domingo, 28 de agosto de 2011

Al tranquito por la güeya

(Pintura: Bernabé Demaría)

Un alambrao y el pampero
y una calandria en un tala,
me hicieron abrir las alas
de cantor y guitarrero,
traigo este acento campero
qu'eredao de la natura,
y aunque criao en la yanura
como el pajonal y el cardo,
el que me tome por fardo
no'a de encontrarme ataduras.

El que anda mucho en la güeya
se hace muy oservador,
y se pone rumbiador
hasta en noche sin estreyas
se apriende mucho en eya,
pero hay que saberl'andar,
quien se larg'a galopiar
presente debe tener
que naides aprende a leer
si no empieza a deletriar.

Aunque a mí me suebra brazo
cuando el trenzao desarroyo,
siempre dejo algunos royos
por si se ofrece dar lazo,
la vida es un campo raso
ande'ai muchas vizcacheras,
cruzar la cruza cualquiera
pero muchos han rodao:
el tiempo, al qu'es apurao
nunca lo corre, lo espera.

No pido ni doy ventaja
cuando competir me toca,
y lo que dice mi boca
ni el mesmo viento lo ataja,
si hago correr las rodajas
es que me suebra garrón,
y no cualquier redomón
me hace abandonar los bastos,
de bocao pongo mis "atos"
y ensiyo con la razón.

Nunca'e sido embozalao
ni atracao a los palenques,
pa'mi no'abido rebenques
ni maneas, ni bocaos,
siempre libre'e retozao
sin seguir ningún cencerro,
lastimao soy como el perro
solo curo mis heridas,
y prefiero dar mi vida
a soportar el encierro.

Y así seguiré tranquiando
despacito por la güeya,
sin envidiar las estreyas,
ni al ave que va volando,
el tiempo me va enseñando
a recibirme de viejo,
y aunque esto no es un consejo,
el saber no ocupa espacio,
y a veces yendo despacio
se puede yegar muy lejos.

Apuntalando

(Pintura: Zavattaro)

Vengan pa'ca muchachos, que aura'e nuevos
viá'rrimarles un puntal por si hace falta,
pa'que no se me tuersan dende chicos
porqu'el hombre es lo mesmo que las plantas.

La vida es una güeya con repechos
que a veces los garrones acalambra...
pero siempre nos pega algún risueyo
pa'que dentre a cuartiarnos la esperanza.

La herencia que les dejo va'ser chica,
hablando en patacones, casi nada,
sólo un rancho pobretón hecho a tirones
pero abrigao de amor pa'que'emplumaran,
y un apelativo bien limpito
cosa que'aura le dan poca importancia
pero al menos va'servir pa'que lo digan
sin andar agachando las miradas.

Les'e dao escuela hasta'nde pude
porque hasta pa'esto se priesisa plata,
y a mi tirador los patacones
parecen más bien que le arisquiaran.

Pero eso sí, les h'enseñao rispeto
que hay a muchos estudiantes que les falta,
y nos yaman atrasaos porque nosotros
nos sacamos el sombrero al decir patria...
Pa'denfender su honor si los ofienden
no confundan el rispeto con ser maulas,
peleen como machos bien de frente
que si tienen razón yeban ventaja...
Pero ricuerden también que no es más hombre
aquel que a un yerro lo defiende a daga,
eso no es más que cobardía,
coraje es disculparse ante la falta.

La avaricia y la deshonra, dos horquiyas
que a veces se usan pa'emparvar la plata,
no sacan cayos pero ensucean las manos
y a la mesma concencia le hacen manchas.
Total, si al final siempre es lo mesmo,
estamos en el mundo de pasada,
y al yamarnos Tata Dios, nos damos cuenta
que la vida no se compra con la plata.

La falsedá y la envidia malas hembras
que cuando con el hombre se acoyaran,
no sirven más que pa'parir maldades
y pa'enyenarnos de veneno el alma.

Si les gusta vestir bombacha y botas
usenlás en el poblao como en las casas,
y dejen nomás que se les raigan
los que yeban cabrestiando la inorancia,
que se'stán riyendo de la patria mesma,
de sus antepasados y de su raza,
porque con sangre'e gauchos como ustedes
se regó la libertá pa'que se criara.

¡Ah...!, si les da por cantar, que sea lo nuestro,
no quisiera que un día a mi guitarra,
la obliguen'ablar en estranjero
porqu'es crioya y no entiende esas macanas.

¡Güeno!, vayan nomás, no viá cansarlos,
y ricuerden qu'este amigo qu'es su tata
sólo quiso marcarles el camino
y arrimarles un puntal por si hacía falta.

A la pasada

(Pintura: Juan Arancio)
Como m'encuentro entre crioyos
pa'cantar pedí un barato,
total es cortito el rato
porque armo con pocos royos,
como ya no soy muy poyo
tengo mucha güeya andada,
y si pedí esta bolada
no es que ande buscando fama:
como el pájaro en la rama
yo canto sin pedir nada.

Vaya parando la oreja
el que me quiera escuchar,
porqu'el canto no es gritar
sinó el mensaje que deja,
el grito pronto se aleja
y v'a perderse en la nada,
copando cualquier parada
va más lejos con ventaja
una verdá en voz baja
que una mentira gritada.

Nunca me gustó agrandarme,
el hombre no es más ni menos
y siempre tanteo el terreno
pa'saber ande pararme,
cuando me toca jugarme
lo hago sin poner escoyos,
y aunqu'esto no es muy de crioyos
la esperencia me lo dita:
más vale pialar cerquita
qu'errar con todos los royos.

Pa' mi es deber del cantor
conocer lo qu'está haciendo,
saber lo qu'está diciendo
y no ser imitador,
el que comete el error
de largarse a bolaciar,
cerquita puede rodar
y castigar con la cola,
pues pa'hacer un tiro'e bola
hay que saber reboliar.

Por ser cantor de yanura
no me han de ver muy pulido,
ansina es que no'e perdido
del canto su esencia pura,
yo traigo en mí la cultura
de pulperías y fogones,
por esto es que mis canciones
son de campero lenguaje,
y si m'entiende el gauchaje
ya'e lograo mis pretensiones.

Y aura viá despedirme
porque ansí me han enseñao,
saludar cuando'e yegao
y también hacerlo al dirme,
en mi pampa voy a hundirme
ayá, entr'el cielo y el yano,
pero volveré, paisanos,
cuando Tata Dios disponga,
con mis camperas milongas
y un juerte aprietón de manos.


Tres amigos

(Dibujo: Eleodoro Marenco)



La historia que vi'a contar no es una más de las tantas
porque esta jué realidá y aún me apena recordarla.
¿El protagonista? un hombre, un tal Rudecindo Andrada,
güen amigo pa'l amigo porque por él se jugaba,
y era como un documento cuando daba su palabra.

Ya iban pa'treinta los años qu'estaba en la mesma estancia
y estaba de aquerenciao que jamás podría dejarla;
no tenía muchos bienes... con poco se conformaba
porque el hombre qu'es honrao, le cuesta juntar la plata
y aunq'era güeno el patrón, no le gustaba largarla...

Eran su mayor riqueza: un cabayo moro pampa
y un perro'e raza ovejero que de cachorro lo criara,
como no tenía familia -dende gurí le faltaba-
siendo un hombre ya maduro vinieron a reemplazarla
aqueyos dos animales: el ovejero y el pampa.

La cosa jué pa'un día'e yerra... abril la mosca raliaba,
en un rincón del potrero se rodió la hacienda brava,
y ayí andaban eyos tres, ladridos, gritos, pechadas
entre piales de volcao y algún que otro trago'e caña,
pues pa'eyos era una fiesta aunque mucho trabajaban.

Como a eso de las diez, montao en su moro pampa,
Andrada empezó a enlazar pa'qu'el otro descansara,
y el perro ovejero echao como a una cuadra'e distancia
oservaba sus amigos atento por si hacía falta,
mientra un toro enojao, mostrando machazas guampas,
s'echaba tierra n'el lomo como pa'calmar su rabia.
Todo sucedió en segundos, como todas las disgracias...
de mientras el Rudecindo le hacía al lazo l'armada,
el toro encaró el jogón entre gritos y cuerpiadas,
y la hija del patrón que andaba invitando caña,
asustada, dando gritos, campo ajuera disparaba.

Todos quedaron clavaos, ninguno atinó hacer nada,
solo el sonar de un lazazo y el tropel de cuatro patas
queriendo parar la muerte que como el viento viajaba
en las aspas de aquél toro que a la niña se acercaban,
y cuando ya parecían que se hundían en su espalda,
se hundieron, pero en el pecho de un cabayo: el moro pampa.

El golpe jué tan violento que casi lo apretó'Andrada,
y cuando se jué a parar, trastornao por la rodada,
dos cuernos rojos de sangre se hundieron en carne humana,
el perro, como una fiera, puso al toro en disparada
pero ya a sus dos amigos la muerte se los yevaba...

El primero en reaccionar en forma desesperada
jué el patrón que a la carrera jué al lugar de la topada,
y lo que vieron sus ojos lo dejaron sin palabras...
su gurisa, sana y salva, yoraba aterrorizada,
un cabayo casi muerto en un charco'e sangre estaba
y a dos o tres metros d'el, su peón Rudecindo Andrada...
con enorme flores rojas sobre su camisa blanca,
sin exhalar ni un quejido, muy tranquila su mirada,
resignao ante la muerte qu'el destino le marcara,
apenas movió sus labios pa'decir con voz cortada:
"... entiérrenmen acá mesmo..." y se apagó su mirada.

El patrón cerró sus ojos como pa'parar las lágrimas
que surcaron muchos rostros curtidos por sol y heladas;
el perro, al lao'e su dueño, miraba todas las caras
mientras movía su cola sin entender qué pasaba...

En el rincón de un potrero quedó una cruz alambrada,
donde descansa aquél hombre, cerca de su moro pampa;
el perro anduvo trotando varios días por la estancia,
y al no encontrar a su dueño, sin entender qué pasaba,
se murió de hambre y de sé junto a una cruz alambrada.

Cantor del sur (A don Luis Acosta García)

(Dibujo: Castells Capurro)

Anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó,
forastero en todas partes, destino de trovador.
Un día le pidió al viento que lo hiciera payador
y el viejo viento surero los secretos le enseñó,
y le llenó la guitarrra de cantos en "Mi" menor.

Bajo el ombú solitario como un gaucho meditó;
probó su voz en la Cifra, el Rasguido se encendió;
en la Milonga Surera serios asuntos trató,
y alzando poncho y vigüela de su rancho se alejó,
y anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó.

Le fue creciendo la fama de Dorrego a Realicó,
de Bahía a Santa Rosa; del Bragado al Pehuajó,
pasó por el Pergamino, allá por el veintidos,
cruzo la tierra entrerriana con rumbo al Huayquillaró,
tal vez pa' pitarse un chala bajo los ceibos en flor,
y anduvo de pago en pago, y en ninguno se quedó.

Tanto torearlo al destino, el destino lo "pialó".
Volvía buscando pampa, como vuelve un trovador,
contemplando las gramillas, por esos campos de Dios,
volvía buscando pampa, como vuelve un trovador,
rico de lindas riquezas: guitarra, amigos, canción.
En la mitad del camino se le cansó el corazón
y entró de golpe al silencio, y el silencio lo tapó.

Lo mentaron algun tiempo el Peón, el Estibador,
el Hombre de Siete Oficios, los paisanos del Frontón,
y como la vida tiene su ley y su sinrazón,
le fue llegando el olvido, y el olvido lo tapó.

Don Luis Acosta Garcia se llamaba el payador,
hombre nacido en Dorrego y que mucho trajinó,
Hombre de lindas riquezas: guitarra, amigos, canción
Don Luis Acosta García: lindo nombre pa' un cantor!
que anduvo de pago en pago y en ninguno se quedo'.

jueves, 25 de agosto de 2011

El picazo frente blanca


Mi picazo frente blanca fue un pingaso;
su estampa y su pelaje una pintura,
de probarlo ande quiera dando usura
y era una hamaca al soltar el sobrepaso.

Montao en él, tranquiando airosamente,
un domingo de abril, sereno y luminoso,
no sé si por pasiar o de vicioso
cayí al boliche, desbordao de gente.

Me gusta cumplir, arreando tropas,
aguantándole a la güeya sus castigos,
y me gusta al encontrarme con amigos
dar vuelta el tirador, pagando copas.

Y como quien a su gusto se desata
al ratito nomás ya me encontraba
en las idas y venidas de una taba
ande cambiaba de dueño mucha plata.

Esa tarde la suerte me dió el anca
que hasta en deuda quedé con el coimero,
y fué entonces que un mozo forastero
me salió a negociar el frente blanca.

¡Me lo tapó con plata! Y fué un convite
pa que yo tentao cerrara el trato,
y ya sobre caliente, al poco rato,
volví a pisar la taba pa el desquite.

Yo sabía que en diez o doce manos
si la suerte una ayuda me atracaba,
en la justa vuelta y media de la taba
le juntaba la cabeza a los paisanos.

Pero ese güeso manso y tan inofensivo
se burló de mí la tarde entera,
y me tuvo a maltraer, de igual manera,
como quien al jinetiar pierde un estribo.

Y al apagar la tarde sus luces muy escasas,
un amigo que estaba con tropilla
me trajo embozalao un zaino gargantilla
y en él al galopito rumbié para las casas.

¿Los pesos que perdí? ¡Ni viene al caso!
porque un criollo no recuerda esas pavadas,
pero... ¡de rabia me tiemblan las quijadas
cada vez que me acuerdo del picazo!

martes, 23 de agosto de 2011

Patria


Como una ofrenda gloriosa,
de mi gaucho corazón
yo traigo la evocación,
de mi raza victoriosa,
heroica, grande, virtuosa,
es la Madre Potestad,
y yo el hijo que aqui está,
enzalzándola divina
¡ Viva mi Patria Argentina,
cuna de la Libertad !

Orgullo de americano,
sombra del Negro Falucho,
sol que brilla en Ayacucho,
con la enseña de Belgrano,
el centauro de los llanos
de vincha y de chiripá,
el que grita donde va,
por esta raza genuina
¡Viva mi patria Argentina,
cuna de la Libertad!

Alerta en las guerrilleras
cual heroico paladín,
las glorias de San Martin,
Güemes y sus montoneras,
del Plata a la cordillera,
reina Paz, Fraternidad,
amor, trabajo, lealtad...
ejemplar raza latina
¡Viva mi Patria Argentina,
cuna de la Libertad!

Extranjeros a mi tierra,
vienen, llegan con afan
trabajan ganan el pan,
y el tesoro que ello encierra,
tienen Paz, no existen guerras,
derechos por igualdad,
amor, hijos y amistad,
en esta tierra divina,
¡viva mi Patria Argentina,
cuna de la Libertad !

Que vengan los hombres buenos,
de sentimientos humanos,
que todos somos hermanos,
sin rencores ni venenos...
Los odios serán ajenos,
a nuestra sinceridad,
tendran hospitalidad,
aves de alma peregrina,
¡POR QUE ES MI PATRIA ARGENTINA ,
CUNA DE LA LIBERTAD!

viernes, 19 de agosto de 2011

Gualicho di'amor


El amor es un corral
cerrao y de palo a pique;
y el hombre, por más q’embique
-a lu’indio- contra’l portal:
cabrestea, si es bagual,
cuando es chucaro, si’amansa...
Y qué pial no me lu’alcansa
p’hacerlo sonar, ansina:
¡comu’a cerco’e sina-sina,
cuandu’es pampero’l qui’avansa!

Porque, si ech’amor un pial,
floriar de más un’encarece:
con un volcao, me parece
que tiene un tiro cabal.
Si el amor los pega mal,
los trasjorma tuíto en trampas:
pa’ juirle nu’alcansan pampas,
cualquier yuyal es chusaso...
¡y le basta un cimbronaso
p’hacerlos clavar las guampas!

Qué valdrá dotoreriar
con saberío’e puebleros:
si al sol no tapan arneros,
al ñudo si’hace’l porfiar.
Cuando s’entra el bicho a criar,
d’espantarlo ya nu’hay caso:
al terne más enteraso
le va mermando enteriesa...
¡y lu’hace blando‘e tristesa
comu’a tiento sobadaso!

Con gualichos, el amor
acosa’a tuíto cristiano;
se ve chambón al baquiano,
por él empiora el mejor:
porq’es yama su quemor
que v’ardiendo pu’ande quiera…
jué pucha, custión más fiera
nu’han tráido los sinsabores:
qui’andar, por males di’amores…
¡errando la comedera!

Resueyo

(Foto: Eduardo Amorim)

Mientras me deje el patrón
yo tendré pa’ mi consuelo
un pedacito de suelo
custodiao en un rincón;
lo cuido con gran pasión
del filo de las cuchiyas
que le han rondao las oriyas
como lanzas invadiendo;
es un clinudo remiendo
rodeao de siembras y triyas.

Por suerte a la rinconada
un gran talar la proteje,
un cardal demás hereje,
un bajo y una cañada;
ayí tengo la manada,
que’s mi gloria cuando voy,
por áhi, un grito les doy
pa’yarlos en las neblinas
y mojao hasta las clinas
se vienen donde yo estoy.

Ayí mi paz alborozo,
cuando en esa lejanía
encuentro el sol, cada día
que’l espíritu retozo,
y si un potriyo curioso
me vuelve a la realidá,
siento que’l campo me da
“resueyo” en ese momento,
y oigo en el silbar del viento
que gime la humanidá.

¡Oh pampa!, cuanto misterio
guarda la naturaleza
como si entre la maleza
germinara un cautiverio,
o acaso será el saumerio
del aroma que respiro,
por donde yega un suspiro
del pasao que me contagia
y va dejando una magia
en cada cosa que miro.

Confín, luz de amanecida,
donde la’rmonía conversa,
donde’l silencio da fuerza,
donde florece la vida;
áhi estás tierra querida,
pedazo de mi esistir:
si un día yegan a oir
que’ste cristiano se aleja,
será... porque’ntró la reja,
entonces... voy a partir!

jueves, 18 de agosto de 2011

Hermano diablo

Para el "Chita" Navarro y Toto Peradiso.
....................................

Este rancho que alcé, ya hace una vida,
pa aliviar mis achaques de los fríos,
nido de hornero nada más, covacha
pa hundir mi soledá de viejo y niño:

se lo ofrecí al tropero que llegaba
mojao, buscando pa secarse abrigo;
reseco con los soles de las siestas
o hecho un refugo de gastar caminos.

En él desencilló matrero y vago,
bajo su techo confesó a gualichos
el brujo que pasó por las ranchadas
prendiendo luces malas con pabilo.

Aquí ha dormido el desgraciao linyera
que empujó la injusticia pal camino;
éste ranchito se ha cuajao de herrajes
y lo han llenao de sables los milicos.

Hoy te lo ofrezco a vos hermano diablo;
hacé un poco tu rancho de éste mío,
que no le teme a Dios ni a los pamperos
y es en todo a su dueño parecido.

Desensillá tu escuro de leyenda,
colgá en tu esquinero el guasquerío,
y asentate a mi lao, como un hermano
a olvidar cosas que han pasao, conmigo.

Que si es que has hecho mal, yo te perdono
anque no te encontrés arrepentido;
ya es tiempo pal perdón hermano diablo
y apagar tu fogón en el abismo.

Cuando una cruz te ahuyente, llegá hermano
mi rancho es grande anque parezca chico;
que anque estés vos, no via dejar que llueva
y agarre un Misionero en el camino.

Ni viá sacar la cruz que tiene el catre
por crérme que te corre el crucerío;
ni viá dejar, porque estés vos, tampoco,
de dar gracias a Dios si estoy tranquilo.

Este nido es de un criollo, hermano diablo:
respeto, caridá, calor, asilo...
Lo alcé en nombre'e Dios pa todo el mundo
y en él, el mundo cave anque sea chico.

Arrimate nomás, hermano diablo,
que el techo es protector de sol y fríos,
lo hice con honradez y con trabajo.
Desencillá nomás que el rancho es mío.

Velorio'e santo

(Pintura: Marie-Gabriel Biessy)
Que noche pa un velorio con juego chico.
No queda del cebato ni el arrayán,
arriba, mas estrellas que paja brava...
Con razón está frío Simón Terán.

Hasta ayer, con su vida sobre el caballo
andubo los caminos de aquí p'allá;
con el poncho zurcido, viejas las botas
y un "pelego" que en antes jué chiripá.

Pero tenía orgullo de ser tropero
celoso responsable de un capital;
y anque llevó a tablada de las fronteras,
no le mermaba un kilo por animal.

Y en las curas a mano de madrugada
helao hasta los güesos pa mal o bien,
con sus ojos de gato pa ver a oscuras,
una oveja "picada" la vió entre cien.

Y, hoy ni yerba en la triste cocina vieja
ni leña pal jueguito de mala muerte
del que juera un reyuno pa hinchar el lomo
porque nació derecho pa andar sin suerte.

Por los dolientes llora la quincha al viento,
adentro hay un silencio que duele tanto
como las horas lerdas que ajuntan frío...
Y hay quien diga que estamos velando a un santo.

Pucha, que vida injusta, si jué tan güeno
y luchó por sus hijos con tanto afán,
no tener esta noche leña ni yerba...
Con razón está frío Simón Terán.

Mi facón

Lo uso, porque es del criollo compañero.
Lo he pasiao por cien pagos,
dientré con él a un mundo'e pulperías,
y en el hueco e los bastos
lo acuesto a él también cuando yo duermo
en un galpón o a campo...
Lo quise pa mi amigo mas que nada;
lo usé pa mi defensa sin usarlo,
no me gustó peliar ni con los tigres
y menos con hermanos.
Gracias a Dios, nu'he presisao tampoco;
me suebra con razones si algún bravo
de esos de pocas pulgas con la caña
se me cuadra encuerao echando mano.
No me gusta ofender ni a un negro chico,
no doy bromas pesadas ni a los santos,
de cualquier condición respeté siempre
desde el niño al anciano;
y, esa ha de ser la razón por qué ¡en mi vida!
presicé mi facón pal algún cristiano.
A veces me a vastao con el rebenque
que le cuelgo del mango.
Cuando me arrimo, pa empinar ginebras
alguna pulpería de algún pago.
En mas de una ocasión arriando tropa
por los caminos largos,
pasé grandes trabajos pa'hacer juego
mojao hasta los güesos y temblando;
mas nunca usé el facón pa'hachar un "pique"
de dengún alambrao.
Si no hallé leña pa entibiar canceras
junté bostas y cardos;
a mí, que me den carne,
que, anque sea a punta'e llama, yo la aso.

-o0o-
Yo soy de más acá de las divisas
de coloraos y blancos
resecos de regüeltas y barullos
hasta de a dos por año;
pero de haber vivido en esos tiempos
de caudillaje alzao y gauchos malos,
jamás habría sepultao la vara
de mi facón, en la aflición de un cáido;
pa que llore una madre o una esposa
o queden güerfanitos en los ranchos
pa que tenga en mi patria, mas de un rico
docenas de esclavos?
Mi facón, es un lujo en mi cintura,
pa matar, no lo saco!



miércoles, 17 de agosto de 2011

Domingo de agua

Vamo' arrimarle al fueguito
dos o tres astillas más,
mientras no escampe la lluvia
pa 'qué me v'iá incomodar.

Óigale al domingo de agua,
güen domingo pa un mensual,
sin caballo pa la senda
ni prienda que visitar.

Diga que soy más o menos
güenón pa cimarroniar,
y a'nde ensille el amargo
la tarde al tranco se va.

La gente anda domingueando
pión, casero y capataz
y yo quedé con los perros
chiflando pa no pensar.

Si escampa y abre la tarde
capáz que dentro a zonciar,
capáz que ensillo y me largo
medio sin rumbo por ai.

Total, si vaya a'nde vaya
el triste nunca halla paz;
conque más vale que llueva,
Me gusta oir garügar.

Óigale al domingo de agua
Güen domingo pa un mensual,
sin caballo pa la senda
ni prienda que visitar.

El Varcino

Un estribo de campana estaba junto al palenque,
el tirador descosido atrás mesmo del galpón,
y después en la bajada a un costado del rebenque
encontró un pión de la estancia con vaina y todo el facón.

Por sospecha en todo el pago varios fueron detenidos,
se encargó de la pesquisa el bravo sargento Adán,
fueron muchos los informes y los datos recogidos,
mas nunca pudo saberse el fin que llevó Julián.

Sólo fue un perro varcino,del drama mudo testigo,
era bravo como fiera fastidioso y rezongón,
obedeció solo al amo pa quien jué como un amigo,
seguramente era cruza de jaguar con cimarrón.

Pasó el viento de los años llevándose los cardales,
el matreraje despacio la región abandonó,
el arao enlutó el pago incenciaron los pajales
y a las islas poco a poco, el hacha las achicó.

Se cerró la pulpería, se apocaron los baguales,
se clavó el güeso'e la taba pa no volverse a correr,
se engalanaron los llanos con el oro'e los trigales
y las parvas parecían bellos senos de mujer.

Cierta vez al mismo puesto cayó un gaucho mal vestido
pidiendo pa'hacer la noche en un bayo flaquerón.
Traiba un poncho hecho pedazos muy viejo y descolorido,
era un hombre triste y flaco, melenudo como un lión.

No dijo de ande venía ni que destino llevaba,
en compañía del puestero tomó mate y churrasquió;
bajo el ala del sombrero, pálido rostro ocultaba
y en silencio en la cocina tendió cama y se acostó.

El puestero a la mañana lo hayó casi en agonía,
apenas se le sentían los golpes del corazón,
con la garganta mascada sólo los ojos movía
y el varcino junto al fuego acribillado a facón.

Al saber lo sucedido se rieunieron varios hombres
y acudió la polecía sobre el pucho y con afán,
y al interrogarlo solo por averiguar su nombre
le dijo al teniente: -"Alcalde, yo juí que maté a Julián".

Tenía rason

(Pintura: Federico Reilly)
Empachao por mis cosas y mi genio,
me dijo ansina el capatás un día:
"Y desime, mal criao, vos, ¿qué te has cráido,
que parar un jaguar a poncho y daga,
aguantar sin culero la tirada
de un bagual puest'ajuera
y correr la partida a chambergasos
te dan patente p'alardiar de güeno?
Atendé mi consejo: no seás ciego;
tuito en la vida pasa...
y será pior pa'vos, cuando mañana,
t'escupan en la cara,
te bailen un malambo en el pescueso
y lo mesmito que a ganao mostrenco
te marquen a talero las quijadas".

"Puede ser -pensé yo pa'mis adentros-.
¡Malaya venga ese varón un día!
Tengo antojo de ver si hay otras juersas
más juertes que las mías".
¡Y tenía rasón el gaucho viejo!
Me has enyenao de babas el cogote,
me has chirleao po'el hosico y a tu asote
me has hecho galopiar con vos ensima;
y parese mentira
que a tuitos tus antojos me achico...
y güeno: últimamente po'ese daño,
te juro no me aflijo,
¡pa'eso sos mi tirano!
¡pa'eso tenés... tres años!
¡pa'eso te yamo m'hijo!

Justificación

Todo esto tan mío y provinciano,
esta rural y densa rebeldía
es un pan que frutece cada día
en el hueco salobre de mi mano;

es el clamor de un mundo padentrano,
es credo de una ardiente pampeanía,
es mi ser y sentir en juglaría
que ha puesto el corazón en lo paisano.

Lo sé; es ancho y vario el universo,
hay múltiples regiones para el verso,
hay otros pagos y otra buena gente...

Mas yo elegí rumbear por estas huellas
donde la Cruz del Sur, en cruz de estrellas
apunta hacia el origen. Claramente.

martes, 16 de agosto de 2011

Consencia

(Pintura: Bernabé Demaría)

Ya van pa'dos semanas que l'oservo
haciéndole asco al mate y al churrasco
y dende aquel rincón gritan los bastos
que si ha negao a la rasión del sueño.

Y ande cuadra floriarse en algún "sielo"
lo hayé como con ñudos en las tabas
y los que cráivan de que usté cantaba,
de su mismo cantar si han estao ráindo.

Y aunque pasó bramando como loco
el rabicano, alsao, por las cuchiyas,
no se safó'e la presiya
ni hamacó su boliadora'e potro.

Y anoche, cuando l'hija'e los Molina,
'elante'e tuitos le brindó su copa,
no salió de sus labios una copla
que pusiera colores a esa china.

A mí m'enseñó a chirlos l'esperiensia
qui ande se sierra vista, pecho y óido,
es (sin que dentre duda) porqui un crioyo
ha costalao ensima'e su consencia.

¡Y és'es usté!, que lo hachó mal a Juancho;
no abaje del cuadril las nasarenas,
encuentre a ese hombre... si la saca güena,
acuérdese recién que tiene un rancho.

Y y'hemos hablao mucho; ¡basta'e prosa!
la piedra di afilar'ta en el mortero,
y dígale a su madre... ¡cualquier cosa!
yeve de mi tropilla el sain'overo.

Los tigres

(Foto: Emiliano Salvador)

-Déjalo al tigre en pas: no seas porfiao,
¿y pa'qué vas a dir?
si aquí los perros 'tan acobardaos
y no tenés si quiera un mal jusil.

-Ricuerde que una ves, 'elante'e tuitos,
usté me dijo ansina:
"Hais'e ser agayudo, ¡gaucho susio!
"pa'levantar los ojos hasta m'hija";
"y si áura mesmo no te dejo el cuero"
"suave como pa'tientos",
"es, sabé, desmadrao!, porque no quiero"
"que denguno haga el cuento"
"que l'he sobao la lonja a mi talero"
"en un maula, ¡canejo!"

Sí; viá dir pa'la selva; 'toy risuelto;
pero... ¡guay! del "overo" si se atraca...
que si él con cuatro patas es ¡muy tigre!
yo también soy ¡muy tigre con dos patas!;
y ay le dejo mi daga;
ni la quiero llevar, ni me hace falta...
que la cosa ha'e ser de bravo a bravo,
de diente a diente... y de sarpa a sarpa...
porque, patrón, ni alos yaguareteses
soy capás'e peliarlos con ventaja.
...............................
Y partió el mozo; y al morir la tarde,
cuando junto al fogón
congregó el "cimarrón" a la peonada,
se oyó piafar nervioso al malacara
trayendo sobre el anca
al majestuoso cuerpo del vencido
con un mordisco enorme en la garganta,
un sangriento jirón de carne gaucha
y en la garra crispada de impotencia,

-Ay lo tienen, pa'ustedes... y colijo...
que los que se riyeron...
quisá cotejen... queno jué'e miedo...
que me dejé retar... ¡mesmo que un hijo!

Arrojó en un esfuerzo al tigre inerme
y quiso desmontar; pero la luz
del candil mortecino
alumbró dos felinos
abrazados en cruz.


Renacimiento


(En la criolla, Octubre de 1897)

Como si un broto de vida
sobre todo se extendiera,
pide al sol la primavera
su vestimenta florida.
La yerba buena dormida
deja su sueño inocente;
y decorando el ambiente,
quebracho, molles y talas
sacuden sus nuevas alas
al borde de la corriente.

Suenan diversos acentos
en vertiginosa gira
y el zorzal presta su lira
para saturar los vientos.
La calandria con alientos
su mejor canción arranca
y el chingolo, en forma franca
cuenta sobre las colinas
que ha visto ya golondrinas
trabajando en la barranca.

Así, después del rigor
con que nos trató el destino,
vuelve a tomar su camino
la Criolla de nuestro amor.
Renace con el calor
de otra especial primavera;
y al levantar la visera
no tiene más pretensiones
que las firmes convicciones
escritas en su bandera.

Vuelve a encenderse el fogón
con cautelosa paciencia,
vuelve a sentirse la esencia
del sencillo cimarrón.
Vuelve a encontrarse en acción
el apero y sus alhajas;
y en las malvas y borrajas
muestran las marchitas hojas
las señaladas congojas
que les dejan las rodajas.

Vuelve el estilo a pedir
su lugar en la jornada
y la décima olvidada
vuelve otra vez a vivir.
La emoción al resurgir
su antiguo sendero agarra
y tendiéndose bizarra
llega, lozana y hermosa,
a suplicar cariñosa
que la copie la guitarra.

Pero, en estas impresiones,
tan rurales como viejas,
no caben las bravas quejas
de los urbanos campeones.
No se buscan sensaciones
por buscarlas solamente,
se buscan porque se siente
la atracción de ese pasado,
cuna de un tipo formado
para gloria del presente.

domingo, 14 de agosto de 2011

Consejos del Viejo Irala

(Pintura: Carlos Ripamonti)
-Por mi cencia y mi concencia
La gente me llama “El Zorro”
y no te ofendás, cachorro,
si te alvierto en la dentrada
que al hablar, poco me agrada
que naide me corte el chorro.

Dejame , pues, redamar
la tinaja de mi cencia,
y escuchame con pacencia
pa' madurar mi razón;
a cambio de tu atención
yo te daré mi esperencia.

Nací como todo bicho
en sus cuevas o pajales:
las diferencias formales
sólo están en el vivir.
Al nacer como al morir
los hombres semos iguales

Trabajar jué mi destino
dende que aprendi a ensillar
me mandaron boyeriar
y boyeriando mis güeyes,
no pude aprender más leyes
que la ley de trabajar.

Pero aunque el trabajo es duro,
pior trabajo es no hacer nada;
por eso en la repechada
nunca afluejo aunque me enferme
Al camarón que se duerme
lo lleva la correntada.

Pensá en Dios pero no creas
en brujos y charlatanes
que viven como haraganes
emponchaos en la penumbra...
No hay más candil que el que alumbra
ni trigo que el que hace panes.

Cuando una pena traidora
te engüelva en su cerrazón
sacá en limpio la razón
que motivó tu tristeza.
Se atajan con la cabeza
los golpes del corazón

No te aflijas por tener
ni envidiés bienes ajenos,
la suerte lleva a los güenos,
pa el rumbo que les conviene.
No es más rico el que más tiene,
sinó el que vive con menos.

Cuando de puro atorao
pensés mejorar de puesto,
acordaté siempre de esto
pa sofrenar tu ambición:
al caballo comilón
hay que acortarle el cabresto.

Al que te quiere alegar
no le pongas mala cara;
y al que porfiao, te toriara,
debés contrariarlo poco:
Siempre hay que correrlo al loco
Pal mismo lao que dispara...

Y no te hagas malos juicios
del hombre que ha rifalao,
que muchos se han desbocao
contra el pobre que cayó
y al tiempo los vide yo
rengueando del mismo lao.

La amistad es trigo maduro
que es necesario emparvar,
y lo que digo al pasar
nunca lo echés en olvido:
amigo que se ha perdido
ya no se vuelve a encontrar.

Mas no te abrás demasiado
al que el lomo te palmea
y rigalarte desea
sin que nada se lo mande
Cuando la limosna es grande
hasta el santo disconfea.

No te pasés de hablador
que hablar mucho es imprudencia;
ande no alcance tu cencia
pegale a la lengua un ñudo...
no hay juez que condene a un mudo
por falta de conocencia.

El que es pícaro de vicio
y en la bondá no se fía,
si supiera la alegría
del hombre manso y sereno,
tendría que hacerse güeno
tan sólo por picardía.

No le recordés a nadie
los defetos que tuviera;
yo te hablo de esta manera
por las probanzas que tengo...
Nunca hay que pasarle al rengo
por el lado de la cojera.

Cuando una ocasión sigura
con sus ventajas te tiente,
áhi nomás clavale el diente
y acomodoate a lo perro;
a la ocasión como al fierro
hay que golpiarla caliente.

Si te quisieran llevar
como ciego a la capilla,
no desatés la presilla
y hacéte prudenciador...
La chala se ve mejor
cuando se acaba la trilla.

Buscale la comba ala palo
de esta verdá que te explico
y no estirés el hocico
al revoliar de los cobres.
En la salú de los pobres
está la plata del rico.

Ricordá que aquel que sube
a cualquier punto que sea
ha de hacer que la marea
no le socave la estiba...
El que pica más arriba
es el que más se golpea.

No andés cambiándo de oficios
ni salgás de tus encierros;
el que vive de los fierros
no debe olvidar la fragua.
¡Carpincho que deja el agua,
contramiar lo hacen los perros!

Jugá si querés jugar
al juego que te divierta,
mas nunca se te haga cierta
parada que se embarulla;
donde te muestran la tuya
está la contraria en puerta.

Y si querés carreriar
no andés buscando revancha;
yo también hice pata ancha
y me he convencido luego
que plata ganada al juego
güelve otra vez a la cancha.

Y es al ñudo arrimpujar
si la suerte anda matrera;
el que acierta una carrera
y en otra se desbarranca,
nunca se va sobre el anca
sin esperar la tercera.

Jamás peliés por peliar
sin motivo valedor,
pero al que ataque tu honor
parale el pasmo enseguida;
toda ofensa consentida
trái otra ofensa mayor.

No le hagás caso al que amague
y al amagarte se altere,
ni al que rigalarte quiere
pensando en lo que recibe...
De rigalos no se vive
ni de amenazas se muere.

Acostumbrate a bailar
al compás del estrumento,
y pa'risollar contento
hasta ponerte rechoncho,
aprendé a terciarte el poncho
del lao que te ataje el viento.

En las trenzadas a fierro
afirmate en los garrones,
y no perdás ocasiones
de ventajearlo al más pillo,
con un ojo en el cuchillo
y el otro en las intenciones.

Naide se debe acostar
sin aprender cosa nueva,
y si querés una prueba
es esta que aquí tenés:
Ricordá a quien le debes
mucho más que a quien te deba.

Al que sabe andar derecho
no se le tuerce el arao
y ñandú que uno ha boliao,
otro lo despluma luego...
Al zonzo cambiale el juego
y al vivo hacelo a un costao.

Todas las mañas están
en esconder los reveses;
por cuidar tus intereses
no descuidés la manija...
Al que estira la cubija
se le destapan los pieses

No pidás a quien vivió
en la complacencia ajena,
ni te amilane la pena
de andar apurao de chala.
Cuando más se anda en la mala,
más se acerca uno a la güena.

Por siempre en campo verde

Injusta nombradía te has ganado
de "malentretenido" y es por eso
que tienes la pupila casi en hueso
y un profundo dolor en el costado.

No quieres que te entierren en sagrado
bajo una losa de costumbre opreso
porque tendrás la llave del regreso
si en cuerpo y alma quedas desatado.

Si, que te pisen chúcaras haciendas
donde los vientos no conocen riendas,
donde la vista pródiga se pierde...

Ese es el buen final que has elegido
para esquivar las trampas del olvido:
ese yacer por siempre en campo verde.


Elecciones 2011

¡Argentinos: llego el dia,
volveremos a votar
seguro que va a ganar
el candidato elegido.
Gane tal, o cual partido,
por sufragio popular
tendra el pobre que aguantar
hasta que lo trague el "hoyo"
o hasta que venga algun "crioyo"
EN ESTA TIERRA A MANDAR...!

¿Te acordás mi china?

(Pintura: Molina Campos)
¿Te acordás, china adorada,
de aquella noche tan grata,
que siendo el santo‘e tu tata
se reunió la paisanada?
Noche de baile y payada
pa’ mi la de más fortuna,
noche linda cual ninguna
pa’ despertar las pasiones,
y que brillaron facones
al resplandor de la luna.

Vos te habías abajerao
un traje color limón,
con una cinta punzó
hecha moño en el painao;
un pañuelo colorao
te cáiba hasta el cinturón,
y había tanto almidón
debajo de tu vestido
que las naguas hacían ruido
lo mesmo que un ventarrón.

¿Te acordás que te saqué
pa’ un gato con macachines,
y te polvié los botines
en cuanto lo escobiyé…?
Me miraste, te miré,
y al decir la relación,
vos miraste pa’ un rincón
pa’ver si óiba tu mama,
y ansí mostraste la rama
florida, de tu pasión.

Cuando te encaraste a mí
te pusiste como guinda,
y al verte tímida y linda
con más hambre me sentí;
creo que te dije ansí
después del escobiyao:
“Cuando me sirven asao
soy más glotón que un muchacho,
quisiera comerte un cacho
aunque me muera empachao”.

Al óirme la relación
te vino como de intento
un juerte estremecimiento
desde la nuca al garrón,
y con un tono burlón
y la miradita gacha
me dijiste: “Aunque muchacha
le contesto su endilgada,
cuando no es carne cansada
ni el más chapetón se empacha”.

En eso un mamao gritó
que salga el que sea varón,
y al candil de un sacudón
con el poncho lo voltió;
y en cuanto oscuro quedó
te saqué rumbo al poniente,
te apliqué un beso en la frente
que tu jagüel fue testigo,
y lo demás… no lo digo…
porque me oye mucha gente. 


miércoles, 10 de agosto de 2011

Galope en lo lejano

(Dibujo: Carlos Alonso)
Acuñada en verdor, pampa infinita
donde el ayer llanece entre la sombra,
donde el aire doliente que la nombra
lleva un rocío austral de vidalita.

Una morada flor en ella habita
a semejanza de tenaz alfombra
que cada día al despertar asombra
cuando de viejas muertes resucita.

A veces un galope en lo lejano
traza el clamor del último paisano
en los ecos preñados de tristura.

Malhaya fuese el mismo Martín Fierro
que vuelve del larguísimo destierro
para ganar de nuevo la llanura.

sábado, 6 de agosto de 2011

Este pago de Dorrego


Es el llano redondo y siempre verde,
lujoso tirador que se engalana
con arroyos de inquieta platería
y con lagunas de monedas mansas.

Predio rural techado de gaviotas,
dos horcones fluviales lo apuntalan:
el Sauce Grande y el Quequén Salado
que llevan hacia al mar toda la pampa.

Por el Quequén descienden los luceros,
por el Sauce discurren las calandrias,
ambos nacen con brios en la sierra.
y después la llanura los amansa.

¡Tiene tantas maneras de este pago
de proclamar su herencia sin palabras!
En huesos laminados de intemperie,
en su espina dorsal agropecuaria.

En el costado azul y salobreño
con infinitos pajonales de agua,
donde un mangrullo litoral ondea
desplegando su luz hospitalaria.

¡Tiene tantas maneras este pago
de publicar sin gritos sus hazañas!
El soldado de solo sable y poncho,
y el coraje supliendo lo que falta.

El gaucho desplazado, casi en cueros
y sin embargo entero en las patriadas,
el estanciero que rindió baguales;
e inició con alambres el mañana.

La ferviente milicia de fronteras
cobrando sin cesar la tierra huraña;
el domador, el chasqui, y el labriego,
la multitud anónima que pasa.

Por el margen callado de la historia
con humildad de pueblo; sin medallas,
y la gente, nación, creciente gringa
que se entrego a la gleba en cuerpo y alma...

¡Tiene tantas maneras este pago
de recordar las cosas sin nombrarlas!
Era un suelo orejano, sin memorias
polvo ancestral sobre la boca atlántica.

Apenas si algún raudo pie aborigen
erigiría la vida en sus distancias,
llanura arrebujada en el silencio,
tuvo un despunte vial en rastrilladas.

Y en el toldo, aunque fugaz, le alzó querencias
donde no había más que cielo y pampa
Salvaje latitud de patriotismo,
no eran hombres, más bien toros en ascuas.

Aquellos del principio, los que echaron
la raíz verdadera pero amarga.
Allí estaban entonces los bañados
asiduos de totora y paja brava,

de carrizo y plumosas cortaderas
en un vaivén espeso de arrogancia,
desvelados de teros y bandurrias,
de gallaretas siempre en algarada,

de flamencos absortos floreciendo
como rosas vivientes sobre el agua.
Allí zorros, vizcachas y peludos
como dueños campeaban a sus anchas.

Corría el avestruz a toda rienda
enteramente libre de asechanzas
y todo bicho del señor cabía
en esa rama libre y espontánea,

en ese crecimiento imperativo
que era en todo bagual y lo gritaba
Con doncella de cobre y ojos negros
en su fugaz momentos de torcazas,

con mocetones ágiles, sombríos,
pumas vertidos en vasija humana,
allí fundó su indómita progenie
el ser elemental, el puro pampa

que dió Calfucuraes y Catrieles
y una agria población de vincha y lanza.
Luego el tiempo que es potro inapelable
va volteando caminos a la espalda,

y la huella desnuda y cimarrona
se entrevera con rastros de otra laya.
Ranchos de adobe y junco, lentamente
afirman la experiencia sedentaria,

promoviendo brocales y tranqueras
y los trozos fecundos de las chacras.
los hombres se acollaran a la tierra
penetrados de amor y de esperanza,

y le dan lo mejor: la fuerza, el hijo,
de sol, a sol la frente, y la plegaria,
y en el estricto holgorio, algunas veces
la costumbre del mate y la guitarra,

y tal vez una danza campesina
con vuelos querendones de zarazas.
Quedan pocas parcelas redomonas;
sobre el erial hay música de parvas,

y se diluye el tránsito matrero
en la densa corriente provinciana.
¡Tiene tantas maneras este pago
de ponderar su médula paisana!,

en ritmo cereal innumerable,
en el pulso de eglógicas manadas
en el costado azul y marinero
donde todo concluye en cielo y agua,

donde hay torre de arena sobre el viento
y palomas de sal sobre la playa.
¡Tiene tantas maneras este pago
de expresar los colores de la patria!

viernes, 5 de agosto de 2011

La libertad

(Pintura: Carlos Ripamonti)
Ya tiene altura nacional el hombre
plantado en su viril bota de potro,
pues si sabe pelear con la encordada
con el fierro no hay quien le pise el poncho.
Campea en la vorágine patriota
tiñendo las distancias con su arrojo
pero siempre liviano de bolsillos:
no tasa su valor a tanto el rollo.
Así, cuando se mete en el fandango
no pregunta si son muchos o pocos
y allá de prisa, como pan caliente
se va boleando godos.

La libertad, bandera de su instinto
lo lleva hacia delante y hasta el fondo.