viernes, 30 de agosto de 2013

Güeya de los reseros

Después de un mes de ausencia
vuelvo del viaje,
traigo un cansancio lindo
y algunos reales.

Ya el grito del resero
quedó en el aire,
sacá de las maletas
esos encargues.

Chillando está la pava,
cebá unos mates:
ya que estoy en el rancho
dejá que cante.

A la huella a la huella
de los corrales,
anduve a los ponchazos
por Buenos Aires.
Laralalalalala
lairalalala...
Anduve a los ponchazos
por Buenos Aires.

Cuando el Salao cruzaba
ya medio tarde,
casi me lleva el río
tres animales.

Entre unos nubarrones
amenazantes,
el horizonte arriaba
sus alazanes.

Aunque por esos días
llovió bastante,
entré a los mataderos
sin novedades.

A la huella a la huella
de los corrales,
anduve a los ponchazos
por Buenos Aires.
Laralalalalala
lairalalala...
Anduve a los ponchazos
por Buenos Aires.