sábado, 31 de diciembre de 2011

Fin de año

(Pintura: Molina Campos "Año nuevo... vida nueva!")

'Ta parpadiando el tizón
del último mes del año,
que lo que ayer jue rebaño
se deshiló de un tirón,
y yegada esta ucasión
que al sentimiento conmueve
-mientras que sobre la trebe
la pava está ispiando el mate-
la sesera, al disparate
de reflesionar se atreve.

Pasa la vida en su manso
sin olvidarse ¡ni un día!,
y en su continua porfía
jamás se toma un descanso;
el sol, en alto abalanzo
cruza el día, como nada,
dispués, la luna platiada
cruza la noche, serena,
y cumpliendo esa faena
hacen del tiempo, manada.

Se nace. Y sin quererlo,
dende la materna esencia
dentra a sumarse esperencia
y ansí hay que reconocerlo.
La vida, güeno es saberlo,
como que’s eterna escuela
día a día nos revela
secretos… pequeñas cosas,
que sin ser piedras preciosas
por ser saber, nos consuela.

La vida es un gran manual
en el que mucho se aprende
sobre todo, si se atiende
la esistencia natural,
lo que hace cada animal,
el por qué de cada planta,
si hay seca o el agua es tanta
que se ahugan hasta los peces,
del por qué de lo reveces
o la suerte que agiganta.

Tanto nos enseña un nido
como un inquieto hormiguero,
o la precaución de un tero
y hasta el trueno con su ruido.
Es el error cometido
ejemplo que no se olvida,
la’mistá correspondida
es luz que alumbra en la ñebla,
y el rispeto es el que puebla
el sentido de la vida.

La vida, al morir el año,
a reflesionar invita
(que si una flor se marchita
otra ocupará el peldaño);
que algo se va, no es engaño
como que algo yega es cierto,
y en el campero concierto
en que mi esistir discurre
esta opinión se me ocurre:
¡se vive hasta estando muerto!
(23/12/1995)

sábado, 24 de diciembre de 2011

¡Feliz y gaucha Navidad pa'tuitos!

(Pintura: Carlos Montefusco)

A deshora de la noche
un gallo me despertó
con su canto tan alegre
diciendo: ¡Cristo nació! *(1)

En el portal de Belén
hay un clavel encarnado
que por redimir al mundo
se ha vuelto lirio morado.*(2)

Mamita María,
tatita José,
préstame el Niño
te lo adoraré;
mañana o pasado
lo devolveré.*(3)

En el portal de Belén
hay estrella, sol y luna;
la Virgen y San José,
y el Niño que está en la cuna.*(4)

De tanto gusto que tengo
voy a bailar, a bailar,
al ver que mi niño santo
ha nacido en el portal.*(5)

Vamos pastorcillos,
vamos a Belén,
que en Belén acaba
Jesús de nacer.*(6)

Vamos pastorcillos,
vamos a Belén,
a adorar al niño
que nació recién.*(7)

Vamos pastorcillos,
vamos a Belén,
que Dios ha nacido
para nuestro bien.*(8)

Que linda es la uva
que está en el parral
más lindo es el niño
que está en el altar.*(9)

*
1) Retablo popular, de Rafeal Jijena Sánchez.
2)Cancionero Popular de Tucumán, Juan Alfonso Carrizo.
3)Cancionero Popular de La Rioja, Juan Alfonso Carrizo.
4)Cancionero Popular de Tucumán, Juan Alfonso Carrizo.
5)La Navidad y los Pesebres, Rafael Jijena Sánchez.
6),7), 8) Recogido en Catamarca por Carlos Villafuerte.
9) Recogida por Berta Elena Vidal de Battini en La Rioja y Córdoba.

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Memorias

(Dibujo: Castells Capurro)

En aquel entonce'pa mí era un retoso
charquiar las verijas al potro más diablo,
dejar güelta a güelta clavada una taba,
boliar un arisco, madrugar un guapo.

El fierro filoso, pronto pa un barbijo,
quebrao el chambergo, el pucho en los labios,
goliya tendida golpiándome'l lomo,
el sobeo a los tientos, el poncho en el braso,

me vido el gauchaje yegar a las yerras
al galope largo de mi porcelano,
y ayí, entre los tauras, floriarme pialando
hasta que quedaba ramaliao el laso.

Y también me vido templar la vigüela
-dispués qu'empesaba' menudiar el trago-
y dejar petisos en los contrapuntos
a los más cantores sabiases del pago.

Tropero'e quereres, suertudo y ladino,
arriaba suspiros de tuitos los ranchos;
no había una chirusa, po'arisca que juese,
que al óir mis requiebros no parase a mano.

Y más de una noche me vido la luna
junto a una tranquera rayar mi cabayo,
y morder la pulpa coloráita y dulce
de una boca linda como flor del campo.

Pa mí la crucera no tenía veneno;
pa mí no pinchaba la espina del cardo;
y andaba sin miedo por tuitas las sendas
y ninguna sanja me atajaba el paso.

Y viviendo asina, creiba que la vida
sería siempre lisa com'un campo yano,
po'el que yo pudiera crusar sin trompiesos
al golpe largo de mi porcelano...

... Dende aquel entonce', sobre mi cacunda
se'apilao la carga de una punta de años;
manadas de penas me han hosao el alma
y tengo la crisma ralita y blanquiando.

Aura soy un viejo que se duebla'l viento
y en cuantito yela ya'stá tiritando;
que tiene flojitas las dos chiquisuelas
y agatas si puede subir a cabayo...

Y si me aliveo de las quebraduras
y a pitar mi chala me siento en el patio,
me dentra'e repente com'una tristesa
y otra ves p'adentro me voy, resmungando.

Es porque me acuerdo de cuando besaba
una boca linda como flor del campo,
y andaba sin miedo por tuitas las sendas
al galope largo de mi porcelano!...

El verija


Aura que yegó el momento
viá referirles di'un viaje
de la historia y el linaje
de un personaje pa'un cuento.
Mocito que les presento
en una forma prolija,
ya que salió sabandija
y encarador a lo cuzco,
su nombre se los traduzco
diciendo solo: "El Verija".

¡Ni que hablar del mujerío!
¡Nunca aflueja una bataya
porque si es mamón de agaya,
que se cuide el chinerío!
Sabe mojarle el rocío
el lomo entre'l pastisal,
cuando por algún casual
-como casando perdiz-
tumba al suelo en un desliz
cualquier pardita en un pial.

Si quiere tocarle el cu...tis,
¡tenga mano compañero!
que si lo ha visto ternero
no ha topao con un inútil;
po'el contrario que's muy útil
pa'la trompada el botija,
y po'ande pega de fija
deja el rastro de su paso...
Mas, sin cuento, ¡es amigazo!
este mocito "El Verija".

martes, 20 de diciembre de 2011

Lloran las ramas del viento

Lo miro al viento y me río


Que son muy negras las penas,
dicen y dicen cantando.
Pa mi que no ha de ser cierto,
si fuera, mejor negarlo.

Yo también sé de pesares,
yo también sé de quebranteos.
Sé de las penas más negras
pero de penas no canto.

También es negra la tierra
Y verde salen los pastos.
Mientras la raíz padece
canta en sus flores el árbol.

Ocasiones me figuro
que soy de veras un árbol,
lo miro al viento y me río,
la raíz crujiendo abajo.

Si me desmiento en lo vida,
¡acuéstenme de un hachazo!

El árbol que tú olvidaste

El árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti
y le pregunta a la noche
si serás o no feliz

El arroyo me ha contado
que el árbol suele decir:
Quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí

Al que se va por el mundo
suele sucederle así,
que el corazón va con uno
y uno tiene que sufrir
Y el árbol que tú olvidaste
siempre se acuerda de ti

Arbolito de mi tierra
yo te quisiera decir
que lo que a muchos les pasa
también me ha pasado a mí

No quiero que me lo digan
pero lo tengo que oír:
Quien se aleja junta quejas
en vez de quedarse aquí

Canción del abuelo

Los dos abuelos

Me galopan en la sangre
dos abuelos, si señor.
Uno lleno de silencios
y el otro, medio cantor.

Tierra del indio y del gaucho
fue mi tierra, si señor.
con malones de bravura
y vidalitas de amor.

Hace tiempo, mucho tiempo
que el indio ya se alejó,
con su lanza y su alarido,
su tobiano y su tambor.

El gaucho salió a buscarlo
por esos campos de Dios.
Se lo habrá traga'o la tierra,
porque tampoco volvió.

Volvió pero hecho leyenda
hecho canto y tradición.
Para que el hombre argentino
no pierda su condición.

Me galopan en la sangre
dos abuelos, si señor.
Uno lleno de silencios,
y el otro medio cantor.

La estancia vieja

La topada

(Pinturas: Eleodoro Marenco)

A los tientos el plumudo
(un macho grandote y viejo)
venía un capitanejo
indio grandote y porrudo,
en un overo clinudo
yena de sangre la panza
traib'arrastrando la lanza
qu'enderezó al enfrentarme,
chipiándole entre el mirarme
una luz, que nu era mansa.

Es que hace un tiempito atrás
cuando'staba de milico
escuché su chancho pico
haciendo de lenguaraz;
discutimos áhi nomás
y áhi nomás lo atropeyé,
-¡indio sucio!- le grité-
-¡quién sos p'andarme putiando!
y de sable revoliando
de un planazo lo acosté.

El infiel no se olvidó
de lo que mi ación le hacía
y dende ese mesmo día
creo... que me la juró,
marcao a juego quedó
mi planazo en su memoria,
pues colijo qu'en su historia
una gran mancha dejé
esa vez que lo bajé
entre tantas, de su gloria.

Me había bombiado yá
deseguida lo alvertí...
y el soltó: -"marí marí"
"ta coití-pichí huincá"- *(1)
respondí: -"cómo le vá"...
y me le quedé cayao,
venía medio cansao
renegando del solazo
que me aplastaba'l picazo
todito en sudor bañao.

Él, con las clinas jugaba
del tuse del mancarrón,
pero toda su atención
en lo que yo hacía estaba;
quería hablar y no hablaba...
(ninguno'e los dos ni mú)
y arrancó -"Petú chumú
mná arrém tui anai...
cofqué y yerfé ñié laí
iló tuá imí ñandú... *(2)

Feicai*(3) - yo le contesté
mientras le sacaba el freno,
-"Entuavía'toy muy yeno
porque hace poco tumbié"-
Repitió: "Ñie laí yerfé" *(4)
pa'ver lo que le decía,
m'echó una mirada fría
que quería decir mucho
pero yo, escupiendo el pucho,
le dije que no tenía.

Vieran la cara del pampa
de que modo se cambió,
ya tampoco se cuidó,
de no mostrarme su trampa,
era la más viva estampa
que puede haber del rencor,
lo sacudía un temblor
que agatas disimulaba
mientras el pecho briyaba
por las gotas de sudor.

Ahí ví que nu iba a tardar
en comenzar la junción
y haciéndom'el tranquilón
empecé a desensiyar,
pa'que pudiera pastiar
largo el picazo lo até,
las yoronas me saqué
tirándolas p'al recado
cuando vide al indio apiado
muy serio, mirandomé.

La suerte que nos juntó
nos iría a separar...
el infiel m'iba a matar,
de nó, lo mataba yo,
creo qu'el así pensó
como también lo pensé,
en tanto m'encomendé
a Dios y a la Virgen junta
(pa'que me ayude la yunta)
y por fin... me santigüé.

El indio se decidió
buscando atorarme fiero,
me dentraba muy ligero
y... en la frente me cortó.
Una risa le bailó
ni bien me vido sangrao;
yo, lo peliaba confiao
esperando que aflojase
porqu'en cuanto se cansase
lo tendría a mi mandao.

Resoyando, sin un grito,
seguía un quite al puntazo,
y el pampa, pesao y guaso,
cada vez más livianito,
si reculaba un poquito
goloso me atropeyaba,
pero jamás se confiaba
sin dar ni pedirme alce
pues aunque le daba calce
justo a tiempo se frenaba.

Ya la cosa s'estiraba
sin sentir ni los abrojos...
cuando vide qu'en los ojos
la sangre me molestaba,
el infiel cuenta se daba
ucasión que aprovechó,
dos puntazos me tiró
errando'e casualidá,
ande oservé qu'en verdá
m'estaba cansando yo.

Pensé entre mí, ya verás,
y al tiempo d'ir reculando
figuré'star trompezando
como que no daba más...
lo creyó el indio nomás
y con eso se perdió,
a lo toro me cargó
pensando que me carniaba
sin saber que lo esperaba...
y solito s'ensartó.

Los ojos grandes abrió
a causa de la sorpresa,
y al sacudir la cabeza
algo'e sangre... gomitó...
hecho un arco se cayó
y así nomás lo dejé,
el cuchiyo le saqué
limpiandoló entre los pastos
y sentandomé'n los bastos
un güen cigarro me armé.

Al poco rato'e pitar
(sintiéndomé aún cansao)
tuve al picazo enfrenao
y terminao de ensiyar,
cuando estaba por montar
del overo me acordé,
volví, lo desensiyé
palmiándolo en el cogote...
y ya en el picazo, al trote,
de aquel lugar me alejé.

--------------------------------
* (1) "Buenas tardes, como está, cristiano chico o bajo"
(2) "qué anda haciendo con este calor amigo?. No tengo yerba ni pan. ¿No quiere comer carne de ñandú?"
(3) "gracias".
(4) "no tengo yerba".

domingo, 18 de diciembre de 2011

Entre el maíz y el sorgo


El ejercicio del maíz fue mansedumbre,
primaveras vertidas desde el fondo
del arado de palo, las manos como pájaros
en el voleo de octubre
un invento del júbilo para aplacar el hambre,
una savia nutricia en mitad del verano,
trojes ascendiendo hacia los cielos
como árboles nacidos en grávidas promesas.
Porque el maíz fue en el origen
patrimonio del pobre.
El que abría los surcos, quien daba vuelta
los terrones,
quien aporcaba luego en la medida justa,
quien asumía la vigilia con el ojo
presto a descubrir el abrojo, el chamico,
el yuyo malo, la isoca, todos los males
en el combate por la vida,
el hombre del sudor, esos Meléndez o Quinchao,
esos Mariano, Nicanor, Pedro, Vicente,
o simplemente
aquellos que hicieron florecer la llanura
desde el maíz al sorgo, forraje de verano
desde el grano a la chala,
una necesidad de la esperanza,
el hombre del sudor, repito,
fue dueño del maíz, dueño del sorgo,
compañero de pájaros cantando,
el pulmón nutridor de la llanura.
Pero más que el abrojo o el chamico,
más que la fiebre devoradora de la isoca,
más que el viento y la piedra, más que el agua,
más que la voraz langosta de bíblicas urgencias,
llegaron suaves acopiadores,
nombres extraños que dominaron los sembrados,
pusieron precio a los trabajos,
inundaron mercados, encomendaron barcos,
fueron dueños del hambre de los hombres.
Fue lo mismo hasta ahora
en que el ejercicio del maíz hasta la cruz del sorgo
alimentan la magia de mercaderes del oficio,
el triste oficio de prostituir la tierra.
Cantan los pájaros la canción del verano
mientras febrero pasa anticipando la cosecha,
el grano grueso del forraje.
Pedro ya sabe que ganará muy poco,
algo tal vez que quedará en la nada,
algo de pan, galleta de horno,
el kerosene para engordar mecheros,
algún par de alpargatas
y mucho dolor por la espalda.
Pero está lindo el maíz
y el hambre se distrae
mientras los benteveos documentan choclos
y los jilgueros asemejan ser flores
y otros se llevan la ganancia.
Duro ejercicio el ejercicio del maíz
y cómo duele la mansedumbre de la tierra
mientras se pierde el patrimonio de los pobres.

Décimas del amor y la muerte

Era la calle y la reja
y era la tierra inocente
un amor, casi un presente,
tal vez una historia vieja
la historia que a mí me aqueja.
Rama tu amor tu presencia.
Yo soy dolida impaciencia
y me molesta decir
que en amor querer morir
sólo es toma de conciencia.

Un corazón que va herido
sólo en amor halla cura
y no encontrará cordura
si no es bien correspondido.
Porque es mal el bien perdido
y se vuelca en pesadumbre.
No hay nadie que se acostumbre
a padecer de ese modo,
es mejor morir del todo
que andar sin luz que lo alumbre.

Milonga de la muerte/ No tengo olvido

Ha puesto un camino blanco
mi corazón que no llora
y una florcita en un vaso
para esperarla, señora.

Si viene con mucho apuro
despediré a los que quedan
con una flor extramuros
y una milonga campera.

He puesto mi vida entera
porque ha llegado mi hora.
Tengo la luz verdadera
para esperarla, señora.

Y para que nadie llore
mi diapasón silenciado,
dejo un coral de cantores
que lucharán por su lado.

Así presente en la vida
y en la razón de esta hora,
tengo la paz asumida,
traiga la muerte, señora.
................................

No tengo olvido

Vengo a decir, al fin, que tengo paz en mí,
toda la gente que llevo crece así
como una flor de sal sufrida en el país.
Todos los días asumo las cosas que pasan
y pienso que vuelo al adiós.

No puedo respirar más aire que el de aquí
bajo este cielo dolido que canta en mí,
la torcacita al sol, aroma del jazmín
y la memoria me lleva al futuro que viene
diciendo que yo ya me voy.

Toda la historia de la sangre que viví
ya está volando como el humo del cigarro,
la misma gloria la mezclé en el mismo barro
para cantar desde la tierra en que nací.

No tengo olvido ni me voy a arrepentir
de haber amado hasta lamerme las heridas,
no tengo huellas ni memorias repetidas
y voy cantando como el viento hasta morir.

(Tiene musica de Moncho Miérez).

Milonga nomás

Milonga nomás
pa' decir tantas cosas
Lo mismo ha de ser
fugaz o sentenciosa
y junto al resplandor de algún fogón
y cuando el hombre quiere ser canción,
si se niega a ignorar el corazón
Milonga nomás.

Milonga que es
seguir, volver, partida
Guitarra esencial
de cuna pobre y vida
Mi tierra por sus venas circuló
El pálido paisano la olvidó
La ausencia me enseñó su entonación
Milonga nomás.

Milonga porque
se hace largo el camino,
te vengo a buscar
como buscando alivio.
Sos grito que me brota sin gritar,
sos beso que sin falta ha de llegar
a veces juguetona o montaraz
Milonga nomás.

Milonga ya ves
mientras andes conmigo,
no serás mejor
pero tampoco olvido.
Y cuando sienta el peso del dolor
y cada vez que encuentre un casi amor
cuando para el amigo sea el honor
Milonga nomás.

De madre y de pampa

Yo soy aquel que sufrido
sigo cantando y no muero,
a veces me duele el cuero
o voy sintiendo un olvido.
Yo soy aquel que entre el nido
resume un poco de todo.
Si quieren ponerme apodo:
vengo "de madre y de pampa",
me miro bramar la guampa,
no sé vivir de otro modo.

Crecí de antiguas paciencias
entre torcazas de viento.
Me iré diciendo que siento
la vida en muchas conciencias.
No desconozco las ciencias
que levantaron al hombre,
no hay hambre que no me asombre
ni lucha que no me cuente,
me iré a levantar la frente
donde pronuncien mi nombre.

Yo soy aquel que entre el yuyo
vuelca la estirpe del grito,
me duermo muy despacito
pensando que yo soy suyo.
Mi vida es un poncho puyo,
me crece con la ternura
gritando en la noche oscura
y trabajando en el día,
la tierra es la madre mía,
soy hombre de la llanura.

Una ausencia

(Pintura: Gustavo Solari)

La tristeza me acogota
más firme que una coyera
como, si acaso, quisiera
hacermelá más grandota,
no quiero que salga y brota
como ovejas del corral,
tranquila como un bagual
volviendo pa'la querencia...
todo culpa de una ausencia
que me sigue haciendo mal.

Mi rancho ya no es mi casa
son las paredes y el techo,
y hast'algo me quema el pecho
como si hubiese una brasa,
el dolor no se me pasa
está, como ayer, tal cual
tan raro pero fatal
que rabio por su insistencia...
todo culpa de una ausencia
que me sigue haciendo mal.

Quise agarrar el camino
pa'perderme, no sé donde,
y volví, porque se esconde
en cada vuelta, el destino,
ni la guitarra, ni el vino
lo borran, pues sigue igual,
y aún cuando yegue el final
no servirá d'esperencia...
todo culpa de una ausencia
que me sigue haciendo mal.

Un campo sin alambrar


Al campo que yo le canto
no se lo puede alambrar,
ni siquiera el horizonte
abarca su inmensidad.

Una tropilla de sueños
no necesita corral,
mi esperanza es cimarrona
naides la puede pialar.

Trenza de seis en las riendas
para mi flete sin par,
trenza de seis en las riendas
pa' mi lírico bagual,
galopiador de distancias
por sendas de intimidad.

Con botas patrón parezco
con alpargatas mensual,
descalzo yo soy el dueño
de la bíblica heredad.

No se asuste el propietario
que no hablo de propiedad,
yo le hablo de pertenencias
de un campo sin alambrar.

A cualquiera

(Pintura: Carlos Montefusco)
Dedicado a mi amigo Julián Alberto Urrutia


Tempranito, los domingos
pa’ las carreras rumbeo
pero por allí no veo
algunos muy mentao pingos.
Será que no los distingo
o tal vez han pelechao.
Yo voy medio acomodao
pa’ probarlos, si son guapos,
pues se han hinchao como sapos
cuando el lomo le han tocao.

Me hubiera gustao hayarlos
al “manchao” y al de Cirilo
que aunque sean dos refucilos
me animaba a destaparlos.
Tenía yo, pa’ cotejarlos
mi parejero áhi cerquita.
No es más guapo quien más grita,
pero igual quiero gritar,
“que no se han de ir sin cenar
estando como en fondita”.

No pude verlo a Contreras
ni al “rosillo moro” de él,
ni al payador Juan Manuel
con su “oscuro” en las cuadreras.
Recorrí la cancha entera
a lo largo y de costao
sin encontrar al “tostao”
propiedá de Enrique Uzal.
que desafió en general
sin que le hayan aceptao.

Tengo un “tordillo plateao”
bien plantao y buena estampa,
lo traje desde La Pampa
pa’ correrle al más pintao.
Es mansito y arrollao
¡ah, pingo! de estampa esbelta,
Se viene, desde que suelta
derechito como un hilo.
cuando le guste, a Cirilo
le puedo dar cara vuelta.

En mi “tordillo plateao”
es tanta la fe que tengo
que si amaneciera rengo
igual le corro al “manchao”.
Lo tengo a soga trotiao,
lo vareo de madrugada,
come avena despuntada,
alfalfa y máiz amarillo
está tan fuerte el “tordillo”
que puedo hacer veinte erradas.

Al “tostao” de Don Uzal
que le dan fama de bueno
le voy a correr sin freno,
con la rienda en el bozal.
Me jugaré el capital,
y si ando de plata flojo
no me achico ni me encojo
apostaré lo que ensillo,
y confiao en mi “tordillo”
soy capaz de jugar ‘de ojo’.

A Don Hilarión Contreras
dueño del “rosillo moro”
pa’ probarlos si es tan toro
le corro “cuatro de afuera”.
Le pondremos la bandera
si su caballo es de aguante,
no espere que yo levante
pues si vengo bien pisao
le viá dar punta, cuñao,
echándolo por delante.

Si Dios quiere que no llueva
al “oscuro” ‘e Juan Manuel
con su fama y su cartel
le viá hacer errar la cueva.
A ver, ponganmén a prueba,
puedo estar en un error,
echen cualquier corredor
como estampilla ‘e liviano.
¡Yo pa’ correr no soy tano
cuando me juego el honor!

A los dueños de los fletes
como hombre los respeto,
pero si a correr me meto
no voy a correr al cuete.
Y si no son amarretes
ya pueden taparlos de oro,
y al dueño del “sangre ‘e toro”,
si hasta la cancha se llega
lo voy a dejar, si juega,
más seco que lengua ‘e loro.

Al que le guste, paisanos
ya que tanta fe se tienen
para el domingo que viene
yo les corro mano a mano.
Cáiganse medio temprano
y tráiganse su rayero,
nombren si gusta, el “tercero”
pero les quiero aclarar:
¡Si me llegan a trampear
los viá pelear a talero!

(La Carreta 04/1947)

Juan Ayala

(En la foto bailan: Adolfo Güiraldes y Blanquita Yanni)

A unos ranchos de terrón
que hay en la costa del Tala,
cayó el gaucho Juan Ayala
luciendo su redomón;
y habiendo allí una junción
que sin duda había olfatiao,
iba el gaucho preparao
con su ropa de domingo
y hasta el herraje del pingo
era un sol, por lo lustrao.

En cuanto el mozo se apió,
ató el flete en el palenque,
colgó al facón su rebenque
y pa’l rancho enderezó;
a los dueños saludó
como paisano de trato,
y dispués de andar un rato
empacao por los rincones,
el bastonero Lugones
lo convidó para un “gato”.

Como era allí forastero
para tuito el paisanaje,
al verlo tan sin coraje
lo créiban un chapucero;
y el diantres de bastonero,
con intención muy malina,
le dio de yunta, una china
diablo, como pa’ que Ayala,
maturranguiara en la sala
con la mejor bailarina.

Cuanto rompió el guitarreo,
y el cantor soltó un lamento,
aquel mozo se hizo un viento!
¡Qué figuras! ¡Qué floreo!
Me parece que lo veo:
media res pa’ arriba, tieza;
y abajo, ¡qué lijereza
le meniaba á los garrones,
que parecían á ocasiones
jundidos en una pieza!

Sonó un aplauso cerrao
cuanto paró el guitarrero,
y hasta el mesmo bastonero
aplaudía entusiasmao;
La moza que había bailao
se babiaba de orgullosa,
porque sin duda, á la moza
se le arroyó el corazón,
al óir esta rilación
que Ayala dijo á la hermosa:

“-Su ranchito de terrón
con su huerta y su enramada,
sus vaquitas, su majada,
y su perro cimarrón,
Cinto, golilla, facón,
su rabicano y su apero,
su fama de guitarrero,
y aún más, si es poco ofrecer,
da en pago de tu querer
este mozo forastero.”

Se pueden afigurar,
que el que rodó á la dentrada
salió con la res parada,
como diestro en el parar;
El mozo empezó a tayar
como criando coraje,
y se ganó entre el gauchaje.
Hasta arriarse con las bancas,
el amor de las potrancas
y el aprecio del criollaje.
………………………..
Como una deuda sagrada
siempre se debe pagar,
quiero, viejo, hacer constar
en su gaceta mentada
(que es la única encargada
de las cosas del campero),
que entre gauchos de culero
que hay por la costa del Tala,
es el gaucho Juan ayala
más gaucho que asao con cuero!

El Tape
...................................................................
(Verso tomado de "Antología de versos camperos" cuyo autor don Carlos Raúl Risso aclara:
"Al encontrar una versión datada en 09/1899, por lo que la entiendo anterior a la que estaba publicada, es que hago el reemplazo, teniendo ésta el titulo simplificado" = http://versos-camperos.blogspot.com/search/label/Autor%20desconocido)

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Contestando

(Foto de la película: "Don Segundo Sombra")

¿Por qué me empeño en escribir en "gaucho"
en lugar de escribir versos modernos,
y me aferro al pasado con las fuerzas
con que el ombú enraíza en el terreno?
¿Por qué me empeño en escribir en gaucho?
Ha de ser, yo calculo, porque tengo
esta paisana voz para mis cantos
y este pobre decir para mis versos.
Y ha de ser por capricho del destino
que me quiso elegir como instrumento
sin probar la apagada resonancia
que se encierra en la caja de mi pecho.
Pero voy a cantar, mientras me quede
una nota en la voz, vida y aliento
para avivar las brasas recubiertas
por la ceniza que acumula el tiempo
y el olvido que ponen los ingratos
sobre el pasado que quisieran muerto.
Honrar la tradición no es una forma
de escribir para nuestro lucimiento:
es poner devoción en cada estrofa;
es vivir venerando los recuerdos;
es sentir emoción limpia y serena
frente a la estampa de un paisano viejo,
y es querer al retoño que aparece
junto a las raíces de su noble abuelo.
Sentir la tradición es asomarse
a ese pozo de luz de nuestro acervo
y reiniciar la marcha hacia el futuro
sin olvidar lo que quedó atrás nuestro.
Si un país sin tradición es como un rancho
que se derrumba, falto de cimientos,
¿cómo es posible, entonces, que sus hijos
no den su apoyo para sostenerlo?
Yo cumplo mi deber de esta manera:
¡escribo en "gaucho" porque así lo siento
y hay treinta años de camino y surco
que me enseñaron a querer lo nuestro!

Guapeando

(Pintura: Carpani)

No crea, compadre, qu'es llanto
lo que usté ve correr de mis ojos,
sino que la leña está verde
y pal humo, le juro, ¡soy flojo!
No se vaya a pensar que ando triste
por culpa'esa china rastrera
que se jue y ha dejado mi rancho,
¡ya lo ve, compadre, como una tapera!
Pero es claro: hay momentos qu'estraño.
Tanto tiempo he vivido con ella
que áura, al no verla, mi rancho
parece potrero de todas las penas.
Cuantas veces qu'he güelto cansao
de andar galopiando las leguas y leguas,
en lugar de dormir me he quedao
mirando el retrato a la luz de la vela.
Y cuando los gallos, a la madrugada
alegres dispiertan cantando
y el cielo s'enllena de sangre cuajada,
me voy pal palenque, ande tengo el saino,
y en cuanto lo ensillo, m'encamino al pago
ande algunos dicen que se jue mi china;
dispués me arrepiento, me güelvo.
¡No vale la pena buscar a una indina!
Pueda ser que mañana, cansada
de llevar esa vida que lleva,
se le dé por volver a mi rancho
pa pedirme perdón, la hija'e perra.
Y entonces, parao en la puerta
le diré riyendo: "¡Andate y no vuelvas;
qu'el corazón aprende a hacerse duro
y áura tengo en el pecho una piedra!"
... Y tal vez la perdone, compadre.
¡No! No es porque la quiera;
sino pa mostrarle que somos
los hombres más nobles que ellas.
Pero yo no la quiero, compadre.
Si mis ojos de llanto se preñan
es por culpa de este humo tan juerte.
¡Pucha, digo!, ¡ta verde la leña!

Recuerdos


Y bajo el cielo barcino
se vé el agua de una zanja
qu'en una platiada franja
v'acompañando al camino,
el sol, siguiendo el destino,
se pierde -siempre cayao-
queda todo borroniao
hasta que salga la luna
en tanto qu'el pasto puna
besa el campo, enamorao.

Medio cercón se ha sentido
el auyido de un cachorro
y más ayá el de un zorro
mezcla de arcada y torido,
tamién se oye el resoplido
de un ricién desensiyao
qu'endispués de revolcao
tras sacudirse afanoso
vá relinchando de gozo
pa'donde le han contestao.

Vuelan mostrando los puones
una pareja de teros
qu'entre gritos embusteros
escuenden a sus pichones,
retumba en los cañadones
el silbido del huncal,
mientras la luz fantasmal
que trae la luna en ancas
vá prendiendo luces blancas...
seco y enorme cardal.

Un chingolo enhorquetao
en un tala, bien coposo,
suelta un chiflido yoroso
porque la noche ha yegao,
los griyos han empezao
su cantito lastimero,
endemientras el pampero
que sopla con insistencia
me trae -desde la ausencia-
recuerdos de la que quiero.

Por milonga

(Foto: Cristian Benaprés)

Atribuyendo importancia
a pequeños incidentes
y escenas intracendentes
en la vida de una estancia,
le cantaré a la fragancia
del campo recién llovido,
al pastizal florecido
de macachín y verbena
y a la enorme luna llena
que tras del monte ha salido.

Tambien le quiero cantar
al sol que ni bien asoma
ya todo el plan de la loma
lo va empezando a dorar
a la tropa que al pasar
va dejando olor a vaca
a la petiza bellaca
que ayer lo voltió al boyero
y al alazán parejero
que da vueltas en la estaca.

Igual cantaré a ese perro
que mató a la comadreja
y a la madrina azuleja
que hace sonar el cencerro,
al viejo mojón de fierro
que marca el camino a Pila
a la laguna tranquila
rodeada de cortaderas
y al chirriar de las tijeras
en los galpones de esquila.

También cantaré al destete
que orillando el alambrado,
bala desasosegado
queriendo hallar un boquete,
al misto en el mojinete
saludando al aclarar
al que está por vacunar
en la manga los novillos
y al vagón con los tordillos
que se niegan a arrancar.

Y tambien cantarle quiero
a la vieja ordeñadora
que desde temprana hora
lidia con balde y ternero,
al zumbar bajo el alero
del cargoso mangangá,
a esa tropilla que está
detras del corral de ovejas
apuntando las orejas
hacia el eco del chajá.

Merece canto también
la media res del capón
que al reparo del galpón
se puso al fuego recién
y esos polvos que se ven
alzándose en remolino
y a la rueda del molino
brillando en tenues reflejos
y a la brisa que de lejos
trae el tufo del zorrino.

Hay que cantarle al corral
repleto de yeguarizos
y al halcón que de improviso
se abate sobre el juncal,
al bravío cardo aznal
que va naciendo a su antojo
y al inmenso color rojo
del sol que ya va bajando
y a aquel mensual que va arriando
los toros para el rastrojo.

Y he de cantarle al placer
dificil de describir
que significa salir
bien montado a recorrer,
al que se apió a componer
un torniquete gastado,
al capataz emponchado
siempre arrastrando el rebenque
y al patrón que en el palenque
está ensillando un tostado.
(Pintura: Carlos Montefusco)

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Éxito


Tiene veinte años,
y en el campo inmenso
de sus ilusiones
sólo su persona
brilla y se destaca.

Llega y le reciben:
un señor muy gordo
y un perro muy flaco.
El señor esboza
un seco saludo.
El perro se acerca,
comienza a olfatearle,
le vuelve la espalda,
y, sobre sus valijas,
¡levanta la pata!

martes, 6 de diciembre de 2011

Venganza gaucha

¡Perdone Señor Juez!
yo soy un hombre que no sabe mentir
aunque le vaya la vida en la mentira
y un gaucho que no sabe de leyes ni de letras,
ni espera compasión de los ma'nates como usted
con un código en el alma...

Le di Señor, hasta lo que no tenía
vendí por ella todo: apero, chacra
la tropilla de un pelo,
el parejero que fue mi orgullo
en las cuadreras gauchas,
yo que tuve mi campo y mis haciendas,
trabajé como pión en las estancias
y arriando tropa fui Señor
del norte al Neuquen
pa que nada le faltara...

No quise creer los cuentos de la gente.
"Mi china es linda y la odian", ¡es verdad!
y ella... ¡la perra!... cuanto más confiado,
me clavaba el cuchillo con más saña...
¿Lo demás?... ya lo sabe el asistente...
Volví a mi pago, los pillé en la falta
y la sangre canaya de él y de ella
me salpicó las manos y la cara...

Y ahura Señor, ya se lo que me espera,
una vida sin sol, sin esperanzas,
y una noche sin fin
tras de los fierros que del honrao,
al criminal separan...

¡Pero qué dice! ¿Que si me arrepiento?
¿Que si no temo a la justicia humana?
¡Cómo se ve Señor, que no conoce el alma
de los hombres de mi raza!
Levantara la cabeza un día
y otra vez el cariño traicionara
¡le juro que no una... diez mil veces
volvería a cortar mi puñaladaa
el beso aquél que me cegó de sangre
cuando crucé la puerta de mi casa...

Y a pesar de que el recuerdo de sus ojos
que me ven y me acorralan,
a pesar de que la quiero todavía
si volviera a vivir: ¡la apuñalaba!

¡Señor que usted no tiene idea
de lo que llaman la venganza gaucha!



(Recita Fernando Ochoa... parece que al principio dice el nombre del autor del verso y suena a Favio o Pablo Rivera... tal vez ficticio).

El punteo de fondo es interpretado por un mozo guitarrero don Abel Fleury quien se ve al final.

Señor Juez

(Pintura: Molina Campos)

Señor Juez, en verdá le confieso,
que se m'aido un poquito la mano.
¿Se murió? ¡Dios lo tenga en la gloria!
Ya bastante el indino
vivió cuatreriando.

-Me tráia robando ese leso
mis vaquillas, cerquita de un año.

Era inútil que diera mis quejas
ante el Comisario.
Me tomaban apunt'e la cosa.
Y yo, satisfecho,
me diba silbando.
Y cuando créia que preso lo tráian,
caía en engaño,
porque el pillo, por juir de la cárcel,
le entregaba al señor Comisario
la mitad más o menos del robo,
y éste echábale tierra al asunto,
como hacen los gatos...

Y lo pior es que si uno relincha,
si no lo estaquean,
lo meten en cepo de lazo,
cuando no lo enderiezan pal Neuquén
a lomo pelado,
más molido qu'el gallo del cuento,
que asiquiera el probe
si las plumas perdió en la pelea,
quedó cacareando.

Y como quiera que ya no hay justicia
en por estos pagos,
me la hice el tirito yo mesmo.
He perdido y... pago.

Es por eso, señor, que de rabia
se me jué un poquito la mano.
Yo le quise pintar un barbijo,
dejarlo orejano...
el cuchillo corrió pal cogote,
y solito se jué desangrando.

Lucho por lo gaucho

(Dibujo: Daniel Boh)
Hoy 6 de Diciembre se celebra el día nacional del GAUCHO...
CELEBRAR ES HACER PRESENTE....
¡¡Feliz Día mi gente!!
..............................................

Tuita la vida he luchao
pa'que al gaucho se lo almire
y que no se lo mal mire
como a un ser mal entrazao.
Si alguna vez ha peliao
en tiempos del chiripá
sin el motivo que dá
un entripao consistente,
era porque jústamente
no tenía escolaridá.

Por áhi indebidamente
lo habrán visto perseguido
y de "mal entretenido"
acusao muy malamente.
Y ansina es errónamente
como una imagen se creó,
y pa'sus votos lo usó
muchas veces el caudiyo,
con un cuentito senciyo
que hábilmente le inventó.

Si de copas se vandió
deberemos de pensar
que no encontró otro lugar
un domingo que salió...
Es que ayí, donde él vivió,
solo había deslación,
y era obligao el rincón
pa'vivir sus alegrías,
yegarse a las pulperías
como buscando riunión.

¿Y quién, en guerras luchó
sin mezquinas ambiciones
y con tantas privaciones
que naides agradeció...?
¡Qué poco se le brindó
a este señor de los yanos...!
mas pa'peliar con hermanos
-que yamaban "el salvaje"
esplotaron su coraje
mandamases inhumanos.

Hoy te veo en jinetiadas,
en desfiles o en fogones,
con muchos menos galones
que en tus épocas pasadas.
Mis luchas están fundadas
que con lo que han estudiao
dejen bien representao
al que forjó la Nación
¡que's esa la tradición
que a mi siempre me ha gustao!

El bañao de "La Yupanqui"

(Pintura: Duilio Pierri)

Nunca supe la extensión
de aquél inmenso bañao
que'staba siempre habitao
de fauna y vegetación.
Es que'n cualquier estación
a pastoreo se alquilaba,
de'sa forma se mezclaba
el cabayar y el vacuno
y hasta se supo de alguno
que orejano, ayí pastaba.

Los rústicos pastizales
de'sos paisajes variaos
se mantenían separaos
de diferentes cardales.
Las lagunas son uncales
cerca de los tembladeros
que con los mimbres costeros
del arroyo "La Cañada",
daban fe de güena'guada
en los transitaos senderos.

Un contorno desigual
con alambraos ya viejones
y en partes, muchos zanjones
al arroyo dan caudal.
Y algo que's fundamental
en el campo con ganao:
ni un montecito plantao,
solo aquel torcido sauce
-como abrevando en el cauce-
y algún talita raliao.


Pasto juerte, cortaderas
y un solo "Agar-Cross" había
y algo distante, tenía
de alambre, unas tres tranqueras;
una sola de madera
-que jué la que más se usó-
contre eya se arrinconó
una tropa pa'l aparte,
en donde mostró su "arte"
más de un paisano que arrió.

Solo había un par de lomadas
que siempre al amanecer
las dos se solían ver
muy densamente pobladas.
Sabandijas en bandadas
picaban los animales
que'n las luchas desiguales
al buscar de amontonarse,
áhi trataban de librarse
de tan incómodos males.

¡Tantas aves, qué primor!
Liebres, peludos, perdices,
vizcachas, nutrias y cuices
como adornando el verdor.
No hubo lugar mejor
que la vida me haiga dao
pa'verme representao
en mis gauchas correrías,
que hoy son las memorias mías
de lo que jue aquél bañao.
(Pintura: Rodolfo Ramos)
(30/10/05)

Mi rebenque de trabajo

(Foto: Daniel Sempé)

¿Cómo no te viá querer...
aunque te haiga jubilao?
Si a la par has trabajao
en el campo y su quehacer...
Vos sos parte de mi ayer
en mis viajes de resero
y si no juiste'l primero
sí el que más me acompañó
por eso hoy te guardo yo
aquí, debajo'el alero.

Tal vez por no ser comprao
es que tanto te venero
ya que tuito hombre campero
sabe hacer un retobao.
Y tras de haberme agenciao
un cuero bien elegido
después de haberlo cosido
en la forma más prolija,
te hice una gaucha manija
acorde a su cometido.

Busqué un palo de membriyo
pa'que'l cabo resistiera
a la prueba más campera
sin salir de lo senciyo.
Y queriendo darte briyo
algo larga preferí
la lonja que te elegí
y con su güen espesor,
p'hacer sentir el rigor
cuando a usarte decidí.

Y no siempre un redomón
tu lonjazo mereció
ya que una vez lo ganó
algún perro cimarrón.
Y a'quel toro querendón
que a una vaca prefería
tras de una ruda porfía
le quedó el lomo marcao
cuando contra el alambrao
lo yevé ande yo quería.

Otra güeta un resabiao
te volqué por su testera
pa'que alguna vez supiera
que la lonja, había empuñao...
Y también algún mamao
me obligó a que lo acostara
pagando ansina algo cara
solo nomás, la intención
de manotiar el facón
sin que yo lo molestara.

Cuando tuve que tusar
algún chuzo cosquiyoso
era cuasi riguroso
que lo debía amordazar.
Tambíen te supe de usar
como "palenque" acostao
-pa'l que'staba acostumbrao-
aunque juera campo abierto,
ni se movía, ¡por cierto...!
de una rienda a vos atao.

Colgando de mi facón
te ponía si desmontaba
y a la lonja la'nudaba
si dentraba a'lgún salón,
pero antes un sacudón
a mis botas, vos le dabas,
y la tierra le sacabas
en los tiempos de sequía,
y entonces ya te ponía
ayí donde descansabas.

Y me ricuerdo aquél día
con mi timidez de humano
en que juí a pedir la mano
de la china que quería;
a dos manos, te tenía
en una siya sentao
y en vos había descargao
la viviencia del momento,
y ese crioyo asentimiento
me lo tenés atestiguao...

(4/1989)
(Foto de Armando Deferrari)

lunes, 5 de diciembre de 2011

Vallejos

(Pintura: Carlos Montefusco)

A la sombra de un aromo
el paisano Juan Vallejos
le acomoda a su azulejo
el recado sobre el lomo.
Una nube color plomo
va cruzando el firmamento
mientras se escucha el lamento
lanzado por la paloma
y va cruzando la loma
el paisano muy contento.

Se dirige para el caso
hacia el corral de la estancia
a trabajar con constancia
porque es criollo baquianazo.
Pa'hacer un tiro de lazo
o domar un animal
y cuando llega a encontrar
algún bagual azulejo
seguro que Juan Vallejos
lo pide para ensillar.

Cuando tiene que agarrar
un potro o un reservado
si le acomoda el recado
ya no lo va a basuriar.
Él los deja corcoviar
y lo hacha por las paletas
lo castiga por la jeta
sentado que es un primor
porque él es buen domador
y por eso lo respetan.

Hace poco trabajó
en una estancia vecina
y de la estancia una china
en ancas se la llevó.
Con esmero la cuidó
y en el rancho de Vallejos
mientras que frente al espejo
la china se está peinando
en un palo está escarbando
un lindo flete azulejo.

Primavera en el pago

(Pintura: Molina Campos)
Del rancho por la ventana
asoma la moza linda
y en su sonrisa le brinda
su saludo a la mañana.
Una calandria temprana
resbala, allí, su canción,
y se ahonda la emoción
que todo el pago despierta,
al ver la tranquera abierta
lo mismo que el corazón…

En la antigua madreselva
canta alegre el diostedé,
como si pidiera que
torne el rumor de la selva.
cual insinuando que vuelva
la primavera, la flor
abre su broche; en candor
se sonrosa el duraznero,
y apresurado el hornero
hace su rancho de amor.

Sobre el musgoso brocal
del tosco pozo vacío,
canta su paz y albedrío
el inquieto cardenal.
Del vecino pajonal
trae murmullos el viento,
y con demorado acento,
-Tal vez llorando un desliz-
silba la errante perdiz
su triste recogimiento.

Un toro a lo lejos brama
y no hay cosa en el momento
que no se agite ante el viento
o que no tiemble en la rama…
Un perfume de retama
llega del cerco florido,
y con el poncho llovido
pasa el sufrido resero
que anima con el talero
y arrea con el silbido.

Ha llegado el mediodía
y del horno de hacer pan
sacando los bollos están
Cipriana y doña María.
De la vieja pulpería
de copas se oye el rumor,
y con indecible amor,
en la casa solariega
parodiando a Santos Vega
cantando está un payador.

En el próximo talar,
desde que ha venido el día,
no cesa la algarabía
de las aves del lugar.
Llora el sauce su pesar,
el río da su canción,
y con tristísimo son
viene rimando un cencerro
nostalgias de Martín Fierro
con sueños de tradición.

Oh pago de mis andanzas,
de la luz, de la alegría,
de la vieja pulpería
y las lindas esperanzas;
pago en que rompí mis lanzas,
saludo a tu primavera,
y al sol que ya reverbera
te dejo mi última nota,
como una bandera rota
que, sin embargo, es bandera!

sábado, 3 de diciembre de 2011

El Diluvio Universal

1-
Cuando el mundo se llenó
de gente y de poblaciones
y se encontraba a montones
y todo lo que Dios crió,
a perderse comenzó
el respeto entre las gentes
y los que eran más pudientes
de tuitos se aprovechaban
y mataban y robaban
hasta los mesmos parientes.
2-
Se habían dao a la bebida
y ya naides trabajaba
pura carreras y taba
y cosas de mala vida;
todo era farra corrida
y bailes y beberaje
y en aquél libertinaje
las hembras más copetudas
pasiaban cuasi desnudas
p'alborotar al machaje.
3-
No hacían caso del gobierno
todo eran regoluciones
y dentraban en malones
los indios que eran un infierno.
Enojao el Padre Eterno
no quizo más consentir
y determinó venir
a concluir con el fandango
y montao en un chimango
cayó al mundo sin sentir.
4-
¡¡Qué prendas traiba el Señor!!
es poco cuanto se diga:
poncho blanco de barriga
de vicuña, era un primor;
buen sombrero de castor,
borla de oro en el barbijo;
un calzoncillo prolijo
bordado por una beata
y nazarenas de plata
trabajadas por el hijo.
5-
Eso sí venía sin botas
al estilo correntino
porque dicen que el Divino
no aguantaba ni la ojota.
Cuentan los sabios de nota
y aprueba lo que les hablo
una pistola'e San Pablo
que dice que Dios no usó,
calzao dende que bailó
un malambo con el diablo.
6-
Se fue a casa de un paisano
allá por Colastiné,
de apelativo Noé,
que era de Dios como hermano;
hombre manso y buen cristiano
vivía decentemente
y a más como era prudente
entre rezos y vigilia,
había criao a la familia
muy buena y muy inocente.

7-
Ató el chimango al palenque,
le refaló el cojinillo
y en el cabo del cuchillo
Dios luego colgó el rebenque.
Salió Noé medio enclenque
porque ya era hombre de edad,
y con toda cortedad
invitó a Dios que pasase
y en un poyo se sentase
pa mayor comodidad.
8-
Cuando dentró Dios muy serio
se sentó sin decir nada
la familia atribulada
la bendición le pidió;
ahí nomás Dios se la dio
diciendo a Noé -sentate-
a escucharme preparate
pa lo que voy a decir
pero antes te via pedir
que te cebés unos mates.
9-
Dicho esto el Señor sacó
un naco y picó un cigarro
mientras la vieja en un jarro
un cimarrón le alcanzó;
ahí Noé se disculpó
de que la yerba era fiera
mistura de misionera
con yerbita "de por ahi"
porque la del Paraguay
no había quien la trujera.
10-
Después que el Señor mateó
hasta quedar satisfecho,
pitó, se compuso el pecho
y a hablar así comenzó:
"Cuando el mundo fundé yo
lo hice por el bien del hombre
por eso naides se asombre
de que aura lo mande al fondo
pues se ha vuelto un batifondo
de esos que no tienen nombre!"
11-
"Ya no tienen compostura
han olvidao sus deberes
tuitos, hombres y mujeres
tendrán su muerte segura;
no habrá perdón ni blandura
pa naides en la ocasión
pues vendrá una inundación
que cubra todas las tierras
y ni en la punta'e las sierras
van a encontrar salvación...!"
12-
Cuentan que en tal ocasión
aunque era un día sereno
se oyó retumbar un trueno
como tiro de cañón;
se estremeció el cañadón
al volar de la bandada
y el chimango una sentada
pegó, cortando el cabresto
y el campo agarró muy presto
como un alma condenada.

13-
Todos llenos de temor,
se arrodillaron, Noé
contestó al punto: hagasé
la voluntad del Señor.
"Por vos no guardo rencor
porque has sabido cumplir,
te salvarás de morir
junto con toda tu gente
pero tené muy presente
lo que te voy a decir:"

14-
"Empezá a juntar madera
preparándola en tablones
y fabricá unos galpones
en forma de ballenera;
engrasala bien de afuera
pa que te pueda durar
pues vas a tener que andar
mucho tiempo navegando
después sabrás hasta cuando
pues yo te lo he de avisar".

15-
"Después en ese galpón
vas a encerrar un casal
de todito el animal
que hallés en la creación;
y con ellos en montón
te guarecés vos también;
en ese entonces ricién
va a comenzar lo más gordo
y a naides subas a bordo
por más plata que te den!"
16-
Dicho esto el Señor salió
mas como quedó de a pie,
un caballo pangaré
el paisano le emprestó;
de un brinco se le sentó
ansina nomás en pelo,
le pegó un chirlo y el vuelo
remontó pa'l infinito
hasta que de chiquitito
ya no se vio desde el cielo.
17-
Después que esto sucedió
salió don Noé pa'l monte
pa hacer todito el apronte
de lo que Dios le ordenó.
La familia le ayudó
a juntar los animales
pero estaban tan baguales
por los montes y los cerros
que ni con bolas ni perros
podían juntar casales.
18-
Pero con fe trabajaban
porque era su salvación
y poco a poco un montón
de animalitos juntaban;
por delante los echaban
arreándolos despacito,
les hacían corralito
pa que no se le cortasen
y a los galpones dentrasen
mansejones y al tranquito.

19-
Cayeron tuitas las fieras
y animales y serpientes
y mil clases diferentes
de bichos y aves caseras;
palomitas mensajeras
también por ahí consiguió
y con esto la acertó
pues cuando aislados quedaron
por ellos se anoticiaron
que Dios no los olvidó.
20-
Cuando todo estuvo listo
conmenzó el tiempo a ñublarse
y enseguida a descargarse
un aguacero ¡Por Cristo!
Nunca naides había visto
tales enormes vertientes
ande perecía la gente
en tamañas agonías
pues llovió cuarenta días
con sus noches consiguientes...!
21-
Las lagunas desbordaron
quedando todo anegao
y las aguas del Salao
la pampa entera taparon;
hasta la sierra treparon
los mares alborotados,
agua y cielo en todos lados
y en ese abismo profundo
quedó sepultao el mundo
por castigo a sus pecados!
22-
Una triste soledá
el corazón encogía
por todos laos se extendía
como una fatalidá.
Ahí quedó la humanidá
por sus crímenes perdida
allí pagó con su vida
el hombre su gran delito
y en esa mar ahugó el grito
de una raza maldecida!

23-
Poco a poco y despacito
las aguas fueron bajando
mientras seguían navegando
el barco muy serenito,
rempujao por el vientito
que del poniente soplaba
pero Noé desconfiaba:
con tantos días de embarque
se le había concluido el charque
y el consuelo no llegaba.
24-
Andando así tristemente
sin divisar ni un islote
iba a flor de camalote
y a favor de la corriente;
pensando en su Dios ausente
seguía la caravana
hasta que en una mañana
Noé advirtió almirao
que'l lanchón había varado
en la Sierra'e la Ventana.
25-
Corrió y se trepó al altillo
y como a eso de la siesta
pudo divisar la cresta
de los Montes del Tordillo.
Se armó un gran batiburrillo
de alegría y de impaciencia
y pa'hacer una experiencia
por la ventana del rancho
largó a volar un carancho
que no volvió a la querencia.
26-
Si el pájaro no volvió
sería porque a la cuenta
encontró alguna osamenta
que a devorar se asentó;
viendo esto Noé largó
la paloma mensajera
que como al volver trajera
en el pico una ramita
era señal que cerquita
la paz del mundo estuviera!
27-
Y así fue; al tercer día
las sierras y las lomadas
se encontraban destapadas
del agua que las cubría;
entre las nubes lucía,
el arco iris sus colores
señal de que los rigores
de Dios se habían aplacado
y quedaba terminado
el castigo y sus horrores...
28-
Entonces Noé pensó
en comenzar la descarga
cuando en una nube larga
Tata Dios apareció.
Ahí nomás les ordenó
de que ya podían salir
y buscarse ande vivir
y comenzar a hacer cría
que el mundo se poblaría
nuevamente y sin sentir.

29-
Y al abrirse la tranquera
salió aquél enorme enjambre
de animales muertos de hambre
que agarraron campo ajuera.
Cada cual su madriguera
buscó ande más le convino
conforme con el destino
que al tiempo de irlos largando
a todos le fue marcando
el Santo Poder Divino.

30-
Cuando ya todos salieron
Dios a Noé llamó aparte
diciendo: "Tengo que hablarte"
y hacia un costado se fueron.
Cuando solos estuvieron
dijo: "Tené por sabido
que estoy medio arrepentido
de todo lo que ha pasado
por demás me he calentado
y la mano se me ha ido..."
31-
"Pero tal vez la lición
sirva luego de provecho
¡Qué diablos, a lo hecho, pecho!
y siga la procesión!
Lo que sí en otra ocasión
podés tranquilo vivir
que no los he de fundir
con semejante castigo
y el arco iris es testigo
de que eso sabré cumplir."
32-
Mirando Dios a la gente
y hacienda desparramarse
comenzó como a alegrarse
y sonreir mansamente;
don Noé di un derrepente
juntó leña y prendió fuego
rastrió en el campo y muy luego
volvió y en un momentito
ensartao en un palito
se puso a asar un borrego.
33-
Cuando la carne se asó
lo invitó a Dios a almorzar
este no pudo aceptar
aunque mucho le rogó.
"Comé vos nomás que yo
voy a seguir mi camino
a más aunque no soy fino
la carne no puedo ver
y también has de saber
que nunca como sin vino."
34-
Con semejante argumento
el hombre ya no porfió
y al asao se prendió
con las ansias de un hambriento.
El solito en un momento
se comió todo y la gente
dice que hasta los parientes
allí quedaron mirando
hasta que salió eructando
y escarbándose los dientes.
35-
Después que el Señor marchó
como era día de fiesta,
por si se echaba una siesta
Noé a la sombra se acostó;
el hombre se desveló
cavilando en su destino
y triste porque el Divino
se había ido sin comer
cuasi más por no tener
de ande conseguir el vino.
36-
Ansí que con todo afán
cuando empezó a trabajar
fue apurarse a encargar
unas parras de San Juan.
Que ansí como lienzo'e pan
su vino siempre tendría
si en otra ocasión volvía
el Señor a visitarlo
teniendo cómo obserquiarlo
sin almorzar no se iría.
37-
De ahí a las pocas semanas
juntó uva en abundancia
y en un galpón de la Estancia
hizo un vino soberano!
Aunque no era muy baqueano
don Noé en industrias de esas
en unas como represas
se dio maña en trabajar
y siempre llegó a juntar
cerca de dos bordalesas.

38-
Cuando el vino se asentó
se fue don Noé a probarlo
y dentrando a saborearlo
muy del todo le gustó.
Cinco cuartos se mandó
al buche sin atorarse
y al fin de tanto empinarse
cazó tamaño peludo
que se puso tartamudo
y le dió por desnudarse.
39-
Cuando menos lo alvirtieron
salió a correr unos chanchos
hasta que al fin, de unos ranchos,
unas mujeres lo vieron;
a los hijos les dijeron
lo que el viejo andaba haciendo
y ellos salieron corriendo
al tiempo ya que su padre
al rancho de una comadre
en cueros se iba metiendo!
40-
El mayor, más animoso
como pa disimular
"Vea tata, se va a resfriar",
le dijo muy respetuoso;
se puso el viejo furioso
lo que se vido estorbao
y rejuntando apurao
de adobe unos pedazos
los agarró a cascotazos
hasta quedarse cansao...
41-
Dispués, pasaron los años,
el mundo volvió a poblarse
y en todos laos a fundarse
pueblos con nombres extraños;
aumentaron los rebaños
que eran una bendición.
Noé dende esa ocasión
ya no tomó, ni consejos!
hasta que murió de viejo
allá por Sanborombón!


(Tomado del libro: "Leyendas del Río Salado" de Carlos Moncault)
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(Publico este verso a la memoria del Dr. Raúl Héctor "Rolo" Mejía y con agradecimiento al Dr. Armando Deferrari)