martes, 12 de agosto de 2008

Tranquera de alambre.


Ya nadie más te arregló
tranquera vieja de alambre,
cuando un mancarrón con hambre
las varillas te pisó.
Una soga te amarró
contra aquél poste machazo,
y un cuatrero apuradazo
la cortó con el cuchillo;
desde entonces un yuguillo
le daba al palo un abrazo.

Por vos la chata cargada
vi salir a rueda muerta.
Cien veces te dejé abierta
y otras tantas mal cerrada.
Y aparto de la manada
de recordaciones viejas
esa vez que con las rejas
del herrero regresé...
por dejarte sin el pie
se salieron las ovejas.

Por vos dentró una mañana
la sembradora nuevita
con la pintura fresquita
cuando la trajo Quintana.
Por vos se jué la alazana
que después volvió con cría...
Por vos dentraba y salía
el panadero en su carro;
y si había mucho barro
por un mes no aparecía.

En tu palo me afirmé
una vez bajo la luna
cando no tuve fortuna
en un baile al que llegué;
y a gatas te desaté
otra noche medio extraña
en que pude darme maña
para abrirte con trabajo,
cuando el matungo me trajo
medio vandiao en la caña.

Cuantas güellas polvorientas
en vos tuvieron final.
Por vos salió aquél mensual
cuando le dieron las cuentas.
Por vos las yeguas sedientas
dentraban en los veranos
y aquél comprador de granos
que pa' dentrar te ladiaba...
al dirse no te cerraba
pa' no estropiarse las manos.

Por vos pa' las elecciones
dentraban con los retratos
de todos los candidatos
pa' conversar con los piones...
y haciéndose los gauchones
se venían de alpargatas...
las que no por ser baratas
sirven pa' disimular;
es difícil contrariar
la costumbre de las patas.

Con la cara satisfecha,
por vos dentró el chacarero,
con aquél auto primero
cuando pegó esa cosecha.
Parecías más estrecha
cuando salía una tropa;
y mi añoranza galopa
por un día de chaparrón
cuando te abría algún pión
que había llegao hecho sopa.

Por vos los enamoraos
con esperanza pasaron.
Por vos en el sulki entraron
los novios recién casaos.
A mercachifles cargaos
le diste entrada y salida
y en la última partida
con un perro de cortejo
por vos salió el vasco viejo
cuando se jué de la vida.

Llegó el progreso ladino,
y vos, que a nadie atajaste,
también dentrar lo dejaste
tranquerita del camino.
Una de madera vino
que con cadenas se aferra,
y con un candao se cierra;
lo que no pasó con vos,
en los tiempos en que Dios
andaba sobre la tierra.

Hoy te hago esta humilde rima
tranquera como un consuelo;
yo que te dejé en el suelo
y te pasé por encima.
Ya que el recuerdo me arrima
con el tordillo cansao,
frente a vos me he desmontao,
porque en el alma te llevo,
y quise abrirte de nuevo
para entrar en el pasao.