sábado, 30 de marzo de 2013

Alboreando

(Fotos: Eduardo Amorim)


Con los primeros destellos
de las auras incipientes,
el monte muestra su frente
y el pajonal sus cabellos,
un gallo estirando el cuello
arrea su clarinada
y el vapor de las cañadas
sobre el ondulante cauce,
besa las ramas de un sauce
que llora en su correntada.

La hacienda se despereza
al tiempo que se disgrega,
mientra’un molino despliega
su sonido con pereza.
Allá en un rancho bosteza
de a ratos los chimenea,
los borregos juguetean
en el tronco de un ombú,
y al divisarme un ñandú
sus alones balancea.

Un mensual con un puestero
que están arroyo por medio,
gritan: “-No habrá más remedio
que perseguir los nutrieros”.
“-Y lo que valen los cueros…”
Entre otras cosas se dicen.
Echao en una raíces
tapo con uncos las trampas,
y al divisarme se zampan
entre unas matas, los cuíces.

Un vuelo de martineta
se despierta en la llanura
y cruzan de patas duras
al tranco, las gallaretas.
Allá las garzas inquietas
en las barrancas vigilan,
las lechuzas intranquilas
le chistan a los caranchos
y yo gano rumbo al rancho
como a su cueva la anguila.

De miedo que alguna ‘mora’
quiera rasguñarme el cuero
me hago un gato en el estero
y un relámpago en la aurora.
Me chairo entre las totoras,
me peino en los cañadones
y me siento en los garrones
igual que carpincho viejo,
si grita un tero a lo lejos
o los horneros arcones.

Sé que si tomo una copa
a vece’en la pulpería
me tienen antipatía
como toruno en la tropa.
Y en cuanto cambio de ropa
se dicen: “-Este ha robao”.
Y si me ven bien montao,
se averiguan de soslayo:
“-¿De quién será ese cabayo
que está tan bien ensiyao?”

En una reunión de criollos
hay torcidos y derechos,
y atrás de cada repecho
hay flores como pimpollos.
En el vuelo de los rollos
va la posición del brazo,
se defiende a los zarpazos
el puma que se ha sentao
y el animal muy peliao
¡previene los cimbronazos!


¡Felices Pascuas pa'tuitos!


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Reflexión sobre la Pasión de Jesús
tomada del "Evangelio Criollo" del P. Anzi s.j.


Nació pobre y vivió pobre
siendo el rey de la riqueza;
soportó con fortaleza
los rigores de la vida
y amó a la tierra sumida
de alegrías y tristezas.

Nos dejó a su Santa Madre
también como Madre nuestra;
y pa darnos mayor muestra
de su cariño sincero,
se quedó como aparcero
sobre la tierra siniestra.

Y pa no dejarnos guachos
después que juera a marcharse,
oculto quiso quedarse
en nuestro pan familiar,
haciendo pa aquerenciarse
un ranchito en cada altar.

Jué el Señor como un jagüel
que rebalsa de su hueco,
ande los hombres entecos
toman agua verdadera,
sin que jamás se volvieran
por estar el jagüel seco.

Por todos estos favores
el hombre de poca luz
traicionó fiero a Jesús,
lo condenó en mala ley,
lo azotó a guasca de güey
y lo estaquió en una cruz.

El misterio de la Cruz
es difícil de entender;
pero el hombre, a mi saber,
cuanto más ame al Señor,
más lo ayudará el amor
pa saberlo comprender.

La Cruz y Dios se acollaran
siempre juntitos los dos,
como el eco con la voz
y la sombra con la luz;
porque Dios nos da la cruz
pero la cruz nos da a Dios.

Dende la Cruz Redentora
el Señor nos dió el perdón
y, pa darnos de un tirón
todo su amor sin medida,
abrió en su pecho una herida
y nos dió su corazón.

Santa Cruz de Jesucristo
abierta como dos brazos,
rumbo de Dios y regazo
en la senda del dolor;
brazos tendidos de amor
sosteniendo nuestros pasos.

¡Señor mío Jesucristo
estaquiao por mi amor!,
aunque soy un pecador
y causa de su penar,
pa lo que guste mandar
¡aquí me tiene Señor!

Si tanto sufrió por mí,
hoy le juro, mi Señor,
que ni el diablo ni el dolor
ni la muerte ni el trabajo,
vengan de arriba o de abajo,
me apartarán de su amor.

Sólo al chocar en las piegras
el río canta al Criador;
del mesmo modo el dolor,
como piegra de mi río,
saca del corazón mío
el mejor canto de amor.

miércoles, 27 de marzo de 2013

Danza de la luna


Gato de la calesita (Gato)

 

(Pintura: Molina Campos)


En la plaza está dando vueltas
la calesita, la calesita.
Desde lejos vengo escuchando
su musiquita, su musiquita.

Las monedas en el bolsillo
van repitiendo la tonadita.
Y en la vuelta que ya ha empezado
a las estrellas voy a llegar.

El caballo de madera
da la vuelta toda entera.
El jinete de verdad
dice adiós a su mamá.

Voy girando en la calesita,
toda la plaza baila al compás.

Una vuelta, y otra vuelta,
la sortija no se suelta.
Otra vuelta voy a dar
porque tengo que ganar.

Con un cielo de calesita
cuando me acueste voy a soñar.

Es de noche, ya se ha cansado
la calesita, la calesita.
Va más lenta y desafinada
su musiquita, su musiquita.

Tanta vuelta en el mismo sitio
me la ha mareado a la pobrecita.
Cabecea como dormida,
y el toldo a rayas ya le podrán.

Una vuelta, y otra vuelta,
la sortija no se suelta.
Otra vuelta voy a dar
porque tengo que ganar.

Con un cielo de calesita
cuando me acueste voy a soñar.




domingo, 24 de marzo de 2013

El guitarrero



La esquina vieja, la voz me deja
del guitarrero
y en el sendero, la voz que llega
conmigo juega.

Pobre de ropa, toma su copa
de humilde caña,
con ella engaña al duro frío
o al calorío duro de enero.

El guitarrero…

Con su guitarra al pueblo amarra,
canta su copla,
viento que sopla lo lleva en ancas,
por las barrancas, por los caminos.

Al peregrino…

Canta su canto, muestra el quebranto
de la miseria,
la cara seria, sucumbe al clima
que se le encima por el madero.

El guitarrero…

La madrugada, ya desvelada,
le da su acento,
y el blanco viento se lleva alzada
la voz cascada.

Si alguna estrella cae en su huella
como el rocío,
suelta el navío de sus canciones
por los rincones del pueblo entero.

El guitarrero…

Los rostros pobres, llantos salobres,
boliche y caña,
la pena extraña, dolor con dueño
humilde sueño, junta el madero.

Del guitarrero…

A la mujer campesina


(Foto: Pedro Luis Raota)

Entre piones y sirvientas
fui piquete y fui nochero
cruzando los trasfogueros
en esas noches friolentas.
Me acuerdo'e Doña Vicenta,
viuda de Ciriaco Paz,
crió sus hijos y uno más
que le regaló la huella,
por eso que en nombre de ella
hoy le canto a las demás.

La que a la ropa gastada
la aprovecha algún pedazo,
y hace una nueva de paso
pa'vestir la muchachada,
la de las manos caurteadas
como la tierra reseca,
la que pican las culecas
cuando le agarra algún pollo,
la de aroma de pimpollo
y ternura de muñeca.

La que lava ropa ajena
a puño en cualquier batea,
y abraza cualquier tarea
desimulando sus penas.
La más gaucha, la más buena,
de un destino nazareno;
ella que en cualquier terreno
sin prejuicios ni querellas,
alimenta el hijo de ella
como amamanta el ajeno.

¡Esa es la gaucha, la criolla,
la de honradez campesina,
mata un bicho o una gallina
sino hay qué,  echarle a la olla;
la que arrolla y desarrolla
un lazo cuando es preciso,
la que le enfrena el petizo
al amor de su pequeño
la que se olvida de un sueño
si hay que improvisar un guiso.

La que cría un cordero guacho,
un ternero o un lechón,
y de la puerta al galpón
aconseja a sus muchachos.
La que estriba un vivaracho
y en la vuelta se le sienta
y levanta una herramienta
si alguien la dejó tirada,
y no se pega en la almohada
cuando arrecian las tormentas.

A esa mujer que remienda
las pilchas de su marido
y se luce en un zurcido
o el bordao de alguna prienda.
A esa que a su hijo entienda
que hay que cuidar el cuaderno,
¡esos ejemplos maternos,
no está de más exaltarlos!
y pensando en abrigarlo
pasa tejiendo el invierno.

La que cuando no hay galleta
prepara una torta frita,
y rejunta la gracita
y charquea una paleta,
y se levanta en chancleta
cuando llama algún vecino;
la que abre y cierra el molino
y nos da un trago'e agua fresca,
sin llegar que le agradezcan
los errantes del camino.

La que a índice y pulgar
vuelve en hebras el bellón,
que en un rincón del galpón
lo tenía para lavar.
A mano sabe escardar,
saca abrojos y rosetas,
y se arrima a la pileta
aunque esté el agua escarchada,
con las manos arrugadas
y las mejillas violetas.


Mujeres que al quedar viudas
con un enjambre de chicos,
repiten: "me sacrifico",
aunque la suerte sea cruda.
Los protege, los ayuda
con un amor sin resuello,
suele rechazar aquellos
que le niegan fortaleza,
y pone el alma en la mesa
pero el corazón en ello.

Saludo a los chacareros
con sus mujeres risueñas,
las que siembran , las que ordeñan,
sin descanso el año entero.
Que saben del sol de enero
y las heladas de mayo,
la que a pata del caballo
carga y descarga los carros,
cuando hay seca, cuando hay barro,
haya sol o caigan rayos.

Al hombre y a la mujer
del ambiente campesino,
la que impulsan el camino
y ven la patria crecer,
las que p'hacer de comer
aunque la tierra esté dura,
riegan, cosechan verdura
pa'darle gusto a un puchero,
y sabe estaquear un cuero
y aprovechar las achuras.

La que cura una bichera
como le quiebra el empacho,
y esquila un borrego guacho
sin maniarlo donde quiera.
La que encierra las lecheras
y sabe por el balido
si el ternero no ha comido,
saliendo al patio del rancho,
o por el vuelo'el carancho
si hay un animal caído.

La que conoce en la ubre
si el animal ha parido,
o si al hijo lo ha escondido
(oservándolo descubre)
y en los menguantes de octubre
sabe el suelo preparar,
una planta trasplantar
para mejorar su fruto
como hacer de un tronco bruto
un banco para su hogar.

Esa mujer representa
un sacrificio tamaño,
porque al cumplir cuarenta años,
parece tener sesenta.
Áspera, limpia y violenta
afronta con valentía,
el quehacer de cada día
como las he visto yo,
aquellas que le cantó
don Luis Acosta García.







Bolada





Vi'a a pedir una bolada
solo por no estar callao,
pero de un  toro cansao
cuídensen de la topada.
Soy como tiento'e papada
Pa’soportar un tirón,
me estiro como el hurón
me cimbro como culebra,
cuando me topa algún "quiebra"
a vistear por afición.


Si llego a una pulpería
y hallo a los indios mamaos,
como perro acostumbrao
oservo al pedir la mía;
y  como gata con cría
de todos tengo recelo,
aunque mi cuero es de un pelo
si alguno me pega un seco,
como dormilón culeco
se arrastrarme contra el suelo.


Curioso como bagual
si una discusión soporto,
pa conversar soy más corto
que sogueo pa’ corral.
Pa campiar un temporal
soy como el gato pajero,
como  ñandú de ligero
cuando escucho ruido a rama,
los lechones cuando maman
se apilan en el chiquero.


Si apartando una pelea,
alguno me corta el cuero
me aguanto como el ternero
que la madre lo patea;
oservo la chimenea
en cada rancho que acampo
y si algún recuerdo estampo
lo hago a manera'e consejo
despacio y mirando lejos
como quien recorre el campo.


Si alguna pena perdida
se gana en mi corazón,
la dejo sobre un rincón
como una fiera dormida.
Por los labios de una herida
calculo la cicatriz,
pa'el surco he sido perdiz,
pa'la noche teru-tero,
pa'l monte como el matrero
y para el viento, raíz.


Pa'l amor como el yuyero
tengo lo que les complazca
el que anda eligiendo guasca
debe conocer de cueros.
Y soy pa'los parejeros
como el gringo pa'la huerta,
que el zonzo que se despierta
me han dicho que es pa'l amor
cargoso y encarador
como borrego a la puerta.


Igual que la tierra arada
muestro el revés cuando escribo
y se largar los estribos
a tiempo en una rodada.
La mujer y la picada,
hay que vivirla cuidando,
 aquél que ande matrereando
debe saber decidirse;
donde es peligroso hundirse
es mejor cruzar nadando.


Me gusta aguantar callao
cuando no puedo dormirme
aunque suelo sacudirme
igual que un  perro mojao.
A potro descosquiillao
palmealo por los encuentros,
pa cortar un cuero al centro
empezá por la estaquiada
que en cuevas abandonadas
siempre hay algún bicho adentro.


Bueno, tengan de recuerdo,
el alma de mis endechas
que toda taba derecha
sale del garrón izquierdo.
Vi'a desensiyar mi lerdo
que se le ha crecido el tuze,
ansina no se hagan cruces
si les apuré un demoro
que’n donde escarban los toros
hacen nido los ñanduces.

Dentrada en Jerusalén (El Evangelio Criollo)


(Dibujo: Eleodoro Marenco)

Al monte de los Olivos
iba Jesús sin variantes,
cuando al puesto colindante
mandó a dos del personal,
buscar un burro bagual
y arrimarseló cuanto antes.

"¡Epa amigo! ¿Qué está haciendo?
dirá el dueño, me figuro;
pero ustedes, bien seguros,
digalén que por favor
lo preste,porque el Señor
lo precisa pa un apuro".

Trajieron nomás el burro,
que era de color palomo,
y Jesús, con todo aplomo,
haciendo medio bozal,
le armó una manta en el lomo
y lo montó al animal.

Le gente muy numerosa
lo seguía con revuelo,
y diba echando en el suelo
sus propios ponchos y mantas,
mientras algunos al vuelo
meniaban gajos de plantas.

Y rumbo a Jerusalén
llegaron del interior,
vociando con gran clamor
por cuestas y terraplenes:
"Bendito sea el Rey que viene
en el nombre del Señor".

Se armó un tremendo hervidero
al dentrar en la ciudá;
y toda la vecindá
comentaba quién sería
aquél hombre que venía
con tanta notoriedá.

Unos cuantos Fariseos,
carcomidos por la envidia,
le dijieron con insidia
que retara al pueblerío,
por gritar con desvarío
esa tamaña perfidia.

Pero Jesús respondió
con un desafío espreso:
"Yo les garanto que si esos
que me siguen no se alegran,
gritarán las mesmas piegras
la gloria de este suceso".

Aquél triunfo de Jesús
colmó los güenos deseos
de todito el pueblo hebreo
que lo aclamaba con gusto,
pero mató de disgusto
a los viles Fariseos.

"No adelantamos ni medio",
decían esos cuatreros;
y, viendo que el pueblo entero
si iba detrás de Jesús,
claramente risolvieron
hacerle nomás la cruz.

Ansina que estuvo cerca
Jesús lloró a la ciudá,
viendo con seguridá
los males que le vendrían,
por rihusar con terquedá
el amor que le ofrecía.

"Yo quise juntar tus hijos,
Jerusalén, muchas veces,
como el ave que guarece
bajo las alas su nido;
sin embargo no has querido
la salú que se te ofrece".

Comentaban los Apóstoles,
mientras del templo salían,
la belleza que tenía
en toda su costrución,
y que era sin discusión
la mayor gloria judía.

Jesús, dijo, sin embargo:
"¿Ven estos soberbios muros?,
¡güeno! yo les aseguro
que todo se vendrá abajo
y será hachado de cuajo
en un cercano futuro".

"¡Máistro! - le dijeron ellos
con un pasmo tremebundo-,
según su saber projundo,
¿cuándo será el estropicio,
y cómo será el indicio
que ya vino el fin del mundo?"

Y Jesús les respondió
pa salvarlos de falsía:
"Estén de guardia esos días
pa que naides los asombre,
porque muchos en mi nombre
se harán pasar por Mesías".

"Muchos serán engañados,
pero ustedes no lo sigan;
ni teman cuando se diga
que hay guerras o que hay motín,
y aunque todos los persigan,
entuavía no es el fin".

"Vendrán guerras y malones
de nación contra nación;
sepan en tal ocasión
que con prodigios celestes,
temblores, hambres y pestes
recién se arma la junción".

"Ustedes irán al cepo
o habrán de ganar las sierras;
pero, antes de aquellas guerras,
sepan que será enseñado
el Evangelio Sagrado,
hasta el confín de la tierra".

"Andarán como entenados
a mercé de malos jueces;
y hasta serán muchas veces
vendidos por sus amigos
a sus piores enemigos,
lo mesmo que jueran reses".

"Se enfriará la fe de muchos
al crecer tanta maldá;
pero ni un pelo cairá
de su cabeza entre tanto,
y con pacencia de santo
cada cual se salvará".

"La rodiarán los soldados
y con el sable y la lanza
harán tremenda matanza,
pa cumplir las profesías,
que llaman a tales días
los días de la venganza".

"Todos dejen la ciudá,
y aquéllos que andan campiando
no se queden aguaitando
una ocasión pa volver,
porque el castigo va a ser
vaya a saber hasta cuándo".

"Sin embargo el Tata Dios
acortará aquellos días,
pero esa atención sería
por todos los elegidos;
porque de no, es sabido
que naides se salvaría".

"Si entonces alguno dice:
miren, miren, el Mesías,
no le crean tal falsía;
porque vendrán falsos Cristos
y harán tales brujerías
que jamás se hubieron visto".

"Cuando estas cosas sucedan
deben estar prevenidos,
porque profetas finjidos
harán prodigios visibles,
pa engañarlos, si es posible,
a los mesmos elegidos".

"Y venrá el Hijo del Hombre
lo mesmo que un rejucilo;
pero quedesén tranquilos
en tamaña confusión,
porque ya estará en un hilo
de llegar la salvación".

"Montado sobre una nube,
con gran poder y renombre,
llegará el Hijo del Hombre
y mandará que al momento
junten de los cuatro vientos
los marcados con su nombre".

"Del mesmo modo que dicen
que llega la primavera
si ya verdea la higuera,
cuando ocurren estas cosas
es la señal rigurosa
que está Dios en la tranquera".

"Los mesmos cielos y tierras,
los mesmos vientos y el mar,
Yo les puedo asegurar
que han de pasar algún día,
pero las palabras mías
jamás habrán de pasar".

"Del día aquél y la hora
naides lo sabe de fijo;
ni los ángeles ni el Hijo,
sino el Padre solamente,
que a ninguno se lo dijo
de los seres esistentes".

"Estén alertas entonces
y con un pie en el estribo;
que naides en efectivo
sabe el día de la cita,
no sea que la visita
los halle mal pa el recibo".

Desaparecidos



Miro el patio sin mirar
donde él jugó de pequeño,
y nunca cumplo mi sueño
que es escucharlo llegar.
Al comedor del hogar
la soledad lo atraviesa,
lenta llegó la tristeza
trayendo un silencio frío,
que al ver un lugar vacío
vino a sentarse a mi mesa.

Su ausencia es como una cruz
que dejó mis sueños rotos
aunque quedaron sus fotos
sobre la mesa de luz.
Yo siempre mantengo sus
recuerdos con alegría
y al despertar cada día
duele más la soledad
y siento necesidad
de saber cómo estaría.

Nunca pierdo la confianza
y uno permanece alerta
por más que al abrir la puerta
se nos muera la esperanza.
El tiempo, mientras avanza
me enseñó con su rigor,
a vivir con el dolor
de que no va a aparecer,
y ni siquiera saber
dónde llevarle una flor.

Hoy se pregunta la gente:
"¿Cómo es que llegó a pasar?,
¿Porqué se mandó a matar
a quien pensó diferente?,
¿Porqué a más de un inocente
se torturó con crueldad? ,
¿Porqué tanta impunidad?,
¿Quién ha sido el responsable
y porqué más de un culpable
permanece en libertad?"

Cuando a su nombre convoco
siento quebrarse mi voz,
porque hasta pedirle a Dios
a veces parece poco.
No me acostumbro tampoco
a no tener que llorar,
nunca dejé de luchar
pero el dolor es tan fuerte
que he pensado en mi muerte
para volverlo a encontrar.

En los sueños de una abuela
de reencontrar a su nieto,
un tiempo oculto y secreto
de a poco se nos revela,
por más que el recuerdo duela
no hay que darse por vencidos
que el final de los caídos
el pasado lo esclarezca
y que la justicia aparezca
por los DESAPARECIDOS.





"Don Pancho", el Papa



Mas criollo que mate amargo
es Don “Pancho” el nuevo Papa,
un criollo que se destaca
por su tranquear por el fango,
no hace abuso de su rango
y actúa con humildad,
siempre va con la verdad
predicando con guapeza,
que hay que mirar con nobleza
al que vive en orfandad.-

Gaucho lindo de mi suelo
hoy el mundo te venera,
y mi tierra gaucha espera
poder levantar su vuelo,
yo veo aclararse el cielo
por la luz de un nuevo día,
que unirá a la patria mía
sin agravios ni rencores,
 manteniendo los valores
que nos sobran a porfía.-

Si Dios nos mando este lazo
habrá que saber tirarlo,
de nada vale colgarlo
y seguir en el fracaso,
Don “Pancho” será el abrazo
que unirá a los argentinos,
siempre que el mismo camino
caminemos como hermanos,
y apretemos nuestras manos
sellando un nuevo destino.-
                                                     

sábado, 23 de marzo de 2013

Valles Hondos


(Pintura: Rodolfo Ramos)

Al paso lento de mi caballo,
caviloso en la tarde voy
con mi pensamiento lejos
por esos campos de Dios.

Pero cuando el tranco apuro,
el trote.... evoca en mi con dulzura
algún verso de Risso,
que por ser tan criollo quiso
al pasar en mi encordada
hacerla llorar prendada
de éste trote seguidor
y se alza una milonga de mi flor
a media voz entonada:
....................................................................

Cerro arriba, cerro arriba,
sendita que va pa'l cielo
del otro lao sale el sol
y yo le salgo al encuentro,
marcho con luz en la cara
de arrastro mi sombra... llevo.

Cuantito paso la cumbre,
cerro abajo voy tan lerdo
que se adelanta mi sombra
me arrastra y la voy siguiendo,
marcho con luz en la espalda
que como cargo... la siento.

Ranchito del Valle Hondo
nido pobre del hachero,
me voy pa no verte triste,
me salgo buscando el cielo;
y voy pisando mi sombra
y arrastrando los recuerdos.

Inútil mirar pa'arriba,
inútil subir al cerro,
esa luz no llega al alma
habemos quedado ciegos,
Valles Hondos, noches largas...
ranchito que ya me vuelvo.





Y, uno se ríe...


(Pintura: Vasco Machado)

Más de un zonzo se confunde,
viéndonos con la carreta...
Si se va picando güeyes,
no se ha'e dir como en cuadrera!

Muchos, son puro alboroto,
y chasquido de sotera...
pero los encara un toro
y, se acabó la pimienta...

Si es cuestión de presumir
un galopito ¿qué cuesta?
Pero, mérito denguno
es, levantar polvadera.

Uno va que, al parecer,
ni puede con la osamenta,
por que el güey no es parejero
y no son varas, las leguas...

Pero se cái a un mal paso,
que le hace un tajo a las güeyas,
y se precisa añedirlas...
con el pellejo, aunque sea...

No se ha'e quedar rezando
pa que boye la carreta...
Ni el agua entiende oraciones;
ni uno es pájaro que vuela...

................................................

Lo ven de picana al hombro,
cuando el pueblo ya se llega,
y lo van midiendo al hombre,
por el paso que uno lleva...

Y uno, pa adentro se ríe,
y hasta medio pa dejuera...
¡Gente que no apriende nada,
sinó lo que ven en letras...

¡Se haberán escrito historias,
en el barro de las ruedas!...

Una pena y un cariño (Habanera)



(Pintura: Molina Campos)

Me río porque me río
y esta risa de mi boca
es como el agua del río
que corre entre peñas locas.

Me voy riendo, riendo
y de ti voy arrancando,
mas si me fueran siguiendo
mas si me fueran siguiendo
me encontrarían llorando.

Todo se fue en tu recuerdo
y te vi partir cantando,
de tu nombre no me acuerdo
mas la herida está sangrando.

Mucho mucho te llevaste,
mas por eso no te riño,
si algo grande me dejaste,
si algo grande me dejaste,
fue una pena y un cariño.

De la pena yo me río
y por el cariño lloro,
tú me lo diste, ahora es mío
gracias, ese es mi tesoro.

Mucho mucho te llevaste,
mas por eso no te riño,
si algo grande me dejaste,
si algo grande me dejaste,
fue una pena y un cariño.




Cuando duerme la guitarra




Yo le pregunto a la noche
Cuando duerme la guitarra,
Yo le pregunto a la noche
Cuando duerme la guitarra.

Yo que la siento rezar
Su salmo en la madrugada,
Su vidalita en la tarde,
Su milonga en la mañana,
Su tango quemando vida,
Con amor, con pena y rabia,

Ay noche si me dijeras
Cuando duerme la guitarra.

Que duende tendrás vigüela
Para vivir desvelada,
Que duende tendrás vigüela
Para vivir desvelada.

Para contarnos tú pena
Solo con media palabra,
Para pintar una esquina
El amor de una muchacha,
Un adiós que no se dice
Y un olvido que se agranda.

Ay noche si me dijeras
Cuando duerme la guitarra

Se vuelve toda paisaje
Cuando del campo nos habla
Y en las calles de mi barrio
Bordoneando se desangra.
En su madero embrujado
Caven todas las distancias
Y nos lleva noche dentro,
Y nos alienta, y nos mata.

Ay noche si me dijeras
Cuando duerme la guitarra...

Gramilla (Estilo pampeano)


Estancia "La Embrujada"




Iba con rumbo a la estancia
y a lo lejos se veía,
al trote en un pingo oscuro
orillando un cañadón
un mozo de faz tostada
de lazo, vincha y melena,
bota, espuela nazarena
y en el cinto un buen facón.

Era mozo forastero,
venía de un pago lejano
pero no faltó un paisano
que en el camino le habló;
y al saber que iba a la estancia
que llamaban "La Embrujada"
con frases entrecortadas
esta historia le contó:

-"Mire amigo, hace cuatro años
que al patrón lo asesinaron
y todavía no lo hallaron
al maldito criminal,
dende entonces hay luces malas
y duendes aparecidos
y se oyen tristes gemidos
en medio del pajonal".

"Hay un capataz perverso,
dicen los que lo han tratado,
que muchos han desconfiado
que fue quien mató al patrón;
intervino la justicia,
no pudieron comprobarlo,
y tuvieron que largarlo
sin otra resolución".

Oyó el joven muy sereno
lo que dijo aquél paisano,
luego de estrechar su mano
al trotecito siguió,
y al llegar junto a la estancia
sofrenó su parejero,
y sacándose el sombrero
al capataz saludó.

Sus miradas se cruzaron
como dos dagas de acero,
-"¿Qué anda haciendo, forastero?",
el capataz preguntó.
-"Ando buscando trabajo",
dijo el mozo muy ligero
y cualquier trabajo es bueno
pa'l que de pión se crió".

-"Si entiende cualquier trabajo
puede ir desensillando,
y mañana trabajando
usted ya puede quedar,
no son todos los que quieren
prenderse a cualquier tarea
y los peones escacean
aquí por este lugar".

Bajó el mozo muy sereno
las garras al flete oscuro,
y con paso bien seguro
pa'l galpón enderezó;
donde estaba la peonada
que allí se hallaba amargueando,
la mano les iba dando
y en la rueda se sentó.

Le alcanzaron un amargo
cual les aceptó gustoso,
-"¿Es de muy lejos ese mozo?",
un paisano preguntó,
y él dijo: -"Soy de Bragado
que de aquí hay larga distancia,
trabajaba en una estancia
y hace poco se vendió".

Después que hubieron cenado
todos iban a acostarse
y allí había que arreglarse
con sus pilchas cada cual,
el joven tendió el apero
bajo un árbol muy frondoso
y se ha puesto silencioso
pronto para descansar.

Eso de la medianoche
entre despierto y dormido,
le pareció haber oído
como un llanto de mujer;
se vistió muy presuroso
aquél valiente paisano
y pisando muy liviano
se allegó a reconocer.

Así llegó hasta una puerta
que se encontraba entornada,
vió una señora enlutada
sollozando en un sillón
que abrazada de una joven
al capataz le decía,
-"¡Eso es más que cobardía
tener esa pretensión!".

"Querer casarse conmigo,
un canalla y un cobarde,
cuando yo se que es culpable
que a mi esposo asesinó
y que no tuvo con eso,
echó los mejores peones
y que trajo a los ladrones
y asesinos que encontró".

"Y esas luces y esos gritos
que se oyen a deshora
es la canalla traidora
de los peones que hay aquí,
y usted los tiene pagados
para asustar a la gente,
para que ni el más valiente
se pueda arrimar a mí".

Y aquél hombre tan canalla
se sentó tranquilamente
y con palabras hirientes
hacia la viuda, le habló:
-"Has de casarte conmigo
por más que seas retrechera
aunque quieras o no quieras,
eso te garanto yo".

"Voy a llevarme a tu hija
para tenerla encerrada
por mis peones custodiada
bien oculta la tendré,
y si te casas conmigo
tendrás tu hija adorada
y eso, a nadie digas nada,
sino te la mataré".

Y aquél hombre tan canalla
se paró resueltamente
pero siente de repente
que la puerta se cerró,
y para ver qué pasaba
dió vuelta más que ligero,
con el mozo forastero
cara a cara se encontró.

Bueno el capataz furioso
le habla al joven de éste modo
-"Si me ayudas tendrás todo
el dinero que querrás
pero sino te aseguro
sos una cosa perdida
y te juro que con vida
de ésta estancia no saldrás.

-"Veo que sos un canalla
y estás mal acostumbrado
y por lo que aquí has hablado
veo que sos un ladrón;
asustador de mujeres
cuando no hay quien las defienda
pero para esa contienda
está listo mi facón".

"A más yo venía a peliarte
cuando solo te encontrara,
mano a mano, cara a cara,
frente a frente y a facón;
sabrás que yo soy el hijo
de aquél viejito Contreras
que de una injusta manera
castigaste una ocasión".

"Vos castigaste a mi padre
porque era un viejo indefenso,
porque un rumatismo inmenso
sus brazos habían varao,
hace un año y todavía
sobre su espalda encorvada
están las huellas marcadas
que tu látigo ha dejao".

El capataz que había estado
escuchando atentamente,
pegó un salto y de repente
su facón desenvainó,
le tiró una puñalada
de traición al forastero
pero el mozo era ligero
y por eso se salvó.

Pegó un brinco pa'un costado
y quedó  facón en mano
la lucha entre esos paisanos
de éste modo comenzó,
las dos mujeres lloraban
rezando con todo esmero:
"Que se salve el forastero",
ellas rogaban a Dios.

Depronto se siente un grito
y un cuerpo se desplomaba
y el matrero en pie quedaba
y en la mano su facón,
y el capataz le decía:
-"No me mates forastero
que antes de morir yo quiero
hacer una confesión".

Así comenzó diciendo
el herido muy ligero
-"Yo asesiné el estanciero
con la mayor precaución,
de quedarme con la estancia
quedándome con su esposa
pero hoy cambiaron las cosas
y es otra mi situación".

Intervino la justicia
con todo lo necesario,
y ante el juez y el comisario,
el herido declaró,
le dijo que era un canalla,
un cobarde y un cuatrero
y por eso al forastero
ninguno lo molestó.

Y aquí termina la historia
de la estancia "La Embrujada"
hoy es buena la peonada,
solo piensa en trabajar
y el joven que anda en amores
con la hija de la viuda
y aquella gente asegura:
que pronto se han de casar.






El "Tres" de Fortín Chañares: "Desobedientes"


(Pinturas: Carlos Montefusco)

"Cada fortín de la pampa tiene su historia de sangre y el labrador, al romper el arado la tierra, 

ignora que va removiendo las cenizas de una generación". (Manuel Prado)


 
Jacingo Velázquez era
Sargento en "Fortín Chañares"
y recorría los lugares,
igual que si nada fuera,
ha dado su vida entera
al frente de sus soldados,
cinco gauchos confinados
que no se hallaban muy bien
por las tierras de Pincén
hambrientos y desolados.

Con la última penumbra
que van a campo traviesa,
que con el día se tropieza
y hasta la vista deslumbra.
Cuando el astro rey alumbra
y va la pampa pintando,
mientras están esperando
que llegue la provisión,
estaban en el fogón
todos tranquilos mateando.

Entre esas primeras luces
se sintió como un murmullo,
que bajaba del mangrullo
donde un soldado hacía cruces.
Una cuadrilla'e ñanduces
al guardia sacó de quicio,
se pusieron a ensillar,
y salieron a boliar
pa'l sustento y algún vicio.

Alzaron cuchillos y bolas
no alzaron otro armamento,
y entusiasmado el sargento
dejaba el fortín a solas.
Entre gritos y cabriolas
la corrida continuaba
y cuando la caza estaba
ya por concluírse al fin
se encontraban del fortín
que apenas se divisaba.

Acomodaron la carga,
ajustaron bien la cincha
y uno que perdió la vincha
tragaba saliva amarga.
Aunque la vuelta era larga
se hacía con alegría,
pero una idea sombría
les hacía desconfiar
porque un patrio entró a orejear
como si algo ocurría.

Cuando el piquete volvía
totalmente desarmado,
hallaron todo lanceado
al que quedó de vigía.
Treinta clinudos había
de Pincén allí escondidos,
que estaban bien prevenidos
pa'salirles en tropel
desde adentro del cuartel
dando fuertes alaridos.

Los cinco echaron pie a tierra,
los cinco facón en mano,
y en el arenal del llano
vibró el grito de la guerra.
Un "pampa" un lanzazo erra
en entradas atrevidas
y en las luchas repartidas
caen nueve chinos también
y los bravos de Pincén
terminan con esas vidas.

Por salir a la campaña
sin llevar un armamento
nadie quedó ni pa'cuento
en la trenzada tamaña
y aunque fue grande la hazaña
no han quedao sobrevivientes,
mas por los hechos presentes
de nombre el cuartel cambió,
y a "Chañares" se llamó
Fortín: "Los Desobedientes".