domingo, 29 de diciembre de 2013

El Carau





Amigos y camaradas
que me quieran escuchar,
voy a contar el suceso
que le aconteció al Karãu.
........................................
Estando la madre enferma,
remedio salió a buscar,
encontró una concurrencia
y allí se quedó a bailar.

Bailando estaba en la fiesta
con la guainita mejor,
cuando se acercó un amigo
y le dijo con dolor:

Disculpe, amigo Karãu
anive rejeroky
aru ndeve la noticia
omano hague nde sy.

No importa, mi buen amigo,
yo el baile no he de dejar
si omanórõ ya, omanóma
hay tiempo para llorar.

Allá por la medianoche
heteve jave ovy'a,
un amigo que llegaba
muy triste le supo hablar:

Cansado al fin de bailar
llegando la aurora
él le dice a su guainta:
mamoitépa oime nde róga.

La dama le contestó:
che róga oî mombyry
rehosérõ che rendápe
ehecha rangue de sy.

Al oír estas palabras
Karãu y se despidió
se fue llorando y diciendo
mi madre ya se murió...

Ko ãga katu aháne
aikóne por los esteros
ha upépe katu amoîne
para siempre luto entero.

Por haber sido mal hijo
castigo le dio el Tupã
le puso un plumaje negro
y le condenó a llorar.

El Toro y el Tigre ( O: "Cifra del Torito Negro")






Una tarde de verano
al dentrarse el horizonte,
bajaba un torito negro
de las alturas de un monte.

Estaba el torito negro
en las ramas, divertido,
cuando una cuarta de atrás
un tigre pegó un bramido.

-"Buenas tardes, señor Toro,
¿con qué permiso ha bajado
de éstas sierras a este monte?
yo siempre tuve la creencia
que para bajar aquí
había que pedir licencia".

-"Yo he bajado de las sierras",
le contesta el toro ufano,
lo que se acerca el invierno,
lo que se acerca el verano.

Y ahura le via preguntar:
¿usted, amigo, qué anda haciendo?"
-"Yo ando en busca de torillos
porque de ellos me mantengo".

El tigre le dijo al toro:
-"La sangre te he de beber,
con unos cuantos amigos
un convite voy a hacer".

Y el toro le dijo al tigre:
-"Eso será si peliamos,
puede ser que yo te deje
para bien de los gusanos".

"Con esa nariz tan chata,
y esas orejas redondas
parece que estás oliendo
una cosa muy jedionda".

El tigre le dijo al toro:
-"Vos sos un toro apestado,
que te pasaste el invierno
con los garrones chorreados".

Y el toro le dijo al tigre:
-"Para estarnos insultando,
por ver si sos tan guapo
quisiera morir peliando".

"Atropellá, Tigre engreido,
si es que vas a atropellar;
en cuanto me atropellés
muy firme te he de esperar".

Lo atropelló el tigre engreido
y con toda su fiereza
el torito lo esperaba
agachando la cabeza.

El toro con su destreza
de las aspas se lo alzaba,
antes de tocar el suelo
de nuevo lo abarajaba.

Entonces le dijo el tigre:
-"Ahora sí que es endevera,
a mí me toca perder
porque salí campo ajuera".

-"Campo ajuera, campo adentro
yo siempre he sido el más vivo
porque siempre he sido guapo
desde que juí ternerito".

sábado, 28 de diciembre de 2013

Una pregunta (Estilo)




Sol espléndido y radiante
en la ancha esfera sujeto;
no te pregunto el secreto
de tu esplendor rutilante.
Ni por qué, nube distante
tiñes de ópalo y rubí;
pero perdóname si
te pregunto en mi querella,
¿si estará pensando en mí
como estoy pensando en ella?

Luna, brillante topacio
que, entre nebuloso tul,
cruzas la techumbre azul
de las alas del espacio.
Si se fijaron despacio
sus bellos ojos en ti,
y si la miraste, di
si estaba doliente y bella,
si estaba pensando en mí
como estoy pensando en ella.

Mar inmenso que te agitas
sobre tu lecho de arena,
y que ora en bonanza plena
tus olas no precipitas;
tú que bañas las benditas
riberas donde viví,
los sitios donde la vi
tan pura, tan dulce y bella,
responde, si piensa en mí,
como estoy pensando en ella.

Brisa, que acaso pasando
jugaste con sus cabellos,
tú que besaste su cuello
su mejilla acariciando,
Y que luego murmurando
te fuiste lejos de allí,
si eres la misma que aquí
pasas sin marcar tu huella,
responde, si piensa en mí,
como estoy pensando en ella.

Noche apacible y serena
por más que te cause enojos,
que sean más bellos sus ojos
y más negra su melena.
Presta un consuelo a mi pena
ya que sufriendo viví,
y pues no llega hasta aquí
el resplandor de esa estrella,
responde, si piensa en mí,
como estoy pensando en ella.

Nubes que en blanco celaje
bordáis el manto del cielo,
cual aves que alzan el vuelo
sobre el inmenso paisaje,
decidme si en vuestro viaje
lejos, muy lejos de aquí,
llegasteis a verla, y si
respondéis a mi querella,
si estaba pensando en mí,
como estoy pensando en ella.

Sol y luna, mar y viento,
nubes y noche, ayudadme,
y en vuestro idioma contadme
si es mío su pensamiento;
si es igual su sentimiento
a este que mi pecho hiere,
decid si mi amor prefiere
a la calma que perdió;
¡decidme, en fin, si me quiere
lo mismo que la amo yo!

En el rodeo de tus ojos (Estilo)



Quisiera poder dentrar
en el rodeo de tus ojos
y lo mesmito que un flojo
mansito dejarme arriar.
A tu lado cabrestiar,
ser el eco de tus pasos,
dejar que me echés el lazo
de tu boquita de grana
y despertarme mañana
en el corral de tus brazos.

Ser en tu pecho la flor
que suavemente se agita
cuando desbocao palpita
tu corazón por amor.
Ser el arroyo cantor
que en sus aguas cristalinas
tu cuerpo, mujer divina,
acaricia con candor,
cuando en la siesta el calor
los pastizales calcina.

Ser la brisa tempranera
que arrebola tus mejillas;
ser el sol que la semilla
fecunde en tu sementera;
ser el agüita que espera
la tierra cuando se abrasa;
ser la tormenta machaza
que haciendo temblar el suelo
pálida y revuelto el pelo
te abandona cuando pasa.

Mancornao en una rienda
por tus modales lindazos
me has bandiao con tus ojazos
y es al ñudo que lo escuenda.
Tenerte a mi lao, mi prenda,
te juro es lo que más quiero:
sueño abajo del alero
hallarte una tardecita
cantando una vidalita
mientras golpiás el mortero.

Los último gauchos (Valseao)


¿No los ven?, allá van galopando
Los últimos gauchos, para adónde irán?
Van flotando al viento Sus negras melenas 
Rotas las espuelas, roto el chiripá.

Se van silenciosos, ni una triste queja
Ni un triste campero, quisieron cantar
Los últimos gauchos, los leones vencidos
Se van galopando, ¿para adonde irán?
(II)
Boleadoras, lazos, cinchas y culeros
Se llevan con ellos y la tradición
Con gesto de rabia, rompieron sus violas
Después apagaron el gaucho fogón.
 
Allá van los centauros de la Patria mía
Se llevan con ellos nuestra tradición
Como una bandera sus negras melenas
Se agitan al viento en el último adios.

El ¡hopa hopa! se ha ido (Media Milonga)



Qué tristes están las huellas,
los caminos y senderos,
se han quedado sin mugidos
sin tropas y sin reseros.

El grito de mis paisanos
entre ladridos de perros,
mezclábanse los silbidos
y el tañir de los cencerros.

El ¡hopa hopa! se ha ido
montando en caballo negro,
si no lo alcanzó el olvido
de olvido andará muriendo.

No sé si habrá sido bueno
que así se fuera perdiendo,
no me detengo a pensarlo
porque me duele el silencio.

¡La pucha si me da rabia!
cada vez que lo recuerdo.
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De la tercera época, -según Josué T. Wilques - "Media milonga" en cuartetas y en tonalidad menor.
Temática costumbrista. Con el grito de "¡hopa hopa!" identificamos al resero de nuestra provincia, cuando se llevaba hacienda por tierra de un punto a otro.

Entre las leñas (Gato)


Aguila de tres colores (Estilo)



De definida topacio
del oriente, verdad hermosa,
y la Reina esplendorosa
de celestiales palacios.
A tí te rinde el aplauso
los más ilustres Señores,
Príncipes y Emperadores,
y otra jerarquía real
porque tú eres Imperial
Águila de tres colores.

Esmeralda encarecida
de incomparable hermosura,
por relevada y segura
de una dama guarnecida.
Y eres la aurora del día
y rosa la más fragante,
zafiro tan relumbrante
que como tú no hay ninguna,
ensombreces a la luna,
preciosa estrella brillante.

Del jardín de "damascelo"
la matreriada tu pena
de la inmensa martirena
trago de vicio tu anhelo.
Y eres la estrella que tengo,
una vela rocinante;
las potestades triunfantes
te rinden cumplida gloria,
haciendo de tu memoria
el más fino entre diamantes.

Eres estrella de oriente
de reyes tan singular,
nada te podrá igualar
del naciente hasta el poniente.
Ni el poder más eminente,
ni el más alto de los dones;
tronos y dominaciones,
alaban tu nombre excelso
porque eres del universo
dechado de perfecciones.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mesiva: "La respuesta"...

  • (Pintura: Ángel Della Valle)

    Recibí con fecha trece tu sentimental cartita
    y te juro que al leerla lagrimié, no soy tan cruel,
    vos también al escribirla le has echo el gusto a tus ojos,
    por que es claro que con llanto está manchado el papel.

    Yo estoy firme en mi capricho, como tala en las cuchillas,
    ya se agotó la cachimba que emanaba con pasión,
    no me hacen meya los males ni el más cruel de los dolores,
    tengo como piedra e´bola retobado el corazón.

    Me dices que injustamente me atravesé en tu camino,
    vos también cruzaste el mío, solo soy culpable yo,
    iba al trote en mi destino, por senderos de la vida,
    se me atravesó un cariño embustero y me engaño.

    Razón tuve para dejarte, te aguanté tres años largos,
    bien sabes que te quería, no te pude tolerar,
    me tiró del poncho el nene, no te dejé antes por eso,
    pero los flecos del poncho se empezaron a cortar...

    Soy joven y sin embargo varias canas me han salido,
    porque en el cinto de mi alma te llevo a vos y al gurí;
    antes sufrí no lo niego, porque por eso eh venido,
    pero después que me vine otro tanto mas sufrí.

    Muchas de esas noches largas, en el galpón de alguna estancia
    sobre el recado muerto de sueño y cansancio me acosté,
    y después de muchas horas, sin poder dormir de frío,
    bajo el viejo poncho pampa por ustedes dos lloré....

    En el yugo del matrimonio nos unió a lazo el destino,
    nos movimos recuartiando, dele y dele peludiar,
    es inútil afirmarse hay que tirar muy parejo
    para llevar por buen camino la carreta de un hogar.

    Embriagado en el aroma, del amor nos encontramos,
    no supimos comprenderlo, nos perdimos sin pensar,
    para tomar un rumbo cierto, hay que hablar con la experiencia,
    y sin su consentimiento, preferible no rumbiar.

    Educa nomás al nene, yo te alcanzaré algun peso,
    la escuela abrirá sus ojos ya que nadie los abrió
    que no sufra injustamente los errores de nosotros
    que no sea el pobrecito como vos y yo...

    Mientras haya en las estancias baguales de clinas largas,
    quizás no me falte un peso para poderte remediar,
    pero dejame acá lejos, que nadie sepa que sufro,
    pues llorando bajo el poncho, no me pueden ver llorar...