miércoles, 13 de mayo de 2009

En cualquier tirón.


El relincho enronquecido
de andar sufriendo querencia,
me hace pitar la esperiencia
pucho negro o marca olvido
y si es que me has conocido
un poquito tan siquiera,
sabrás que a mi alma tapera
le han florecido los yuyos
con un capital de orgullo
que no hay en tu enredadera.

Al cielo le hace un girón
siempre que cae una estrella,
cual toro que se deguella
con un inmenso facón,
ansí cayó mi ilusión
y el girón está surcido
pero aunque el rayo es temido
con su rugido tamaño
tal vez por hacerme daño
iluminó mi sentido.

La taba estaba cargada
muchos pesos pa' cobrar,
lágrima que entró a rodar
de media vuelta apurada,
el llanto fue la clavada
de tu cariño mendigo,
el oro no tiene amigo
pero suele encandilar
y jamás podrá comprar
lo que has tenido conmigo.

Y pegué la vuelta ajuera
sin darme cuenta ni como,
sudadera de otro lomo
al mi olear se bastea,
ante la mata primera
te conocí en la intención,
y ya puerté cimarrón
las clinas sueltas al viento
si hasta el lazo de ocho tientos
se cortó en cualquier tirón.

1 comentario:

Francisco dijo...

QUE LINDA CIFRA!!

Quería hacer algunas correcciones a la letra.

El relincho enronquecido
de andar sufriendo querenciaS,
me hace pitar la esperiencia
pucho negro____marca olvido
y si es que me has conocido
un poquito tan siquiera
sabrás que a mi alma tapera
le han florecido los yuyos
con un capital de orgullo
que no hay en tu enredadera.

Al cielo le hace un Jirón
siempre que cae una estrella,
cual toro que se degÜella
con un inmenso facón,
ansí cayó mi ilusión
y el jirón está Zurcido,
pero aunque el rayo es temido
con su rugido tamaño
tal vez por hacerme daño
iluminó miS sentidoS.

La taba estaba cargada
muchos pesos pa' cobrar,
lágrima que entró a rodar
de media vuelta apurada,
el llanto fue la clavada
de tu cariño mendigo,
el oro no tiene amigoS
pero suele encandilar,
y jamás podrá comprar
lo que has tenido conmigo.

Y pegué la vuelta ajuera
sin darme cuenta ni cómo,
sudadera de otro lomo
al MIO LE HACE bastera,
ante la matRa primera
te conocí en la intención,
y ya puerté cimarrón
las clinas sueltas al viento;
si hasta el lazo de ocho tientos
se cortó en cualquier tirón.