercó a la reja.

Tras eya, el matrimonio, aparentando
La mesma indiferencia,
Comentaba el calor de aquel verano
Y los perjuicios que iba a tráer la seca...

Terció el gáucho en la charla, asegurando
Que iba a yover aqueya noche mesma,
Y pidiendo una copa p'al estribo -
Como quien de un olvido se da cuenta-

Le preguntó al nación si no había visto
Cruzar un mancarrón de tales señas...
"Cuya marca"... Y sacó pa dibujarla
El filoso facón... La gringa autera

Con grandes ojos de ternera guacha,
Pegada a su hombre, se acercó a la reja...
La vido el gáucho; y como tigre de ágil
La calzó de las greñas.

Partió de un tajo la nariz del gringo,
-Que se jué contra un banco de cabeza-
Y a la mujer, por el espanto muda,
Le escupió por la geta.

Diciéndole entre grandes carcajadas:
"Tomá, pa que apriendás... hija de yegua,
Que los hijos del páis no semos postes
Pa que nos méen mamporras de otras tierras".

Y enderezó p'al monte al trotecito,
El gacho echáo pa'trás, la frente enhiesta,
A esa hora en que los pastos se reaniman...
Y las torcazas los cardales dejan.

El retrato

(Pintura: Vasco Machado)

-"Tata, ayer me preguntó
Poncio, el hijo del puestero,
si de la finada máma
no teniamos de ricuerdo
algún retrato en las casas...-"
Dejando'e sobar la lonja
ya amansada entre sus dedos,
y aguantando el aguijón
de la pregunta inocente
que huérfana de intención
fue a clavársele en el pecho,
Antenor fijó su vista
en los ojos del pequeño:
"-... ¿Si teníamos un ritrato?
¿porqué  le ha preguntao eso?-"
-"... Y... de curioso, dejuro,
¡como ayá en la casa d'eyos
tienen una tan bonita...!
Yo la vide, 'ta su máma
tal como era... sonriyendo,
¡y pal lao que usté la ponga
eya siempre lo está viendo!
...¡Qué lindo que sería, táta,
tener de máma un ricuerdo
ansina, pa'verla siempre,
cuando uno quiera... ¿nocierto?..."-
-"... Sí... sería lindo, Juancito...
¡por disgracia juimos pobres
pa'darnos un lujo d'esos!
... ¿Usté se acuerda'e su máma?"-
La inocencia del pequeño
hayó fácil la pregunta,
¡si hacía un año que había muerto!
-"¡Claro, táta, que me acuerdo!
¡'taba tan linda la noche
que Dios la yevó pal cielo!
tenía un rosario en las manos
y sobre..."
                  -"¡No le hablo d' eso!
¡de antes, cuando estaba sana!"-
-"¿Ah, de cuando conviersaba
y se ráiba?... ¡Si me acuerdo!
... me sabía lavar la cara,
me arreglaba pal colegio,
jugaba a veces conmigo,
y otra me contaba cuentos...
¡Máma era muy gúena, táta,
... mas que nosotros... ¿no es cierto?"-
La emoción de Antenor Leiva
yegó a sus ojos, lo mismo
que el rocío de la tarde
sobre el pastizal reseco.
-"¡Más que nojotros, Juancito!
¡tenía un corazón muy güeno!
...¡Siempre pensaba en usté,
por eso es que siempre tengo
priesente lo que me dijo
antes de dirse pal cielo:
-"Cuidalo mucho a Juancito,
y decile que ande quiera
que vaya lo viá estar viendo..."-
-"¿Sí, táta?... ¿Y cómo hace máma
pa'verme dende tan lejos?"-
-"¡Ahí'tá!... eya no priecisa
ningún retrato pa'verlo,
lo vé porque a usté lo yeva
tal cual en el pensamiento!
Ayá arriba ha de acordarse
cuando le contaba cuentos,
cuando lo sabía arreglar
pa'que se juera al colegio,
cuando pegada a su cuna-
las veces que estuvo enfermo
sabía pasarse los días,
y tengaló bien por cierto
que eya sabe más que yó
todo lo que usté anda haciendo,
... si acá en la casa me ayuda,
si apriende o nó en el colegio,
si se ensucia el guardapolvo...
¡todito eya lo está viendo!
... No me tiene priocupao
porque sé que usté es muy güeno,
y pa'tenerla contenta
no le hacen falta cnsejos
¿Nu es ansí?... ¿Qué está pensando
que se me ha quedao tan serio?... "-
- "... ¡Nada, tatita!"-
                               -"... ¿Ande vá?...-
-"Espere, enseguida güelvo!
risulta que hoy de mañana
juí a lavarme pal colegio
y me olvidé' e las orejas..."-
"-...¡Y güeno... si ha sido olvido
su máma ya está sabiendo
que no ha sido su intención...!"-
-"¡Claro... Mañana me lavo
dos veces y ya lo arreglo!
... A Poncio le viá decir
que de máma no tenemos
ningún ritrato en las casas
porque lo mesmo la vemos..."-
-"¡Eso es!... áura vaya adentro
y se saca el guardapolvo..."-
-"...¿Y dispués?"-
                            -"¡Toma la leche!"-
-"... ¿Y más dispués?"-
                             -"¡Ya veremos!
¡áura haga lo que le digo
y no me haga perder el tiempo!"-
-"... ¿Se ha enojao por ... las orejas?... ?"-
-"¡No, Juancito!... ¡Déme un beso!---"-
-... Dispués... me hablará de máma?..."-
-"Ta bien!... dispués hablaremos!"-

Campiando

(Dibujo: Diaz Mathé)

“-Ave María, patrón.
-Sin pecado es concebida.
De güelta pue’sa bebida
y dentre en aquel portón…

-Busco quien me dea razón
o me sepa anoticiar
si no me han visto pasar
unos caballos perdidos,
o que güenos conocidos
me los jueron a buscar…
…A la madrina gatiada,
va acollarao un bagual,
que es lunanco el animal,
punta de oreja rajada;
va un rosillo anca nevada,
dos picazos, como teros,
de unos muchachos puesteros
del lao de “La Dorotea”,
y va un rosillo batea
y un zaino lomos overos.

Va un escurito cacunda
con un cebruno sillón,
y un pangaré redomón
de la estancia “La Segunda”;
y pa’ que naide confunda
la tropilla que campeo,
va un colorao algo feo,
contramarca’e la mojarra,
que Don Florentino Parra
me regaló en “El Recreo”.
-Si han pasao, yo no he’cho caso;
ningún cencerro he sentido;
solo anoche oyí un chiflido
y después un rebencazo…"

Se despidió; rumbo a un paso
siguió aquel hombre apenao
que se había lamentao
que tan solo le dejaron,
dos petizos que no arriaron,
el de tiro y el montao.”

El lujo de Corvalán


(Pintura: Vasco Machado)


Don Jacinto Corvalán
del suelo felicianero,
montaba un “picaso tero”
si lo apuraba su afán…
Y tenía el “alazán”
calzado -de patas blancas-
de cargar chinas en ancas…
Y el “sabino” era una pluma:
sobre el río era un  espuma
borboteando en las barrancas.

“Tordilla” fue la madrina
de lunar en el cuadril,
punteado como alguacil
que el viento no arremolina…
Cada aurora campesina,
cencerreaba en la “tordilla”…
Y al trotear por la gramilla
casi se volvió un refrán:
“Donde chifla Corvalán
es que viene la tropilla”.

Muy mansos los dos “overos”…
Y el “moro”, tirando a plomo,
siempre era frío de lomo
cuando le ponía los cueros…
cuidaba dos parejeros
“zainos” para el otro evento…
Cada uno era un portento
para las lides cuadreras:
que silbaban las clineras
si corrían contra el viento.

De acollarar redomones
tenía el “bayo”, por si acaso,
lunanco del lao del lazo,
pero con sus condiciones…
También por las extensiones
cruzó el “ruano testerilla”
y el “obscuro gargantilla”
que era bueno como el pan:
y sostenía Corvalán
que era un lujo en su tropilla.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Sofrenazo


(Pintura: Molina Campos)

¡Adiosito, flor de yuyo,
Pero de yuyo oloroso,
Pa que usté lo yáme suyo
La va siguiendo un buen mozo.

¡Pucha, si es como culebra
Pa ondular cuando camina!...
La vi hacer feliz, mi china,
Si el palito no se quiebra.

¿Que no contesta? ¡Mejor!
¿Si sabrá ya este budín
Que a mi me gusta el picor
De la pulpa el macachín?

Dese güelta, mi chiruza,
Muestre la gloria e su cara;
¡No se diga que dispara
Lo mesmo que la ola rusa!

¿Que hay por medio un compromisio?
Pues sepan sus excelencias
Que la sigo... como al vicio,
Sin medir las consecuencias.

¡Echa y que no se redame
La chirucita macuca
Con un rulito en la nuca
Que va diciendo: "besáme"!

¿Quiere que yame un chofer
Que es amigo y muy cáuto.
Y nos damos el placer
De irnos de garufa en auto?

¡Qué busto pa una caricia
Al blando rodar del coche!...
¡Y que han ca... ñoneáo anoche
Los ravioles a Gorizia!...

¿Quiere no ser inprudente?
¿Quiere dejar de ser chancho?
-¡Que la parió a la creciente,
Que casi me yeva el rancho!...

Como el cangrejo



(Pintura: Blanes)

Y bien echáo p'atrás; bien en la nuca,
pa que tuitos me vean,
pa que tuitos se enteren que no tengo
de qué tener vergüenza;
Dios me hizo ansina, viejo,
y ansina he de seguir hasta que muera,
beyaco p'al recao, negáo al freno,
arisco pa dentrar ande otros dentran.
¿Que maté? ¿Que juí preso? ¿Que a gatitas
me escapé de echar ráices en la celda?
¿Y de áhi? Se a mano viene áhura mesmito
canto flor otra güelta,
y otra güelta me enriedo con los jueces
y les juego risitas a las penas.
Todo está en que lo esijan
mi china o mi opinión, cualquiera d'eyas,
cualquiera d'eyas, viejo.
Porque sigo a las dos como un sotreta;
porque doy por las dos si yega el caso
la sangre de mis venas.
¿Que soy gáucho atrasáo, fruto amargoso
maduráo a la sombra e las taperas,
charamusca en la hoguera de los odios
que abrasaron esta tierra?
¿Que le juyo al sobéo de eso que yaman
progreso, y luz, y cencia,
y voy siempre p'atrás como el cangrejo,
resucitando vinchas y melenas,
como dijo el Fiscal el día e la vista
pa encajarme diez años de condena?...
¿Y qué hacerle al dolor si soy ansina
y ansinita he de ser hasta que muera!...
¡Ah hij'una! ¡P'al que mata engüelto en sombras
seguro y a traición, no ha e tener lengua,
y la tuvo pa mí, que herí de frente
y maté en güena lay, en cancha abierta,
y, antes de darle al fierro,
pedí al táita respeto pa mis creencias,
respeto p'al color de mi divisa
que es mi más grande amor sobre la tierra.
Porque habla al corazón de sacrificios,
y con las glorias de la Patria sueña,
porque tiene el perfume e las cuchiyas,
y el entusiasta ardor de las peleas,
y se enrieda en las cuerdas en que vibran
mis triste y mis décimas,
¡y la yeva la china que yo adoro
prendidita en la trenza!
¿Qué es esto dir p'atrás como el cangrejo,
resucitando vinchas y melenas,
como dijo el Fiscal el día e la vista
pa encajarme diez años de condena?
¡Y qué hacerle al dolor si soy ansina
y ansinita he de seguir hasta que muera!

De la lucha



No rempuje, compañero:
¡Jué pucha, ni que anduviera
con dolor en la bastera
y juyese al entrevero!
Más despacito, aparcero,
que hay piedras en el camino.
No se asuste si me empino,
que es sólo pa curiosiar;
no le voy a sonsacar
ni la china ni el destino.

¡Ah pueblero desconfiáo!
Cuando menos se afigura
que pretiendo alguna achura
de las que le han ofertáo...
Déme por elimináo
del montón de pretendientes
que se han afiláo los dientes
pa prendérsele al turrón...
Soy crioyo sin amibicón
y gáucho de los decentes.

Pa mí no habrá chocolate
ni migas del presupuesto,
porque no ando del cabresto
de ningún alto manate.
Gracias si ligo algún mate
amargo como mi suerte,
porque a mí bien se me alvierte
que es al ñudo pretender...
Al paisano, ¡ni que ver!,
se le hace pitar del juerte.

Güenazo pa las cuchiyas,
cuando la teta refala,
y el que es ternero y no bala
anda asustáo y en cucliyas.
Pa él no son las amariyas
de la burra del Estáo,
pa él es el duro recáo,
y el remingtón y la lanza,
y la bala que lo alcanza
y lo piala de volcáo...

Y todo, ¿pa qué? Pues pá'eso;
pa que un pueblero ladino
sospeche, al ver que me empino,
que quiero sacarle el güeso...
Compañero, guarde el queso.
Que, pa que usté se lo coma,
yo en el bajo y en la loma
sirvo de... cuajo a la leche...
Conque, amigo, no sospeche,
que si me empino es en broma.

martes, 6 de mayo de 2014

Vacío

(Foto de tapera: Luis Pedro Hardoy)

Cabalgando en las rudezas,
llevando un dolor eterno
el mundo se torna averno
y cruz la naturaleza,
la muerte con sus crudezas
llevó a aquél hombre que ansío:
ese fue un golpe sombrío
porque era bueno mi padre
pero al fallecer mi madre
el rancho quedó vacío.

Está el brocal adornao
con glicinas y malvones,
flor del aire, los horcones,
cosas que ella había cuidao...
un cuadro medio bordao
me hablan de un tiempo pío
donde su amor con el mío
se contemplan sonriente...
Todo eso está presente
pero el rancho... está vacío.

La lechera en el corral
pa'la cocina mirando
bala y se inquieta llamando
a su patrona cabal.
Me acerco y el animal
cuando al manearla porfío
se me empaca en desafío
pa no dejarse ordeñar.
Ella prefiere esperar...
aunque el rancho esté vacío.

También el perro ha tristeao
se lo pasa el aire humeando,
por dentro y fuera rastreando
y lloriquea asonsao,
me lame, se echa a mi lao
como aburrido de hastío
su pesar es como el mío
la mesma prenda extrañamos
los dos con verla soñamos...
pero el rancho está vacío!

Noche a noche en la tranquera
me sumo en la idea vana
de verla en esa ventana
como cuando un niño era.
Oigo juir su voz sincera
decirme: "precioso mío",
es allí cuando el rocío
comienza a nublar mis ojos
porque el rancho y mis antojos
pa siempre estarán: vacíos!


El baquiano



(Pintura: Molina Campos)


Señores, me represento:
soy Fermín Salcedo Cano;
trabajo de rastreador,
de resero o de baquiano,
yo busco por cuenta de otros
lo que han perdido en los campos,
tengo fama de hallador
y eso garante el trabajo;
como las mentas que tengo
han llegao lejos del pago,
una güelta me ocuparon
unos norteamericanos
pa que les hallara un toro
perdido en el Tupungato.

Aunque no confiaban mucho
en la cencia de los gauchos,
porque ellos no dan un paso
ni en la luna ni en la tierra
si no tienen aparatos;
con brújulas y reloces,
compases, reglas y planos,
me vinieron a ayudar
pa rumbiar entre picachos.

A poco andar me di cuenta
que seguíamos un gaucho:
iba cruzando las huellas
pa entreverarme los rastros,
le había forrao con bolsas
las pezuñas al ganao:
les hice ver que iban dos;
uno a pie y otro a caballo,
y que el jinete era grande
por la hondura de los vasos.
El de a pié, un chiquilín,
ni machucaba los pastos.

Les dije va el mulo tuerto
(comía de un solo lao),
les aclaré que era mulo
cuando trompecé los rastros,
la mula lo hace pa atrás,
pero pa adelante:  el macho;
adonde hicieron un alto
para forrar el ganao,
el mulo se revolcó
y dejó el pelo tirao,
descuido de un rastreador
cuando lo sigue un baquiano,
con lo que llevaba visto
no precisaba más datos
para saber en seguida
a quién íbamos buscando:
¡mi compadre Santillán
y el muchachito mi ahijao!,
si a ellos les debo la vida
cuando por salvar un maistro
quise subir a un pichacho
y me pialó el viento blanco,
Santillán y mi ahijadito
guapiando me rescataron.

Y ahura iba yo detrás de ellos
rastreándolos pa entregarlos
mas no es de gaucho entregar
un compadre y un ahijao,
no hay ley en mi tierra gaucha
que me obligue a ser ingrato.
........................................
Pedí seguirlos yo solo
y me dieron el barato
en eso estuvieron bien
esos...norteamericanos.
Prometí traerles el toro
bajo palabra de gaucho.

Para encontrarlos más pronto
agarré por un atajo
y fui a salir al refugio
del "Paso de los Basualdos".
Ahí estaba Santillán
matiando con el muchacho:
me saludaron muy frío.
"¿Va a comer?", dijo mi ahijao;
y me mostró unos quirquinchos
y unas patas de venaos.
¡No hay bicho que pa vivir
no tenga que matar algo!

-"¿Qué anda campeando, compadre?",
dijo Santillán al rato...
-"Un toro que han extraviao
unos norteamericanos";:
-"Lo hallamos en el camino
y los tráibamos arriando"...
"¡Mentira! ¡Lo llevamos pa las casas,
no queda carne en el rancho!
¡tenemos hambre, padrino,
y no encontramos trabajo...!"

Ahí sí que se me entreveraron las ideas
estaba todo perdido
Y en eso veo que el toro
desangra por las pezuñas
y digje mirando al chico
como solución pal caso:
-"ése, ése no aguanta el regreso,
via tener que degollarlo!.
Yo me viá tener que llevar el cuero
y dejo carne pa'rato..."

Me alumbró Dios esa güelta
que mis rumbos se extraviaron:
pagué la deuda al compadre,
salvé mi fama'e baquiano
y quedamos bien los gauchos
con los norteamericanos.





En las patriadas


(Pintura: Campodónico)

Fué en los días aciagos de la patria,
cuando el gaucho, señor de las guerrillas,
por los llanos, el monte y las cuchillas
desparramó coraje de la raza.

"-Y vos, ¿qui hasés aquí temblando'e miedo?
¿n'oís el clarín que a degoyar nos manda?
¡Vamos hasé jarete en la patriada,
que si no dentrás pronto al entrevero,
como que soy el comandante Arveyo,
¡juro partirt'el corasón, por maula!"

"-¡No! si ya viá dir'haser mi dentradita;
si m'he quedao... no ha sido por flojura;
he domorao p'haserm'esta costura...
porque m'iba quedar sin ni una tripa".

Y alzando la bayeta enrojecida,
puso del comandante a la mirada,
con tientos del cabestro, ¡diez puntadas!
¡que cerraban dos cuartas de una herida!

domingo, 4 de mayo de 2014

Mis espuelas nazarenas

(Foto: Eduardo Amorim)



Yo tuve mis horas buenas
cuando de dicha gozaba,
y recuerdo que ensillaba
mi overo en tardes serenas.
Blancas, rubias y morenas
me solían saludar,
sin dejarme de admirar
mis espuelas nazarenas.

Jamás las prendas ajenas
envidia me despertaron,
y en todas partes hallaron
envueltas lindas verbenas.
Siempre tuve por docenas
criollitas, que me estimaron,
y con respeto alabaron
mis espuelas nazarenas.

También tuve ciertas penas
con gauchos que me envidiaron,
y mi amor propio tocaron
con palabrotas obsenas.
Mas, rodó por las arenas
esa víctima expiatoria…
¡abriendo surcos de gloria!
mis espuelas nazarenas.
………………………………….
Y cuando en las noches llenas
de estrellas color de plata,
iba a visitar mi “ñata”
compañera de mis penas,
yo mismo podía apenas
sofrenar mi guapo overo,
cuando le pinchaba el cuero
mis espuelas nazarenas.

Retribuyendo


(Foto de don Pedro Risso)

Para el amigo Pedrito Risso

Como ya no voy sirviendo
ni para tropiar tamberas
amigo Risso, quisiera
que me siga comprendiendo.
No es un capricho el que arriendo
como podrá imaginarlo;
no vé que pa’ conformarlo
apenas me dá el pellejo,
¿qué puede pedirle a un viejo
que monta en pelao’ de marlo?

Pero mucho le agradezco
por su presencia en mi casa
donde muestra a tabla rasa
la amistá que le merezco.
La retribuyo y me ofrezco
sin mañas ni vueltas de anca
y me tiendo en forma franca
que las mulas y el amigo
con un sostenido digo
se prueban en la barranca.

Busco otra noche oportuna
pa’ saludarle y de paso
embramarlo en un abrazo
cerrao como cerco ‘e tuna;
porque a esa nube lobuna
que está empañando mi mal
le viá pedir un casual
como a manera de ruego
pa’ que nos junte en un juego
y allí dejar el tendal.

Por aura no le hago trato
pues una fuerza mayor
me atora con un  dolor
más fiero que caldo ‘e gato.
Pa’guantar ese barato
me está sobrando coraje
pero de tanto brebaje
y tanta droga ingerida
voy quedando en la partida
lo mismo que vaca en viaje.

Pa’ cerrar las oraciones
con tanto lamento al ñudo
le viá dejar mi saludo
envuelto en estimaciones.
Anude mis expresiones
pa’ sus décimas tan bellas,
que usté certifica y sella
con el criterio más sano,
y apriete fuerte una mano
que va el corazón en ella.

sábado, 3 de mayo de 2014

No nací pa la ciudad



¡Ricién acabo'e yegar
y ya me anda preguntando!
...¡ta bien!... ¡Cébeme unos mates
pa poder dirle contando,
... que amargos, máma, como esos
que me regalan sus manos,
¡si en la ciudá los vendieran
no habría plata pa'pagarlos
...Aqueyo, viejita es lindo
¡pal que no le gusta el campo!
...¿Haber?... ¡hágase una idea!
¿Usté ha visto cuando queda
algún farol entre'el pasto,
y dentran a cáir los bichos
encandilaos a rodiarlo?
¡La ciudá es la mesma cosa!
¡En vez de bichos... crestianos!
... Y mesmo que lagartija
metida entre los cabayos,
se vé a la gente apurada
gambetiando entre los autos!
...En las casas que yo vide
dentra cien veces su rancho:
Alero, quincha, cumbrera...
¡Esas son palabras gringas
pal que nació en el asfalto!
En las cayes... ¡si es pa'rairse!
¡no encuentra una mata'e pasto!
...Delgaditas y largonas...
¡Ya puede tranquiar un vasco
que no va'ha hayarles la punta
si no lo orienta un baquiano!
... Yo pensaba, tiempo al tiempo,
¡Ya viá tomarle la mano!
¡De ande!... Iban siete meses
que andaba los ojos largos,
pero al ñudo!... Pal conchabo
sabía dir pior que una mula
entre las varas de un carro!
¡Encandilao por las luces
y acobardao a pechasos!
...Son lindas aqueyas noches
¡Pero sin perjume a campo!
No viá negar que hay beyesa
pa'ande quiera dir mirando,
pero ayá ¡la luna yora
porque naides le hace caso!
¡Y las estreyas se achican
al ver tanta luz abajo!
...Ricuerdo que sabía dir,
dispacito, tranco a tranco,
hasta una plaza gauchita,
¡Un pedacito de pampa
estaquiada entre'el asfalto!
Yena de árboles y flores,
pasto "inglés" ¡que al fin es pasto!
y pajaritos cantores
que estoy seguro ¡han perdido
el rumbo pa'dir al campo!
Sabía pasarme las horas
solito, máma, pensando...
¡Si habré visto amaneceres
ricostao en esos bancos,
sin importarme pa'nada
que andaba sujeto a horario!
... ¡No se enoje, máma linda!
¡Ya sé que d'eso estoy flaco,
pero estaba tan a gusto
cerquita de usté y del pago!
De abajo de un ombú grande
que es como éste de su rancho,
sabía escrebirle las cartas,
¡Y ha sido mas de una vez
que el ricuerdo me la ha tráido,
paradita en punta'e pié
y con el pañuelo en alto!
... Ayí le sequé los ojos,
que me los truje yorando
la vez que le dije "adiós"...
¡Sus ojos, máma... su yanto,
que me empapó el pensamiento
dende que salí del pago!
... Es muy linda la ciudá,
¡Pal que se olvida del campo!
¡Pal que no tiene añoransas!
¡Pal que vive rasonando
que al final, lo que ha dejao
no es más que un montón de barro!
... Pa'esos, la ciudá es la gloria!
Pero pa'mí, que he nacido
a Dios gracias, bien paisano,
que me he pitao muchos chalas
bajo ombuses y paráisos,
viendo florecer la luna,
dueña y señora del campo!
Que he sudao honra en los surcos,
y me he limpiao entre el barro
de esas güeyas, que son madres
de aqueyas lonjas de asfalto,
...pa mí, que al dirme dejé
mi corazón entre el cardo!
... pa'mí, máma... no se hicieron
esos edificios altos,
¡Que si ayá dentra cien veces
mi nido de barro gaucho,
ni una vez va'entrar el sol
como dentra en nuestro rancho!
...Esa es, máma, la ciudá
de ande viene su muchacho...
...¿Cuándo debo regresar?
¡Ya mesmo!... Deme otro amargo,
y mientras lo saboreo
puede dirme acomodando
la ropa... ¿sabe, viejita?
¡Pa no andarme demorando!
... ¿Qué porqué me voy tan pronto?
...¿Que quiere que ande esperando?
... ¡No ponga esa cara, máma!....
¡Me voy!... ¡Pero a correr campo!
¡A lo potro, a lo ñandú!
¡ó a lo que quiera yamarlo!
... Que cuala ropa le pido?
¿Cuál va'ser?... ¡La que yo estraño!
¡La del olor a gramiya!
¡La que conoce mi campo!
¡La que lava en el arroyo!
¡La que surce con sus manos!
...¡Güeno...gúeno...¡pucha, digo...!
¡La hiso yorar su hijo'el diablo!
...¡Tome... sequesé los ojos
y hagamé un gusto machaso!
Dende que abrí la tranquera,
le juro, lo estoy pensando:
...¿Vé el traje que yevo puesto?
¡Por él se ha asustao el bayo,
el cusco anda a los ladridos,
y abajo'el catre está el gato!
¡Y lo qu'es pior, máma linda,
que hasta la agüela se ha ráido!
....Aura, en cuanto me lo saque
lo ponde de espantapájaros,
...¡Va'dar gusto verlo ansina
cada vez que salga'el rancho!...




Trenzas de plata




Quiero trenzar una trama
con trinos, flores y sueños
y del mundo ser el dueño
pa'ofrecérselo a mi Mama.
Y ya encendida la llama
de mi nostalgia madura
perderme por la espesura
y a ponchazos abrir huella
y así llegar a esa estrella
que es todo amor y dulzura.

Lo que fue sol y fue cielo,
hoy se está volviendo sombra,
su blanco vuelo de alondra
vistió de luna su pelo;
en su mirada hay un velo
que viejas luces reclaman
todo un ayer que se inflama
p'acariciarla a su antojo,
y al emponcharla mis ojos
veo sin hojas sus ramas.

Lo que fue flor mañanera
hoy ya se está marchitando,
su tallo se va secando
sin sentir la primavera;
el invierno que no espera
hace noche en su regazo
y al sentirme entre sus brazos
parezco un pichón herido
que teme caer del nido
donde nunca hubo un ocaso.

 Lo que fue horcón y cumbrera
lo están venciendo los años
y al contemplar el rebaño
que acunó en su madriguera,
se viste de primavera
y con su luz engalana,
y acariciando sus canas
se pierde al tranquito lerdo
porque mi Mama es recuerdo
es presente y es mañana.


viernes, 2 de mayo de 2014

Huella, huellita



En el cerro está nevando
La senda ya no se ve
Pero tengo buen caballo
No me he de quedar de pie.

Huella, huella, huellita
Mi colorau...
Ya no me queda nada
Todo lo he dau

Huella, huella, huellita
Del corazón
Alúmbrame el camino
Que ya me voy...

Estos fríos nunca matan
Tampoco mata el dolor
Rigores ya no me asustan
Se andar solo y sin amor.

Huella, huella, huellita
Mi colorau...
Ya no me queda nada
Todo lo he dau

Huella, huella, huellita,
Del corazón,
Alúmbrame el camino
Que ya me voy.

Huella del río (Huella)



A la orilla de un río,
dejé un amor

y como no era firme,
se lo llevó.

 A la orilla de un río
dejé un querer,
vinieron las crecientes,
no pudo ser.

En las playas del río,
dejé mis rastros,
por ver si perduraban,
triste fracaso.

Por las senda del agua,
busco tus huellas,
que se va con las nubes
y las estrellas.

A la huella, huellita,
huella del río,
que me haré sino alcanzo
lo que persigo.

En el centro de tu alma,
planté un amor
y por falta de riego
se me secó.

Descuidaste las flores
que te brindé,
fueron playas de olvido
las que sembré.

Vida tan solitaria
la que padezco,
persiguiendo quimeras
que no merezco.

Persiguiendo la estrella
de mi ilusión,
casi pierdo la huella
de mi razón.

A la huella, huellita,
huella del río,
que me haré sino alcanzo,
lo que persigo.